El fenómeno de las sillas en las aceras para ver las cofradías se ha consolidado en la Semana Santa de Córdoba y no deja de crecer en los últimos años. La imagen se ha repetido este años con personas cargando con su sillita de un punto a otro o asentadas durante horas en enclaves estratégicos para asegurarse un buen sitio.Zonas como la Cruz del Rastro, la Ribera o la calle Cardenal González se han convertido casi en una carrera oficial ‘alternativa’. Por estos puntos confluyen la mayoría de hermandades, lo que lleva a muchos a instalarse allí durante toda la jornada s in necesidad de moverse. Otros, en cambio, optan por seguir el recorrido y recolocar su silla en distintos tramos, adaptándose al paso de las procesiones.Este práctica se suma a las grandes bullas que se registran en las calles más céntricas, donde miles de personas tratan de disfrutar de las distintas procesiones. Las sillas, pese a poder representar un problema de seguridad, hacen más llevadera la espera, aunque también contribuyen a estrechar el espacio disponible en las aceras. Sobre todo en los rincones del casco histórico de Córdoba donde no hay grandes calles ni avenidas. Noticia relacionada general No No Martes Santo en directo: Santa Faz inicia su estación de penitencia y completa otra jornada plena Juan Carlos JiménezLa tendencia no es exclusiva de Córdoba. En Málaga, de hecho, se ha optado este año por prohibir su uso durante la Semana Santa. Sin embargo, desde el Domingo de Ramos se han vuelto a ver imágenes de asistentes siguiendo a las hermandades sentados, en un intento de sobrellevar los largos tiempos de espera. El fenómeno sigue en auge y ya forma parte del paisaje cofrade contemporáneo. El fenómeno de las sillas en las aceras para ver las cofradías se ha consolidado en la Semana Santa de Córdoba y no deja de crecer en los últimos años. La imagen se ha repetido este años con personas cargando con su sillita de un punto a otro o asentadas durante horas en enclaves estratégicos para asegurarse un buen sitio.Zonas como la Cruz del Rastro, la Ribera o la calle Cardenal González se han convertido casi en una carrera oficial ‘alternativa’. Por estos puntos confluyen la mayoría de hermandades, lo que lleva a muchos a instalarse allí durante toda la jornada s in necesidad de moverse. Otros, en cambio, optan por seguir el recorrido y recolocar su silla en distintos tramos, adaptándose al paso de las procesiones.Este práctica se suma a las grandes bullas que se registran en las calles más céntricas, donde miles de personas tratan de disfrutar de las distintas procesiones. Las sillas, pese a poder representar un problema de seguridad, hacen más llevadera la espera, aunque también contribuyen a estrechar el espacio disponible en las aceras. Sobre todo en los rincones del casco histórico de Córdoba donde no hay grandes calles ni avenidas. Noticia relacionada general No No Martes Santo en directo: Santa Faz inicia su estación de penitencia y completa otra jornada plena Juan Carlos JiménezLa tendencia no es exclusiva de Córdoba. En Málaga, de hecho, se ha optado este año por prohibir su uso durante la Semana Santa. Sin embargo, desde el Domingo de Ramos se han vuelto a ver imágenes de asistentes siguiendo a las hermandades sentados, en un intento de sobrellevar los largos tiempos de espera. El fenómeno sigue en auge y ya forma parte del paisaje cofrade contemporáneo. El fenómeno de las sillas en las aceras para ver las cofradías se ha consolidado en la Semana Santa de Córdoba y no deja de crecer en los últimos años. La imagen se ha repetido este años con personas cargando con su sillita de un punto a otro o asentadas durante horas en enclaves estratégicos para asegurarse un buen sitio.Zonas como la Cruz del Rastro, la Ribera o la calle Cardenal González se han convertido casi en una carrera oficial ‘alternativa’. Por estos puntos confluyen la mayoría de hermandades, lo que lleva a muchos a instalarse allí durante toda la jornada s in necesidad de moverse. Otros, en cambio, optan por seguir el recorrido y recolocar su silla en distintos tramos, adaptándose al paso de las procesiones.Este práctica se suma a las grandes bullas que se registran en las calles más céntricas, donde miles de personas tratan de disfrutar de las distintas procesiones. Las sillas, pese a poder representar un problema de seguridad, hacen más llevadera la espera, aunque también contribuyen a estrechar el espacio disponible en las aceras. Sobre todo en los rincones del casco histórico de Córdoba donde no hay grandes calles ni avenidas. Noticia relacionada general No No Martes Santo en directo: Santa Faz inicia su estación de penitencia y completa otra jornada plena Juan Carlos JiménezLa tendencia no es exclusiva de Córdoba. En Málaga, de hecho, se ha optado este año por prohibir su uso durante la Semana Santa. Sin embargo, desde el Domingo de Ramos se han vuelto a ver imágenes de asistentes siguiendo a las hermandades sentados, en un intento de sobrellevar los largos tiempos de espera. El fenómeno sigue en auge y ya forma parte del paisaje cofrade contemporáneo. RSS de noticias de espana/andalucia
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