La muerte de Nacho, el joven inocente asesinado en Málaga por tres narcos suecos se podría haber evitado. El sicario de origen somalí que disparó a este chaval de 20 años en Barcenillas era un viejo conocido de la Policía Nacional que, según fuentes consultadas por ABC, no entró en prisión hace un año. Este individuo fue detenido en Marbella en verano de 2025, cuando se interceptó a un menor de 17 años, con un compinche de 19 años, en un patinete cuando iban a matar a un rival en Fuengirola. Aquella muerte se evitó, pero no todos los encausados entraron en prisión preventiva tras pasar por delante del juez. Uno de los que se libró, un año después, mató a Nacho en Málaga . El sueco al que la Policía atribuye haber disparado al chaval de Barcenillas desempeñó su trabajo en aquella tentativa como parte de la logística. El presunto homicida había sido el encargado el año pasado de entregar el arma al menor que iba a disparar. Tanto al joven de 17 años, como a su acompañante de 19 años, les proporcionó en aquella ocasión tres pistolas para el asesinato en Fuengirola. Además, en la casa donde residía en Marbella se le incautó otro arma de fuego más. La Policía Nacional lo puso a disposición judicial por la conspiración para asesinato, ya que tenía pruebas contundentes de la entrega de las armas, además de por una tenencia ilícita. Llegados al juzgado no se le pidió prisión. Y, finalmente, este sicario quedó en libertad y operando en la Costa del Sol, mínimo hasta ser juzgado. La mafia somalí es una de las más violentas de Suecia y lleva años asentada en el litoral de Málaga. En sus barrios de origen en Malmö viven en una constante psicosis de autoprotección, sin saber qué día una bala o una granada de mano los dejara yaciendo en el suelo. Matar para no ser asesinado en una guerra de bandas es su día a día. Y esa psicosis la trasladaron a Málaga capital. En el caso de Nacho, los tres narcos suecos estaban en el barrio de La Victoria ocultos en un piso turístico. Era la única relación con esta parte de Málaga. Durante unos días vieron a un chaval vestido de negro que los miraba desde la distancia. Algo habitual, pues los suecos no cuadraban en el barrio. Y esa extrañeza lo condenó. Sin preguntar, sintiéndose amenazados en su paranoia, una mañana se fueron hacía la escalinata donde estaba sentada la víctima y dispararon. «No sé por qué me han disparado. No he hecho nada» , dijo Nacho a los vecinos que lo socorrieron en la puerta de un supermercado antes de desfallecer. Poco después el joven moría en el hospital por los disparos recibidos en la pierna y la espalda. La Policía Nacional se desplegó y en menos de 12 horas tenía a todos los implicados detenidos. Uno casi en el lugar de los hechos, otro en el piso que tenían alquilado en Barcenillas y un tercero en las calles de Fuengirola. La sorpresa fue cuando pasaron las reseñas y llegaron las identificaciones. Los agentes no daban crédito, puesto que la persona que supuestamente había disparado a Nacho era un tipo detenido por un ajuste de cuentas fallido, que no entró en prisión y que está pendiente de juicio por aquella causa. Ese arresto previo ocurrió en julio de 2025, dentro una operación de la Sección Contra la Delincuencia Grave Organizada e Internacional (IGOB) de la Policía Sueca con Udyco Costa del Sol de la Policía Nacional. A través de Europol llegó información sobre dos jóvenes de 17 y 19 años aterrizados en Málaga en un vuelo procedente de Goteborg (Suecia) el 29 de junio. La sospecha es que eran sicarios. La Policía española comenzó sus indagaciones para su localización y logró, en tan solo 48 horas, ubicarlos a medianoche cuando se dirigían al paseo marítimo de Fuengirola a bordo de un patinete. Estaban ataviados con ropa oscura, ocultando su rostro con capuchas, pasamontañas y mascarillas. Iban armados a cometer un asesinato. Posteriormente, llevaron a cabo un registro en el domicilio de Fuengirola en el que se alojaban los dos sicarios, donde se intervinieron dos armas cortas de fuego municionadas con sus respectivos cargadores y los números de serie borrados. El mayor de edad pasó a disposición de la autoridad judicial, quien decretó su ingreso en prisión, y al de 17 años la Fiscalía de Menores le decretó su ingreso en un centro de menores con régimen cerrado.Avanzadas las investigaciones, los agentes detectaron que los dos jóvenes tenían relación con una organización criminal sueca dedicada al tráfico de cocaína y marihuana. Ésta llevaba siendo investigada desde el mes de abril por la Policía Nacional. El supuesto autor de los disparos esta acusado de proporcionar tres armas a dos sicarios contratados por redes sociales para un asesinato en FuengirolaEstos mismos usaron plataformas encriptadas y redes sociales para ofrecer una remuneración económica a cambio de cometer un asesinato. Los dos jóvenes llegados de Goteborg respondieron. Fueron los seleccionados para llevar a cabo el ajuste de cuentas, que frustró la Policía Nacional. A cambio se encargaron de dar logística, como facilitar la vivienda, armas y hasta el patinete eléctrico. Por esta cobertura para el crimen se estableció un dispositivo policial en Marbella, que culminó con el arresto de cuatro integrantes de esta organización entre los que se encontraba el presunto líder. Se intervino otra arma de fuego , guantes, pasamontañas, mascarillas, una bicicleta y un patinete eléctrico, además de 15 teléfonos móviles, 16 tarjetas SIM, dinero, material informático y numerosa documentación y anotaciones manuscritas. Los detenidos como presuntos responsables de conspiración para el asesinato, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal fueron puestos a disposición judicial, pero algunos libraron de la prisión preventiva. Quedaron libres a la expensa de la celebración del juicio . Y mientras eso ocurría, uno de ellos mató a Nacho a sangre fría. La muerte de Nacho, el joven inocente asesinado en Málaga por tres narcos suecos se podría haber evitado. El sicario de origen somalí que disparó a este chaval de 20 años en Barcenillas era un viejo conocido de la Policía Nacional que, según fuentes consultadas por ABC, no entró en prisión hace un año. Este individuo fue detenido en Marbella en verano de 2025, cuando se interceptó a un menor de 17 años, con un compinche de 19 años, en un patinete cuando iban a matar a un rival en Fuengirola. Aquella muerte se evitó, pero no todos los encausados entraron en prisión preventiva tras pasar por delante del juez. Uno de los que se libró, un año después, mató a Nacho en Málaga . El sueco al que la Policía atribuye haber disparado al chaval de Barcenillas desempeñó su trabajo en aquella tentativa como parte de la logística. El presunto homicida había sido el encargado el año pasado de entregar el arma al menor que iba a disparar. Tanto al joven de 17 años, como a su acompañante de 19 años, les proporcionó en aquella ocasión tres pistolas para el asesinato en Fuengirola. Además, en la casa donde residía en Marbella se le incautó otro arma de fuego más. La Policía Nacional lo puso a disposición judicial por la conspiración para asesinato, ya que tenía pruebas contundentes de la entrega de las armas, además de por una tenencia ilícita. Llegados al juzgado no se le pidió prisión. Y, finalmente, este sicario quedó en libertad y operando en la Costa del Sol, mínimo hasta ser juzgado. La mafia somalí es una de las más violentas de Suecia y lleva años asentada en el litoral de Málaga. En sus barrios de origen en Malmö viven en una constante psicosis de autoprotección, sin saber qué día una bala o una granada de mano los dejara yaciendo en el suelo. Matar para no ser asesinado en una guerra de bandas es su día a día. Y esa psicosis la trasladaron a Málaga capital. En el caso de Nacho, los tres narcos suecos estaban en el barrio de La Victoria ocultos en un piso turístico. Era la única relación con esta parte de Málaga. Durante unos días vieron a un chaval vestido de negro que los miraba desde la distancia. Algo habitual, pues los suecos no cuadraban en el barrio. Y esa extrañeza lo condenó. Sin preguntar, sintiéndose amenazados en su paranoia, una mañana se fueron hacía la escalinata donde estaba sentada la víctima y dispararon. «No sé por qué me han disparado. No he hecho nada» , dijo Nacho a los vecinos que lo socorrieron en la puerta de un supermercado antes de desfallecer. Poco después el joven moría en el hospital por los disparos recibidos en la pierna y la espalda. La Policía Nacional se desplegó y en menos de 12 horas tenía a todos los implicados detenidos. Uno casi en el lugar de los hechos, otro en el piso que tenían alquilado en Barcenillas y un tercero en las calles de Fuengirola. La sorpresa fue cuando pasaron las reseñas y llegaron las identificaciones. Los agentes no daban crédito, puesto que la persona que supuestamente había disparado a Nacho era un tipo detenido por un ajuste de cuentas fallido, que no entró en prisión y que está pendiente de juicio por aquella causa. Ese arresto previo ocurrió en julio de 2025, dentro una operación de la Sección Contra la Delincuencia Grave Organizada e Internacional (IGOB) de la Policía Sueca con Udyco Costa del Sol de la Policía Nacional. A través de Europol llegó información sobre dos jóvenes de 17 y 19 años aterrizados en Málaga en un vuelo procedente de Goteborg (Suecia) el 29 de junio. La sospecha es que eran sicarios. La Policía española comenzó sus indagaciones para su localización y logró, en tan solo 48 horas, ubicarlos a medianoche cuando se dirigían al paseo marítimo de Fuengirola a bordo de un patinete. Estaban ataviados con ropa oscura, ocultando su rostro con capuchas, pasamontañas y mascarillas. Iban armados a cometer un asesinato. Posteriormente, llevaron a cabo un registro en el domicilio de Fuengirola en el que se alojaban los dos sicarios, donde se intervinieron dos armas cortas de fuego municionadas con sus respectivos cargadores y los números de serie borrados. El mayor de edad pasó a disposición de la autoridad judicial, quien decretó su ingreso en prisión, y al de 17 años la Fiscalía de Menores le decretó su ingreso en un centro de menores con régimen cerrado.Avanzadas las investigaciones, los agentes detectaron que los dos jóvenes tenían relación con una organización criminal sueca dedicada al tráfico de cocaína y marihuana. Ésta llevaba siendo investigada desde el mes de abril por la Policía Nacional. El supuesto autor de los disparos esta acusado de proporcionar tres armas a dos sicarios contratados por redes sociales para un asesinato en FuengirolaEstos mismos usaron plataformas encriptadas y redes sociales para ofrecer una remuneración económica a cambio de cometer un asesinato. Los dos jóvenes llegados de Goteborg respondieron. Fueron los seleccionados para llevar a cabo el ajuste de cuentas, que frustró la Policía Nacional. A cambio se encargaron de dar logística, como facilitar la vivienda, armas y hasta el patinete eléctrico. Por esta cobertura para el crimen se estableció un dispositivo policial en Marbella, que culminó con el arresto de cuatro integrantes de esta organización entre los que se encontraba el presunto líder. Se intervino otra arma de fuego , guantes, pasamontañas, mascarillas, una bicicleta y un patinete eléctrico, además de 15 teléfonos móviles, 16 tarjetas SIM, dinero, material informático y numerosa documentación y anotaciones manuscritas. Los detenidos como presuntos responsables de conspiración para el asesinato, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal fueron puestos a disposición judicial, pero algunos libraron de la prisión preventiva. Quedaron libres a la expensa de la celebración del juicio . Y mientras eso ocurría, uno de ellos mató a Nacho a sangre fría. La muerte de Nacho, el joven inocente asesinado en Málaga por tres narcos suecos se podría haber evitado. El sicario de origen somalí que disparó a este chaval de 20 años en Barcenillas era un viejo conocido de la Policía Nacional que, según fuentes consultadas por ABC, no entró en prisión hace un año. Este individuo fue detenido en Marbella en verano de 2025, cuando se interceptó a un menor de 17 años, con un compinche de 19 años, en un patinete cuando iban a matar a un rival en Fuengirola. Aquella muerte se evitó, pero no todos los encausados entraron en prisión preventiva tras pasar por delante del juez. Uno de los que se libró, un año después, mató a Nacho en Málaga . El sueco al que la Policía atribuye haber disparado al chaval de Barcenillas desempeñó su trabajo en aquella tentativa como parte de la logística. El presunto homicida había sido el encargado el año pasado de entregar el arma al menor que iba a disparar. Tanto al joven de 17 años, como a su acompañante de 19 años, les proporcionó en aquella ocasión tres pistolas para el asesinato en Fuengirola. Además, en la casa donde residía en Marbella se le incautó otro arma de fuego más. La Policía Nacional lo puso a disposición judicial por la conspiración para asesinato, ya que tenía pruebas contundentes de la entrega de las armas, además de por una tenencia ilícita. Llegados al juzgado no se le pidió prisión. Y, finalmente, este sicario quedó en libertad y operando en la Costa del Sol, mínimo hasta ser juzgado. La mafia somalí es una de las más violentas de Suecia y lleva años asentada en el litoral de Málaga. En sus barrios de origen en Malmö viven en una constante psicosis de autoprotección, sin saber qué día una bala o una granada de mano los dejara yaciendo en el suelo. Matar para no ser asesinado en una guerra de bandas es su día a día. Y esa psicosis la trasladaron a Málaga capital. En el caso de Nacho, los tres narcos suecos estaban en el barrio de La Victoria ocultos en un piso turístico. Era la única relación con esta parte de Málaga. Durante unos días vieron a un chaval vestido de negro que los miraba desde la distancia. Algo habitual, pues los suecos no cuadraban en el barrio. Y esa extrañeza lo condenó. Sin preguntar, sintiéndose amenazados en su paranoia, una mañana se fueron hacía la escalinata donde estaba sentada la víctima y dispararon. «No sé por qué me han disparado. No he hecho nada» , dijo Nacho a los vecinos que lo socorrieron en la puerta de un supermercado antes de desfallecer. Poco después el joven moría en el hospital por los disparos recibidos en la pierna y la espalda. La Policía Nacional se desplegó y en menos de 12 horas tenía a todos los implicados detenidos. Uno casi en el lugar de los hechos, otro en el piso que tenían alquilado en Barcenillas y un tercero en las calles de Fuengirola. La sorpresa fue cuando pasaron las reseñas y llegaron las identificaciones. Los agentes no daban crédito, puesto que la persona que supuestamente había disparado a Nacho era un tipo detenido por un ajuste de cuentas fallido, que no entró en prisión y que está pendiente de juicio por aquella causa. Ese arresto previo ocurrió en julio de 2025, dentro una operación de la Sección Contra la Delincuencia Grave Organizada e Internacional (IGOB) de la Policía Sueca con Udyco Costa del Sol de la Policía Nacional. A través de Europol llegó información sobre dos jóvenes de 17 y 19 años aterrizados en Málaga en un vuelo procedente de Goteborg (Suecia) el 29 de junio. La sospecha es que eran sicarios. La Policía española comenzó sus indagaciones para su localización y logró, en tan solo 48 horas, ubicarlos a medianoche cuando se dirigían al paseo marítimo de Fuengirola a bordo de un patinete. Estaban ataviados con ropa oscura, ocultando su rostro con capuchas, pasamontañas y mascarillas. Iban armados a cometer un asesinato. Posteriormente, llevaron a cabo un registro en el domicilio de Fuengirola en el que se alojaban los dos sicarios, donde se intervinieron dos armas cortas de fuego municionadas con sus respectivos cargadores y los números de serie borrados. El mayor de edad pasó a disposición de la autoridad judicial, quien decretó su ingreso en prisión, y al de 17 años la Fiscalía de Menores le decretó su ingreso en un centro de menores con régimen cerrado.Avanzadas las investigaciones, los agentes detectaron que los dos jóvenes tenían relación con una organización criminal sueca dedicada al tráfico de cocaína y marihuana. Ésta llevaba siendo investigada desde el mes de abril por la Policía Nacional. El supuesto autor de los disparos esta acusado de proporcionar tres armas a dos sicarios contratados por redes sociales para un asesinato en FuengirolaEstos mismos usaron plataformas encriptadas y redes sociales para ofrecer una remuneración económica a cambio de cometer un asesinato. Los dos jóvenes llegados de Goteborg respondieron. Fueron los seleccionados para llevar a cabo el ajuste de cuentas, que frustró la Policía Nacional. A cambio se encargaron de dar logística, como facilitar la vivienda, armas y hasta el patinete eléctrico. Por esta cobertura para el crimen se estableció un dispositivo policial en Marbella, que culminó con el arresto de cuatro integrantes de esta organización entre los que se encontraba el presunto líder. Se intervino otra arma de fuego , guantes, pasamontañas, mascarillas, una bicicleta y un patinete eléctrico, además de 15 teléfonos móviles, 16 tarjetas SIM, dinero, material informático y numerosa documentación y anotaciones manuscritas. Los detenidos como presuntos responsables de conspiración para el asesinato, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal fueron puestos a disposición judicial, pero algunos libraron de la prisión preventiva. Quedaron libres a la expensa de la celebración del juicio . Y mientras eso ocurría, uno de ellos mató a Nacho a sangre fría. RSS de noticias de espana/andalucia
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