El PSOE de Santiago de Compostela se ha puesto de perfil tras la decisión del Gobierno local, liderado por la nacionalista Goretti Sanmartín, de colocar en pleno centro de la ciudad una estatua de Moncho Reboiras, el activista nacionalista que dirigió en el tardofranquismo el frente armado de la UPG -germen y actual fuerza hegemónica del BNG- y llegó a participar en el robo de un buen número de DNI en blanco en una comisaría que después entregó en parte a ETA para facilitar la ocultación de la identidad de sus miembros. El pasado mes de junio, los socialistas compostelanos votaron en el pleno municipal a favor del reconocimiento a esta controvertida figura nacionalista. Lo hicieron tapándose la nariz, amparándose no en «su ideología o su posicionamiento político», sino en «su condición de víctima» del franquismo. Reboiras murió el 12 de agosto de 1975 por disparos por la Brigada Político-Social durante una huida tras atrincherarse armado en un edificio de Ferrol junto a otros dos militantes de la UPG.Consultado por ABC sobre la colocación de la estatua, el portavoz del PSOE local, Sindo Guinarte, se mantiene en el encaje de bolillos: «Nosotros entendemos que este tipo de cuestiones deben realizarse con el máximo consenso posible, y que ningún grupo, ningún partido, debe ni monopolizar el uso del espacio público, ni vetar que por razones ideológicas se puedan realizar homenajes y reconocimientos de este tipo».El PP retirará la estatua si gobierna en 2027 «porque divide en lugar de unir»El PP fue la única formación que no apoyó el reconocimiento a Reboiras en el pleno municipal y ahora es también la única que pide abiertamente la retirada de su estatua. Así lo hará, apunta el portavoz popular Borja Verea, si en 2027 llega a ser alcalde, al evidenciar que la instalación de la escultura «no cuenta con el respaldo democrático necesario ni responde al sentir mayoritario de los santiagueses», además de cuestionar la vinculación del activista nacionalista con la ciudad.El mismo argumento lo esgrimió hace unos días en el Parlamento la secretaria general del PPdeG, Paula Prado, que describió a Reboiras como «un delincuente» que «formaba parte del frente armado UPG-ETA» y que, añadió, se dedicó a atracar bancos, a disparar a guardias civiles o a robar DNI para la banda terrorista. El diputado autonómico del BNG Paulo Ríos respondió a las palabras de la dirigente popular cargando contra el «único delincuente al que se le ha hecho un homenaje» y al que «se han dado honores» en el Parlamento: el «asesino fascista Manuel Fraga», expresidente de la Xunta y padre de la Constitución.Noticia relacionada general No No Bronca entre PP y BNG por llamar a Fraga «asesino fascista» A. GestoNo es la primera vez que los nacionalistas desprecian a quien lideró el autogobierno gallego durante tres lustros. Mientras ahora se valen de su escueto poder en el ayuntamiento compostelano -gobiernan con 8 concejales de 25- para colocar sin consenso una estatua de una controvertida figura de su cuerda en el centro de la capital de Galicia, en 2011 se opusieron firmemente a ponerle el nombre de Manuel Fraga a una avenida. Y a mediados del pasado mes de febrero, el BNG registró una propuesta junto a Bildu y otros socios de Sánchez para retirar del Senado un busto del expresidente de la Xunta.Entre tanto, preguntada por los periodistas la semana pasada, la alcaldesa Sanmartín defendía como un «tema de memoria histórica» la colocación de la estatua de Reboiras al ser «la última persona asesinada por la dictadura en Galicia». También recordó el acuerdo mayoritario de la corporación compostelana y aclaró que la escultura «fue sufragada por donaciones particulares que se hicieron articuladas a través de las fundaciones» que la promovieron, de la órbita nacionalista.¿Quién fue Moncho Reboiras?Resulta difícil encontrar una biografía de Xosé Ramón ‘Moncho’ Reboiras que no esté a favor de obra. En su página web, la UPG lo presenta como un mártir antifranquista que, además de formar parte de movimientos estudiantiles, sindicales y culturales nacionalistas, participó «en un grupo dedicado a dotar de infraestructura logística al Partido, con acciones propias de la clandestinidad y frente a un Estado fascista». En otras publicaciones de la esfera nacionalista sí se pone negro sobre blanco que Reboiras fue el encargado de «organizar y dirigir el frente militar» de la UPG siguiendo «los criterios de ETA de separar lo político y lo militar, aunque ambas partes en una única organización». «El último guerrillero gallego», añade Ramón Muñiz de las Cuevas en el monográfico ‘Moncho Reboiras. El nacionalismo gallego en los 70’, editado por la Fundación Bautista Álvarez de Estudos Nacionalistas. En aquella época, completa Francisco Carballo, la UPG mantenía «relaciones con ETA político-militar». En el mismo compendio, Manuel Fernández Rodríguez recoge la «acción más sonada» del frente armado: «La de los carnés en Lugo».«El armamento que se utiliza es importante, tanto nuestra parte, como por el hecho de atracar una comisaría», relata. En la operación, continúa explicando, se apropiaron de 60.000 DNI en blanco, 10.000 usados, máquinas de plastificar y un sello con la firma del comisario que repartieron entre ETA, LUAR -una fuerza de la extrema izquierda portuguesa favorable a la toma armada del poder- y la propia UPG. Otros 20.000 los entregaría Fernández Rodríguez en 1992 al Gobierno.Otra de las acciones en las que participó Reboiras fue en el atraco a una sucursal del Banco Pastor. Realizaron un primer intento fallido en el que se les soltó la matrícula del coche que habían pegado sobre la original y, al pasar un control, la Guardia Civil les dio el alto. Para zafarse, pegaron unos tiros al aire. En otra ocasión robaron 17 multicopistas de un almacén. El PSOE de Santiago de Compostela se ha puesto de perfil tras la decisión del Gobierno local, liderado por la nacionalista Goretti Sanmartín, de colocar en pleno centro de la ciudad una estatua de Moncho Reboiras, el activista nacionalista que dirigió en el tardofranquismo el frente armado de la UPG -germen y actual fuerza hegemónica del BNG- y llegó a participar en el robo de un buen número de DNI en blanco en una comisaría que después entregó en parte a ETA para facilitar la ocultación de la identidad de sus miembros. El pasado mes de junio, los socialistas compostelanos votaron en el pleno municipal a favor del reconocimiento a esta controvertida figura nacionalista. Lo hicieron tapándose la nariz, amparándose no en «su ideología o su posicionamiento político», sino en «su condición de víctima» del franquismo. Reboiras murió el 12 de agosto de 1975 por disparos por la Brigada Político-Social durante una huida tras atrincherarse armado en un edificio de Ferrol junto a otros dos militantes de la UPG.Consultado por ABC sobre la colocación de la estatua, el portavoz del PSOE local, Sindo Guinarte, se mantiene en el encaje de bolillos: «Nosotros entendemos que este tipo de cuestiones deben realizarse con el máximo consenso posible, y que ningún grupo, ningún partido, debe ni monopolizar el uso del espacio público, ni vetar que por razones ideológicas se puedan realizar homenajes y reconocimientos de este tipo».El PP retirará la estatua si gobierna en 2027 «porque divide en lugar de unir»El PP fue la única formación que no apoyó el reconocimiento a Reboiras en el pleno municipal y ahora es también la única que pide abiertamente la retirada de su estatua. Así lo hará, apunta el portavoz popular Borja Verea, si en 2027 llega a ser alcalde, al evidenciar que la instalación de la escultura «no cuenta con el respaldo democrático necesario ni responde al sentir mayoritario de los santiagueses», además de cuestionar la vinculación del activista nacionalista con la ciudad.El mismo argumento lo esgrimió hace unos días en el Parlamento la secretaria general del PPdeG, Paula Prado, que describió a Reboiras como «un delincuente» que «formaba parte del frente armado UPG-ETA» y que, añadió, se dedicó a atracar bancos, a disparar a guardias civiles o a robar DNI para la banda terrorista. El diputado autonómico del BNG Paulo Ríos respondió a las palabras de la dirigente popular cargando contra el «único delincuente al que se le ha hecho un homenaje» y al que «se han dado honores» en el Parlamento: el «asesino fascista Manuel Fraga», expresidente de la Xunta y padre de la Constitución.Noticia relacionada general No No Bronca entre PP y BNG por llamar a Fraga «asesino fascista» A. GestoNo es la primera vez que los nacionalistas desprecian a quien lideró el autogobierno gallego durante tres lustros. Mientras ahora se valen de su escueto poder en el ayuntamiento compostelano -gobiernan con 8 concejales de 25- para colocar sin consenso una estatua de una controvertida figura de su cuerda en el centro de la capital de Galicia, en 2011 se opusieron firmemente a ponerle el nombre de Manuel Fraga a una avenida. Y a mediados del pasado mes de febrero, el BNG registró una propuesta junto a Bildu y otros socios de Sánchez para retirar del Senado un busto del expresidente de la Xunta.Entre tanto, preguntada por los periodistas la semana pasada, la alcaldesa Sanmartín defendía como un «tema de memoria histórica» la colocación de la estatua de Reboiras al ser «la última persona asesinada por la dictadura en Galicia». También recordó el acuerdo mayoritario de la corporación compostelana y aclaró que la escultura «fue sufragada por donaciones particulares que se hicieron articuladas a través de las fundaciones» que la promovieron, de la órbita nacionalista.¿Quién fue Moncho Reboiras?Resulta difícil encontrar una biografía de Xosé Ramón ‘Moncho’ Reboiras que no esté a favor de obra. En su página web, la UPG lo presenta como un mártir antifranquista que, además de formar parte de movimientos estudiantiles, sindicales y culturales nacionalistas, participó «en un grupo dedicado a dotar de infraestructura logística al Partido, con acciones propias de la clandestinidad y frente a un Estado fascista». En otras publicaciones de la esfera nacionalista sí se pone negro sobre blanco que Reboiras fue el encargado de «organizar y dirigir el frente militar» de la UPG siguiendo «los criterios de ETA de separar lo político y lo militar, aunque ambas partes en una única organización». «El último guerrillero gallego», añade Ramón Muñiz de las Cuevas en el monográfico ‘Moncho Reboiras. El nacionalismo gallego en los 70’, editado por la Fundación Bautista Álvarez de Estudos Nacionalistas. En aquella época, completa Francisco Carballo, la UPG mantenía «relaciones con ETA político-militar». En el mismo compendio, Manuel Fernández Rodríguez recoge la «acción más sonada» del frente armado: «La de los carnés en Lugo».«El armamento que se utiliza es importante, tanto nuestra parte, como por el hecho de atracar una comisaría», relata. En la operación, continúa explicando, se apropiaron de 60.000 DNI en blanco, 10.000 usados, máquinas de plastificar y un sello con la firma del comisario que repartieron entre ETA, LUAR -una fuerza de la extrema izquierda portuguesa favorable a la toma armada del poder- y la propia UPG. Otros 20.000 los entregaría Fernández Rodríguez en 1992 al Gobierno.Otra de las acciones en las que participó Reboiras fue en el atraco a una sucursal del Banco Pastor. Realizaron un primer intento fallido en el que se les soltó la matrícula del coche que habían pegado sobre la original y, al pasar un control, la Guardia Civil les dio el alto. Para zafarse, pegaron unos tiros al aire. En otra ocasión robaron 17 multicopistas de un almacén. El PSOE de Santiago de Compostela se ha puesto de perfil tras la decisión del Gobierno local, liderado por la nacionalista Goretti Sanmartín, de colocar en pleno centro de la ciudad una estatua de Moncho Reboiras, el activista nacionalista que dirigió en el tardofranquismo el frente armado de la UPG -germen y actual fuerza hegemónica del BNG- y llegó a participar en el robo de un buen número de DNI en blanco en una comisaría que después entregó en parte a ETA para facilitar la ocultación de la identidad de sus miembros. El pasado mes de junio, los socialistas compostelanos votaron en el pleno municipal a favor del reconocimiento a esta controvertida figura nacionalista. Lo hicieron tapándose la nariz, amparándose no en «su ideología o su posicionamiento político», sino en «su condición de víctima» del franquismo. Reboiras murió el 12 de agosto de 1975 por disparos por la Brigada Político-Social durante una huida tras atrincherarse armado en un edificio de Ferrol junto a otros dos militantes de la UPG.Consultado por ABC sobre la colocación de la estatua, el portavoz del PSOE local, Sindo Guinarte, se mantiene en el encaje de bolillos: «Nosotros entendemos que este tipo de cuestiones deben realizarse con el máximo consenso posible, y que ningún grupo, ningún partido, debe ni monopolizar el uso del espacio público, ni vetar que por razones ideológicas se puedan realizar homenajes y reconocimientos de este tipo».El PP retirará la estatua si gobierna en 2027 «porque divide en lugar de unir»El PP fue la única formación que no apoyó el reconocimiento a Reboiras en el pleno municipal y ahora es también la única que pide abiertamente la retirada de su estatua. Así lo hará, apunta el portavoz popular Borja Verea, si en 2027 llega a ser alcalde, al evidenciar que la instalación de la escultura «no cuenta con el respaldo democrático necesario ni responde al sentir mayoritario de los santiagueses», además de cuestionar la vinculación del activista nacionalista con la ciudad.El mismo argumento lo esgrimió hace unos días en el Parlamento la secretaria general del PPdeG, Paula Prado, que describió a Reboiras como «un delincuente» que «formaba parte del frente armado UPG-ETA» y que, añadió, se dedicó a atracar bancos, a disparar a guardias civiles o a robar DNI para la banda terrorista. El diputado autonómico del BNG Paulo Ríos respondió a las palabras de la dirigente popular cargando contra el «único delincuente al que se le ha hecho un homenaje» y al que «se han dado honores» en el Parlamento: el «asesino fascista Manuel Fraga», expresidente de la Xunta y padre de la Constitución.Noticia relacionada general No No Bronca entre PP y BNG por llamar a Fraga «asesino fascista» A. GestoNo es la primera vez que los nacionalistas desprecian a quien lideró el autogobierno gallego durante tres lustros. Mientras ahora se valen de su escueto poder en el ayuntamiento compostelano -gobiernan con 8 concejales de 25- para colocar sin consenso una estatua de una controvertida figura de su cuerda en el centro de la capital de Galicia, en 2011 se opusieron firmemente a ponerle el nombre de Manuel Fraga a una avenida. Y a mediados del pasado mes de febrero, el BNG registró una propuesta junto a Bildu y otros socios de Sánchez para retirar del Senado un busto del expresidente de la Xunta.Entre tanto, preguntada por los periodistas la semana pasada, la alcaldesa Sanmartín defendía como un «tema de memoria histórica» la colocación de la estatua de Reboiras al ser «la última persona asesinada por la dictadura en Galicia». También recordó el acuerdo mayoritario de la corporación compostelana y aclaró que la escultura «fue sufragada por donaciones particulares que se hicieron articuladas a través de las fundaciones» que la promovieron, de la órbita nacionalista.¿Quién fue Moncho Reboiras?Resulta difícil encontrar una biografía de Xosé Ramón ‘Moncho’ Reboiras que no esté a favor de obra. En su página web, la UPG lo presenta como un mártir antifranquista que, además de formar parte de movimientos estudiantiles, sindicales y culturales nacionalistas, participó «en un grupo dedicado a dotar de infraestructura logística al Partido, con acciones propias de la clandestinidad y frente a un Estado fascista». En otras publicaciones de la esfera nacionalista sí se pone negro sobre blanco que Reboiras fue el encargado de «organizar y dirigir el frente militar» de la UPG siguiendo «los criterios de ETA de separar lo político y lo militar, aunque ambas partes en una única organización». «El último guerrillero gallego», añade Ramón Muñiz de las Cuevas en el monográfico ‘Moncho Reboiras. El nacionalismo gallego en los 70’, editado por la Fundación Bautista Álvarez de Estudos Nacionalistas. En aquella época, completa Francisco Carballo, la UPG mantenía «relaciones con ETA político-militar». En el mismo compendio, Manuel Fernández Rodríguez recoge la «acción más sonada» del frente armado: «La de los carnés en Lugo».«El armamento que se utiliza es importante, tanto nuestra parte, como por el hecho de atracar una comisaría», relata. En la operación, continúa explicando, se apropiaron de 60.000 DNI en blanco, 10.000 usados, máquinas de plastificar y un sello con la firma del comisario que repartieron entre ETA, LUAR -una fuerza de la extrema izquierda portuguesa favorable a la toma armada del poder- y la propia UPG. Otros 20.000 los entregaría Fernández Rodríguez en 1992 al Gobierno.Otra de las acciones en las que participó Reboiras fue en el atraco a una sucursal del Banco Pastor. Realizaron un primer intento fallido en el que se les soltó la matrícula del coche que habían pegado sobre la original y, al pasar un control, la Guardia Civil les dio el alto. Para zafarse, pegaron unos tiros al aire. En otra ocasión robaron 17 multicopistas de un almacén. 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