Imagine salir de su casa una mañana cualquiera y hacer un trayecto cotidiano: a su trabajo, a comprar, al gimnasio… Al cabo de 15 minutos caminando bajo el sol empieza a sentir un ardor insoportable en su piel, un dolor punzante. No le había pasado antes y empieza a mirarse intentando encontrar una erupción, una quemadura o algo que explique esas sensaciones, pero su piel está impoluta. Horas después, siente un cansancio extremo, tiene algo de fiebre, mareos, taquicardias e incluso se desmaya. Aunque le describe al médico lo que le hace la luz solar, no hay huella física alguna, ni rojeces ni ampollas, nada. Durante años, algunos dermatólogos se han encontrado con algún caso así en la consulta, pero hasta hace relativamente poco ni tenía nombre ni podían ayudar a esos pacientes, que han sufrido los síntomas durante décadas en algunos casos. Hace tres años un estudio italiano le ponía nombre a este problema: disestesia solar o sun pain (dolor solar).
Los investigadores no saben por qué la luz solar duele y causa fiebre, cansancio extremo y síncopes a algunas personas. Los fármacos neuromoduladores parecen calmar esas sensaciones. Estos días en el congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), celebrado en Maspalomas (Gran Canaria), se han analizado cuatro casos detectados en España
Imagine salir de su casa una mañana cualquiera y hacer un trayecto cotidiano: a su trabajo, a comprar, al gimnasio… Al cabo de 15 minutos caminando bajo el sol empieza a sentir un ardor insoportable en su piel, un dolor punzante. No le había pasado antes y empieza a mirarse intentando encontrar una erupción, una quemadura o algo que explique esas sensaciones, pero su piel está impoluta. Horas después, siente un cansancio extremo, tiene algo de fiebre, mareos, taquicardias e incluso se desmaya. Aunque le describe al médico lo que le hace la luz solar, no hay huella física alguna, ni rojeces ni ampollas, nada. Durante años, algunos dermatólogos se han encontrado con algún caso así en la consulta, pero hasta hace relativamente poco ni tenía nombre ni podían ayudar a esos pacientes, que han sufrido los síntomas durante décadas en algunos casos. Hace tres años un estudio italiano le ponía nombre a este problema: disestesia solar o sun pain (dolor solar).
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