«En los años 80, los clientes nos devolvían las camisas porque decían que se arrugaban. Era una muestra de lo desconocido que era entonces el tejido y de lo fuertemente asociado que estaba a lo rural. De ahí nació nuestro eslogan, ‘la arruga es bella'», recordaba la presidenta de la Fundación Adolfo Domínguez, Adriana Domínguez, minutos después de firmar junto a la Xunta de Galicia el primer paso de un proyecto con vocación de retorno, concebido para recuperar el cultivo del lino en Galicia y reactivar una cadena de valor textil vinculada a las fibras naturales y a la producción de proximidad.
El plan pretende recuperar una fibra clave para la industria textil en un contexto en el que las importaciones en España han aumentado un 51% en los últimos cuatro años
«En los años 80, los clientes nos devolvían las camisas porque decían que se arrugaban. Era una muestra de lo desconocido que era entonces el tejido y de lo fuertemente asociado que estaba a lo rural. De ahí nació nuestro eslogan, ‘la arruga es bella'», recordaba la presidenta de la Fundación Adolfo Domínguez, Adriana Domínguez, minutos después de firmar junto a la Xunta de Galicia el primer paso de un proyecto con vocación de retorno, concebido para recuperar el cultivo del lino en Galicia y reactivar una cadena de valor textil vinculada a las fibras naturales y a la producción de proximidad.
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