España cerró 2025 con un déficit público del 2,4% del PIB, el más bajo en casi dos décadas. Es una buena noticia, y no menor en el actual contexto europeo. No solo consolida la corrección iniciada tras la pandemia, sino que refuerza la credibilidad fiscal del país ante los mercados. Esa confianza se refleja en la prima de riesgo de la deuda española, que continúa reduciéndose hasta el entorno de los 45 puntos básicos y se sitúa claramente por debajo de la de Francia (65 p.b.) e Italia (80 p.b.). A corto plazo, por tanto, la sostenibilidad de las cuentas públicas no está en cuestión.
Para entender la verdadera inercia no basta con observar el nivel agregado de ingresos y gastos, sino que exige que analizar su composición.
España cerró 2025 con un déficit público del 2,4% del PIB, el más bajo en casi dos décadas. Es una buena noticia, y no menor en el actual contexto europeo. No solo consolida la corrección iniciada tras la pandemia, sino que refuerza la credibilidad fiscal del país ante los mercados. Esa confianza se refleja en la prima de riesgo de la deuda española, que continúa reduciéndose hasta el entorno de los 45 puntos básicos y se sitúa claramente por debajo de la de Francia (65 p.b.) e Italia (80 p.b.). A corto plazo, por tanto, la sostenibilidad de las cuentas públicas no está en cuestión.
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