El Real Madrid prolongó su tiranía en la liga ACB al vencer al Gran Canaria, su séptima victoria consecutiva en lo que va de año. Los blancos supieron encajar la ráfaga de puñetazos ejecutados por Tobey para, en el segundo cuarto y liderados por Campazzo y Tavares , firmar un brutal parcial que dejó tiritando a los canarios. Desde entonces, los de Scariolo ejecutaron su versión más resistente, una muralla que no se derrumbó, pese a recibir múltiples cargas, hasta conseguir la victoria gracias a un héroe inesperado, Andrés Feliz. Pese a su preocupante posición en la tabla, desafió el Gran Canaria al Madrid desde el inicio gracias al acierto de Tobey , que tenía de lo más descolocado a Tavares con sus ganchos y tiros de tres. El estadounidense sumó 14 de los primeros 16 puntos de su equipo, explosión anotadora que sacaba de quicio a un Scariolo que no paraba de reprender a sus pupilos, sobrepasados durante casi todo el primer cuarto. Pasaban lo minutos y la protección de la zona seguía siendo un quebradero de cabeza para los blancos, fructífero coto de caza para Tobey y el francés Pelos. Al menos, dos triples, uno de Okeke y otro de Llull , les acercaron en el marcador, mientras que una nueva canasta del balear le arrebató el liderazgo a los canarios. Los visitantes, al fin, se habían soltado la melena, Campazzo dirigía sus virguerías a la vez que sus esbirros golpeaba a los locales sin la más mínima piedad. Gran Canaria: 80 Albicy (3), Wong (17), Brussino (5), Pelos (14), Tobey (22); Maniema (1), Eric Vila (4), Alocén (2), Kuath (6), Robertson (6), Samar (0). Real Madrid: 82 Campazzo (18), Feliz (5), Abalde (10), Lyles (6), Tavares (9); Kramer (0), Okeke (8), Maledon (5), Llull (11), Len (3), Procida (3), Almansa (4). Parciales: 25-20; 13-26 (38-46); 18-16 (56-62); 24-20 (80-82). Los árbitros: Alfonso Olivares, Jorge Martínez e Igor Esteve. Descalificaron a Brussino por cinco faltas personales. Tras el paso por los vestuarios, Campazzo prolongó su sinfonía, bien apoyado el argentino por un Tavares que había llevado a lo personal su lucha con los interiores insulares, monumental choque de trenes que permitía a los merengues fusilar desde la larga distancia. Además, el acierto de los chicos de Lakovic comenzaba a estar en entredicho y, después de cinco puntos consecutivos de Abalde , su desventaja se elevó hasta los 13. Las diabluras de Wong habían dotado al Gran Canaria de una última vida de cara al cuarto final. Albicy elevó aún más las expectativas al firmar un espectacular tres más uno a tablero, sacarle una falta en ataque a Procida y robarle un balón a Maledon. Tobey renació y, con un triple, puso a los suyos a solo un tanto. Necesitaba el Madrid echar el resto, cortar de raíz una revolución que amagaba con engullirlo. Y fue Feliz, con un bello movimiento y con una canasta en el último segundo, el que decantó la balanza. El Real Madrid prolongó su tiranía en la liga ACB al vencer al Gran Canaria, su séptima victoria consecutiva en lo que va de año. Los blancos supieron encajar la ráfaga de puñetazos ejecutados por Tobey para, en el segundo cuarto y liderados por Campazzo y Tavares , firmar un brutal parcial que dejó tiritando a los canarios. Desde entonces, los de Scariolo ejecutaron su versión más resistente, una muralla que no se derrumbó, pese a recibir múltiples cargas, hasta conseguir la victoria gracias a un héroe inesperado, Andrés Feliz. Pese a su preocupante posición en la tabla, desafió el Gran Canaria al Madrid desde el inicio gracias al acierto de Tobey , que tenía de lo más descolocado a Tavares con sus ganchos y tiros de tres. El estadounidense sumó 14 de los primeros 16 puntos de su equipo, explosión anotadora que sacaba de quicio a un Scariolo que no paraba de reprender a sus pupilos, sobrepasados durante casi todo el primer cuarto. Pasaban lo minutos y la protección de la zona seguía siendo un quebradero de cabeza para los blancos, fructífero coto de caza para Tobey y el francés Pelos. Al menos, dos triples, uno de Okeke y otro de Llull , les acercaron en el marcador, mientras que una nueva canasta del balear le arrebató el liderazgo a los canarios. Los visitantes, al fin, se habían soltado la melena, Campazzo dirigía sus virguerías a la vez que sus esbirros golpeaba a los locales sin la más mínima piedad. Gran Canaria: 80 Albicy (3), Wong (17), Brussino (5), Pelos (14), Tobey (22); Maniema (1), Eric Vila (4), Alocén (2), Kuath (6), Robertson (6), Samar (0). Real Madrid: 82 Campazzo (18), Feliz (5), Abalde (10), Lyles (6), Tavares (9); Kramer (0), Okeke (8), Maledon (5), Llull (11), Len (3), Procida (3), Almansa (4). Parciales: 25-20; 13-26 (38-46); 18-16 (56-62); 24-20 (80-82). Los árbitros: Alfonso Olivares, Jorge Martínez e Igor Esteve. Descalificaron a Brussino por cinco faltas personales. Tras el paso por los vestuarios, Campazzo prolongó su sinfonía, bien apoyado el argentino por un Tavares que había llevado a lo personal su lucha con los interiores insulares, monumental choque de trenes que permitía a los merengues fusilar desde la larga distancia. Además, el acierto de los chicos de Lakovic comenzaba a estar en entredicho y, después de cinco puntos consecutivos de Abalde , su desventaja se elevó hasta los 13. Las diabluras de Wong habían dotado al Gran Canaria de una última vida de cara al cuarto final. Albicy elevó aún más las expectativas al firmar un espectacular tres más uno a tablero, sacarle una falta en ataque a Procida y robarle un balón a Maledon. Tobey renació y, con un triple, puso a los suyos a solo un tanto. Necesitaba el Madrid echar el resto, cortar de raíz una revolución que amagaba con engullirlo. Y fue Feliz, con un bello movimiento y con una canasta en el último segundo, el que decantó la balanza. El Real Madrid prolongó su tiranía en la liga ACB al vencer al Gran Canaria, su séptima victoria consecutiva en lo que va de año. Los blancos supieron encajar la ráfaga de puñetazos ejecutados por Tobey para, en el segundo cuarto y liderados por Campazzo y Tavares , firmar un brutal parcial que dejó tiritando a los canarios. Desde entonces, los de Scariolo ejecutaron su versión más resistente, una muralla que no se derrumbó, pese a recibir múltiples cargas, hasta conseguir la victoria gracias a un héroe inesperado, Andrés Feliz. Pese a su preocupante posición en la tabla, desafió el Gran Canaria al Madrid desde el inicio gracias al acierto de Tobey , que tenía de lo más descolocado a Tavares con sus ganchos y tiros de tres. El estadounidense sumó 14 de los primeros 16 puntos de su equipo, explosión anotadora que sacaba de quicio a un Scariolo que no paraba de reprender a sus pupilos, sobrepasados durante casi todo el primer cuarto. Pasaban lo minutos y la protección de la zona seguía siendo un quebradero de cabeza para los blancos, fructífero coto de caza para Tobey y el francés Pelos. Al menos, dos triples, uno de Okeke y otro de Llull , les acercaron en el marcador, mientras que una nueva canasta del balear le arrebató el liderazgo a los canarios. Los visitantes, al fin, se habían soltado la melena, Campazzo dirigía sus virguerías a la vez que sus esbirros golpeaba a los locales sin la más mínima piedad. Gran Canaria: 80 Albicy (3), Wong (17), Brussino (5), Pelos (14), Tobey (22); Maniema (1), Eric Vila (4), Alocén (2), Kuath (6), Robertson (6), Samar (0). Real Madrid: 82 Campazzo (18), Feliz (5), Abalde (10), Lyles (6), Tavares (9); Kramer (0), Okeke (8), Maledon (5), Llull (11), Len (3), Procida (3), Almansa (4). Parciales: 25-20; 13-26 (38-46); 18-16 (56-62); 24-20 (80-82). Los árbitros: Alfonso Olivares, Jorge Martínez e Igor Esteve. Descalificaron a Brussino por cinco faltas personales. Tras el paso por los vestuarios, Campazzo prolongó su sinfonía, bien apoyado el argentino por un Tavares que había llevado a lo personal su lucha con los interiores insulares, monumental choque de trenes que permitía a los merengues fusilar desde la larga distancia. Además, el acierto de los chicos de Lakovic comenzaba a estar en entredicho y, después de cinco puntos consecutivos de Abalde , su desventaja se elevó hasta los 13. Las diabluras de Wong habían dotado al Gran Canaria de una última vida de cara al cuarto final. Albicy elevó aún más las expectativas al firmar un espectacular tres más uno a tablero, sacarle una falta en ataque a Procida y robarle un balón a Maledon. Tobey renació y, con un triple, puso a los suyos a solo un tanto. Necesitaba el Madrid echar el resto, cortar de raíz una revolución que amagaba con engullirlo. Y fue Feliz, con un bello movimiento y con una canasta en el último segundo, el que decantó la balanza. RSS de noticias de deportes
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