Las operaciones de rescate cumplieron ayer cuatro días de actividad en el Tíbet y Nepal después de la riada del miércoles. Entre las más de 600 víctimas mortales y cerca de 3.000 personas que siguen sin ser localizadas hay un gran número de peregrinos que atravesaban el Himalaya para llegar a los pies del monte Kailash y el lago Manasarovar, lugares sagrados para budistas, hinduistas, jainistas y seguidores del bön. Cada año, decenas de miles de personas emprenden el viaje por devoción a través de operadores turísticos que ahora tratan de informar a las autoridades sobre el número de clientes ilocalizables.
Entre las más de 600 víctimas y las 3.000 personas desaparecidas hay un gran número de peregrinos que atravesaban el Himalaya para llegar a los pies del monte Kailash y el lago Manasarovar
Las operaciones de rescate cumplieron ayer cuatro días de actividad en el Tíbet y Nepal después de la riada del miércoles. Entre las más de 600 víctimas mortales y cerca de 3.000 personas que siguen sin ser localizadas hay un gran número de peregrinos que atravesaban el Himalaya para llegar a los pies del monte Kailash y el lago Manasarovar, lugares sagrados para budistas, hinduistas, jainistas y seguidores del bön. Cada año, decenas de miles de personas emprenden el viaje por devoción a través de operadores turísticos que ahora tratan de informar a las autoridades sobre el número de clientes ilocalizables.
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