Cuando la economía se desacelera, es difícil que los grupos de consumo salgan indemnes. Por eso las acciones de Unilever y Reckitt Benckiser se han desplomado en torno a un 23% desde la víspera del inicio de la guerra con Irán. El conflicto ha elevado los precios de la energía y ha llevado al FMI a recortar su previsión de crecimiento global. Para los productores de alimentos y bienes básicos, lo peor puede estar aún por llegar: alzas de precios, caída de volúmenes o márgenes más débiles.
Deben elegir entre absorber los costes y sacrificar márgenes, o perder ventas
Cuando la economía se desacelera, es difícil que los grupos de consumo salgan indemnes. Por eso las acciones de Unilever y Reckitt Benckiser se han desplomado en torno a un 23% desde la víspera del inicio de la guerra con Irán. El conflicto ha elevado los precios de la energía y ha llevado al FMI a recortar su previsión de crecimiento global. Para los productores de alimentos y bienes básicos, lo peor puede estar aún por llegar: alzas de precios, caída de volúmenes o márgenes más débiles.
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