El Oviedo se colocó a siete puntos de la permanencia después de derrotar a un Sevilla que se sitúa al borde del abismo. Los locales se tomaron el partido como una final y ganaron para mantener opciones, muy remotas, de quedarse en Primera. Luis García Plaza, que se estrenaba en el banquillo del Sevilla, tiene mucho trabajo por delante. Si bien es cierto que su equipo se quedó con uno menos por la roja a Nianzou en el minuto 38, también lo es que las sensaciones que desprende su equipo son pavorosas. Ante un Oviedo colista, el Sevilla fue incapaz de tirar entre los tres palos de la meta de Escandell. Su producción en ataque fue ínfima, como su falta de fútbol, con una escasez de recursos muy llamativa. Lo único que hizo el Sevilla fue lanzar saques de banda al área e intentar aprovechar algún balón parado. Mientras, al Oviedo le faltó pausa para hacer el segundo gol jugando en superioridad numérica. Odysseas, eso sí, salvó a su equipo en dos disparos de Cazorla y de Ilyas. El Sevilla, un alma en pena, fue la viva imagen de la impotencia.
Los locales vencen y sueñan con la permanencia, ahora a siete puntos, mientras que los andaluces se colocan solo a dos de la zona de descenso
El Oviedo se colocó a siete puntos de la permanencia después de derrotar a un Sevilla que se sitúa al borde del abismo. Los locales se tomaron el partido como una final y ganaron para mantener opciones, muy remotas, de quedarse en Primera. Luis García Plaza, que se estrenaba en el banquillo del Sevilla, tiene mucho trabajo por delante. Si bien es cierto que su equipo se quedó con uno menos por la roja a Nianzou en el minuto 38, también lo es que las sensaciones que desprende su equipo son pavorosas. Ante un Oviedo colista, el Sevilla fue incapaz de tirar entre los tres palos de la meta de Escandell. Su producción en ataque fue ínfima, como su falta de fútbol, con una escasez de recursos muy llamativa. Lo único que hizo el Sevilla fue lanzar saques de banda al área e intentar aprovechar algún balón parado. Mientras, al Oviedo le faltó pausa para hacer el segundo gol jugando en superioridad numérica. Odysseas, eso sí, salvó a su equipo en dos disparos de Cazorla y de Ilyas. El Sevilla, un alma en pena, fue la viva imagen de la impotencia.
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