El 19 de agosto, este miércoles, puede quedar marcado en el calendario de la Liga F como uno de los días más incómodos vivido en su historia, y mira que ha habido unos cuantos. A las 12 horas expira el plazo dado en segunda ronda para adjudicar los derechos audiovisuales de la temporada 2026/27, después de que en la primera puja ninguna oferta alcanzara los precios de reserva establecidos por la propia competición. A saber: 5 millones de euros por el lote principal en España y otros 2 millones por el paquete en abierto. La pregunta no es solamente cuánto vale la Liga F . Lo que tiene más enjundia es saber qué harán sus gestores si el mercado vuelve a decir que no está dispuesto a pagar lo que ellos pretenden.Conviene poner las cifras en contexto. En la temporada 2024-25 los 16 clubes se repartieron alrededor de 4,8 millones de euros en concepto de derechos audiovisuales, una media próxima a los 300.000 euros por equipo. El Barcelona recibió 509.103 euros; el Real Madrid, 433.280; el Atlético de Madrid, más de 340.000; Levante, 317.434; Real Sociedad, 309.505; Athletic, cerca de 290.000; Tenerife, 282.426; Madrid CFF, 281.971; Sevilla, 272.997; Eibar, 263.026; Granada, algo más de 242.000, y el Deportivo, 232.772 euros. Y son justamente esas cifras las que permiten entender mejor el negocio. Los siete millones fijados como precio de reserva no son siete millones que vayan directamente a los clubes. La propia auditoría de Liga F explica que, antes de determinar la cantidad que finalmente se reparte entre los clubes, de los ingresos obtenidos por la explotación conjunta de los derechos audiovisuales deben descontarse los gastos inherentes a su comercialización, entre ellos la producción televisiva, las directoras de partido y la asesoría para la mejora audiovisual. Por tanto, la pregunta resulta inevitable: si en 2024-25 las televisiones pagaron alrededor de 7,5 millones y los clubes recibieron aproximadamente 4,4 millones por la explotación de esos derechos, ¿cuánto dinero llegará realmente a los equipos con el próximo contrato, sea cual sea finalmente su importe?El problema no es solo cuánto consigue vender la Liga F, sino cuánto de ese dinero termina llegando realmente al fútbol. Además, durante los primeros años de la competición, el CSD desempeñó un papel relevante en la financiación de Liga F y de su producción audiovisual mediante ayudas públicas destinadas al fútbol femenino. Por eso, el debate no puede limitarse al precio de venta: hay que conocer cuánto cuesta producir el producto y cuánto realmente termina llegando a los clubes. Resulta legítimo preguntarse qué ha ocurrido para pasar de un contrato con DAZN de 35 millones de euros por cinco temporadas a una segunda ronda de ofertas sin comprador confirmado. Y hay detalles que alimentan las dudas. En el organigrama público de Liga F no aparece identificado actualmente un responsable específico al frente del área audiovisual, pese a tratarse de uno de los principales activos económicos y de visibilidad de la competición. La Liga F dispone, además, de un Órgano de Control de Derechos Audiovisuales. Pero aquí hay que ser justos: los clubes también tienen responsabilidad. Son ellos quienes participan en la elección y composición de los órganos de gobierno. No pueden ahora comportarse como meros espectadores de unas decisiones que ellos mismos han contribuido a tomar. Otra cosa es exigir explicaciones. Y, según fuentes conocedoras de la situación, varios clubes estarían valorando pedir responsabilidades e incluso la salida de los actuales órganos de dirección de la Liga F. Es una posibilidad que deberá confirmarse, pero revela el malestar existente dentro de la competición. Este miércoles no solo habrá que mirar si aparece una oferta y cuál es su importe. Habrá que mirar qué hará la Liga F si el mercado vuelve a situar el valor de los derechos por debajo de las expectativas de sus gestores. ¿Rebajará sus pretensiones? ¿Aceptará condiciones menos favorables? ¿Buscará otra fórmula de explotación? ¿Apostará por la televisión en abierto? ¿Asumirá mayores costes para garantizar la emisión? No vender los derechos también tiene un coste. Y ese coste lo soportan los clubes, las jugadoras, los patrocinadores y el crecimiento del fútbol femenino. Si el mercado no acepta el precio que Liga F ha fijado, el problema dejará de ser cuánto valen sus derechos y pasará a ser cuánto vale la gestión de quienes los han puesto en el mercado. Ahí es donde, de verdad, se jugará mucho más que una adjudicación televisiva. El 19 de agosto, este miércoles, puede quedar marcado en el calendario de la Liga F como uno de los días más incómodos vivido en su historia, y mira que ha habido unos cuantos. A las 12 horas expira el plazo dado en segunda ronda para adjudicar los derechos audiovisuales de la temporada 2026/27, después de que en la primera puja ninguna oferta alcanzara los precios de reserva establecidos por la propia competición. A saber: 5 millones de euros por el lote principal en España y otros 2 millones por el paquete en abierto. La pregunta no es solamente cuánto vale la Liga F . Lo que tiene más enjundia es saber qué harán sus gestores si el mercado vuelve a decir que no está dispuesto a pagar lo que ellos pretenden.Conviene poner las cifras en contexto. En la temporada 2024-25 los 16 clubes se repartieron alrededor de 4,8 millones de euros en concepto de derechos audiovisuales, una media próxima a los 300.000 euros por equipo. El Barcelona recibió 509.103 euros; el Real Madrid, 433.280; el Atlético de Madrid, más de 340.000; Levante, 317.434; Real Sociedad, 309.505; Athletic, cerca de 290.000; Tenerife, 282.426; Madrid CFF, 281.971; Sevilla, 272.997; Eibar, 263.026; Granada, algo más de 242.000, y el Deportivo, 232.772 euros. Y son justamente esas cifras las que permiten entender mejor el negocio. Los siete millones fijados como precio de reserva no son siete millones que vayan directamente a los clubes. La propia auditoría de Liga F explica que, antes de determinar la cantidad que finalmente se reparte entre los clubes, de los ingresos obtenidos por la explotación conjunta de los derechos audiovisuales deben descontarse los gastos inherentes a su comercialización, entre ellos la producción televisiva, las directoras de partido y la asesoría para la mejora audiovisual. Por tanto, la pregunta resulta inevitable: si en 2024-25 las televisiones pagaron alrededor de 7,5 millones y los clubes recibieron aproximadamente 4,4 millones por la explotación de esos derechos, ¿cuánto dinero llegará realmente a los equipos con el próximo contrato, sea cual sea finalmente su importe?El problema no es solo cuánto consigue vender la Liga F, sino cuánto de ese dinero termina llegando realmente al fútbol. Además, durante los primeros años de la competición, el CSD desempeñó un papel relevante en la financiación de Liga F y de su producción audiovisual mediante ayudas públicas destinadas al fútbol femenino. Por eso, el debate no puede limitarse al precio de venta: hay que conocer cuánto cuesta producir el producto y cuánto realmente termina llegando a los clubes. Resulta legítimo preguntarse qué ha ocurrido para pasar de un contrato con DAZN de 35 millones de euros por cinco temporadas a una segunda ronda de ofertas sin comprador confirmado. Y hay detalles que alimentan las dudas. En el organigrama público de Liga F no aparece identificado actualmente un responsable específico al frente del área audiovisual, pese a tratarse de uno de los principales activos económicos y de visibilidad de la competición. La Liga F dispone, además, de un Órgano de Control de Derechos Audiovisuales. Pero aquí hay que ser justos: los clubes también tienen responsabilidad. Son ellos quienes participan en la elección y composición de los órganos de gobierno. No pueden ahora comportarse como meros espectadores de unas decisiones que ellos mismos han contribuido a tomar. Otra cosa es exigir explicaciones. Y, según fuentes conocedoras de la situación, varios clubes estarían valorando pedir responsabilidades e incluso la salida de los actuales órganos de dirección de la Liga F. Es una posibilidad que deberá confirmarse, pero revela el malestar existente dentro de la competición. Este miércoles no solo habrá que mirar si aparece una oferta y cuál es su importe. Habrá que mirar qué hará la Liga F si el mercado vuelve a situar el valor de los derechos por debajo de las expectativas de sus gestores. ¿Rebajará sus pretensiones? ¿Aceptará condiciones menos favorables? ¿Buscará otra fórmula de explotación? ¿Apostará por la televisión en abierto? ¿Asumirá mayores costes para garantizar la emisión? No vender los derechos también tiene un coste. Y ese coste lo soportan los clubes, las jugadoras, los patrocinadores y el crecimiento del fútbol femenino. Si el mercado no acepta el precio que Liga F ha fijado, el problema dejará de ser cuánto valen sus derechos y pasará a ser cuánto vale la gestión de quienes los han puesto en el mercado. Ahí es donde, de verdad, se jugará mucho más que una adjudicación televisiva. El 19 de agosto, este miércoles, puede quedar marcado en el calendario de la Liga F como uno de los días más incómodos vivido en su historia, y mira que ha habido unos cuantos. A las 12 horas expira el plazo dado en segunda ronda para adjudicar los derechos audiovisuales de la temporada 2026/27, después de que en la primera puja ninguna oferta alcanzara los precios de reserva establecidos por la propia competición. A saber: 5 millones de euros por el lote principal en España y otros 2 millones por el paquete en abierto. La pregunta no es solamente cuánto vale la Liga F . Lo que tiene más enjundia es saber qué harán sus gestores si el mercado vuelve a decir que no está dispuesto a pagar lo que ellos pretenden.Conviene poner las cifras en contexto. En la temporada 2024-25 los 16 clubes se repartieron alrededor de 4,8 millones de euros en concepto de derechos audiovisuales, una media próxima a los 300.000 euros por equipo. El Barcelona recibió 509.103 euros; el Real Madrid, 433.280; el Atlético de Madrid, más de 340.000; Levante, 317.434; Real Sociedad, 309.505; Athletic, cerca de 290.000; Tenerife, 282.426; Madrid CFF, 281.971; Sevilla, 272.997; Eibar, 263.026; Granada, algo más de 242.000, y el Deportivo, 232.772 euros. Y son justamente esas cifras las que permiten entender mejor el negocio. Los siete millones fijados como precio de reserva no son siete millones que vayan directamente a los clubes. La propia auditoría de Liga F explica que, antes de determinar la cantidad que finalmente se reparte entre los clubes, de los ingresos obtenidos por la explotación conjunta de los derechos audiovisuales deben descontarse los gastos inherentes a su comercialización, entre ellos la producción televisiva, las directoras de partido y la asesoría para la mejora audiovisual. Por tanto, la pregunta resulta inevitable: si en 2024-25 las televisiones pagaron alrededor de 7,5 millones y los clubes recibieron aproximadamente 4,4 millones por la explotación de esos derechos, ¿cuánto dinero llegará realmente a los equipos con el próximo contrato, sea cual sea finalmente su importe?El problema no es solo cuánto consigue vender la Liga F, sino cuánto de ese dinero termina llegando realmente al fútbol. Además, durante los primeros años de la competición, el CSD desempeñó un papel relevante en la financiación de Liga F y de su producción audiovisual mediante ayudas públicas destinadas al fútbol femenino. Por eso, el debate no puede limitarse al precio de venta: hay que conocer cuánto cuesta producir el producto y cuánto realmente termina llegando a los clubes. Resulta legítimo preguntarse qué ha ocurrido para pasar de un contrato con DAZN de 35 millones de euros por cinco temporadas a una segunda ronda de ofertas sin comprador confirmado. Y hay detalles que alimentan las dudas. En el organigrama público de Liga F no aparece identificado actualmente un responsable específico al frente del área audiovisual, pese a tratarse de uno de los principales activos económicos y de visibilidad de la competición. La Liga F dispone, además, de un Órgano de Control de Derechos Audiovisuales. Pero aquí hay que ser justos: los clubes también tienen responsabilidad. Son ellos quienes participan en la elección y composición de los órganos de gobierno. No pueden ahora comportarse como meros espectadores de unas decisiones que ellos mismos han contribuido a tomar. Otra cosa es exigir explicaciones. Y, según fuentes conocedoras de la situación, varios clubes estarían valorando pedir responsabilidades e incluso la salida de los actuales órganos de dirección de la Liga F. Es una posibilidad que deberá confirmarse, pero revela el malestar existente dentro de la competición. Este miércoles no solo habrá que mirar si aparece una oferta y cuál es su importe. Habrá que mirar qué hará la Liga F si el mercado vuelve a situar el valor de los derechos por debajo de las expectativas de sus gestores. ¿Rebajará sus pretensiones? ¿Aceptará condiciones menos favorables? ¿Buscará otra fórmula de explotación? ¿Apostará por la televisión en abierto? ¿Asumirá mayores costes para garantizar la emisión? No vender los derechos también tiene un coste. Y ese coste lo soportan los clubes, las jugadoras, los patrocinadores y el crecimiento del fútbol femenino. Si el mercado no acepta el precio que Liga F ha fijado, el problema dejará de ser cuánto valen sus derechos y pasará a ser cuánto vale la gestión de quienes los han puesto en el mercado. Ahí es donde, de verdad, se jugará mucho más que una adjudicación televisiva. RSS de noticias de deportes
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