El baloncesto español, como el de cualquier otra nacionalidad europea, ha tenido que adaptarse en tiempo récord a los tiempos modernos para no estancarse. Atrás queda el pasado en el que las grandes estrellas se forjaban en las canteras nacionales con más solera, eclosionaban más tarde en el primer equipo y donde solo los elegidos, ya con pelos en la barba, emigraban en busca de fortuna a la NBA . Un escenario que cambió por completo hace unos años, cuando la liga universitaria estadounidense, la mítica NCAA, fue obligada por la justicia a dejar que los jugadores, los únicos que no veían ni un céntimo de una competición millonaria, cobraran por sus servicios, los revolucionarios derechos NIL (Nombre, Imagen y Semejanza), que permiten recibir a los atletas ingresos por publicidad y firmar patrocinios con las grandes marcas. Así, comenzó una peregrinación de los perfiles más potentes de la canasta patria hacia el otro lado del Atlántico, seducidos por unas finanzas infinitamente superiores a las recibidas en España, becas en los mejores campus estadounidenses y, sobre todo, una preparación absolutamente enfocada a la NBA. Un movimiento que, después de la inevitable adaptación, comienza a dar sus frutos bajo la atenta mirada de la presidenta de la Federación, Elisa Aguilar , y del seleccionador masculino, Chus Mateo. Es Aday Mara (Zaragoza, 20 años) el que mejor ha digerido esta nueva realidad, aunque tiempo le ha costado. En 2023, el pívot de 211 centímetros, abandonó el Casademont , con el que había debutado en la ACB, para unirse a la Universidad de Los Angeles (UCLA), que desde hace décadas posee uno de los mejores programas de baloncesto de Estados Unidos. Sin embargo, el cambio de realidad afectó al maño, que prácticamente poseía un papel residual en la rotación californiana. Pero con muy buen tacto, declinó presentarse al Draft de la NBA para firmar con los Michigan Wolverines el pasado verano, una decisión que le ha permitido hacer historia. Mara, en la madrugada de este lunes, se convirtió en el primer español en alcanzar las semifinales después de que su equipo arrasase a Tennessee (95-62). El gigantón tuvo problemas de faltas desde el inicio, pero eso no le impidió acabar el duelo con 11 puntos y cuatro rebotes. Además, consiguió colocar dos tapones para sumar 100 en lo que va de campaña, un hito nunca conseguido en Michigan, y eso que por sus vestuarios han pasado nombres de la talla de los hermanos Wagner, Tim Hardaway Junior o Jordan Poole, todos ellos jugadores de renombre en la mejor liga del mundo. Una epopeya, la de Mara, que tendrá su próximo examen el 4 de abril, cuando se enfrente a los Arizona Wildcats por un puesto en la gran final. Otro perfil que ha acaparado titulares en las últimas semanas ha sido el de Álvaro Folgueiras (Málaga, 20 años). El andaluz, con apellido celta y forjado en la cantera del Unicaja, se convirtió en las últimas semanas en un hacedor de milagros con Iowa. En los dieciseisavos anotó el triple ganador contra Florida, vigente campeona, mientras que en los octavos acribilló a Nebraska con 16 tantos, ocho de ellos en los últimos minutos, hitos que celebró con su madre, presente en ambos duelos, su ángel de la guarda desde que su padre falleció cuando solo tenía nueve años. Illinois acabó hace unos días con su sueño, pero su nombre ya suena con fuerza para las próximas convocatorias de Mateo, muy valorada su versatilidad, ya sea desde el puesto de cuatro o desde el de cinco. Mario Saint-Supéry (Málaga, 19 años, Gonzaga), que ya disputó el último Eurobasket con España; Baba Miller (Palma de Mallorca, 22, Cincinnati), ilustre canterano del Real Madrid; Rubén Domínguez (Cádiz, 23, Texas Aggies), otro producto criado a la sombra del Martín Carpena; y Conrad Martínez (Granollers, 21, High Point), moldeado en las categorías inferiores del Joventut, son otros de los nombres que de un día para otro podrían saltar a la fama, todos ellos visitados por los máximos dirigentes federativos el pasado enero durante un viaje por Estados Unidos. Noticia relacionada general No No GIRONA 93 – 95 REAL MADRID No hay quien pare al Madrid Pablo LodeiroNo solo el baloncesto masculino posee un futuro brillante en ultramar. Marta Suárez (Oviedo, 23 años) dio toda una exhibición en los octavos al anotar 33 puntos y 10 capturas, líder absoluta junto con Olivia Miles de la TCU texana para derrotar a Virginia (69-79) y soñar con un puesto en las semifinales. Gisela Sánchez (Barcelona, 22), aunque con menos protagonismo, también comparte su destino al ser partícipe en la eliminación de Vanderbilt con Notre Dame. Ejemplos de sobra que demuestran que el futuro del baloncesto español muerde con fuerza en los campus americanos. El baloncesto español, como el de cualquier otra nacionalidad europea, ha tenido que adaptarse en tiempo récord a los tiempos modernos para no estancarse. Atrás queda el pasado en el que las grandes estrellas se forjaban en las canteras nacionales con más solera, eclosionaban más tarde en el primer equipo y donde solo los elegidos, ya con pelos en la barba, emigraban en busca de fortuna a la NBA . Un escenario que cambió por completo hace unos años, cuando la liga universitaria estadounidense, la mítica NCAA, fue obligada por la justicia a dejar que los jugadores, los únicos que no veían ni un céntimo de una competición millonaria, cobraran por sus servicios, los revolucionarios derechos NIL (Nombre, Imagen y Semejanza), que permiten recibir a los atletas ingresos por publicidad y firmar patrocinios con las grandes marcas. Así, comenzó una peregrinación de los perfiles más potentes de la canasta patria hacia el otro lado del Atlántico, seducidos por unas finanzas infinitamente superiores a las recibidas en España, becas en los mejores campus estadounidenses y, sobre todo, una preparación absolutamente enfocada a la NBA. Un movimiento que, después de la inevitable adaptación, comienza a dar sus frutos bajo la atenta mirada de la presidenta de la Federación, Elisa Aguilar , y del seleccionador masculino, Chus Mateo. Es Aday Mara (Zaragoza, 20 años) el que mejor ha digerido esta nueva realidad, aunque tiempo le ha costado. En 2023, el pívot de 211 centímetros, abandonó el Casademont , con el que había debutado en la ACB, para unirse a la Universidad de Los Angeles (UCLA), que desde hace décadas posee uno de los mejores programas de baloncesto de Estados Unidos. Sin embargo, el cambio de realidad afectó al maño, que prácticamente poseía un papel residual en la rotación californiana. Pero con muy buen tacto, declinó presentarse al Draft de la NBA para firmar con los Michigan Wolverines el pasado verano, una decisión que le ha permitido hacer historia. Mara, en la madrugada de este lunes, se convirtió en el primer español en alcanzar las semifinales después de que su equipo arrasase a Tennessee (95-62). El gigantón tuvo problemas de faltas desde el inicio, pero eso no le impidió acabar el duelo con 11 puntos y cuatro rebotes. Además, consiguió colocar dos tapones para sumar 100 en lo que va de campaña, un hito nunca conseguido en Michigan, y eso que por sus vestuarios han pasado nombres de la talla de los hermanos Wagner, Tim Hardaway Junior o Jordan Poole, todos ellos jugadores de renombre en la mejor liga del mundo. Una epopeya, la de Mara, que tendrá su próximo examen el 4 de abril, cuando se enfrente a los Arizona Wildcats por un puesto en la gran final. Otro perfil que ha acaparado titulares en las últimas semanas ha sido el de Álvaro Folgueiras (Málaga, 20 años). El andaluz, con apellido celta y forjado en la cantera del Unicaja, se convirtió en las últimas semanas en un hacedor de milagros con Iowa. En los dieciseisavos anotó el triple ganador contra Florida, vigente campeona, mientras que en los octavos acribilló a Nebraska con 16 tantos, ocho de ellos en los últimos minutos, hitos que celebró con su madre, presente en ambos duelos, su ángel de la guarda desde que su padre falleció cuando solo tenía nueve años. Illinois acabó hace unos días con su sueño, pero su nombre ya suena con fuerza para las próximas convocatorias de Mateo, muy valorada su versatilidad, ya sea desde el puesto de cuatro o desde el de cinco. Mario Saint-Supéry (Málaga, 19 años, Gonzaga), que ya disputó el último Eurobasket con España; Baba Miller (Palma de Mallorca, 22, Cincinnati), ilustre canterano del Real Madrid; Rubén Domínguez (Cádiz, 23, Texas Aggies), otro producto criado a la sombra del Martín Carpena; y Conrad Martínez (Granollers, 21, High Point), moldeado en las categorías inferiores del Joventut, son otros de los nombres que de un día para otro podrían saltar a la fama, todos ellos visitados por los máximos dirigentes federativos el pasado enero durante un viaje por Estados Unidos. Noticia relacionada general No No GIRONA 93 – 95 REAL MADRID No hay quien pare al Madrid Pablo LodeiroNo solo el baloncesto masculino posee un futuro brillante en ultramar. Marta Suárez (Oviedo, 23 años) dio toda una exhibición en los octavos al anotar 33 puntos y 10 capturas, líder absoluta junto con Olivia Miles de la TCU texana para derrotar a Virginia (69-79) y soñar con un puesto en las semifinales. Gisela Sánchez (Barcelona, 22), aunque con menos protagonismo, también comparte su destino al ser partícipe en la eliminación de Vanderbilt con Notre Dame. Ejemplos de sobra que demuestran que el futuro del baloncesto español muerde con fuerza en los campus americanos. El baloncesto español, como el de cualquier otra nacionalidad europea, ha tenido que adaptarse en tiempo récord a los tiempos modernos para no estancarse. Atrás queda el pasado en el que las grandes estrellas se forjaban en las canteras nacionales con más solera, eclosionaban más tarde en el primer equipo y donde solo los elegidos, ya con pelos en la barba, emigraban en busca de fortuna a la NBA . Un escenario que cambió por completo hace unos años, cuando la liga universitaria estadounidense, la mítica NCAA, fue obligada por la justicia a dejar que los jugadores, los únicos que no veían ni un céntimo de una competición millonaria, cobraran por sus servicios, los revolucionarios derechos NIL (Nombre, Imagen y Semejanza), que permiten recibir a los atletas ingresos por publicidad y firmar patrocinios con las grandes marcas. Así, comenzó una peregrinación de los perfiles más potentes de la canasta patria hacia el otro lado del Atlántico, seducidos por unas finanzas infinitamente superiores a las recibidas en España, becas en los mejores campus estadounidenses y, sobre todo, una preparación absolutamente enfocada a la NBA. Un movimiento que, después de la inevitable adaptación, comienza a dar sus frutos bajo la atenta mirada de la presidenta de la Federación, Elisa Aguilar , y del seleccionador masculino, Chus Mateo. Es Aday Mara (Zaragoza, 20 años) el que mejor ha digerido esta nueva realidad, aunque tiempo le ha costado. En 2023, el pívot de 211 centímetros, abandonó el Casademont , con el que había debutado en la ACB, para unirse a la Universidad de Los Angeles (UCLA), que desde hace décadas posee uno de los mejores programas de baloncesto de Estados Unidos. Sin embargo, el cambio de realidad afectó al maño, que prácticamente poseía un papel residual en la rotación californiana. Pero con muy buen tacto, declinó presentarse al Draft de la NBA para firmar con los Michigan Wolverines el pasado verano, una decisión que le ha permitido hacer historia. Mara, en la madrugada de este lunes, se convirtió en el primer español en alcanzar las semifinales después de que su equipo arrasase a Tennessee (95-62). El gigantón tuvo problemas de faltas desde el inicio, pero eso no le impidió acabar el duelo con 11 puntos y cuatro rebotes. Además, consiguió colocar dos tapones para sumar 100 en lo que va de campaña, un hito nunca conseguido en Michigan, y eso que por sus vestuarios han pasado nombres de la talla de los hermanos Wagner, Tim Hardaway Junior o Jordan Poole, todos ellos jugadores de renombre en la mejor liga del mundo. Una epopeya, la de Mara, que tendrá su próximo examen el 4 de abril, cuando se enfrente a los Arizona Wildcats por un puesto en la gran final. Otro perfil que ha acaparado titulares en las últimas semanas ha sido el de Álvaro Folgueiras (Málaga, 20 años). El andaluz, con apellido celta y forjado en la cantera del Unicaja, se convirtió en las últimas semanas en un hacedor de milagros con Iowa. En los dieciseisavos anotó el triple ganador contra Florida, vigente campeona, mientras que en los octavos acribilló a Nebraska con 16 tantos, ocho de ellos en los últimos minutos, hitos que celebró con su madre, presente en ambos duelos, su ángel de la guarda desde que su padre falleció cuando solo tenía nueve años. Illinois acabó hace unos días con su sueño, pero su nombre ya suena con fuerza para las próximas convocatorias de Mateo, muy valorada su versatilidad, ya sea desde el puesto de cuatro o desde el de cinco. Mario Saint-Supéry (Málaga, 19 años, Gonzaga), que ya disputó el último Eurobasket con España; Baba Miller (Palma de Mallorca, 22, Cincinnati), ilustre canterano del Real Madrid; Rubén Domínguez (Cádiz, 23, Texas Aggies), otro producto criado a la sombra del Martín Carpena; y Conrad Martínez (Granollers, 21, High Point), moldeado en las categorías inferiores del Joventut, son otros de los nombres que de un día para otro podrían saltar a la fama, todos ellos visitados por los máximos dirigentes federativos el pasado enero durante un viaje por Estados Unidos. Noticia relacionada general No No GIRONA 93 – 95 REAL MADRID No hay quien pare al Madrid Pablo LodeiroNo solo el baloncesto masculino posee un futuro brillante en ultramar. Marta Suárez (Oviedo, 23 años) dio toda una exhibición en los octavos al anotar 33 puntos y 10 capturas, líder absoluta junto con Olivia Miles de la TCU texana para derrotar a Virginia (69-79) y soñar con un puesto en las semifinales. Gisela Sánchez (Barcelona, 22), aunque con menos protagonismo, también comparte su destino al ser partícipe en la eliminación de Vanderbilt con Notre Dame. Ejemplos de sobra que demuestran que el futuro del baloncesto español muerde con fuerza en los campus americanos. RSS de noticias de deportes
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