<p>Ni en el llamado <i>Tehrangeles</i>, como se denomina al área que aglutina a la mayor parte de los 150.000 iraníes que residen en California, ni en el acomodado suburbio de Washington D.C. donde vive exiliado desde hace décadas el <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/01/10/6962631ee85ece98658b459f.html» target=»_blank»>príncipe Reza Pahlavi</a> se acogió con tanto alivio como en buena parte del mundo el <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/08/69d58ab621efa042618b4570.html» target=»_blank»>anuncio de acuerdo in extremis para negociar entre EEUU e Irán</a>, casi en tiempo de descuento del ultimátum de Trump que el martes mantuvo al globo sin aliento. En los dos puntos de Estados Unidos, que acoge a entre 400.000 y 620.000 personas de ascendencia iraní -la gran mayoría de ellas en Los Ángeles, según cifras de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA)-, dominan las <strong>banderas del León y el Sol</strong> -el emblema nacional del país persa hasta el triunfo de la Revolución Islámica- y es bien visible el apoyo al <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/03/01/69a428b2e85ece9d0a8b4583.html» target=»_blank»>hijo del último sha</a>. Y el mismo Reza Pahlavi no tardó en reflejar en sus cuentas en las redes sociales su decepción por lo que muchos <strong>opositores al régimen de los ayatolás</strong>, y entre ellos sin duda los monárquicos, consideran un nuevo asidero que beneficia a la dictadura de los mulás para ganar tiempo, reconfigurar su estrategia y mantenerse con fiereza en el poder.</p>
Reza Pahlevi insta a sus compatriotas a «asestar el golpe final» a los mulás, frustrado por el actual alto el fuego
<p>Ni en el llamado <i>Tehrangeles</i>, como se denomina al área que aglutina a la mayor parte de los 150.000 iraníes que residen en California, ni en el acomodado suburbio de Washington D.C. donde vive exiliado desde hace décadas el <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/01/10/6962631ee85ece98658b459f.html» target=»_blank»>príncipe Reza Pahlavi</a> se acogió con tanto alivio como en buena parte del mundo el <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/04/08/69d58ab621efa042618b4570.html» target=»_blank»>anuncio de acuerdo in extremis para negociar entre EEUU e Irán</a>, casi en tiempo de descuento del ultimátum de Trump que el martes mantuvo al globo sin aliento. En los dos puntos de Estados Unidos, que acoge a entre 400.000 y 620.000 personas de ascendencia iraní -la gran mayoría de ellas en Los Ángeles, según cifras de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA)-, dominan las <strong>banderas del León y el Sol</strong> -el emblema nacional del país persa hasta el triunfo de la Revolución Islámica- y es bien visible el apoyo al <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/03/01/69a428b2e85ece9d0a8b4583.html» target=»_blank»>hijo del último sha</a>. Y el mismo Reza Pahlavi no tardó en reflejar en sus cuentas en las redes sociales su decepción por lo que muchos <strong>opositores al régimen de los ayatolás</strong>, y entre ellos sin duda los monárquicos, consideran un nuevo asidero que beneficia a la dictadura de los mulás para ganar tiempo, reconfigurar su estrategia y mantenerse con fiereza en el poder.</p>
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