Han tenido que transcurrir casi tres años de espera, marcada por el dolor y la indignación, para que la familia de Fuente Clara Cabrera Mateos pueda cerrar el duelo que comenzó un fatídico 17 de abril de 2024. Año y medio después de que el Juzgado de Instrucción número 2 de Moguer dictara el auto de apertura de juicio oral, ya hay fecha para celebrar la vista en la que se dirimirán las responsabilidades penales por el trágico accidente que costó la vida a una joven de 25 años, Fuente Clara.Será el próximo 18 de enero de 2027, a las 09:00 horas cuando el acusado se sentará en el banquillo. Es el propietario de los dos mulos que, de forma fatal, se cruzaron en la carretera A-484, lo que acabó con la vida de la joven y dejó herida a su madre.José Antonio Cabrera, padre de la fallecida y vecino de Rociana del Condado, ha compartido la noticia de la fecha del juicio como quien se empieza a quitar de encima una pesada losa. A través de un mensaje en su muro de Facebook, Cabrera expresaba el anhelo de toda su familia: «Ya tenemos fecha para el juicio. Deseo con el corazón en la mano que se le haga justicia a mi hija, Fuente Clara Cabrera Mateos, que nos dejó a los 25 años tras morir por chocar su coche con dos mulos de Cipriano Domínguez Jiménez. ¡Que la justicia terrenal sea justa para mi ángel! Y que podamos vivir el duelo en paz».Un impacto mortalEl escrito de la acusación particular relataba las circunstancias del siniestro. Eran las 21.40 horas cuando el vehículo en el que viajaban la joven y su madre, circulando por el punto kilométrico 3,750 de la carretera que une Bonares con Almonte, se topó inesperadamente con dos animales de gran envergadura. Según el relato de la acusación, la conductora circulaba a una velocidad «prudente y moderada» y, a pesar de su reacción, el impacto con los dos mulos propiedad del acusado resultó inevitable.La familia, que ejerce la acusación, ha sido contundente en sus pretensiones. Solicita una pena de cuatro años y medio de prisión: cuatro años por un delito de homicidio imprudente de carácter grave con resultado de muerte, y seis meses adicionales por el delito de lesiones sufrido por la madre de la víctima. Además, en concepto de responsabilidad civil, se reclama una indemnización de 100.000 euros para cada uno de los padres por la pérdida de su hija y los daños morales ocasionados.Una cruzada por la seguridad vialPara José Antonio Cabrera, este juicio no solo representa la búsqueda de una condena para el dueño de los animales. El profesor de Física y Química ha convertido la memoria de su hija en una causa pública. Durante los últimos años, Cabrera ha denunciado una supuesta « dejación de funciones » por parte de las autoridades municipales de Bonares.A través de la asociación que lleva el nombre de su hija, ha cuestionado reiteradamente por qué, a pesar de las quejas vecinales en plenos municipales sobre la presencia de animales sueltos sin control, no se tomaron medidas efectivas para prevenir la tragedia. Para el padre, el accidente no fue un infortunio azaroso, sino la consecuencia directa de una negligencia conocida y tolerada. Su indignación ha alcanzado incluso el terreno político, exigiendo respuestas y asunción de responsabilidades más allá del ámbito privado del dueño de los animales, llegando a interpelar públicamente a responsables institucionales sobre por qué no se evitó un riesgo que, a juicio de la familia, era evidente y recurrente.Ahora, con la fecha del juicio fijada en el calendario judicial, la familia de Fuente Clara espera que el tribunal ponga punto y final a este capítulo, cerrando así una herida que, aunque nunca sanará del todo, al menos podrá encontrar en la sentencia un pequeño consuelo para la memoria de la joven y, quizás, el inicio de un duelo en paz. Han tenido que transcurrir casi tres años de espera, marcada por el dolor y la indignación, para que la familia de Fuente Clara Cabrera Mateos pueda cerrar el duelo que comenzó un fatídico 17 de abril de 2024. Año y medio después de que el Juzgado de Instrucción número 2 de Moguer dictara el auto de apertura de juicio oral, ya hay fecha para celebrar la vista en la que se dirimirán las responsabilidades penales por el trágico accidente que costó la vida a una joven de 25 años, Fuente Clara.Será el próximo 18 de enero de 2027, a las 09:00 horas cuando el acusado se sentará en el banquillo. Es el propietario de los dos mulos que, de forma fatal, se cruzaron en la carretera A-484, lo que acabó con la vida de la joven y dejó herida a su madre.José Antonio Cabrera, padre de la fallecida y vecino de Rociana del Condado, ha compartido la noticia de la fecha del juicio como quien se empieza a quitar de encima una pesada losa. A través de un mensaje en su muro de Facebook, Cabrera expresaba el anhelo de toda su familia: «Ya tenemos fecha para el juicio. Deseo con el corazón en la mano que se le haga justicia a mi hija, Fuente Clara Cabrera Mateos, que nos dejó a los 25 años tras morir por chocar su coche con dos mulos de Cipriano Domínguez Jiménez. ¡Que la justicia terrenal sea justa para mi ángel! Y que podamos vivir el duelo en paz».Un impacto mortalEl escrito de la acusación particular relataba las circunstancias del siniestro. Eran las 21.40 horas cuando el vehículo en el que viajaban la joven y su madre, circulando por el punto kilométrico 3,750 de la carretera que une Bonares con Almonte, se topó inesperadamente con dos animales de gran envergadura. Según el relato de la acusación, la conductora circulaba a una velocidad «prudente y moderada» y, a pesar de su reacción, el impacto con los dos mulos propiedad del acusado resultó inevitable.La familia, que ejerce la acusación, ha sido contundente en sus pretensiones. Solicita una pena de cuatro años y medio de prisión: cuatro años por un delito de homicidio imprudente de carácter grave con resultado de muerte, y seis meses adicionales por el delito de lesiones sufrido por la madre de la víctima. Además, en concepto de responsabilidad civil, se reclama una indemnización de 100.000 euros para cada uno de los padres por la pérdida de su hija y los daños morales ocasionados.Una cruzada por la seguridad vialPara José Antonio Cabrera, este juicio no solo representa la búsqueda de una condena para el dueño de los animales. El profesor de Física y Química ha convertido la memoria de su hija en una causa pública. Durante los últimos años, Cabrera ha denunciado una supuesta « dejación de funciones » por parte de las autoridades municipales de Bonares.A través de la asociación que lleva el nombre de su hija, ha cuestionado reiteradamente por qué, a pesar de las quejas vecinales en plenos municipales sobre la presencia de animales sueltos sin control, no se tomaron medidas efectivas para prevenir la tragedia. Para el padre, el accidente no fue un infortunio azaroso, sino la consecuencia directa de una negligencia conocida y tolerada. Su indignación ha alcanzado incluso el terreno político, exigiendo respuestas y asunción de responsabilidades más allá del ámbito privado del dueño de los animales, llegando a interpelar públicamente a responsables institucionales sobre por qué no se evitó un riesgo que, a juicio de la familia, era evidente y recurrente.Ahora, con la fecha del juicio fijada en el calendario judicial, la familia de Fuente Clara espera que el tribunal ponga punto y final a este capítulo, cerrando así una herida que, aunque nunca sanará del todo, al menos podrá encontrar en la sentencia un pequeño consuelo para la memoria de la joven y, quizás, el inicio de un duelo en paz. Han tenido que transcurrir casi tres años de espera, marcada por el dolor y la indignación, para que la familia de Fuente Clara Cabrera Mateos pueda cerrar el duelo que comenzó un fatídico 17 de abril de 2024. Año y medio después de que el Juzgado de Instrucción número 2 de Moguer dictara el auto de apertura de juicio oral, ya hay fecha para celebrar la vista en la que se dirimirán las responsabilidades penales por el trágico accidente que costó la vida a una joven de 25 años, Fuente Clara.Será el próximo 18 de enero de 2027, a las 09:00 horas cuando el acusado se sentará en el banquillo. Es el propietario de los dos mulos que, de forma fatal, se cruzaron en la carretera A-484, lo que acabó con la vida de la joven y dejó herida a su madre.José Antonio Cabrera, padre de la fallecida y vecino de Rociana del Condado, ha compartido la noticia de la fecha del juicio como quien se empieza a quitar de encima una pesada losa. A través de un mensaje en su muro de Facebook, Cabrera expresaba el anhelo de toda su familia: «Ya tenemos fecha para el juicio. Deseo con el corazón en la mano que se le haga justicia a mi hija, Fuente Clara Cabrera Mateos, que nos dejó a los 25 años tras morir por chocar su coche con dos mulos de Cipriano Domínguez Jiménez. ¡Que la justicia terrenal sea justa para mi ángel! Y que podamos vivir el duelo en paz».Un impacto mortalEl escrito de la acusación particular relataba las circunstancias del siniestro. Eran las 21.40 horas cuando el vehículo en el que viajaban la joven y su madre, circulando por el punto kilométrico 3,750 de la carretera que une Bonares con Almonte, se topó inesperadamente con dos animales de gran envergadura. Según el relato de la acusación, la conductora circulaba a una velocidad «prudente y moderada» y, a pesar de su reacción, el impacto con los dos mulos propiedad del acusado resultó inevitable.La familia, que ejerce la acusación, ha sido contundente en sus pretensiones. Solicita una pena de cuatro años y medio de prisión: cuatro años por un delito de homicidio imprudente de carácter grave con resultado de muerte, y seis meses adicionales por el delito de lesiones sufrido por la madre de la víctima. Además, en concepto de responsabilidad civil, se reclama una indemnización de 100.000 euros para cada uno de los padres por la pérdida de su hija y los daños morales ocasionados.Una cruzada por la seguridad vialPara José Antonio Cabrera, este juicio no solo representa la búsqueda de una condena para el dueño de los animales. El profesor de Física y Química ha convertido la memoria de su hija en una causa pública. Durante los últimos años, Cabrera ha denunciado una supuesta « dejación de funciones » por parte de las autoridades municipales de Bonares.A través de la asociación que lleva el nombre de su hija, ha cuestionado reiteradamente por qué, a pesar de las quejas vecinales en plenos municipales sobre la presencia de animales sueltos sin control, no se tomaron medidas efectivas para prevenir la tragedia. Para el padre, el accidente no fue un infortunio azaroso, sino la consecuencia directa de una negligencia conocida y tolerada. Su indignación ha alcanzado incluso el terreno político, exigiendo respuestas y asunción de responsabilidades más allá del ámbito privado del dueño de los animales, llegando a interpelar públicamente a responsables institucionales sobre por qué no se evitó un riesgo que, a juicio de la familia, era evidente y recurrente.Ahora, con la fecha del juicio fijada en el calendario judicial, la familia de Fuente Clara espera que el tribunal ponga punto y final a este capítulo, cerrando así una herida que, aunque nunca sanará del todo, al menos podrá encontrar en la sentencia un pequeño consuelo para la memoria de la joven y, quizás, el inicio de un duelo en paz. RSS de noticias de espana/andalucia
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