El político más conservador, ultra le dirán otros, duda y no escribe. Desde luego que las pintadas del Puente Romano son despreciables digan lo que digan, pero no sabe cómo actuar con las palabras que parecen hablar del Islam y jalear a un equipo de fútbol marroquí. En otras circunstancias le habrían servido para hablar del descontrol de la inmigración y de que quienes llegan de otra cultura tienen que integrarse, pero quién sabe. Para empezar están escritas en el alfabeto latino, y no el alifato árabe. Demasiado fácil, lo mismo es un señuelo.El político liberal o democristiano duda siempre. Tiene que quitar las pinturas aunque sea tarde y se haya enterado por ABC, pero no quiere ninguna implicación sociológica. Pone el asunto en manos de la Policía y le parecen tan mal las palabras árabes como si estuvieran en castellano con tildes. El político socialdemócrata está acostumbrado a hacer discusiones municipales de cualquier cosa que encuentra en la calle, pero ahora guarda silencio. El Ayuntamiento ha actuado rápido y si aparecen los culpables, que será difícil, confía en que haya consenso para que nadie hable del lugar del que llegaron sus familias. El político de izquierda dura quizá pensó en un comunicado pidiendo frenar la islamofobia y que no se criminalizase a ningún colectivo, pero si nadie dice nada no será el primero.De lo que no hablará ninguno será del temblor en el pulso cuando se habla de políticas que de verdad mantengan la ciudad limpia y el patrimonio protegido , de sanciones cuantiosas por pintar en un monumento y algo más modestas, pero tampoco nulas, por tirar algo al suelo, de conseguir que alguna vez sean los mismos cordobeses los que reprendan a quienes ensucian la ciudad y no quienes lo fomenten diciendo que pagan impuestos para que un empleado con mono naranja limpie sus desechos. De que cuando alguien deje un mueble o un electrodoméstico al lado del contenedor alguno se lo lleve de vuelta a su casa, ya que parece tener tanta devoción por la basura y el desorden. El político más conservador, ultra le dirán otros, duda y no escribe. Desde luego que las pintadas del Puente Romano son despreciables digan lo que digan, pero no sabe cómo actuar con las palabras que parecen hablar del Islam y jalear a un equipo de fútbol marroquí. En otras circunstancias le habrían servido para hablar del descontrol de la inmigración y de que quienes llegan de otra cultura tienen que integrarse, pero quién sabe. Para empezar están escritas en el alfabeto latino, y no el alifato árabe. Demasiado fácil, lo mismo es un señuelo.El político liberal o democristiano duda siempre. Tiene que quitar las pinturas aunque sea tarde y se haya enterado por ABC, pero no quiere ninguna implicación sociológica. Pone el asunto en manos de la Policía y le parecen tan mal las palabras árabes como si estuvieran en castellano con tildes. El político socialdemócrata está acostumbrado a hacer discusiones municipales de cualquier cosa que encuentra en la calle, pero ahora guarda silencio. El Ayuntamiento ha actuado rápido y si aparecen los culpables, que será difícil, confía en que haya consenso para que nadie hable del lugar del que llegaron sus familias. El político de izquierda dura quizá pensó en un comunicado pidiendo frenar la islamofobia y que no se criminalizase a ningún colectivo, pero si nadie dice nada no será el primero.De lo que no hablará ninguno será del temblor en el pulso cuando se habla de políticas que de verdad mantengan la ciudad limpia y el patrimonio protegido , de sanciones cuantiosas por pintar en un monumento y algo más modestas, pero tampoco nulas, por tirar algo al suelo, de conseguir que alguna vez sean los mismos cordobeses los que reprendan a quienes ensucian la ciudad y no quienes lo fomenten diciendo que pagan impuestos para que un empleado con mono naranja limpie sus desechos. De que cuando alguien deje un mueble o un electrodoméstico al lado del contenedor alguno se lo lleve de vuelta a su casa, ya que parece tener tanta devoción por la basura y el desorden. El político más conservador, ultra le dirán otros, duda y no escribe. Desde luego que las pintadas del Puente Romano son despreciables digan lo que digan, pero no sabe cómo actuar con las palabras que parecen hablar del Islam y jalear a un equipo de fútbol marroquí. En otras circunstancias le habrían servido para hablar del descontrol de la inmigración y de que quienes llegan de otra cultura tienen que integrarse, pero quién sabe. Para empezar están escritas en el alfabeto latino, y no el alifato árabe. Demasiado fácil, lo mismo es un señuelo.El político liberal o democristiano duda siempre. Tiene que quitar las pinturas aunque sea tarde y se haya enterado por ABC, pero no quiere ninguna implicación sociológica. Pone el asunto en manos de la Policía y le parecen tan mal las palabras árabes como si estuvieran en castellano con tildes. El político socialdemócrata está acostumbrado a hacer discusiones municipales de cualquier cosa que encuentra en la calle, pero ahora guarda silencio. El Ayuntamiento ha actuado rápido y si aparecen los culpables, que será difícil, confía en que haya consenso para que nadie hable del lugar del que llegaron sus familias. El político de izquierda dura quizá pensó en un comunicado pidiendo frenar la islamofobia y que no se criminalizase a ningún colectivo, pero si nadie dice nada no será el primero.De lo que no hablará ninguno será del temblor en el pulso cuando se habla de políticas que de verdad mantengan la ciudad limpia y el patrimonio protegido , de sanciones cuantiosas por pintar en un monumento y algo más modestas, pero tampoco nulas, por tirar algo al suelo, de conseguir que alguna vez sean los mismos cordobeses los que reprendan a quienes ensucian la ciudad y no quienes lo fomenten diciendo que pagan impuestos para que un empleado con mono naranja limpie sus desechos. De que cuando alguien deje un mueble o un electrodoméstico al lado del contenedor alguno se lo lleve de vuelta a su casa, ya que parece tener tanta devoción por la basura y el desorden. RSS de noticias de espana/andalucia
Noticias Similares
