Aunque más de nueve de cada diez embarazos llegan a término con normalidad, la vida fetal sigue siendo una de las fases más importantes en el desarrollo del ser humano. Uno de los principales problemas no resueltos aún es la prematuridad extrema (seis meses o menos), una casuística que afecta a 25.000 familias cada año solo en Europa. La supervivencia en prematuros extremos, incluso en unidades de excelencia, es baja (entre el 25 y el 75 %), y una proporción relevante de los supervivientes presenta secuelas importantes de por vida. En 2023, investigadores del BCN Natal, centro de referencia en medicina fetal integrado por especialistas del Hospital Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, con financiación de la Fundación La Caixa, dieron un paso decisivo para mejorar la supervivencia de estos bebés al desarrollar, dentro del proyecto fetaLife una placenta artificial capaz de reproducir las condiciones vitales del útero de la madre y lograr una supervivencia de 12 días «con buen estado» en fetos de ovejas de menos de seis meses de desarrollo. Ahora, casi cinco años después, investigadores del mismo equipo han dado un paso decisivo hacia el tratamiento de la prematuridad extrema al conseguir que un feto de oveja desarrollado durante 21 días en una placenta artificial sobreviva más de 13 meses tras su nacimiento y presente un neurodesarrollo normal. La oveja ‘Gaia’, que sigue con vida y sin secuelas neurológicas 13 años después de su nacimiento, es la prueba feaciente del éxito más importante este proyecto y el hito que lo acerca más a la práctica clínica.Noticia relacionada No Si Placentas: de la basura al tejido que lo ‘repara todo’ Nuria Ramírez de CastroEl avance supone uno de los hitos más relevantes alcanzados hasta la fecha por el proyecto fetaLife , la primera iniciativa experimental de placenta artificial en Europa. En EE.UU. investigadores de Filadelfia también lo han conseguido tras un desarrollo de 28 días del feto en incubadora líquida. «Hemos conseguido todos los objetivos marcados, ahora el siguiente paso es empezar a trabajar para poder aplicarlo en humanos», ha avanzado el doctor Eduard Gratacós, director de BCNatal y responsable del proyecto fetaLife.Los resultados de este proyecto disruptivo amparado por la Fundación la Caixa y que ha supuesto una inversión de 7,65 millones de euros demuestran por primera vez no solo la viabilidad de mantener con vida a un feto extremadamente prematuro en un sistema que reproduce las condiciones del útero materno, sino también que es posible completar con éxito la transición a la vida extrauterina y mantener un desarrollo normal a largo plazo. El director general del Hospital Clínic Barcelona, Josep Maria Campistol; el director gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, Miquel Pons ; el subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación La Caixa, Àngel Font ; el director de BCNatal y líder del proyecto fetaLife, y catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB, Eduard Gratacós , y la coordinadora médica y científica del proyecto fetaLife de BCNatal, Elisenda Eixarch, han presentado hoy los nuevos resultados, pioneros en Europa.A lo largo de más de cinco años de trabajo, el proyecto científico ha desarrollado un primer prototipo integrado de incubadora líquida o placenta artificial que ha incrementado exponencialmente la supervivencia en el sistema hasta llegar actualmente a los 21 días en buenas condiciones en un modelo experimental. Asimismo, se han alcanzado más de un año de supervivencia posnatal con buenos resultados de neurodesarrollo tras el paso por la incubadora líquida.En la placenta artificial, el neonato se sitúa en un entorno físico líquido, lo más parecido al útero materno, dentro de un recipiente blando realizado con materiales biocompatibles, y protegido de sonidos y lucesUna incubadora líquida es un sistema en el que un neonato muy prematuro puede vivir de forma parecida a la vida uterina, lo cual constituye una solución más natural. El prototipo desarrollado por BCNatal, del que ya se han realizado varias versiones, incluye un entorno líquido y permite al prematuro seguir desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su cordón umbilical.Así, en la placenta artificial, el neonato se sitúa en un entorno físico líquido, lo más parecido al útero materno, dentro de un recipiente blando realizado con materiales biocompatibles, y protegido de sonidos y luces, aunque se reproducirán sonidos similares a los del útero materno.Está conectado, a través de su cordón umbilical, a un oxigenador desarrollado y adaptado especialmente para el feto, que le aportará la cantidad necesaria de oxígeno. A través de este cordón, recibe también nutrientes, hormonas y otras sustancias que el feto recibe de la madre o que produce directamente la placenta, y que son esenciales para su correcto desarrollo.Además, el bebé está monitorizado continuamente, siempre de forma no invasiva, mediante ecografía del flujo sanguíneo , de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, pero también se utilizarán microsensores en el líquido amniótico o el cordón umbilical.Transición neonatal exitosaLas mejoras tecnológicas y el gran avance en los protocolos de soporte médico —que incluyen la administración de nutrición, hormonas y otras medicaciones, y que prevén los posibles escenarios clínicos y las actuaciones médicas necesarias para revertirlos— han permitido mejorar la supervivencia en el sistema y lograr una transición neonatal exitosa. Dicha transición simula los pasos previstos para su aplicación futura en humanos: traslado de la incubadora líquida a una incubadora convencional en el momento en que los órganos hayan madurado.Sigue siendo clave el sistema de monitorización propio, que permite una vigilancia permanente de forma remota por parte del equipo médico para poder tener un control intensivo del estado y desarrollo del feto. Otro de los grandes avances logrados hasta ahora ha sido la mejora del sistema extracorpóreo de circulación , compuesto por una membrana oxigenadora y un sistema de piezas (tubuladuras y cánulas) que han sido específicamente diseñadas para facilitar la circulación sanguínea y su oxigenación simulando lo que se produce de manera natural en la vida intrauterina a través de la placenta materna y el cordón umbilical. Fase de validación experimentalMediante el uso de un modelo ovino, el equipo ha diseñado y descrito hasta ahora las técnicas quirúrgicas y los protocolos necesarios para realizar una transición desde el útero a un prototipo de incubadora líquida sin incidentes y ha conseguido una supervivencia en el sistema de 21 días. Se ha dado un paso relevante para acercar el sistema a la clínica: comprobar que la transición neonatal es posible. La transición neonatal es un proceso similar al «nacimiento» del feto, en el que pasa de la incubadora líquida a la vida extrauterina y comienza a usar sus pulmones como cualquier recién nacido. El proyecto ha realizado ensayos que han permitido obtener neonatos viables tras su mantenimiento en la incubadora líquida. En un caso concreto, el de la oveja Gaia, que ahora tiene más de un año de vida, se ha estudiado el neurodesarrollo a largo plazo y se han obtenido resultados normales. Desde el principio, en 2021, el proyecto cuenta con un comité propio de aspectos éticos, sociales y de seguridad, en el que están representadas las familias de neonatos. La parte de los aspectos éticos que implica la transferencia del sistema para su uso en humanos está liderada por el Institut Borja de Bioètica , con el que el equipo investigador del proyecto trabaja conjuntamente.El proyecto ha sido analizado y evaluado favorablemente en dos ocasiones por un panel de expertos de reconocido prestigio internacional en medicina fetal y neonatal procedentes de cinco países. Pruebas en humanos en tres añosTras los resultados obtenidos, en 2025 se creó fetaLife Technologies , empresa derivada (spin-off) del Hospital Clínic, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona que pretende acercar la tecnología a la práctica clínica. En el próximo año, el equipo del proyecto centrará sus esfuerzos en introducir una mejora tecnológica, en colaboración con la industria, para adaptar el sistema a su uso en humanos, así como en iniciar los preparativos éticos y legales para que pueda aprobarse un primer estudio en humanos, previsto para 2028-2029, con la inversión necesaria. Para esta nueva etapa se prevé la entrada de otros financiadores. Por su parte, la Fundación La Caixa ya ha anunciado que continuará apoyando el proyecto, que ha contado también con donaciones de otras entidades. Además del proyecto fetaLife de BCNatal, en este momento solo hay cuatro grupos en el mundo —uno en Filadelfia y otro en Michigan (Estados Unidos), un consorcio entre Australia y Japón, y otro en Toronto (Canadá)— que han desarrollado modelos experimentales similares y han logrado avances significativos en los últimos años. Aunque más de nueve de cada diez embarazos llegan a término con normalidad, la vida fetal sigue siendo una de las fases más importantes en el desarrollo del ser humano. Uno de los principales problemas no resueltos aún es la prematuridad extrema (seis meses o menos), una casuística que afecta a 25.000 familias cada año solo en Europa. La supervivencia en prematuros extremos, incluso en unidades de excelencia, es baja (entre el 25 y el 75 %), y una proporción relevante de los supervivientes presenta secuelas importantes de por vida. En 2023, investigadores del BCN Natal, centro de referencia en medicina fetal integrado por especialistas del Hospital Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, con financiación de la Fundación La Caixa, dieron un paso decisivo para mejorar la supervivencia de estos bebés al desarrollar, dentro del proyecto fetaLife una placenta artificial capaz de reproducir las condiciones vitales del útero de la madre y lograr una supervivencia de 12 días «con buen estado» en fetos de ovejas de menos de seis meses de desarrollo. Ahora, casi cinco años después, investigadores del mismo equipo han dado un paso decisivo hacia el tratamiento de la prematuridad extrema al conseguir que un feto de oveja desarrollado durante 21 días en una placenta artificial sobreviva más de 13 meses tras su nacimiento y presente un neurodesarrollo normal. La oveja ‘Gaia’, que sigue con vida y sin secuelas neurológicas 13 años después de su nacimiento, es la prueba feaciente del éxito más importante este proyecto y el hito que lo acerca más a la práctica clínica.Noticia relacionada No Si Placentas: de la basura al tejido que lo ‘repara todo’ Nuria Ramírez de CastroEl avance supone uno de los hitos más relevantes alcanzados hasta la fecha por el proyecto fetaLife , la primera iniciativa experimental de placenta artificial en Europa. En EE.UU. investigadores de Filadelfia también lo han conseguido tras un desarrollo de 28 días del feto en incubadora líquida. «Hemos conseguido todos los objetivos marcados, ahora el siguiente paso es empezar a trabajar para poder aplicarlo en humanos», ha avanzado el doctor Eduard Gratacós, director de BCNatal y responsable del proyecto fetaLife.Los resultados de este proyecto disruptivo amparado por la Fundación la Caixa y que ha supuesto una inversión de 7,65 millones de euros demuestran por primera vez no solo la viabilidad de mantener con vida a un feto extremadamente prematuro en un sistema que reproduce las condiciones del útero materno, sino también que es posible completar con éxito la transición a la vida extrauterina y mantener un desarrollo normal a largo plazo. El director general del Hospital Clínic Barcelona, Josep Maria Campistol; el director gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, Miquel Pons ; el subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación La Caixa, Àngel Font ; el director de BCNatal y líder del proyecto fetaLife, y catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB, Eduard Gratacós , y la coordinadora médica y científica del proyecto fetaLife de BCNatal, Elisenda Eixarch, han presentado hoy los nuevos resultados, pioneros en Europa.A lo largo de más de cinco años de trabajo, el proyecto científico ha desarrollado un primer prototipo integrado de incubadora líquida o placenta artificial que ha incrementado exponencialmente la supervivencia en el sistema hasta llegar actualmente a los 21 días en buenas condiciones en un modelo experimental. Asimismo, se han alcanzado más de un año de supervivencia posnatal con buenos resultados de neurodesarrollo tras el paso por la incubadora líquida.En la placenta artificial, el neonato se sitúa en un entorno físico líquido, lo más parecido al útero materno, dentro de un recipiente blando realizado con materiales biocompatibles, y protegido de sonidos y lucesUna incubadora líquida es un sistema en el que un neonato muy prematuro puede vivir de forma parecida a la vida uterina, lo cual constituye una solución más natural. El prototipo desarrollado por BCNatal, del que ya se han realizado varias versiones, incluye un entorno líquido y permite al prematuro seguir desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su cordón umbilical.Así, en la placenta artificial, el neonato se sitúa en un entorno físico líquido, lo más parecido al útero materno, dentro de un recipiente blando realizado con materiales biocompatibles, y protegido de sonidos y luces, aunque se reproducirán sonidos similares a los del útero materno.Está conectado, a través de su cordón umbilical, a un oxigenador desarrollado y adaptado especialmente para el feto, que le aportará la cantidad necesaria de oxígeno. A través de este cordón, recibe también nutrientes, hormonas y otras sustancias que el feto recibe de la madre o que produce directamente la placenta, y que son esenciales para su correcto desarrollo.Además, el bebé está monitorizado continuamente, siempre de forma no invasiva, mediante ecografía del flujo sanguíneo , de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, pero también se utilizarán microsensores en el líquido amniótico o el cordón umbilical.Transición neonatal exitosaLas mejoras tecnológicas y el gran avance en los protocolos de soporte médico —que incluyen la administración de nutrición, hormonas y otras medicaciones, y que prevén los posibles escenarios clínicos y las actuaciones médicas necesarias para revertirlos— han permitido mejorar la supervivencia en el sistema y lograr una transición neonatal exitosa. Dicha transición simula los pasos previstos para su aplicación futura en humanos: traslado de la incubadora líquida a una incubadora convencional en el momento en que los órganos hayan madurado.Sigue siendo clave el sistema de monitorización propio, que permite una vigilancia permanente de forma remota por parte del equipo médico para poder tener un control intensivo del estado y desarrollo del feto. Otro de los grandes avances logrados hasta ahora ha sido la mejora del sistema extracorpóreo de circulación , compuesto por una membrana oxigenadora y un sistema de piezas (tubuladuras y cánulas) que han sido específicamente diseñadas para facilitar la circulación sanguínea y su oxigenación simulando lo que se produce de manera natural en la vida intrauterina a través de la placenta materna y el cordón umbilical. Fase de validación experimentalMediante el uso de un modelo ovino, el equipo ha diseñado y descrito hasta ahora las técnicas quirúrgicas y los protocolos necesarios para realizar una transición desde el útero a un prototipo de incubadora líquida sin incidentes y ha conseguido una supervivencia en el sistema de 21 días. Se ha dado un paso relevante para acercar el sistema a la clínica: comprobar que la transición neonatal es posible. La transición neonatal es un proceso similar al «nacimiento» del feto, en el que pasa de la incubadora líquida a la vida extrauterina y comienza a usar sus pulmones como cualquier recién nacido. El proyecto ha realizado ensayos que han permitido obtener neonatos viables tras su mantenimiento en la incubadora líquida. En un caso concreto, el de la oveja Gaia, que ahora tiene más de un año de vida, se ha estudiado el neurodesarrollo a largo plazo y se han obtenido resultados normales. Desde el principio, en 2021, el proyecto cuenta con un comité propio de aspectos éticos, sociales y de seguridad, en el que están representadas las familias de neonatos. La parte de los aspectos éticos que implica la transferencia del sistema para su uso en humanos está liderada por el Institut Borja de Bioètica , con el que el equipo investigador del proyecto trabaja conjuntamente.El proyecto ha sido analizado y evaluado favorablemente en dos ocasiones por un panel de expertos de reconocido prestigio internacional en medicina fetal y neonatal procedentes de cinco países. Pruebas en humanos en tres añosTras los resultados obtenidos, en 2025 se creó fetaLife Technologies , empresa derivada (spin-off) del Hospital Clínic, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona que pretende acercar la tecnología a la práctica clínica. En el próximo año, el equipo del proyecto centrará sus esfuerzos en introducir una mejora tecnológica, en colaboración con la industria, para adaptar el sistema a su uso en humanos, así como en iniciar los preparativos éticos y legales para que pueda aprobarse un primer estudio en humanos, previsto para 2028-2029, con la inversión necesaria. Para esta nueva etapa se prevé la entrada de otros financiadores. Por su parte, la Fundación La Caixa ya ha anunciado que continuará apoyando el proyecto, que ha contado también con donaciones de otras entidades. Además del proyecto fetaLife de BCNatal, en este momento solo hay cuatro grupos en el mundo —uno en Filadelfia y otro en Michigan (Estados Unidos), un consorcio entre Australia y Japón, y otro en Toronto (Canadá)— que han desarrollado modelos experimentales similares y han logrado avances significativos en los últimos años. Aunque más de nueve de cada diez embarazos llegan a término con normalidad, la vida fetal sigue siendo una de las fases más importantes en el desarrollo del ser humano. Uno de los principales problemas no resueltos aún es la prematuridad extrema (seis meses o menos), una casuística que afecta a 25.000 familias cada año solo en Europa. La supervivencia en prematuros extremos, incluso en unidades de excelencia, es baja (entre el 25 y el 75 %), y una proporción relevante de los supervivientes presenta secuelas importantes de por vida. En 2023, investigadores del BCN Natal, centro de referencia en medicina fetal integrado por especialistas del Hospital Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, con financiación de la Fundación La Caixa, dieron un paso decisivo para mejorar la supervivencia de estos bebés al desarrollar, dentro del proyecto fetaLife una placenta artificial capaz de reproducir las condiciones vitales del útero de la madre y lograr una supervivencia de 12 días «con buen estado» en fetos de ovejas de menos de seis meses de desarrollo. Ahora, casi cinco años después, investigadores del mismo equipo han dado un paso decisivo hacia el tratamiento de la prematuridad extrema al conseguir que un feto de oveja desarrollado durante 21 días en una placenta artificial sobreviva más de 13 meses tras su nacimiento y presente un neurodesarrollo normal. La oveja ‘Gaia’, que sigue con vida y sin secuelas neurológicas 13 años después de su nacimiento, es la prueba feaciente del éxito más importante este proyecto y el hito que lo acerca más a la práctica clínica.Noticia relacionada No Si Placentas: de la basura al tejido que lo ‘repara todo’ Nuria Ramírez de CastroEl avance supone uno de los hitos más relevantes alcanzados hasta la fecha por el proyecto fetaLife , la primera iniciativa experimental de placenta artificial en Europa. En EE.UU. investigadores de Filadelfia también lo han conseguido tras un desarrollo de 28 días del feto en incubadora líquida. «Hemos conseguido todos los objetivos marcados, ahora el siguiente paso es empezar a trabajar para poder aplicarlo en humanos», ha avanzado el doctor Eduard Gratacós, director de BCNatal y responsable del proyecto fetaLife.Los resultados de este proyecto disruptivo amparado por la Fundación la Caixa y que ha supuesto una inversión de 7,65 millones de euros demuestran por primera vez no solo la viabilidad de mantener con vida a un feto extremadamente prematuro en un sistema que reproduce las condiciones del útero materno, sino también que es posible completar con éxito la transición a la vida extrauterina y mantener un desarrollo normal a largo plazo. El director general del Hospital Clínic Barcelona, Josep Maria Campistol; el director gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, Miquel Pons ; el subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación La Caixa, Àngel Font ; el director de BCNatal y líder del proyecto fetaLife, y catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB, Eduard Gratacós , y la coordinadora médica y científica del proyecto fetaLife de BCNatal, Elisenda Eixarch, han presentado hoy los nuevos resultados, pioneros en Europa.A lo largo de más de cinco años de trabajo, el proyecto científico ha desarrollado un primer prototipo integrado de incubadora líquida o placenta artificial que ha incrementado exponencialmente la supervivencia en el sistema hasta llegar actualmente a los 21 días en buenas condiciones en un modelo experimental. Asimismo, se han alcanzado más de un año de supervivencia posnatal con buenos resultados de neurodesarrollo tras el paso por la incubadora líquida.En la placenta artificial, el neonato se sitúa en un entorno físico líquido, lo más parecido al útero materno, dentro de un recipiente blando realizado con materiales biocompatibles, y protegido de sonidos y lucesUna incubadora líquida es un sistema en el que un neonato muy prematuro puede vivir de forma parecida a la vida uterina, lo cual constituye una solución más natural. El prototipo desarrollado por BCNatal, del que ya se han realizado varias versiones, incluye un entorno líquido y permite al prematuro seguir desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su cordón umbilical.Así, en la placenta artificial, el neonato se sitúa en un entorno físico líquido, lo más parecido al útero materno, dentro de un recipiente blando realizado con materiales biocompatibles, y protegido de sonidos y luces, aunque se reproducirán sonidos similares a los del útero materno.Está conectado, a través de su cordón umbilical, a un oxigenador desarrollado y adaptado especialmente para el feto, que le aportará la cantidad necesaria de oxígeno. A través de este cordón, recibe también nutrientes, hormonas y otras sustancias que el feto recibe de la madre o que produce directamente la placenta, y que son esenciales para su correcto desarrollo.Además, el bebé está monitorizado continuamente, siempre de forma no invasiva, mediante ecografía del flujo sanguíneo , de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, pero también se utilizarán microsensores en el líquido amniótico o el cordón umbilical.Transición neonatal exitosaLas mejoras tecnológicas y el gran avance en los protocolos de soporte médico —que incluyen la administración de nutrición, hormonas y otras medicaciones, y que prevén los posibles escenarios clínicos y las actuaciones médicas necesarias para revertirlos— han permitido mejorar la supervivencia en el sistema y lograr una transición neonatal exitosa. Dicha transición simula los pasos previstos para su aplicación futura en humanos: traslado de la incubadora líquida a una incubadora convencional en el momento en que los órganos hayan madurado.Sigue siendo clave el sistema de monitorización propio, que permite una vigilancia permanente de forma remota por parte del equipo médico para poder tener un control intensivo del estado y desarrollo del feto. Otro de los grandes avances logrados hasta ahora ha sido la mejora del sistema extracorpóreo de circulación , compuesto por una membrana oxigenadora y un sistema de piezas (tubuladuras y cánulas) que han sido específicamente diseñadas para facilitar la circulación sanguínea y su oxigenación simulando lo que se produce de manera natural en la vida intrauterina a través de la placenta materna y el cordón umbilical. Fase de validación experimentalMediante el uso de un modelo ovino, el equipo ha diseñado y descrito hasta ahora las técnicas quirúrgicas y los protocolos necesarios para realizar una transición desde el útero a un prototipo de incubadora líquida sin incidentes y ha conseguido una supervivencia en el sistema de 21 días. Se ha dado un paso relevante para acercar el sistema a la clínica: comprobar que la transición neonatal es posible. La transición neonatal es un proceso similar al «nacimiento» del feto, en el que pasa de la incubadora líquida a la vida extrauterina y comienza a usar sus pulmones como cualquier recién nacido. El proyecto ha realizado ensayos que han permitido obtener neonatos viables tras su mantenimiento en la incubadora líquida. En un caso concreto, el de la oveja Gaia, que ahora tiene más de un año de vida, se ha estudiado el neurodesarrollo a largo plazo y se han obtenido resultados normales. Desde el principio, en 2021, el proyecto cuenta con un comité propio de aspectos éticos, sociales y de seguridad, en el que están representadas las familias de neonatos. La parte de los aspectos éticos que implica la transferencia del sistema para su uso en humanos está liderada por el Institut Borja de Bioètica , con el que el equipo investigador del proyecto trabaja conjuntamente.El proyecto ha sido analizado y evaluado favorablemente en dos ocasiones por un panel de expertos de reconocido prestigio internacional en medicina fetal y neonatal procedentes de cinco países. Pruebas en humanos en tres añosTras los resultados obtenidos, en 2025 se creó fetaLife Technologies , empresa derivada (spin-off) del Hospital Clínic, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona que pretende acercar la tecnología a la práctica clínica. En el próximo año, el equipo del proyecto centrará sus esfuerzos en introducir una mejora tecnológica, en colaboración con la industria, para adaptar el sistema a su uso en humanos, así como en iniciar los preparativos éticos y legales para que pueda aprobarse un primer estudio en humanos, previsto para 2028-2029, con la inversión necesaria. Para esta nueva etapa se prevé la entrada de otros financiadores. Por su parte, la Fundación La Caixa ya ha anunciado que continuará apoyando el proyecto, que ha contado también con donaciones de otras entidades. Además del proyecto fetaLife de BCNatal, en este momento solo hay cuatro grupos en el mundo —uno en Filadelfia y otro en Michigan (Estados Unidos), un consorcio entre Australia y Japón, y otro en Toronto (Canadá)— que han desarrollado modelos experimentales similares y han logrado avances significativos en los últimos años. RSS de noticias de sociedad
Noticias Similares
