La nueva versión libre de ‘Mi querida señorita’, dirigida por Fernando González Molina y presentada en la Sección Oficial del Festival de Málaga, reivindica la realidad de la persona intersexual desde un enfoque explícito que la película original apenas podía sugerir. El cineasta ha defendido que este regreso del clásico de Jaime de Armiñán no pretende copiarlo, sino iluminar sus zonas menos visibles y poner en el centro una identidad que durante décadas apenas tuvo espacio en el relato público. «No hay que esconderse », resume el espíritu de una obra que, a su juicio, es también «un elogio a la libertad ».González Molina ha explicado que su película funciona «como un homenaje a la película original», pero también como una revisión con mirada contemporánea. A su entender, esta nueva ‘Mi querida señorita’ permite «darle luz a las zonas que estaban menos iluminadas en la película original». Esas zonas, ha precisado el director, «tienen todas que ver con la condición de persona intersexual del personaje protagonista». Noticia relacionada general No No ‘Altas capacidades’ lleva a la comedia el afán de ascenso social a través de la élite escolar Alejandro TrujilloEl director ha subrayado que la película de Armiñán fue pionera en un contexto mucho más hostil. «Es un milagro que en 1972 pudieran hacer una peli sorteando la censura que hablara de este tema», ha afirmado. Pero también deja claro que el contexto actual permite otra aproximación. «Es más fácil» hablar ahora de estos asuntos, ha señalado, porque «tenemos más libertad» y también «sabemos más». Aun así, ha advertido de que esa libertad «igual de repente está un poco más amenazada», lo que a su juicio refuerza la vigencia del relato.Una historia de amor propioLa nueva versión, escrita por Alana S. Portero y protagonizada por Elisabeth Martínez en su debut en pantalla, pone el foco en Adela, un personaje que atraviesa un viaje de descubrimiento y aceptación . González Molina insiste en que no se trata de un discurso teórico ni de una película didáctica en sentido estricto, sino de una historia de amor propio. «Es una película de amor, para mí, pero es una película de amor propio », ha explicado. En esa línea, ha resumido el conflicto central con una fórmula clara: la protagonista «va a aprender primero a entenderse y después a quererse». Uno de los elementos que más ha querido remarcar González Molina es la visibilidad de la intersexualidad, una realidad que considera insuficientemente representada incluso dentro del activismo sexual y de género. «Ha querido marcar distancias respecto a la película de 1972 sin romper el vínculo con ella»«Ha sido tradicionalmente la letra invisibilizada del colectivo LGTBI », ha dicho sobre la condición intersexual, a la que sitúa como «el gran olvidado » de ese ámbito. De ahí que vea necesaria esta actualización del clásico para «poner acento ahí» y nombrar sin rodeos una realidad que durante años permaneció en penumbra.También ha querido marcar distancias respecto a la película de 1972 sin romper el vínculo con ella. A su juicio, ambas obras «dialogan entre ellas», pero «son absolutamente independientes ». Esa relación entre continuidad y ruptura define buena parte del proyecto: la original abrió camino en una época de censura; la nueva se apoya en ese legado para ofrecer más claridad, más contexto y, en sus palabras, «más luz».Un casting con sentido simbólicoLa elección de Elisabeth Martínez para encarnar a Adela forma parte de esa misma lógica. González Molina ha revelado que la premisa del equipo era contar con una actriz intersexual para interpretar a un personaje intersexual, como un gesto de visibilización y coherencia. El proceso, según ha relatado, fue largo y exigente, pero encontró en Martínez una mezcla de «vulnerabilidad y dureza» y una valentía decisiva para sostener un papel de gran exposición emocional.’Mi querida señorita’ llegará a los cines el 17 de abril antes de su estreno en Netflix el 1 de mayoDe hecho, el director ha contado que la propia actriz le ha trasladado que la película tuvo un efecto transformador en su vida. Según sus palabras, Martínez le confesó que el rodaje le sirvió «como una catarsis » y que le ayudó a avanzar en su relación con su propio cuerpo. González Molina ha reconocido que esa idea le emocionó especialmente, porque confirma la dimensión íntima y social del proyecto: más allá de su valor cinematográfico, la película puede ayudar a mejorar la autopercepción de quien se ve reflejado en ella.’Mi querida señorita’ se estrena este domingo en el Festival de Málaga y llegará a los cines el 17 de abril antes de su estreno en Netflix el 1 de mayo. Con Anna Castillo, Paco León, Nagore Aranburu, Manu Ríos, Eneko Sagardoy, Lola Rodríguez, María Galiana y Delphina Bianco en el reparto, la cinta no busca reemplazar el clásico, sino releerlo desde el presente. Y hacerlo, esta vez sí, con la intersexualidad en el centro del relato y sin miedo a nombrarla. La nueva versión libre de ‘Mi querida señorita’, dirigida por Fernando González Molina y presentada en la Sección Oficial del Festival de Málaga, reivindica la realidad de la persona intersexual desde un enfoque explícito que la película original apenas podía sugerir. El cineasta ha defendido que este regreso del clásico de Jaime de Armiñán no pretende copiarlo, sino iluminar sus zonas menos visibles y poner en el centro una identidad que durante décadas apenas tuvo espacio en el relato público. «No hay que esconderse », resume el espíritu de una obra que, a su juicio, es también «un elogio a la libertad ».González Molina ha explicado que su película funciona «como un homenaje a la película original», pero también como una revisión con mirada contemporánea. A su entender, esta nueva ‘Mi querida señorita’ permite «darle luz a las zonas que estaban menos iluminadas en la película original». Esas zonas, ha precisado el director, «tienen todas que ver con la condición de persona intersexual del personaje protagonista». Noticia relacionada general No No ‘Altas capacidades’ lleva a la comedia el afán de ascenso social a través de la élite escolar Alejandro TrujilloEl director ha subrayado que la película de Armiñán fue pionera en un contexto mucho más hostil. «Es un milagro que en 1972 pudieran hacer una peli sorteando la censura que hablara de este tema», ha afirmado. Pero también deja claro que el contexto actual permite otra aproximación. «Es más fácil» hablar ahora de estos asuntos, ha señalado, porque «tenemos más libertad» y también «sabemos más». Aun así, ha advertido de que esa libertad «igual de repente está un poco más amenazada», lo que a su juicio refuerza la vigencia del relato.Una historia de amor propioLa nueva versión, escrita por Alana S. Portero y protagonizada por Elisabeth Martínez en su debut en pantalla, pone el foco en Adela, un personaje que atraviesa un viaje de descubrimiento y aceptación . González Molina insiste en que no se trata de un discurso teórico ni de una película didáctica en sentido estricto, sino de una historia de amor propio. «Es una película de amor, para mí, pero es una película de amor propio », ha explicado. En esa línea, ha resumido el conflicto central con una fórmula clara: la protagonista «va a aprender primero a entenderse y después a quererse». Uno de los elementos que más ha querido remarcar González Molina es la visibilidad de la intersexualidad, una realidad que considera insuficientemente representada incluso dentro del activismo sexual y de género. «Ha querido marcar distancias respecto a la película de 1972 sin romper el vínculo con ella»«Ha sido tradicionalmente la letra invisibilizada del colectivo LGTBI », ha dicho sobre la condición intersexual, a la que sitúa como «el gran olvidado » de ese ámbito. De ahí que vea necesaria esta actualización del clásico para «poner acento ahí» y nombrar sin rodeos una realidad que durante años permaneció en penumbra.También ha querido marcar distancias respecto a la película de 1972 sin romper el vínculo con ella. A su juicio, ambas obras «dialogan entre ellas», pero «son absolutamente independientes ». Esa relación entre continuidad y ruptura define buena parte del proyecto: la original abrió camino en una época de censura; la nueva se apoya en ese legado para ofrecer más claridad, más contexto y, en sus palabras, «más luz».Un casting con sentido simbólicoLa elección de Elisabeth Martínez para encarnar a Adela forma parte de esa misma lógica. González Molina ha revelado que la premisa del equipo era contar con una actriz intersexual para interpretar a un personaje intersexual, como un gesto de visibilización y coherencia. El proceso, según ha relatado, fue largo y exigente, pero encontró en Martínez una mezcla de «vulnerabilidad y dureza» y una valentía decisiva para sostener un papel de gran exposición emocional.’Mi querida señorita’ llegará a los cines el 17 de abril antes de su estreno en Netflix el 1 de mayoDe hecho, el director ha contado que la propia actriz le ha trasladado que la película tuvo un efecto transformador en su vida. Según sus palabras, Martínez le confesó que el rodaje le sirvió «como una catarsis » y que le ayudó a avanzar en su relación con su propio cuerpo. González Molina ha reconocido que esa idea le emocionó especialmente, porque confirma la dimensión íntima y social del proyecto: más allá de su valor cinematográfico, la película puede ayudar a mejorar la autopercepción de quien se ve reflejado en ella.’Mi querida señorita’ se estrena este domingo en el Festival de Málaga y llegará a los cines el 17 de abril antes de su estreno en Netflix el 1 de mayo. Con Anna Castillo, Paco León, Nagore Aranburu, Manu Ríos, Eneko Sagardoy, Lola Rodríguez, María Galiana y Delphina Bianco en el reparto, la cinta no busca reemplazar el clásico, sino releerlo desde el presente. Y hacerlo, esta vez sí, con la intersexualidad en el centro del relato y sin miedo a nombrarla. La nueva versión libre de ‘Mi querida señorita’, dirigida por Fernando González Molina y presentada en la Sección Oficial del Festival de Málaga, reivindica la realidad de la persona intersexual desde un enfoque explícito que la película original apenas podía sugerir. El cineasta ha defendido que este regreso del clásico de Jaime de Armiñán no pretende copiarlo, sino iluminar sus zonas menos visibles y poner en el centro una identidad que durante décadas apenas tuvo espacio en el relato público. «No hay que esconderse », resume el espíritu de una obra que, a su juicio, es también «un elogio a la libertad ».González Molina ha explicado que su película funciona «como un homenaje a la película original», pero también como una revisión con mirada contemporánea. A su entender, esta nueva ‘Mi querida señorita’ permite «darle luz a las zonas que estaban menos iluminadas en la película original». Esas zonas, ha precisado el director, «tienen todas que ver con la condición de persona intersexual del personaje protagonista». Noticia relacionada general No No ‘Altas capacidades’ lleva a la comedia el afán de ascenso social a través de la élite escolar Alejandro TrujilloEl director ha subrayado que la película de Armiñán fue pionera en un contexto mucho más hostil. «Es un milagro que en 1972 pudieran hacer una peli sorteando la censura que hablara de este tema», ha afirmado. Pero también deja claro que el contexto actual permite otra aproximación. «Es más fácil» hablar ahora de estos asuntos, ha señalado, porque «tenemos más libertad» y también «sabemos más». Aun así, ha advertido de que esa libertad «igual de repente está un poco más amenazada», lo que a su juicio refuerza la vigencia del relato.Una historia de amor propioLa nueva versión, escrita por Alana S. Portero y protagonizada por Elisabeth Martínez en su debut en pantalla, pone el foco en Adela, un personaje que atraviesa un viaje de descubrimiento y aceptación . González Molina insiste en que no se trata de un discurso teórico ni de una película didáctica en sentido estricto, sino de una historia de amor propio. «Es una película de amor, para mí, pero es una película de amor propio », ha explicado. En esa línea, ha resumido el conflicto central con una fórmula clara: la protagonista «va a aprender primero a entenderse y después a quererse». Uno de los elementos que más ha querido remarcar González Molina es la visibilidad de la intersexualidad, una realidad que considera insuficientemente representada incluso dentro del activismo sexual y de género. «Ha querido marcar distancias respecto a la película de 1972 sin romper el vínculo con ella»«Ha sido tradicionalmente la letra invisibilizada del colectivo LGTBI », ha dicho sobre la condición intersexual, a la que sitúa como «el gran olvidado » de ese ámbito. De ahí que vea necesaria esta actualización del clásico para «poner acento ahí» y nombrar sin rodeos una realidad que durante años permaneció en penumbra.También ha querido marcar distancias respecto a la película de 1972 sin romper el vínculo con ella. A su juicio, ambas obras «dialogan entre ellas», pero «son absolutamente independientes ». Esa relación entre continuidad y ruptura define buena parte del proyecto: la original abrió camino en una época de censura; la nueva se apoya en ese legado para ofrecer más claridad, más contexto y, en sus palabras, «más luz».Un casting con sentido simbólicoLa elección de Elisabeth Martínez para encarnar a Adela forma parte de esa misma lógica. González Molina ha revelado que la premisa del equipo era contar con una actriz intersexual para interpretar a un personaje intersexual, como un gesto de visibilización y coherencia. El proceso, según ha relatado, fue largo y exigente, pero encontró en Martínez una mezcla de «vulnerabilidad y dureza» y una valentía decisiva para sostener un papel de gran exposición emocional.’Mi querida señorita’ llegará a los cines el 17 de abril antes de su estreno en Netflix el 1 de mayoDe hecho, el director ha contado que la propia actriz le ha trasladado que la película tuvo un efecto transformador en su vida. Según sus palabras, Martínez le confesó que el rodaje le sirvió «como una catarsis » y que le ayudó a avanzar en su relación con su propio cuerpo. González Molina ha reconocido que esa idea le emocionó especialmente, porque confirma la dimensión íntima y social del proyecto: más allá de su valor cinematográfico, la película puede ayudar a mejorar la autopercepción de quien se ve reflejado en ella.’Mi querida señorita’ se estrena este domingo en el Festival de Málaga y llegará a los cines el 17 de abril antes de su estreno en Netflix el 1 de mayo. Con Anna Castillo, Paco León, Nagore Aranburu, Manu Ríos, Eneko Sagardoy, Lola Rodríguez, María Galiana y Delphina Bianco en el reparto, la cinta no busca reemplazar el clásico, sino releerlo desde el presente. Y hacerlo, esta vez sí, con la intersexualidad en el centro del relato y sin miedo a nombrarla. RSS de noticias de espana/andalucia
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