María Jesús Montero ya ha desembarcado en Andalucía a tiempo completo. Lo hace con la encomienda, nada fácil, de «enchufar» a los suyos de cara a unas elecciones en las que el PSOE no aspira a ganar, sino a aguantar el resultado y a no cavar más profundo el suelo histórico que registró Juan Espadas en 2022. El hecho de que las autonómicas vayan desvinculadas de las municipales en las urnas supone un reto añadido en cuanto al reto de la movilización. En el PSOE se lamentan de la actitud de «brazos caídos» que aprecian en algunos alcaldes , que no se sienten concernidos en la campaña de cara al próximo 17 de mayo. Internamente, ya están tratando de involucrarles y Montero tiene previsto diseñar las listas en connivencia con las direcciones provinciales, aunque se reserva la posibilidad de incluir algún fichaje estrella a modo de golpe de efecto. «Hay que movilizar», es la consigna.Cuando las perspectivas son malas, los asientos a repartir se reducen y el nerviosismo por la continuidad da paso a movimientos internos que reabren heridas. Según las encuestas que manejan en el PSOE, el partido podría caer entre tres y cinco diputados y el temor es que un descalabro ahora acabe por propiciar una debacle todavía mayor en las municipales de dentro de un año. Esta es la alerta que mueve internamente para tratar de hacer partícipes a los alcaldes y que peleen en 2026 como si también se jugasen lo suyo en 2027. Una suerte de primera vuelta, para evitar que su apatía acabe por condenar las expectativas del partido. En esta dinámica opera el miedo al castigo por candidato interpuesto. Varios son los cargos locales que piden que las generales se adelanten a las municipales para evitar que los ciudadanos paguen con ellos sus frustraciones hacia el Gobierno. El hecho de que Montero, con una vinculación innegable en tiempo y forma con el Ejecutivo, se someta de manera anticipada a las urnas puede contribuir a amortiguar el golpe, aunque desde las fuentes oficiales se siga manteniendo que su bagaje en Moncloa sea un «activo» . Fuentes del entorno de la candidata creen que su actitud fue «valiente» con la financiación autonómica, uno de los aspectos más controvertidos de su gestión. Noticia relacionada general No No El PSOE teme el ‘sorpasso’ de Vox en cuatro provincias andaluzas Ainhoa MartínezMontero hará un despliegue de caras reconocidas en la campaña, con expresidentes andaluces como Susana Díaz o Manolo Chaves; con la presencia de José Luis Rodríguez Zapatero; por supuesto, con Pedro Sánchez e incluso con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que será clave para hacer digeribles algunas decisiones que se perciben como cesiones a los independentistas. En este sentido, en el PSOE andaluz reconocen que hará falta «pedagogía» para sacar a los votantes de su casa el próximo 17 de mayo. En la dirección socialista reniegan de que exista ‘voto prestado’ al PP y fijarán su línea estratégica en espolear a los abstencionistas.Otra eventualidad contra la que van a revolverse es la sensación de que ya está todo hecho. « Juanma juega a que no hay partido . Hay que trasladar que es mentira», señalan, apelando a los votantes progresistas que están desmovilizados y que hay que recuperar. En este sentido, consideran que la estrategia del presidente andaluz pasa por que no haya ambiente de campaña, evitando así alimentar la sensación de tensión electoral, porque consideran que eso le perjudica. «Él ve el deterioro progresivo de sus posibilidades», sentencian en el partido, tratando de buscar un asidero a la esperanza.En el PSOE tienen cuantificado que necesitan movilizar al medio millón de electores más que votó a Sánchez en las generalesLos socialistas presumen de su hegemonía en el ámbito de la izquierda, un peso específico frente a la triple papeleta que condena cualquier posibilidad de una suma pujante. Son conocedores de que existen conversaciones en este ámbito pero restan trascendencia a la falta de acuerdo. «En la derecha también hay tres partidos, se presenta Se Acabó la Fiesta», señalan. De este modo, habrá un llamamiento al voto útil para tratar de consolidar esta posición y alcanzar los 30 diputados, que se ubican como umbral psicológico. En el PSOE tienen cuantificado el objetivo a movilizar: los 500.000 votos más que se activaron en las generales , respecto a las autonómicas en las que Espadas marcó este exiguo registro. Medio millón de votos para salvar los muebles.En el partido creen que el ‘sanchismo’ sí espolea a los electores progresistas y que, por eso, la vinculación de Montero con el presidente puede ser más una oportunidad que una amenaza. De ahí, que Montero reivindicase su concentración de poder como un activo y también el reto de asumir las riendas de una candidatura de alto riesgo. Los socialistas se aferran a este ‘efecto sorpresa’ para tratar de dar un vuelco, no al resultado, sino a las expectativas, y ponen como ejemplo victorias que se daban por seguras y que finalmente acabaron truncadas. No parece el caso. María Jesús Montero ya ha desembarcado en Andalucía a tiempo completo. Lo hace con la encomienda, nada fácil, de «enchufar» a los suyos de cara a unas elecciones en las que el PSOE no aspira a ganar, sino a aguantar el resultado y a no cavar más profundo el suelo histórico que registró Juan Espadas en 2022. El hecho de que las autonómicas vayan desvinculadas de las municipales en las urnas supone un reto añadido en cuanto al reto de la movilización. En el PSOE se lamentan de la actitud de «brazos caídos» que aprecian en algunos alcaldes , que no se sienten concernidos en la campaña de cara al próximo 17 de mayo. Internamente, ya están tratando de involucrarles y Montero tiene previsto diseñar las listas en connivencia con las direcciones provinciales, aunque se reserva la posibilidad de incluir algún fichaje estrella a modo de golpe de efecto. «Hay que movilizar», es la consigna.Cuando las perspectivas son malas, los asientos a repartir se reducen y el nerviosismo por la continuidad da paso a movimientos internos que reabren heridas. Según las encuestas que manejan en el PSOE, el partido podría caer entre tres y cinco diputados y el temor es que un descalabro ahora acabe por propiciar una debacle todavía mayor en las municipales de dentro de un año. Esta es la alerta que mueve internamente para tratar de hacer partícipes a los alcaldes y que peleen en 2026 como si también se jugasen lo suyo en 2027. Una suerte de primera vuelta, para evitar que su apatía acabe por condenar las expectativas del partido. En esta dinámica opera el miedo al castigo por candidato interpuesto. Varios son los cargos locales que piden que las generales se adelanten a las municipales para evitar que los ciudadanos paguen con ellos sus frustraciones hacia el Gobierno. El hecho de que Montero, con una vinculación innegable en tiempo y forma con el Ejecutivo, se someta de manera anticipada a las urnas puede contribuir a amortiguar el golpe, aunque desde las fuentes oficiales se siga manteniendo que su bagaje en Moncloa sea un «activo» . Fuentes del entorno de la candidata creen que su actitud fue «valiente» con la financiación autonómica, uno de los aspectos más controvertidos de su gestión. Noticia relacionada general No No El PSOE teme el ‘sorpasso’ de Vox en cuatro provincias andaluzas Ainhoa MartínezMontero hará un despliegue de caras reconocidas en la campaña, con expresidentes andaluces como Susana Díaz o Manolo Chaves; con la presencia de José Luis Rodríguez Zapatero; por supuesto, con Pedro Sánchez e incluso con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que será clave para hacer digeribles algunas decisiones que se perciben como cesiones a los independentistas. En este sentido, en el PSOE andaluz reconocen que hará falta «pedagogía» para sacar a los votantes de su casa el próximo 17 de mayo. En la dirección socialista reniegan de que exista ‘voto prestado’ al PP y fijarán su línea estratégica en espolear a los abstencionistas.Otra eventualidad contra la que van a revolverse es la sensación de que ya está todo hecho. « Juanma juega a que no hay partido . Hay que trasladar que es mentira», señalan, apelando a los votantes progresistas que están desmovilizados y que hay que recuperar. En este sentido, consideran que la estrategia del presidente andaluz pasa por que no haya ambiente de campaña, evitando así alimentar la sensación de tensión electoral, porque consideran que eso le perjudica. «Él ve el deterioro progresivo de sus posibilidades», sentencian en el partido, tratando de buscar un asidero a la esperanza.En el PSOE tienen cuantificado que necesitan movilizar al medio millón de electores más que votó a Sánchez en las generalesLos socialistas presumen de su hegemonía en el ámbito de la izquierda, un peso específico frente a la triple papeleta que condena cualquier posibilidad de una suma pujante. Son conocedores de que existen conversaciones en este ámbito pero restan trascendencia a la falta de acuerdo. «En la derecha también hay tres partidos, se presenta Se Acabó la Fiesta», señalan. De este modo, habrá un llamamiento al voto útil para tratar de consolidar esta posición y alcanzar los 30 diputados, que se ubican como umbral psicológico. En el PSOE tienen cuantificado el objetivo a movilizar: los 500.000 votos más que se activaron en las generales , respecto a las autonómicas en las que Espadas marcó este exiguo registro. Medio millón de votos para salvar los muebles.En el partido creen que el ‘sanchismo’ sí espolea a los electores progresistas y que, por eso, la vinculación de Montero con el presidente puede ser más una oportunidad que una amenaza. De ahí, que Montero reivindicase su concentración de poder como un activo y también el reto de asumir las riendas de una candidatura de alto riesgo. Los socialistas se aferran a este ‘efecto sorpresa’ para tratar de dar un vuelco, no al resultado, sino a las expectativas, y ponen como ejemplo victorias que se daban por seguras y que finalmente acabaron truncadas. No parece el caso. María Jesús Montero ya ha desembarcado en Andalucía a tiempo completo. Lo hace con la encomienda, nada fácil, de «enchufar» a los suyos de cara a unas elecciones en las que el PSOE no aspira a ganar, sino a aguantar el resultado y a no cavar más profundo el suelo histórico que registró Juan Espadas en 2022. El hecho de que las autonómicas vayan desvinculadas de las municipales en las urnas supone un reto añadido en cuanto al reto de la movilización. En el PSOE se lamentan de la actitud de «brazos caídos» que aprecian en algunos alcaldes , que no se sienten concernidos en la campaña de cara al próximo 17 de mayo. Internamente, ya están tratando de involucrarles y Montero tiene previsto diseñar las listas en connivencia con las direcciones provinciales, aunque se reserva la posibilidad de incluir algún fichaje estrella a modo de golpe de efecto. «Hay que movilizar», es la consigna.Cuando las perspectivas son malas, los asientos a repartir se reducen y el nerviosismo por la continuidad da paso a movimientos internos que reabren heridas. Según las encuestas que manejan en el PSOE, el partido podría caer entre tres y cinco diputados y el temor es que un descalabro ahora acabe por propiciar una debacle todavía mayor en las municipales de dentro de un año. Esta es la alerta que mueve internamente para tratar de hacer partícipes a los alcaldes y que peleen en 2026 como si también se jugasen lo suyo en 2027. Una suerte de primera vuelta, para evitar que su apatía acabe por condenar las expectativas del partido. En esta dinámica opera el miedo al castigo por candidato interpuesto. Varios son los cargos locales que piden que las generales se adelanten a las municipales para evitar que los ciudadanos paguen con ellos sus frustraciones hacia el Gobierno. El hecho de que Montero, con una vinculación innegable en tiempo y forma con el Ejecutivo, se someta de manera anticipada a las urnas puede contribuir a amortiguar el golpe, aunque desde las fuentes oficiales se siga manteniendo que su bagaje en Moncloa sea un «activo» . Fuentes del entorno de la candidata creen que su actitud fue «valiente» con la financiación autonómica, uno de los aspectos más controvertidos de su gestión. Noticia relacionada general No No El PSOE teme el ‘sorpasso’ de Vox en cuatro provincias andaluzas Ainhoa MartínezMontero hará un despliegue de caras reconocidas en la campaña, con expresidentes andaluces como Susana Díaz o Manolo Chaves; con la presencia de José Luis Rodríguez Zapatero; por supuesto, con Pedro Sánchez e incluso con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que será clave para hacer digeribles algunas decisiones que se perciben como cesiones a los independentistas. En este sentido, en el PSOE andaluz reconocen que hará falta «pedagogía» para sacar a los votantes de su casa el próximo 17 de mayo. En la dirección socialista reniegan de que exista ‘voto prestado’ al PP y fijarán su línea estratégica en espolear a los abstencionistas.Otra eventualidad contra la que van a revolverse es la sensación de que ya está todo hecho. « Juanma juega a que no hay partido . Hay que trasladar que es mentira», señalan, apelando a los votantes progresistas que están desmovilizados y que hay que recuperar. En este sentido, consideran que la estrategia del presidente andaluz pasa por que no haya ambiente de campaña, evitando así alimentar la sensación de tensión electoral, porque consideran que eso le perjudica. «Él ve el deterioro progresivo de sus posibilidades», sentencian en el partido, tratando de buscar un asidero a la esperanza.En el PSOE tienen cuantificado que necesitan movilizar al medio millón de electores más que votó a Sánchez en las generalesLos socialistas presumen de su hegemonía en el ámbito de la izquierda, un peso específico frente a la triple papeleta que condena cualquier posibilidad de una suma pujante. Son conocedores de que existen conversaciones en este ámbito pero restan trascendencia a la falta de acuerdo. «En la derecha también hay tres partidos, se presenta Se Acabó la Fiesta», señalan. De este modo, habrá un llamamiento al voto útil para tratar de consolidar esta posición y alcanzar los 30 diputados, que se ubican como umbral psicológico. En el PSOE tienen cuantificado el objetivo a movilizar: los 500.000 votos más que se activaron en las generales , respecto a las autonómicas en las que Espadas marcó este exiguo registro. Medio millón de votos para salvar los muebles.En el partido creen que el ‘sanchismo’ sí espolea a los electores progresistas y que, por eso, la vinculación de Montero con el presidente puede ser más una oportunidad que una amenaza. De ahí, que Montero reivindicase su concentración de poder como un activo y también el reto de asumir las riendas de una candidatura de alto riesgo. Los socialistas se aferran a este ‘efecto sorpresa’ para tratar de dar un vuelco, no al resultado, sino a las expectativas, y ponen como ejemplo victorias que se daban por seguras y que finalmente acabaron truncadas. No parece el caso. RSS de noticias de espana
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