<p>Llega la primavera y con ella las <a href=»https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2026/03/18/69ba8e06e4d4d8774e8b4584.html» target=»_blank»>alergias</a>, la subida de las temperaturas, el aumento de horas de sol y la <strong>mononucleosis infecciosa</strong>. Esta enfermedad conocida popularmente como «del beso», y que se asocia generalmente a la <strong>adolescencia</strong>, llega a triplicar su incidencia en esta estación del año. Tanto es así, que cuando llegamos a la edad adulta se calcula que un 90% de nosotros ya la hemos pasado en algún momento de la vida.</p>
En esta época se multiplican los contagios por el virus de Epstein-Barr que está detrás de la mayoría de casos de la mononucleosis infecciosa. Los síntomas son inespecíficos, van desde fiebre, malestar y cansancio hasta erupciones cutáneas
<p>Llega la primavera y con ella las <a href=»https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2026/03/18/69ba8e06e4d4d8774e8b4584.html» target=»_blank»>alergias</a>, la subida de las temperaturas, el aumento de horas de sol y la <strong>mononucleosis infecciosa</strong>. Esta enfermedad conocida popularmente como «del beso», y que se asocia generalmente a la <strong>adolescencia</strong>, llega a triplicar su incidencia en esta estación del año. Tanto es así, que cuando llegamos a la edad adulta se calcula que un 90% de nosotros ya la hemos pasado en algún momento de la vida.</p>
Salud
