El Papa León XIV estará este sábado en el Principado de Mónaco hasta casi las seis de la tarde. Se trata de una visita de poco más de ocho horas, pero sumamente simbólica, pues es el primer Estado europeo que visita. Hace unos meses, León XIV solicitó la lista de países que no han sido aún visitados por un Papa, y se fijó en el pequeño Principado de Mónaco. El Pontífice no vio que es uno de los países más ricos del mundo, sino que el año pasado Alberto de Mónaco rechazó firmar la ley del aborto. Es el motivo central de su primer viaje en el viejo continente.El helicóptero del Papa ha aterrizado poco después de las 9 de la mañana junto al espectacular puerto a orillas del Mediterráneo. «Muchas gracias, va a ser un día precioso», ha saludado el Pontífice a los príncipes Alberto II y Charlène que le han salido al encuentro. Han pasado 488 años desde que un obispo de Roma no viene a este lugar, y el Papa León XIV ha roto la racha. En ese instante, se ha izado la bandera del Estado Ciudad del Vaticano en el palacio de los Príncipes, se han disparado las tradicionales 21 salvas de cañón, y han comenzado a repicar todas las campanas del enclave en la Costa Azul.Noticia relacionada general No No El Papa León XIV propone prohibir «para siempre» los ataques aéreos Javier Martínez-BrocalEl Papa no paseará este sábado por el imponente Port Hercule ni por su fascinante casino, pero en la ‘Roca’ de Montecarlo sí que estará en la catedral de la Inmaculada Concepción -donde reposan los restos de Grace Kelly . Ha viajado hasta allí para intentar que sus palabras lleguen a la clase política y financiera europea que representa este lugar famoso por el Gran Premio de Fórmula 1 y el ‘Baile de la rosa’. Mónaco es el segundo país más pequeño del mundo, después del Estado Ciudad del Vaticano. Tiene unos 38.000 habitantes, de los que solo 10.000 tienen ciudadanía monegasca. Es también uno de los Estados más antiguos del mundo, y su origen se remonta al ataque de Francesco Grimaldi, un noble genovés que disfrazado de monja (‘monaco’ en italiano) se apoderó en 1297 del castillo de un rival. Intento fallido de ampliar los plazos de abortoEs uno de los últimos países europeos que mantiene el catolicismo como religión de Estado, y su Constitución, de 1962, garantiza la libertad de culto y de expresión. En la práctica significa que el catolicismo se enseña en las escuelas y que en las ceremonias de Estado incluyen una misa. Pero la mención no es meramente formal. En mayo del año pasado, diecinueve miembros del Consejo Nacional votaron a favor de ampliar la ley del aborto , y dos se opusieron. La norma habría liberalizado el aborto hasta la semana número doce, o hasta la dieciséis en caso de violación, y permitía a las chicas desde los 15 años abortar sin el permiso de sus padres. Esta ley no salió adelante pues en noviembre Alberto II se negó a refrendarla. El Príncipe explicó entonces que deseaba respetar el «derecho a la vida» del nascituro y alegó que la normativa vigente «respeta nuestra identidad, el papel que la religión católica tiene en nuestro país, y a las mujeres afectadas, pues les garantiza apoyo seguro y humano». Como resultado, es posible abortar en el Principado de Mónaco en los casos de violación, grave malformación del feto o peligro para la vida de la madre. Desde 2019 se trata en cualquier caso de una práctica despenalizada para las mujeres que dan ese paso. La primera parada ha sido en el Palacio Rocher , residencia oficial de los príncipes. En el patio de honor, con su espectacular escalinata blanca y los frescos renacentistas apenas restaurados, esperaban también al Pontífice Carolina y Estefanía de Mónaco junto al resto de la familia Grimaldi. Mientras que Charlène y su hija la Princesa Gabriela iban de blanco, el resto vestían de riguroso oscuro.«Respeto de la dignidad humana»Tras reunirse en privado, los Príncipes y el Papa se han asomado a uno de los balcones para la bienvenida oficial. Alberto de Mónaco ha mencionado precisamente «el respeto de la dignidad humana en todas sus dimensiones», incluido el respeto de la Creación, que significa «proteger al hombre». El Papa ha recordado que el Principado es «uno de los pocos países del mundo que tienen la fe católica como religión de estado», pero ha avisado que esto no significa plantear batallas religiosas o culturales sino «ser en el mundo un reino de hermanos y hermanas ». A los políticos les ha dicho que el cristianismo es «una presencia que no aplasta, sino que libera; que no separa, sino que une; dispuesta a proteger siempre con amor toda vida humana, en cualquier momento y condición, para que nadie sea excluido jamás de la mesa de la fraternidad».Dice a los millonarios que la riqueza «no debe enterrarse, sino que debe ponerse en circulación y multiplicarse en el horizonte»El Papa se ha dirigido con elegancia y respeto a los millonarios residentes del Principado. «A los ojos de Dios, nada se recibe en vano. Cuanto nos ha sido confiado no debe enterrarse, sino que debe ponerse en circulación y multiplicarse en el horizonte del Reino de Dios. Dicho horizonte es más amplio que el horizonte privado y no se refiere a un mundo utópico». «Cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido, sino redistribuido, para que la vida de todos sea mejor», les ha recordado. También les ha pedido que conozcan la doctrina social de la Iglesia, y la concreten en «buenas prácticas locales e internacionales que manifiesten su fuerza transformadora ».Una visita relámpagoLo cierto es que también con esta breve visita, el Vaticano quiere dar las gracias al Principado de Mónaco por la ayuda económica que prestan para tantas iniciativas de la Santa Sede, incluida la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud.Aparte de la visita a la catedral, el Papa tiene previsto también reunirse con jóvenes. Saludará a sacerdotes durante su almuerzo privado en la residencia del arzobispo y por la tarde celebrará una misa multitudinaria en un estadio, a la que asistirán los Grimaldi. Regresará a Roma en torno a las ocho de la tarde. El Papa León XIV estará este sábado en el Principado de Mónaco hasta casi las seis de la tarde. Se trata de una visita de poco más de ocho horas, pero sumamente simbólica, pues es el primer Estado europeo que visita. Hace unos meses, León XIV solicitó la lista de países que no han sido aún visitados por un Papa, y se fijó en el pequeño Principado de Mónaco. El Pontífice no vio que es uno de los países más ricos del mundo, sino que el año pasado Alberto de Mónaco rechazó firmar la ley del aborto. Es el motivo central de su primer viaje en el viejo continente.El helicóptero del Papa ha aterrizado poco después de las 9 de la mañana junto al espectacular puerto a orillas del Mediterráneo. «Muchas gracias, va a ser un día precioso», ha saludado el Pontífice a los príncipes Alberto II y Charlène que le han salido al encuentro. Han pasado 488 años desde que un obispo de Roma no viene a este lugar, y el Papa León XIV ha roto la racha. En ese instante, se ha izado la bandera del Estado Ciudad del Vaticano en el palacio de los Príncipes, se han disparado las tradicionales 21 salvas de cañón, y han comenzado a repicar todas las campanas del enclave en la Costa Azul.Noticia relacionada general No No El Papa León XIV propone prohibir «para siempre» los ataques aéreos Javier Martínez-BrocalEl Papa no paseará este sábado por el imponente Port Hercule ni por su fascinante casino, pero en la ‘Roca’ de Montecarlo sí que estará en la catedral de la Inmaculada Concepción -donde reposan los restos de Grace Kelly . Ha viajado hasta allí para intentar que sus palabras lleguen a la clase política y financiera europea que representa este lugar famoso por el Gran Premio de Fórmula 1 y el ‘Baile de la rosa’. Mónaco es el segundo país más pequeño del mundo, después del Estado Ciudad del Vaticano. Tiene unos 38.000 habitantes, de los que solo 10.000 tienen ciudadanía monegasca. Es también uno de los Estados más antiguos del mundo, y su origen se remonta al ataque de Francesco Grimaldi, un noble genovés que disfrazado de monja (‘monaco’ en italiano) se apoderó en 1297 del castillo de un rival. Intento fallido de ampliar los plazos de abortoEs uno de los últimos países europeos que mantiene el catolicismo como religión de Estado, y su Constitución, de 1962, garantiza la libertad de culto y de expresión. En la práctica significa que el catolicismo se enseña en las escuelas y que en las ceremonias de Estado incluyen una misa. Pero la mención no es meramente formal. En mayo del año pasado, diecinueve miembros del Consejo Nacional votaron a favor de ampliar la ley del aborto , y dos se opusieron. La norma habría liberalizado el aborto hasta la semana número doce, o hasta la dieciséis en caso de violación, y permitía a las chicas desde los 15 años abortar sin el permiso de sus padres. Esta ley no salió adelante pues en noviembre Alberto II se negó a refrendarla. El Príncipe explicó entonces que deseaba respetar el «derecho a la vida» del nascituro y alegó que la normativa vigente «respeta nuestra identidad, el papel que la religión católica tiene en nuestro país, y a las mujeres afectadas, pues les garantiza apoyo seguro y humano». Como resultado, es posible abortar en el Principado de Mónaco en los casos de violación, grave malformación del feto o peligro para la vida de la madre. Desde 2019 se trata en cualquier caso de una práctica despenalizada para las mujeres que dan ese paso. La primera parada ha sido en el Palacio Rocher , residencia oficial de los príncipes. En el patio de honor, con su espectacular escalinata blanca y los frescos renacentistas apenas restaurados, esperaban también al Pontífice Carolina y Estefanía de Mónaco junto al resto de la familia Grimaldi. Mientras que Charlène y su hija la Princesa Gabriela iban de blanco, el resto vestían de riguroso oscuro.«Respeto de la dignidad humana»Tras reunirse en privado, los Príncipes y el Papa se han asomado a uno de los balcones para la bienvenida oficial. Alberto de Mónaco ha mencionado precisamente «el respeto de la dignidad humana en todas sus dimensiones», incluido el respeto de la Creación, que significa «proteger al hombre». El Papa ha recordado que el Principado es «uno de los pocos países del mundo que tienen la fe católica como religión de estado», pero ha avisado que esto no significa plantear batallas religiosas o culturales sino «ser en el mundo un reino de hermanos y hermanas ». A los políticos les ha dicho que el cristianismo es «una presencia que no aplasta, sino que libera; que no separa, sino que une; dispuesta a proteger siempre con amor toda vida humana, en cualquier momento y condición, para que nadie sea excluido jamás de la mesa de la fraternidad».Dice a los millonarios que la riqueza «no debe enterrarse, sino que debe ponerse en circulación y multiplicarse en el horizonte»El Papa se ha dirigido con elegancia y respeto a los millonarios residentes del Principado. «A los ojos de Dios, nada se recibe en vano. Cuanto nos ha sido confiado no debe enterrarse, sino que debe ponerse en circulación y multiplicarse en el horizonte del Reino de Dios. Dicho horizonte es más amplio que el horizonte privado y no se refiere a un mundo utópico». «Cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido, sino redistribuido, para que la vida de todos sea mejor», les ha recordado. También les ha pedido que conozcan la doctrina social de la Iglesia, y la concreten en «buenas prácticas locales e internacionales que manifiesten su fuerza transformadora ».Una visita relámpagoLo cierto es que también con esta breve visita, el Vaticano quiere dar las gracias al Principado de Mónaco por la ayuda económica que prestan para tantas iniciativas de la Santa Sede, incluida la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud.Aparte de la visita a la catedral, el Papa tiene previsto también reunirse con jóvenes. Saludará a sacerdotes durante su almuerzo privado en la residencia del arzobispo y por la tarde celebrará una misa multitudinaria en un estadio, a la que asistirán los Grimaldi. Regresará a Roma en torno a las ocho de la tarde. El Papa León XIV estará este sábado en el Principado de Mónaco hasta casi las seis de la tarde. Se trata de una visita de poco más de ocho horas, pero sumamente simbólica, pues es el primer Estado europeo que visita. Hace unos meses, León XIV solicitó la lista de países que no han sido aún visitados por un Papa, y se fijó en el pequeño Principado de Mónaco. El Pontífice no vio que es uno de los países más ricos del mundo, sino que el año pasado Alberto de Mónaco rechazó firmar la ley del aborto. Es el motivo central de su primer viaje en el viejo continente.El helicóptero del Papa ha aterrizado poco después de las 9 de la mañana junto al espectacular puerto a orillas del Mediterráneo. «Muchas gracias, va a ser un día precioso», ha saludado el Pontífice a los príncipes Alberto II y Charlène que le han salido al encuentro. Han pasado 488 años desde que un obispo de Roma no viene a este lugar, y el Papa León XIV ha roto la racha. En ese instante, se ha izado la bandera del Estado Ciudad del Vaticano en el palacio de los Príncipes, se han disparado las tradicionales 21 salvas de cañón, y han comenzado a repicar todas las campanas del enclave en la Costa Azul.Noticia relacionada general No No El Papa León XIV propone prohibir «para siempre» los ataques aéreos Javier Martínez-BrocalEl Papa no paseará este sábado por el imponente Port Hercule ni por su fascinante casino, pero en la ‘Roca’ de Montecarlo sí que estará en la catedral de la Inmaculada Concepción -donde reposan los restos de Grace Kelly . Ha viajado hasta allí para intentar que sus palabras lleguen a la clase política y financiera europea que representa este lugar famoso por el Gran Premio de Fórmula 1 y el ‘Baile de la rosa’. Mónaco es el segundo país más pequeño del mundo, después del Estado Ciudad del Vaticano. Tiene unos 38.000 habitantes, de los que solo 10.000 tienen ciudadanía monegasca. Es también uno de los Estados más antiguos del mundo, y su origen se remonta al ataque de Francesco Grimaldi, un noble genovés que disfrazado de monja (‘monaco’ en italiano) se apoderó en 1297 del castillo de un rival. Intento fallido de ampliar los plazos de abortoEs uno de los últimos países europeos que mantiene el catolicismo como religión de Estado, y su Constitución, de 1962, garantiza la libertad de culto y de expresión. En la práctica significa que el catolicismo se enseña en las escuelas y que en las ceremonias de Estado incluyen una misa. Pero la mención no es meramente formal. En mayo del año pasado, diecinueve miembros del Consejo Nacional votaron a favor de ampliar la ley del aborto , y dos se opusieron. La norma habría liberalizado el aborto hasta la semana número doce, o hasta la dieciséis en caso de violación, y permitía a las chicas desde los 15 años abortar sin el permiso de sus padres. Esta ley no salió adelante pues en noviembre Alberto II se negó a refrendarla. El Príncipe explicó entonces que deseaba respetar el «derecho a la vida» del nascituro y alegó que la normativa vigente «respeta nuestra identidad, el papel que la religión católica tiene en nuestro país, y a las mujeres afectadas, pues les garantiza apoyo seguro y humano». Como resultado, es posible abortar en el Principado de Mónaco en los casos de violación, grave malformación del feto o peligro para la vida de la madre. Desde 2019 se trata en cualquier caso de una práctica despenalizada para las mujeres que dan ese paso. La primera parada ha sido en el Palacio Rocher , residencia oficial de los príncipes. En el patio de honor, con su espectacular escalinata blanca y los frescos renacentistas apenas restaurados, esperaban también al Pontífice Carolina y Estefanía de Mónaco junto al resto de la familia Grimaldi. Mientras que Charlène y su hija la Princesa Gabriela iban de blanco, el resto vestían de riguroso oscuro.«Respeto de la dignidad humana»Tras reunirse en privado, los Príncipes y el Papa se han asomado a uno de los balcones para la bienvenida oficial. Alberto de Mónaco ha mencionado precisamente «el respeto de la dignidad humana en todas sus dimensiones», incluido el respeto de la Creación, que significa «proteger al hombre». El Papa ha recordado que el Principado es «uno de los pocos países del mundo que tienen la fe católica como religión de estado», pero ha avisado que esto no significa plantear batallas religiosas o culturales sino «ser en el mundo un reino de hermanos y hermanas ». A los políticos les ha dicho que el cristianismo es «una presencia que no aplasta, sino que libera; que no separa, sino que une; dispuesta a proteger siempre con amor toda vida humana, en cualquier momento y condición, para que nadie sea excluido jamás de la mesa de la fraternidad».Dice a los millonarios que la riqueza «no debe enterrarse, sino que debe ponerse en circulación y multiplicarse en el horizonte»El Papa se ha dirigido con elegancia y respeto a los millonarios residentes del Principado. «A los ojos de Dios, nada se recibe en vano. Cuanto nos ha sido confiado no debe enterrarse, sino que debe ponerse en circulación y multiplicarse en el horizonte del Reino de Dios. Dicho horizonte es más amplio que el horizonte privado y no se refiere a un mundo utópico». «Cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido, sino redistribuido, para que la vida de todos sea mejor», les ha recordado. También les ha pedido que conozcan la doctrina social de la Iglesia, y la concreten en «buenas prácticas locales e internacionales que manifiesten su fuerza transformadora ».Una visita relámpagoLo cierto es que también con esta breve visita, el Vaticano quiere dar las gracias al Principado de Mónaco por la ayuda económica que prestan para tantas iniciativas de la Santa Sede, incluida la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud.Aparte de la visita a la catedral, el Papa tiene previsto también reunirse con jóvenes. Saludará a sacerdotes durante su almuerzo privado en la residencia del arzobispo y por la tarde celebrará una misa multitudinaria en un estadio, a la que asistirán los Grimaldi. Regresará a Roma en torno a las ocho de la tarde. RSS de noticias de sociedad
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