Es comprensible interpretar como un síntoma agudo de desconexión mental con la realidad el discurso con el que Pedro Sánchez encara la corrupción y el papel de doble víctima que interpreta a la manera de un galán compungido -víctima de la traición de Ábalos y víctima, por supuesto, de la cacería de la «fachosfera»-. Sin embargo, cada vez parece más evidente que detrás de esta actitud presidencial hay una manera absolutista de entender y ejercer el poder: no importan las leyes, ni las instituciones, ni las sentencias judiciales, ni el pasado, ni el Congreso, ni la moral; solo importa y todo lo decide la voluntad de Sánchez.
El proyecto de cambio de régimen que ofrece Sánchez a los nacionalistas desarrolla la ‘España plural’ de Zapatero»
Es comprensible interpretar como un síntoma agudo de desconexión mental con la realidad el discurso con el que Pedro Sánchez encara la corrupción y el papel de doble víctima que interpreta a la manera de un galán compungido -víctima de la traición de Ábalos y víctima, por supuesto, de la cacería de la «fachosfera»-. Sin embargo, cada vez parece más evidente que detrás de esta actitud presidencial hay una manera absolutista de entender y ejercer el poder: no importan las leyes, ni las instituciones, ni las sentencias judiciales, ni el pasado, ni el Congreso, ni la moral; solo importa y todo lo decide la voluntad de Sánchez.
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