Miles de andaluces han vuelto a salir a las calles de las ocho capitales de la comunidad este domingo en protesta por el deterioro de la sanidad pública, de competencia autonómica. Es la novena vez desde que, en noviembre de 2022, meses después de la histórica mayoría absoluta del popular Juan Manuel Moreno, Marea Blanca convocara a los ciudadanos a visibilizar su malestar por el colapso de la atención primaria y la privatización del sistema de salud. Cuatro años después, el estado de los servicios sanitarios públicos no ha mejorado -tal y como evidencia el CIS andaluz, donde la sanidad se ha convertido en el primera preocupación, por delante del paro-, pero este domingo entre los manifestantes sí ha asomado por encima de su frustración cierta esperanza en que las elecciones del 17 de mayo puedan ser un punto de inflexión donde se canalice la profunda preocupación por el desmantelamiento de un sistema de salud, que ya venía lastrado por los recortes aplicados por los gobiernos socialistas con la gran recesión. “Ojalá esto sea un baño de realidad en las urnas”, decía María Dolores Sánchez, docente de 43 años que ha acudido a la movilización de Sevilla desde Guillena acompañando a sus padres.
Miles de andaluces se manifiestan en las ocho capitales con el horizonte del 17-M como punto de inflexión para frenar el deterioro del sistema de salud
Miles de andaluces han vuelto a salir a las calles de las ocho capitales de la comunidad este domingo en protesta por el deterioro de la sanidad pública, de competencia autonómica. Es la novena vez desde que, en noviembre de 2022, meses después de la histórica mayoría absoluta del popular Juan Manuel Moreno, Marea Blanca convocara a los ciudadanos a visibilizar su malestar por el colapso de la atención primaria y la privatización del sistema de salud. Cuatro años después, el estado de los servicios sanitarios públicos no ha mejorado -tal y como evidencia el CIS andaluz, donde la sanidad se ha convertido en el primera preocupación, por delante del paro-, pero este domingo entre los manifestantes sí ha asomado por encima de su frustración cierta esperanza en que las elecciones del 17 de mayo puedan ser un punto de inflexión donde se canalice la profunda preocupación por el desmantelamiento de un sistema de salud, que ya venía lastrado por los recortes aplicados por los gobiernos socialistas con la gran recesión. “Ojalá esto sea un baño de realidad en las urnas”, decía María Dolores Sánchez, docente de 43 años que ha acudido a la movilización de Sevilla desde Guillena acompañando a sus padres.
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