El fútbol español vuelve a quedar en el foco, una vez más avergonzado por los cánticos racistas en un estadio. Este martes, en el RCDE Stadium, durante el partido amistoso entre España y Egipto, parte de la afición presente en Cornellà entonó de forma reiterada el grito “Musulmán el que no bote”. En un primer momento, el cántico fue generalizado e incluso se intensificaron los silbidos cuando la megafonía, a instancias de la Federación, pidió “respeto” y condenó “todo tipo de violencia en los estadios”. Con el paso de los minutos, los gritos fueron perdiendo fuerza y, en su última repetición, una parte del público los reprobó con silbidos. El daño, en cualquier caso, ya estaba hecho. Lamine Yamal, uno de los futbolistas más reconocidos de la selección, abandonó el campo con gesto serio y ni siquiera participó en la vuelta de honor junto a sus compañeros. Es musulmán.
Los insultos xenófobos marcan el partido entre la selección y Egipto y la Federación se expone a una sanción con el Mundial de 2030 en el horizonte y el deseo de acoger la final
El fútbol español vuelve a quedar en el foco, una vez más avergonzado por los cánticos racistas en un estadio. Este martes, en el RCDE Stadium, durante el partido amistoso entre España y Egipto, parte de la afición presente en Cornellà entonó de forma reiterada el grito “Musulmán el que no bote”. En un primer momento, el cántico fue generalizado e incluso se intensificaron los silbidos cuando la megafonía, a instancias de la Federación, pidió “respeto” y condenó “todo tipo de violencia en los estadios”. Con el paso de los minutos, los gritos fueron perdiendo fuerza y, en su última repetición, una parte del público los reprobó con silbidos. El daño, en cualquier caso, ya estaba hecho. Lamine Yamal, uno de los futbolistas más reconocidos de la selección, abandonó el campo con gesto serio y ni siquiera participó en la vuelta de honor junto a sus compañeros. Es musulmán.
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