El PP esperará a ver la letra pequeña del real decreto ley que el próximo viernes el Gobierno aprobará en un Consejo de Ministros extraordinario para tratar de paliar los efectos de la guerra en Irán que han desatado ya una crisis energética preocupante. La incertidumbre es máxima porque se desconoce cuánto durará el conflicto, mientras la amenaza de inflación aumenta. El partido de Alberto Núñez Feijóo lleva exigiendo a Pedro Sánchez tomar medidas desde que estalló la guerra y, de hecho, para marcar perfil propio ya registró en el Congreso y el Senado su propio paquete de rebajas de impuestos y ayudas a los sectores más afectados. La Cámara Alta dio luz verde ayer con la mayoría absoluta de los populares. Esta exigencia complica al PP rechazar las medidas que apruebe el Gobierno, pero la decisión está tomada: solo apoyarán un decreto «limpio» ; esto es, que contenga propuestas exclusivas contra la guerra.El principal temor del PP es que como en otras tantas ocasiones el Gobierno aproveche un decreto sensible y que los grupos parlamentario están llamados a apoyar para, al mismo tiempo, introducir otras medidas que no tienen su visto bueno. De ahí la advertencia que el propio Feijóo lanzó en la sesión de control cuando le dijo expresamente al presidente que no lleve a la Cámara un decreto ómnibus. «No deberían jugar con algo tan sensible», insisten fuentes parlamentarias, mientras recuerdan que tanto este año como el pasado ya vivieron un episodio similar con la revalorización de las pensiones.En las últimas horas Sumar, socio pequeño de la coalición de Gobierno, está apretando a la parte socialista para incluir la congelación del precio de los alquileres. Incluso en la sesión del Congreso de ayer hubo pullas entre ministros de las dos alas, el socialista Félix Bolaños, que suele tener el cometido de reunir los votos suficientes para convalidar los decretos; y Mónica García. El PSOE está convencido de que debería contar con el apoyo mayoritario de la Cámara -Vox es el único partido que ya ha dejado claro que no apoyará con independencia de lo que diga el texto- y también busca retratar al PP.Noticia relacionada general No No Sesión de control del Congreso El ‘No a la guerra’ no da tregua a las hostilidades entre Sánchez y Feijóo Juan Casillas BayoPor eso Feijóo también quiso q uitarse la presión antes de que llegue la votación la semana que viene. La realidad es que los populares desconfían porque creen que como ha hecho antes, el Ejecutivo podría terminar convirtiendo el decreto en un «cajón de sastre». La molestia se remonta ya a la ronda de contactos que anunció el Gobierno y que se concretó en una corta llamada telefónica de Bolaños a la portavoz del PP, Ester Muñoz, emplazando a enviar al Gobierno las propuestas que tuvieran.Fuentes populares se quejan del escaso contenido de la llamada, en la que apenas hubo información oficial; y consideran que lo lógico en estas circunstancias debería ser que los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa hubieran intervenido. También el presidente del Gobierno terminó registrando una petición de comparecencia para la semana que viene.El ‘no a la guerra’ de GamarraPasó desapercibido pero Cuca Gamarra fue la encargada de entonar el primer ‘no a la guerra’ del PP y lo hizo en el hemiciclo. Precisamente había interpelado a Bolaños y la vicesecretaria de Interior y Defensa del PP espetó al ministro: «No a la guerra y no a Sánchez». Se quitó de un plumazo la presión que lleva sufriendo el partido estas semanas, cuando varios ministros han acusado al PP de ser «el partido de la guerra» o estar, directamente, a favor del conflicto.Feijóo ya tuvo que dejar claro en plena campaña de Castilla y León que «nadie quiere la guerra», pero la realidad es que nadie en el partido ha fijado una postura de fondo sobre el conflicto. Por eso, como publicó ABC, tomaron la decisión de a garrarse a la vía económica , adelantarse al Gobierno con un paquete de medidas previo y poner todo el foco en los efectos de la guerra sobre los sectores productivos afectados y la ciudadanía. Entretanto voces con peso dentro del partido como José María Aznar sí mostraron su respaldo a Israel y Estados Unidos, situando como enemigo de Occidente al régimen de los ayatolás y, sobre todo, insistiendo en que España no debería equivocarse de aliados. El líder del PP, precisamente, está de viaje en Bruselas, donde participa este jueves en una reunión previa con los líderes populares de la Unión antes del Consejo en el que los primeros ministros exhibirán su posición. Es previsible que Sánchez aparezca nuevamente como la voz discordante y trate de arrastrar al resto de países a una posición mucho más crítica con Estados Unidos. El PP esperará a ver la letra pequeña del real decreto ley que el próximo viernes el Gobierno aprobará en un Consejo de Ministros extraordinario para tratar de paliar los efectos de la guerra en Irán que han desatado ya una crisis energética preocupante. La incertidumbre es máxima porque se desconoce cuánto durará el conflicto, mientras la amenaza de inflación aumenta. El partido de Alberto Núñez Feijóo lleva exigiendo a Pedro Sánchez tomar medidas desde que estalló la guerra y, de hecho, para marcar perfil propio ya registró en el Congreso y el Senado su propio paquete de rebajas de impuestos y ayudas a los sectores más afectados. La Cámara Alta dio luz verde ayer con la mayoría absoluta de los populares. Esta exigencia complica al PP rechazar las medidas que apruebe el Gobierno, pero la decisión está tomada: solo apoyarán un decreto «limpio» ; esto es, que contenga propuestas exclusivas contra la guerra.El principal temor del PP es que como en otras tantas ocasiones el Gobierno aproveche un decreto sensible y que los grupos parlamentario están llamados a apoyar para, al mismo tiempo, introducir otras medidas que no tienen su visto bueno. De ahí la advertencia que el propio Feijóo lanzó en la sesión de control cuando le dijo expresamente al presidente que no lleve a la Cámara un decreto ómnibus. «No deberían jugar con algo tan sensible», insisten fuentes parlamentarias, mientras recuerdan que tanto este año como el pasado ya vivieron un episodio similar con la revalorización de las pensiones.En las últimas horas Sumar, socio pequeño de la coalición de Gobierno, está apretando a la parte socialista para incluir la congelación del precio de los alquileres. Incluso en la sesión del Congreso de ayer hubo pullas entre ministros de las dos alas, el socialista Félix Bolaños, que suele tener el cometido de reunir los votos suficientes para convalidar los decretos; y Mónica García. El PSOE está convencido de que debería contar con el apoyo mayoritario de la Cámara -Vox es el único partido que ya ha dejado claro que no apoyará con independencia de lo que diga el texto- y también busca retratar al PP.Noticia relacionada general No No Sesión de control del Congreso El ‘No a la guerra’ no da tregua a las hostilidades entre Sánchez y Feijóo Juan Casillas BayoPor eso Feijóo también quiso q uitarse la presión antes de que llegue la votación la semana que viene. La realidad es que los populares desconfían porque creen que como ha hecho antes, el Ejecutivo podría terminar convirtiendo el decreto en un «cajón de sastre». La molestia se remonta ya a la ronda de contactos que anunció el Gobierno y que se concretó en una corta llamada telefónica de Bolaños a la portavoz del PP, Ester Muñoz, emplazando a enviar al Gobierno las propuestas que tuvieran.Fuentes populares se quejan del escaso contenido de la llamada, en la que apenas hubo información oficial; y consideran que lo lógico en estas circunstancias debería ser que los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa hubieran intervenido. También el presidente del Gobierno terminó registrando una petición de comparecencia para la semana que viene.El ‘no a la guerra’ de GamarraPasó desapercibido pero Cuca Gamarra fue la encargada de entonar el primer ‘no a la guerra’ del PP y lo hizo en el hemiciclo. Precisamente había interpelado a Bolaños y la vicesecretaria de Interior y Defensa del PP espetó al ministro: «No a la guerra y no a Sánchez». Se quitó de un plumazo la presión que lleva sufriendo el partido estas semanas, cuando varios ministros han acusado al PP de ser «el partido de la guerra» o estar, directamente, a favor del conflicto.Feijóo ya tuvo que dejar claro en plena campaña de Castilla y León que «nadie quiere la guerra», pero la realidad es que nadie en el partido ha fijado una postura de fondo sobre el conflicto. Por eso, como publicó ABC, tomaron la decisión de a garrarse a la vía económica , adelantarse al Gobierno con un paquete de medidas previo y poner todo el foco en los efectos de la guerra sobre los sectores productivos afectados y la ciudadanía. Entretanto voces con peso dentro del partido como José María Aznar sí mostraron su respaldo a Israel y Estados Unidos, situando como enemigo de Occidente al régimen de los ayatolás y, sobre todo, insistiendo en que España no debería equivocarse de aliados. El líder del PP, precisamente, está de viaje en Bruselas, donde participa este jueves en una reunión previa con los líderes populares de la Unión antes del Consejo en el que los primeros ministros exhibirán su posición. Es previsible que Sánchez aparezca nuevamente como la voz discordante y trate de arrastrar al resto de países a una posición mucho más crítica con Estados Unidos. El PP esperará a ver la letra pequeña del real decreto ley que el próximo viernes el Gobierno aprobará en un Consejo de Ministros extraordinario para tratar de paliar los efectos de la guerra en Irán que han desatado ya una crisis energética preocupante. La incertidumbre es máxima porque se desconoce cuánto durará el conflicto, mientras la amenaza de inflación aumenta. El partido de Alberto Núñez Feijóo lleva exigiendo a Pedro Sánchez tomar medidas desde que estalló la guerra y, de hecho, para marcar perfil propio ya registró en el Congreso y el Senado su propio paquete de rebajas de impuestos y ayudas a los sectores más afectados. La Cámara Alta dio luz verde ayer con la mayoría absoluta de los populares. Esta exigencia complica al PP rechazar las medidas que apruebe el Gobierno, pero la decisión está tomada: solo apoyarán un decreto «limpio» ; esto es, que contenga propuestas exclusivas contra la guerra.El principal temor del PP es que como en otras tantas ocasiones el Gobierno aproveche un decreto sensible y que los grupos parlamentario están llamados a apoyar para, al mismo tiempo, introducir otras medidas que no tienen su visto bueno. De ahí la advertencia que el propio Feijóo lanzó en la sesión de control cuando le dijo expresamente al presidente que no lleve a la Cámara un decreto ómnibus. «No deberían jugar con algo tan sensible», insisten fuentes parlamentarias, mientras recuerdan que tanto este año como el pasado ya vivieron un episodio similar con la revalorización de las pensiones.En las últimas horas Sumar, socio pequeño de la coalición de Gobierno, está apretando a la parte socialista para incluir la congelación del precio de los alquileres. Incluso en la sesión del Congreso de ayer hubo pullas entre ministros de las dos alas, el socialista Félix Bolaños, que suele tener el cometido de reunir los votos suficientes para convalidar los decretos; y Mónica García. El PSOE está convencido de que debería contar con el apoyo mayoritario de la Cámara -Vox es el único partido que ya ha dejado claro que no apoyará con independencia de lo que diga el texto- y también busca retratar al PP.Noticia relacionada general No No Sesión de control del Congreso El ‘No a la guerra’ no da tregua a las hostilidades entre Sánchez y Feijóo Juan Casillas BayoPor eso Feijóo también quiso q uitarse la presión antes de que llegue la votación la semana que viene. La realidad es que los populares desconfían porque creen que como ha hecho antes, el Ejecutivo podría terminar convirtiendo el decreto en un «cajón de sastre». La molestia se remonta ya a la ronda de contactos que anunció el Gobierno y que se concretó en una corta llamada telefónica de Bolaños a la portavoz del PP, Ester Muñoz, emplazando a enviar al Gobierno las propuestas que tuvieran.Fuentes populares se quejan del escaso contenido de la llamada, en la que apenas hubo información oficial; y consideran que lo lógico en estas circunstancias debería ser que los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa hubieran intervenido. También el presidente del Gobierno terminó registrando una petición de comparecencia para la semana que viene.El ‘no a la guerra’ de GamarraPasó desapercibido pero Cuca Gamarra fue la encargada de entonar el primer ‘no a la guerra’ del PP y lo hizo en el hemiciclo. Precisamente había interpelado a Bolaños y la vicesecretaria de Interior y Defensa del PP espetó al ministro: «No a la guerra y no a Sánchez». Se quitó de un plumazo la presión que lleva sufriendo el partido estas semanas, cuando varios ministros han acusado al PP de ser «el partido de la guerra» o estar, directamente, a favor del conflicto.Feijóo ya tuvo que dejar claro en plena campaña de Castilla y León que «nadie quiere la guerra», pero la realidad es que nadie en el partido ha fijado una postura de fondo sobre el conflicto. Por eso, como publicó ABC, tomaron la decisión de a garrarse a la vía económica , adelantarse al Gobierno con un paquete de medidas previo y poner todo el foco en los efectos de la guerra sobre los sectores productivos afectados y la ciudadanía. Entretanto voces con peso dentro del partido como José María Aznar sí mostraron su respaldo a Israel y Estados Unidos, situando como enemigo de Occidente al régimen de los ayatolás y, sobre todo, insistiendo en que España no debería equivocarse de aliados. El líder del PP, precisamente, está de viaje en Bruselas, donde participa este jueves en una reunión previa con los líderes populares de la Unión antes del Consejo en el que los primeros ministros exhibirán su posición. Es previsible que Sánchez aparezca nuevamente como la voz discordante y trate de arrastrar al resto de países a una posición mucho más crítica con Estados Unidos. RSS de noticias de espana
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