<p>El <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/leon-xiv.html» target=»_blank»><strong>Papa León XIV</strong></a> se estrena en su primera <strong>Semana Santa </strong>como Pontífice y lo hace desactivando el discurso de los poderosos del planeta que instrumentalizan a Dios para hacer la guerra. En este primer <strong>Domingo de Ramos</strong> desde que fue elegido como sucesor de Pedro, Robert Prevost subraya con fuerza desde Roma que «Dios es amor», «rechaza la guerra y la violencia» y <strong>»Jesús no se armó, no se defendió y no libró ninguna guerra»</strong>. En un discurso aparentemente sólo litúrgico el Pontífice, como actor geopolítico entregado a la paz mundial, anula las palabras de las potencias mundiales que quieren apropiarse de lo divino para justificar la muerte entre los seres humanos. Nadie puede hacer la guerra en nombre de Dios. </p>
En un discurso aparentemente sólo litúrgico, el Pontífice anula las palabras de las potencias mundiales que quieren apropiarse de lo divino para justificar la muerte entre los seres humanos
<p>El <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/leon-xiv.html» target=»_blank»><strong>Papa León XIV</strong></a> se estrena en su primera <strong>Semana Santa </strong>como Pontífice y lo hace desactivando el discurso de los poderosos del planeta que instrumentalizan a Dios para hacer la guerra. En este primer <strong>Domingo de Ramos</strong> desde que fue elegido como sucesor de Pedro, Robert Prevost subraya con fuerza desde Roma que «Dios es amor», «rechaza la guerra y la violencia» y <strong>»Jesús no se armó, no se defendió y no libró ninguna guerra»</strong>. En un discurso aparentemente sólo litúrgico el Pontífice, como actor geopolítico entregado a la paz mundial, anula las palabras de las potencias mundiales que quieren apropiarse de lo divino para justificar la muerte entre los seres humanos. Nadie puede hacer la guerra en nombre de Dios. </p>
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