Una «tragedia evitable». Así ha calificado el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), la institución que reúne a los más conspicuos representantes de la élite empresarial española, como Juan Roig, Rafael del Pino, Sol Daurella, José Manuel Entrecanales o Pilar Cosentino, el trágico accidente ferroviario del miércoles en la localidad toledana de Urda que hasta la fecha se ha cobrado la vida de 69 personas, en un comunicado institucional en el que manifiestan su más profundo pesar por el accidente y expresan sus condolencias a todos los familiares y amigos de los fallecidos.La nota enfatiza que ese sentimiento de dolor «no puede separarse de una desgarradora sensación de impotencia ante una tragedia evitable», escasos meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz.«España es un país moderno y no es aceptable que sus servicios esenciales se deterioren hasta el extremo de poner en peligro la vida de sus ciudadanos», recalca el comunicado de la institución que reúne a las principales sagas familiares de empresarios de España y a un núcleo empresarial que explica casi la mitad del PIB y el 70% del empleo privado que genera el país, es decir, a la mayor parte del tejido empresarial patrio, que en el último congreso de la institución empezó a mencionar por primera vez el estado de las infraestructuras como un factor de preocupación para la evolución de sus negocios cuando históricamente ha sido una de las principales potencialidades del país.Por este motivo, los empresarios familiares exigen a las autoridades «revisar en profundidad y con rigor el estado de nuestras infraestructuras básicas» y convertir en una prioridad ineludible solicitar la indisimulables carencias de estos servicios públicos, que en esta ocasión «se ponen de manifiesto de forma tan dolorosa». Una «tragedia evitable». Así ha calificado el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), la institución que reúne a los más conspicuos representantes de la élite empresarial española, como Juan Roig, Rafael del Pino, Sol Daurella, José Manuel Entrecanales o Pilar Cosentino, el trágico accidente ferroviario del miércoles en la localidad toledana de Urda que hasta la fecha se ha cobrado la vida de 69 personas, en un comunicado institucional en el que manifiestan su más profundo pesar por el accidente y expresan sus condolencias a todos los familiares y amigos de los fallecidos.La nota enfatiza que ese sentimiento de dolor «no puede separarse de una desgarradora sensación de impotencia ante una tragedia evitable», escasos meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz.«España es un país moderno y no es aceptable que sus servicios esenciales se deterioren hasta el extremo de poner en peligro la vida de sus ciudadanos», recalca el comunicado de la institución que reúne a las principales sagas familiares de empresarios de España y a un núcleo empresarial que explica casi la mitad del PIB y el 70% del empleo privado que genera el país, es decir, a la mayor parte del tejido empresarial patrio, que en el último congreso de la institución empezó a mencionar por primera vez el estado de las infraestructuras como un factor de preocupación para la evolución de sus negocios cuando históricamente ha sido una de las principales potencialidades del país.Por este motivo, los empresarios familiares exigen a las autoridades «revisar en profundidad y con rigor el estado de nuestras infraestructuras básicas» y convertir en una prioridad ineludible solicitar la indisimulables carencias de estos servicios públicos, que en esta ocasión «se ponen de manifiesto de forma tan dolorosa». Una «tragedia evitable». Así ha calificado el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), la institución que reúne a los más conspicuos representantes de la élite empresarial española, como Juan Roig, Rafael del Pino, Sol Daurella, José Manuel Entrecanales o Pilar Cosentino, el trágico accidente ferroviario del miércoles en la localidad toledana de Urda que hasta la fecha se ha cobrado la vida de 69 personas, en un comunicado institucional en el que manifiestan su más profundo pesar por el accidente y expresan sus condolencias a todos los familiares y amigos de los fallecidos.La nota enfatiza que ese sentimiento de dolor «no puede separarse de una desgarradora sensación de impotencia ante una tragedia evitable», escasos meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz.«España es un país moderno y no es aceptable que sus servicios esenciales se deterioren hasta el extremo de poner en peligro la vida de sus ciudadanos», recalca el comunicado de la institución que reúne a las principales sagas familiares de empresarios de España y a un núcleo empresarial que explica casi la mitad del PIB y el 70% del empleo privado que genera el país, es decir, a la mayor parte del tejido empresarial patrio, que en el último congreso de la institución empezó a mencionar por primera vez el estado de las infraestructuras como un factor de preocupación para la evolución de sus negocios cuando históricamente ha sido una de las principales potencialidades del país.Por este motivo, los empresarios familiares exigen a las autoridades «revisar en profundidad y con rigor el estado de nuestras infraestructuras básicas» y convertir en una prioridad ineludible solicitar la indisimulables carencias de estos servicios públicos, que en esta ocasión «se ponen de manifiesto de forma tan dolorosa». 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