La guerra en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz han evidenciado la relación de dependencia que existe entre la industria agroalimentaria española y las monarquías del Golfo. A países como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos (EAU) les interesa el agro de nuestro país, y buen ejemplo de ello es el caso de la alfalfa, sector que tiene a la región como destino de un 44% de sus exportaciones . A su vez, en los últimos años España ha visto desembarcar millones en inversiones agrícolas emiratíes; por ejemplo, a través de Abu Dabi Developmental Holding Company (ADQ), un fondo soberano estrechamente vinculado a la familia real de Abu Dabi. Y, ¿qué hace que un jeque se interese por una fábrica de forrajes en Huesca? Para explicar esto hay que referirse a la Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria 2051 y a la Agenda 2030, dos programas gubernamentales creados por los gobiernos de Emiratos y Arabia Saudí -respectivamente- como un modo de ordenar y canalizar sus esfuerzos para garantizar la seguridad alimentaria de sus países. El problema de partida es sencillo, y es que crisis recientes como la pandemia del Covid-19 o la escalada inflacionaria que le siguió han evidenciado hasta qué punto la geografía de esas naciones las hace vulnerables a cualquier interrupción en los flujos comerciales , ya que el desierto les impide autoabastecerse en alimentos. El caso es que los gobiernos de la región pretenden solucionar este escollo produciendo localmente todo lo que sea posible y asegurando las importaciones de todo aquello que no puedan plantar. En el fondo, y así lo ha reconocido varias veces el Gobierno saudí, se trata de lo de siempre: de diversificar sus economías más allá del petróleo.Noticia relacionada general No No La guerra de Irán provoca retrasos en las rutas de comercio marítimo y presiona los precios Raúl MasaEn el caso saudí, entre los objetivos del plan se cuentan lograr la autosuficiencia en lácteos, huevos y otros bienes básicos, según se lee en un documento publicado por el Saudi Foodtech, la división agroalimentaria de la Agenda 2030. De ahí que en los últimos años el país árabe haya visto florecer una pujante industria de vacas lecheras , una que consume alfalfa de manera intensiva. Y como el forraje no crece en el desierto, ahí entra España. Como ya se ha avanzado, esta relación comercial incluye inversiones en nuestro país, y aquí destacan dos empresas. Una de ellas es Alliance Food Security Holdings (AFSH), un conglomerado con sede en Abu Dabi (EAU) formado por capital emiratí y otros socios internacionales (algunos, europeos). AFSH desembarcó en España en 2018 con la adquisición de Forrajes San Mateo, una firma que cuenta con un centro de producción en Linaja (Huesca) y otro en Vallfogona de Balaguer (Lérida). Dinero de los jeques en España Al Dahra está participada por el fondo soberano emiratí ADQ, estrechamente vinculado a la monarquía de Abu DhabiY la otra gran empresa es Al Dahra, con dos centros de producción en España y un número indeterminado de hectáreas (poseen más de 100.000 en todo el mundo). Se trata de una multinacional de la agroindustria que es líder indiscutible en el sector. Está participada por el fondo emiratí ADQ, que también es propietario del 100% de la aerolínea Etihad, dentro de una carpeta de inversiones milmillonarias cuyo principal objetivo es ofrecer retornos al gobierno de Abu Dabi . El fondo está estrechamente ligado a la monarquía de ese país, tanto es así que sus miembros están estratégicamente colocados en sus sociedades. El presidente del consejo de administración de Al Dahra es Hamdan bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, el hijo del fundador del emirato. Lógicamente, España es solo una pata de esta estrategia. AFSH también cuenta con inversiones agrícolas en los EE.UU. y en Sudán, y Al Dahra está en los cinco continentes, con un especial interés por África debido a la cercanía y las buenas condiciones climatológicas. Sea como fuere, y por más que los países del Golfo diversifiquen sus relaciones comerciales, a nadie escapa que el estrecho de Ormuz es un cuello de botella con capacidad para dar al traste con estos planes. Como explica a ABC Elena Stoean, que es directora de operaciones de AFSH, la crisis actual va a poner a prueba la eficacia de las estrategias de seguridad alimentaria regionales. La guerra en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz han evidenciado la relación de dependencia que existe entre la industria agroalimentaria española y las monarquías del Golfo. A países como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos (EAU) les interesa el agro de nuestro país, y buen ejemplo de ello es el caso de la alfalfa, sector que tiene a la región como destino de un 44% de sus exportaciones . A su vez, en los últimos años España ha visto desembarcar millones en inversiones agrícolas emiratíes; por ejemplo, a través de Abu Dabi Developmental Holding Company (ADQ), un fondo soberano estrechamente vinculado a la familia real de Abu Dabi. Y, ¿qué hace que un jeque se interese por una fábrica de forrajes en Huesca? Para explicar esto hay que referirse a la Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria 2051 y a la Agenda 2030, dos programas gubernamentales creados por los gobiernos de Emiratos y Arabia Saudí -respectivamente- como un modo de ordenar y canalizar sus esfuerzos para garantizar la seguridad alimentaria de sus países. El problema de partida es sencillo, y es que crisis recientes como la pandemia del Covid-19 o la escalada inflacionaria que le siguió han evidenciado hasta qué punto la geografía de esas naciones las hace vulnerables a cualquier interrupción en los flujos comerciales , ya que el desierto les impide autoabastecerse en alimentos. El caso es que los gobiernos de la región pretenden solucionar este escollo produciendo localmente todo lo que sea posible y asegurando las importaciones de todo aquello que no puedan plantar. En el fondo, y así lo ha reconocido varias veces el Gobierno saudí, se trata de lo de siempre: de diversificar sus economías más allá del petróleo.Noticia relacionada general No No La guerra de Irán provoca retrasos en las rutas de comercio marítimo y presiona los precios Raúl MasaEn el caso saudí, entre los objetivos del plan se cuentan lograr la autosuficiencia en lácteos, huevos y otros bienes básicos, según se lee en un documento publicado por el Saudi Foodtech, la división agroalimentaria de la Agenda 2030. De ahí que en los últimos años el país árabe haya visto florecer una pujante industria de vacas lecheras , una que consume alfalfa de manera intensiva. Y como el forraje no crece en el desierto, ahí entra España. Como ya se ha avanzado, esta relación comercial incluye inversiones en nuestro país, y aquí destacan dos empresas. Una de ellas es Alliance Food Security Holdings (AFSH), un conglomerado con sede en Abu Dabi (EAU) formado por capital emiratí y otros socios internacionales (algunos, europeos). AFSH desembarcó en España en 2018 con la adquisición de Forrajes San Mateo, una firma que cuenta con un centro de producción en Linaja (Huesca) y otro en Vallfogona de Balaguer (Lérida). Dinero de los jeques en España Al Dahra está participada por el fondo soberano emiratí ADQ, estrechamente vinculado a la monarquía de Abu DhabiY la otra gran empresa es Al Dahra, con dos centros de producción en España y un número indeterminado de hectáreas (poseen más de 100.000 en todo el mundo). Se trata de una multinacional de la agroindustria que es líder indiscutible en el sector. Está participada por el fondo emiratí ADQ, que también es propietario del 100% de la aerolínea Etihad, dentro de una carpeta de inversiones milmillonarias cuyo principal objetivo es ofrecer retornos al gobierno de Abu Dabi . El fondo está estrechamente ligado a la monarquía de ese país, tanto es así que sus miembros están estratégicamente colocados en sus sociedades. El presidente del consejo de administración de Al Dahra es Hamdan bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, el hijo del fundador del emirato. Lógicamente, España es solo una pata de esta estrategia. AFSH también cuenta con inversiones agrícolas en los EE.UU. y en Sudán, y Al Dahra está en los cinco continentes, con un especial interés por África debido a la cercanía y las buenas condiciones climatológicas. Sea como fuere, y por más que los países del Golfo diversifiquen sus relaciones comerciales, a nadie escapa que el estrecho de Ormuz es un cuello de botella con capacidad para dar al traste con estos planes. Como explica a ABC Elena Stoean, que es directora de operaciones de AFSH, la crisis actual va a poner a prueba la eficacia de las estrategias de seguridad alimentaria regionales. La guerra en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz han evidenciado la relación de dependencia que existe entre la industria agroalimentaria española y las monarquías del Golfo. A países como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos (EAU) les interesa el agro de nuestro país, y buen ejemplo de ello es el caso de la alfalfa, sector que tiene a la región como destino de un 44% de sus exportaciones . A su vez, en los últimos años España ha visto desembarcar millones en inversiones agrícolas emiratíes; por ejemplo, a través de Abu Dabi Developmental Holding Company (ADQ), un fondo soberano estrechamente vinculado a la familia real de Abu Dabi. Y, ¿qué hace que un jeque se interese por una fábrica de forrajes en Huesca? Para explicar esto hay que referirse a la Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria 2051 y a la Agenda 2030, dos programas gubernamentales creados por los gobiernos de Emiratos y Arabia Saudí -respectivamente- como un modo de ordenar y canalizar sus esfuerzos para garantizar la seguridad alimentaria de sus países. El problema de partida es sencillo, y es que crisis recientes como la pandemia del Covid-19 o la escalada inflacionaria que le siguió han evidenciado hasta qué punto la geografía de esas naciones las hace vulnerables a cualquier interrupción en los flujos comerciales , ya que el desierto les impide autoabastecerse en alimentos. El caso es que los gobiernos de la región pretenden solucionar este escollo produciendo localmente todo lo que sea posible y asegurando las importaciones de todo aquello que no puedan plantar. En el fondo, y así lo ha reconocido varias veces el Gobierno saudí, se trata de lo de siempre: de diversificar sus economías más allá del petróleo.Noticia relacionada general No No La guerra de Irán provoca retrasos en las rutas de comercio marítimo y presiona los precios Raúl MasaEn el caso saudí, entre los objetivos del plan se cuentan lograr la autosuficiencia en lácteos, huevos y otros bienes básicos, según se lee en un documento publicado por el Saudi Foodtech, la división agroalimentaria de la Agenda 2030. De ahí que en los últimos años el país árabe haya visto florecer una pujante industria de vacas lecheras , una que consume alfalfa de manera intensiva. Y como el forraje no crece en el desierto, ahí entra España. Como ya se ha avanzado, esta relación comercial incluye inversiones en nuestro país, y aquí destacan dos empresas. Una de ellas es Alliance Food Security Holdings (AFSH), un conglomerado con sede en Abu Dabi (EAU) formado por capital emiratí y otros socios internacionales (algunos, europeos). AFSH desembarcó en España en 2018 con la adquisición de Forrajes San Mateo, una firma que cuenta con un centro de producción en Linaja (Huesca) y otro en Vallfogona de Balaguer (Lérida). Dinero de los jeques en España Al Dahra está participada por el fondo soberano emiratí ADQ, estrechamente vinculado a la monarquía de Abu DhabiY la otra gran empresa es Al Dahra, con dos centros de producción en España y un número indeterminado de hectáreas (poseen más de 100.000 en todo el mundo). Se trata de una multinacional de la agroindustria que es líder indiscutible en el sector. Está participada por el fondo emiratí ADQ, que también es propietario del 100% de la aerolínea Etihad, dentro de una carpeta de inversiones milmillonarias cuyo principal objetivo es ofrecer retornos al gobierno de Abu Dabi . El fondo está estrechamente ligado a la monarquía de ese país, tanto es así que sus miembros están estratégicamente colocados en sus sociedades. El presidente del consejo de administración de Al Dahra es Hamdan bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, el hijo del fundador del emirato. Lógicamente, España es solo una pata de esta estrategia. AFSH también cuenta con inversiones agrícolas en los EE.UU. y en Sudán, y Al Dahra está en los cinco continentes, con un especial interés por África debido a la cercanía y las buenas condiciones climatológicas. Sea como fuere, y por más que los países del Golfo diversifiquen sus relaciones comerciales, a nadie escapa que el estrecho de Ormuz es un cuello de botella con capacidad para dar al traste con estos planes. Como explica a ABC Elena Stoean, que es directora de operaciones de AFSH, la crisis actual va a poner a prueba la eficacia de las estrategias de seguridad alimentaria regionales. RSS de noticias de economia
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