«Nuestro electorado se está quedando en la abstención y creo que tenemos que analizar exactamente por qué no acuden a votar». Así valoraba el pasado febrero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el resultado del PSOE en las citas electorales de Extremadura y Aragón, en las que su partido acabó más cerca de la tercera posición que del primer puesto.En su comparecencia ante los medios durante un viaje oficial a India, el líder del Ejecutivo se marcaba como prioridad movilizar a ese electorado de cara a las generales. Como apuntaba Sánchez, los socialistas tienen un problema de desmovilización, pero hay más: el PSOE está perdiendo electores en favor del Partido Popular e incluso de Vox y lo hace en proporciones nada desdeñables, tal y como revelan los estudios poselectorales del CIS de los tres comicios autonómicos celebrados desde diciembre.Sucedió en las elecciones a la Asamblea de Extremadura, donde uno de cada ocho votantes socialistas de 2023 (casi un 13 %) cambió de papeleta por la de una de las opciones políticas situadas a la derecha; ocurrió de nuevo en las de las Cortes de Aragón, donde fueron uno de cada nueve (el 11,5 %) y también ha pasado en las de las Cortes de Castilla y León (cerca del 6 %), tal y como se desprende de los datos del último trabajo poselectoral del organismo público, conocido esta semana.Para evitar el sesgo de la muestra total presente en las tres encuestas del CIS publicadas después de cada convocatoria —hay una sobrerrepresentanción de votantes de opciones de izquierdas—, ABC ha analizado las muestras por partido según el recuerdo de voto (lo que afirman haber votado los entrevistados de cada partido) para conocer el comportamiento de cada conjunto de votantes en cada uno de los comicios.Las fugas a la derechaSin desdeñar el efecto de la abstención en los resultados electorales (que también habría impactado en cierta medida en los números de los populares y en los de Vox), una de las conclusiones del análisis es la ruptura de la dinámica de bloques a la hora de pasar por las urnas. El intercambio de votos ya no se da solo entre partidos afines ideológicamente, algo característico de un clima político polarizado como el que se vive en España, sino que también hay flujos considerables de votantes entre los dos polos del eje izquierda-derecha.A nivel de partidos, el gran beneficiado por los trasvases entre bloques es el PP. En Extremadura, María Guardiola se hizo con un 11,6 % (casi uno de cada nueve) de los sufragios de quienes antes habían optado por el socialista Guillermo Fernández Vara, y el presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, cosechó el 7,5 % de los apoyos a Javier Lambán de 2023. Más modesta ha sido la crecida de Alfonso Fernández Mañueco a costa del PSOE en Castilla y León, donde se quedó en un 3,7 %.Otra forma de medir la magnitud de los movimientos entre partidos es la proporción de cada sigla de origen sobre el total de los electores actuales de una formación. Así, en el caso del PP, los exvotantes del PSOE llegan a triplicar los que llegan desde Vox . Y he aquí otra conclusión del análisis: en el nuevo ciclo electoral, los de Alberto Núñez Feijóo atraen más apoyos de quienes antes votaron socialista que de quienes han optado por los de Santiago Abascal en el pasado.En Extremadura, los exvotantes de Fernández Vara representan el 13,2 % de todas las papeletas conseguidas por los populares. En Aragón, uno de cada diez apoyos (10,5 %) a Azcón lo fue antes de Lambán y un 5 % de los votantes de Mañueco venía de votar socialista. Las cifras anteriores contrastan con la capacidad de crecer a costa de Vox: alrededor del 4,5-5 % del total de electores del PP según la convocatoria.En cuanto a la composición del electorado de Vox, entre un 30 % (en Castilla y León y Aragón) y el 38 % de sus sufragios proceden de votantes que en 2022 o 2023 se habían decantado por los populares., un saldo más que positivo en favor de los de Abascal frente al PP. ¿Se está derechizando la sociedad?Al margen de los trasvases en el bloque ideológico de derechas, los datos apuntan en otra dirección: un posible ensanchamiento de la base electoral de PP y Vox. Primero, por el alcance de los movimientos desde el PSOE hacia el bloque contrario y en segundo lugar, por la movilización de gente desde la abstención.Sin perder de vista la caída de la participación en Extremadura y, en menor medida, en Aragón, la suma del porcentaje de voto de las opciones políticas situadas en la parte derecha del espectro ideológico nunca habían sido tan alta en las tres comunidades autónomas que han pasado por las urnas en los últimos meses.Noticia relacionada datos No No ¿Qué pasó en Castilla y León? Los resultados en nueve claves Hugo GarridoLos números también van más allá de que haya habido una mayor fidelidad de voto entre quienes se han decantado por PP y Vox que entre quienes lo han hecho por el PSOE. De hecho, no fue así en Castilla y León, donde el candidato socialistas retuvo tres de cada cuatro votantes frente a los dos tercios que lograron conservar los otros dos partidos.Precisamente es la comunidad castellaleonesa la única en la que la suma de PSOE, otras opciones de izquierda y los regionalistas consigue atraer más gente desde la abstención que PP y Vox. En Extremadura y Aragón, los populares y la formación de Abascal sacaron de la abstención en torno al 25 y el 30 % de quienes se se habían quedado en casa en las anteriores elecciones. Un tercer factor que respaldaría la tesis del crecimiento de la base electoral de las opciones de derechas es el voto joven. Con la debida cautela debido al gran margen de error por el tamaño reducido de las submuestras en las encuestas, los datos apuntan a un mayor éxito de PP y sobre todo de Vox a la hora de incorporar a nuevos votantes de entre quienes eran menores de edad en 2022-23: casi un 40 % en Extremadura, 37 % en Aragón y en torno al 30 % en Castilla y León (aquí los números son parejos a la suma de PSOE, resto de la izquierda y regionalistas). «Nuestro electorado se está quedando en la abstención y creo que tenemos que analizar exactamente por qué no acuden a votar». Así valoraba el pasado febrero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el resultado del PSOE en las citas electorales de Extremadura y Aragón, en las que su partido acabó más cerca de la tercera posición que del primer puesto.En su comparecencia ante los medios durante un viaje oficial a India, el líder del Ejecutivo se marcaba como prioridad movilizar a ese electorado de cara a las generales. Como apuntaba Sánchez, los socialistas tienen un problema de desmovilización, pero hay más: el PSOE está perdiendo electores en favor del Partido Popular e incluso de Vox y lo hace en proporciones nada desdeñables, tal y como revelan los estudios poselectorales del CIS de los tres comicios autonómicos celebrados desde diciembre.Sucedió en las elecciones a la Asamblea de Extremadura, donde uno de cada ocho votantes socialistas de 2023 (casi un 13 %) cambió de papeleta por la de una de las opciones políticas situadas a la derecha; ocurrió de nuevo en las de las Cortes de Aragón, donde fueron uno de cada nueve (el 11,5 %) y también ha pasado en las de las Cortes de Castilla y León (cerca del 6 %), tal y como se desprende de los datos del último trabajo poselectoral del organismo público, conocido esta semana.Para evitar el sesgo de la muestra total presente en las tres encuestas del CIS publicadas después de cada convocatoria —hay una sobrerrepresentanción de votantes de opciones de izquierdas—, ABC ha analizado las muestras por partido según el recuerdo de voto (lo que afirman haber votado los entrevistados de cada partido) para conocer el comportamiento de cada conjunto de votantes en cada uno de los comicios.Las fugas a la derechaSin desdeñar el efecto de la abstención en los resultados electorales (que también habría impactado en cierta medida en los números de los populares y en los de Vox), una de las conclusiones del análisis es la ruptura de la dinámica de bloques a la hora de pasar por las urnas. El intercambio de votos ya no se da solo entre partidos afines ideológicamente, algo característico de un clima político polarizado como el que se vive en España, sino que también hay flujos considerables de votantes entre los dos polos del eje izquierda-derecha.A nivel de partidos, el gran beneficiado por los trasvases entre bloques es el PP. En Extremadura, María Guardiola se hizo con un 11,6 % (casi uno de cada nueve) de los sufragios de quienes antes habían optado por el socialista Guillermo Fernández Vara, y el presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, cosechó el 7,5 % de los apoyos a Javier Lambán de 2023. Más modesta ha sido la crecida de Alfonso Fernández Mañueco a costa del PSOE en Castilla y León, donde se quedó en un 3,7 %.Otra forma de medir la magnitud de los movimientos entre partidos es la proporción de cada sigla de origen sobre el total de los electores actuales de una formación. Así, en el caso del PP, los exvotantes del PSOE llegan a triplicar los que llegan desde Vox . Y he aquí otra conclusión del análisis: en el nuevo ciclo electoral, los de Alberto Núñez Feijóo atraen más apoyos de quienes antes votaron socialista que de quienes han optado por los de Santiago Abascal en el pasado.En Extremadura, los exvotantes de Fernández Vara representan el 13,2 % de todas las papeletas conseguidas por los populares. En Aragón, uno de cada diez apoyos (10,5 %) a Azcón lo fue antes de Lambán y un 5 % de los votantes de Mañueco venía de votar socialista. Las cifras anteriores contrastan con la capacidad de crecer a costa de Vox: alrededor del 4,5-5 % del total de electores del PP según la convocatoria.En cuanto a la composición del electorado de Vox, entre un 30 % (en Castilla y León y Aragón) y el 38 % de sus sufragios proceden de votantes que en 2022 o 2023 se habían decantado por los populares., un saldo más que positivo en favor de los de Abascal frente al PP. ¿Se está derechizando la sociedad?Al margen de los trasvases en el bloque ideológico de derechas, los datos apuntan en otra dirección: un posible ensanchamiento de la base electoral de PP y Vox. Primero, por el alcance de los movimientos desde el PSOE hacia el bloque contrario y en segundo lugar, por la movilización de gente desde la abstención.Sin perder de vista la caída de la participación en Extremadura y, en menor medida, en Aragón, la suma del porcentaje de voto de las opciones políticas situadas en la parte derecha del espectro ideológico nunca habían sido tan alta en las tres comunidades autónomas que han pasado por las urnas en los últimos meses.Noticia relacionada datos No No ¿Qué pasó en Castilla y León? Los resultados en nueve claves Hugo GarridoLos números también van más allá de que haya habido una mayor fidelidad de voto entre quienes se han decantado por PP y Vox que entre quienes lo han hecho por el PSOE. De hecho, no fue así en Castilla y León, donde el candidato socialistas retuvo tres de cada cuatro votantes frente a los dos tercios que lograron conservar los otros dos partidos.Precisamente es la comunidad castellaleonesa la única en la que la suma de PSOE, otras opciones de izquierda y los regionalistas consigue atraer más gente desde la abstención que PP y Vox. En Extremadura y Aragón, los populares y la formación de Abascal sacaron de la abstención en torno al 25 y el 30 % de quienes se se habían quedado en casa en las anteriores elecciones. Un tercer factor que respaldaría la tesis del crecimiento de la base electoral de las opciones de derechas es el voto joven. Con la debida cautela debido al gran margen de error por el tamaño reducido de las submuestras en las encuestas, los datos apuntan a un mayor éxito de PP y sobre todo de Vox a la hora de incorporar a nuevos votantes de entre quienes eran menores de edad en 2022-23: casi un 40 % en Extremadura, 37 % en Aragón y en torno al 30 % en Castilla y León (aquí los números son parejos a la suma de PSOE, resto de la izquierda y regionalistas). «Nuestro electorado se está quedando en la abstención y creo que tenemos que analizar exactamente por qué no acuden a votar». Así valoraba el pasado febrero el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el resultado del PSOE en las citas electorales de Extremadura y Aragón, en las que su partido acabó más cerca de la tercera posición que del primer puesto.En su comparecencia ante los medios durante un viaje oficial a India, el líder del Ejecutivo se marcaba como prioridad movilizar a ese electorado de cara a las generales. Como apuntaba Sánchez, los socialistas tienen un problema de desmovilización, pero hay más: el PSOE está perdiendo electores en favor del Partido Popular e incluso de Vox y lo hace en proporciones nada desdeñables, tal y como revelan los estudios poselectorales del CIS de los tres comicios autonómicos celebrados desde diciembre.Sucedió en las elecciones a la Asamblea de Extremadura, donde uno de cada ocho votantes socialistas de 2023 (casi un 13 %) cambió de papeleta por la de una de las opciones políticas situadas a la derecha; ocurrió de nuevo en las de las Cortes de Aragón, donde fueron uno de cada nueve (el 11,5 %) y también ha pasado en las de las Cortes de Castilla y León (cerca del 6 %), tal y como se desprende de los datos del último trabajo poselectoral del organismo público, conocido esta semana.Para evitar el sesgo de la muestra total presente en las tres encuestas del CIS publicadas después de cada convocatoria —hay una sobrerrepresentanción de votantes de opciones de izquierdas—, ABC ha analizado las muestras por partido según el recuerdo de voto (lo que afirman haber votado los entrevistados de cada partido) para conocer el comportamiento de cada conjunto de votantes en cada uno de los comicios.Las fugas a la derechaSin desdeñar el efecto de la abstención en los resultados electorales (que también habría impactado en cierta medida en los números de los populares y en los de Vox), una de las conclusiones del análisis es la ruptura de la dinámica de bloques a la hora de pasar por las urnas. El intercambio de votos ya no se da solo entre partidos afines ideológicamente, algo característico de un clima político polarizado como el que se vive en España, sino que también hay flujos considerables de votantes entre los dos polos del eje izquierda-derecha.A nivel de partidos, el gran beneficiado por los trasvases entre bloques es el PP. En Extremadura, María Guardiola se hizo con un 11,6 % (casi uno de cada nueve) de los sufragios de quienes antes habían optado por el socialista Guillermo Fernández Vara, y el presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, cosechó el 7,5 % de los apoyos a Javier Lambán de 2023. Más modesta ha sido la crecida de Alfonso Fernández Mañueco a costa del PSOE en Castilla y León, donde se quedó en un 3,7 %.Otra forma de medir la magnitud de los movimientos entre partidos es la proporción de cada sigla de origen sobre el total de los electores actuales de una formación. Así, en el caso del PP, los exvotantes del PSOE llegan a triplicar los que llegan desde Vox . Y he aquí otra conclusión del análisis: en el nuevo ciclo electoral, los de Alberto Núñez Feijóo atraen más apoyos de quienes antes votaron socialista que de quienes han optado por los de Santiago Abascal en el pasado.En Extremadura, los exvotantes de Fernández Vara representan el 13,2 % de todas las papeletas conseguidas por los populares. En Aragón, uno de cada diez apoyos (10,5 %) a Azcón lo fue antes de Lambán y un 5 % de los votantes de Mañueco venía de votar socialista. Las cifras anteriores contrastan con la capacidad de crecer a costa de Vox: alrededor del 4,5-5 % del total de electores del PP según la convocatoria.En cuanto a la composición del electorado de Vox, entre un 30 % (en Castilla y León y Aragón) y el 38 % de sus sufragios proceden de votantes que en 2022 o 2023 se habían decantado por los populares., un saldo más que positivo en favor de los de Abascal frente al PP. ¿Se está derechizando la sociedad?Al margen de los trasvases en el bloque ideológico de derechas, los datos apuntan en otra dirección: un posible ensanchamiento de la base electoral de PP y Vox. Primero, por el alcance de los movimientos desde el PSOE hacia el bloque contrario y en segundo lugar, por la movilización de gente desde la abstención.Sin perder de vista la caída de la participación en Extremadura y, en menor medida, en Aragón, la suma del porcentaje de voto de las opciones políticas situadas en la parte derecha del espectro ideológico nunca habían sido tan alta en las tres comunidades autónomas que han pasado por las urnas en los últimos meses.Noticia relacionada datos No No ¿Qué pasó en Castilla y León? Los resultados en nueve claves Hugo GarridoLos números también van más allá de que haya habido una mayor fidelidad de voto entre quienes se han decantado por PP y Vox que entre quienes lo han hecho por el PSOE. De hecho, no fue así en Castilla y León, donde el candidato socialistas retuvo tres de cada cuatro votantes frente a los dos tercios que lograron conservar los otros dos partidos.Precisamente es la comunidad castellaleonesa la única en la que la suma de PSOE, otras opciones de izquierda y los regionalistas consigue atraer más gente desde la abstención que PP y Vox. En Extremadura y Aragón, los populares y la formación de Abascal sacaron de la abstención en torno al 25 y el 30 % de quienes se se habían quedado en casa en las anteriores elecciones. Un tercer factor que respaldaría la tesis del crecimiento de la base electoral de las opciones de derechas es el voto joven. Con la debida cautela debido al gran margen de error por el tamaño reducido de las submuestras en las encuestas, los datos apuntan a un mayor éxito de PP y sobre todo de Vox a la hora de incorporar a nuevos votantes de entre quienes eran menores de edad en 2022-23: casi un 40 % en Extremadura, 37 % en Aragón y en torno al 30 % en Castilla y León (aquí los números son parejos a la suma de PSOE, resto de la izquierda y regionalistas). RSS de noticias de espana
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