No ha habido colas interminables, a diferencia de lo que ocurre cada año en el Concurso de Patios. Sin embargo, el ir y venir de personas, a veces numerosos grupos, ha sido constante en las primeras horas de este sábado. El casco histórico de Córdoba ha sido un hervidero de vida, en gran medida por la presencia del Festival Flora 2026 . Quienes han visitado las diferentes instalaciones no han quedado indiferentes.Antes de la hora de apertura, en parte porque el principal monumento de la ciudad tiene la suya propia, muchos se aproximaban ya a la fuente del Patio de los Naranjos. Estaban los que acudían a propósito y aquellos que se encontraban con el jardín que nacía del agua. Por norma general, a todos les ha llevado la curiosidad a detenerse, contemplar el montaje de la surcoreana Sohee Park y, por supuesto, tomar una fotografía .Precisamente, la Mezquita-Catedral es un buen punto de partida para fijar una ruta en el trayecto entre instalaciones. La siguiente parada se situaría en el Museo Arqueológico para conocer la propuesta de Taller Banegas, del ciudadrealeño Alejandro Fernández Banegas. Con tan sólo unos minutos del inicio del horario oficial la afluencia de público era significativa. En ese instante se ha empezado a percibir el Babel del turismo.Al callejear por la ciudad de un punto al siguiente se hacía posible escuchar una multitud de idiomas . Y no es que haya faltado el español, porque los cordobeses también han querido conocer de cerca lo que en diferentes espacios proyecta Flora. O visitantes de otras latitudes de la geografía nacional. En cualquier caso, el trayecto había de continuar y ahí apareció el Palacio de Orive.Si el festival arrancaba su actividad a las 11:00 horas, 40 minutos después el patio de la antigua casa señorial ya estaba repleto. Muchas miradas se han dirigido con interés al montaje del joven artista francés Noé Lebreton, del grupo Mas Rasa. «Es que refleja el ‘Cataclismo’ de su nombre» , ha señalado en un momento determinado una señora a su compañera de paseo.Quizá ha sido uno de los montajes que más han llamado la atención en este segundo día del certamen. «Éste es el que ha ganado el primer premio», ha valorado alguno que otro al tiempo que ha habido quien ha solicitado una explicación de los jóvenes que en estos días ejercen de guías en los diferentes espacios. Lo importante es que ni siquiera en una zona más alejada de la Mezquita-Catedral ha faltado el flujo de visitantes.De aquí y de allá, poco ha importado. En torno al mediodía una auténtica riada humana paseaba por los patios del Palacio de Viana. Oportunidad excelente ésta para acercarse a esta joya patrimonial con la excusa de ver la instalación del británico Hamish Powell. Aquí a los atentos espectadores les ha atraído el movimiento de las esculturas florales y el juego de perspectivas que el artista ha conseguido a través mismo.Entre las conversaciones una mujer le ha expresado a una compañera de grupo que «el entorno hace mucho» . Dicho de otro modo, Flora permite un año más aproximarse a espacios emblemáticos de Córdoba. Y la posibilidad de hacerlo con una visión distinta a la habitual. Pero el festival no son sólo las propuestas que entran en concurso, sino las que lo acompañan.Montaje de Flover NYC dentro de Flora 2026 en el Palacio de la Merced Rafael CarmonaPor ejemplo, en la calle Cidros, de camino a Viana desde Orive, se encuentra La Casa Escondida. Allí los jóvenes de La Trébola Montessori School han ejecutado su propio proyecto, el cual merece mucho la pena. Tanto por quienes han sido sus creadores como por el significado que guarda cada elemento. Todo ha sido dirigido por Julieta Muñoz, alumna de 17 años del centro.Se trata de una humilde, pero gratificante y simbólica experiencia . Las raíces de la obra suponen la infancia. Al alcanzar el florecimiento se llega a la adolescencia. Y las ramas superiores son los intrincados senderos del comienzo de la madurez. Es una especie de mapa vital del cual la gente puede participar con deseos como semillas o asuntos a desechar como hojas que caen a través de mensajes.Desde ese ‘Atlas de lo efímero’, que ha jugado con el título de esta edición del festival (‘Efímero’) y tras recorrer el Palacio de Viana los últimos pasos conducen al Palacio de la Merced. Entrado el mediodía el entrar y salir de la sede de la Diputación Provincial era un no parar. Por si fuera poco, con el acceso por el Patio del Reloj, se escuchaba una rondalla . Los aplausos se han escuchado tras cada canción desde Colón.No ha importado el tráfico para oír los parabienes al coro. Ya en el Patio Barroco estaba a la espera el montaje del estadounidense Flover NYC. A la aparente sobriedad de la instalación la han acompañado un efecto sonoro similar al viento, el canto de un pájaro o un perro droide. Las miradas han sido de tremenda curiosidad. A todo esto, la ruta es tan sencilla que también se puede realizar a la inversa . No ha habido colas interminables, a diferencia de lo que ocurre cada año en el Concurso de Patios. Sin embargo, el ir y venir de personas, a veces numerosos grupos, ha sido constante en las primeras horas de este sábado. El casco histórico de Córdoba ha sido un hervidero de vida, en gran medida por la presencia del Festival Flora 2026 . Quienes han visitado las diferentes instalaciones no han quedado indiferentes.Antes de la hora de apertura, en parte porque el principal monumento de la ciudad tiene la suya propia, muchos se aproximaban ya a la fuente del Patio de los Naranjos. Estaban los que acudían a propósito y aquellos que se encontraban con el jardín que nacía del agua. Por norma general, a todos les ha llevado la curiosidad a detenerse, contemplar el montaje de la surcoreana Sohee Park y, por supuesto, tomar una fotografía .Precisamente, la Mezquita-Catedral es un buen punto de partida para fijar una ruta en el trayecto entre instalaciones. La siguiente parada se situaría en el Museo Arqueológico para conocer la propuesta de Taller Banegas, del ciudadrealeño Alejandro Fernández Banegas. Con tan sólo unos minutos del inicio del horario oficial la afluencia de público era significativa. En ese instante se ha empezado a percibir el Babel del turismo.Al callejear por la ciudad de un punto al siguiente se hacía posible escuchar una multitud de idiomas . Y no es que haya faltado el español, porque los cordobeses también han querido conocer de cerca lo que en diferentes espacios proyecta Flora. O visitantes de otras latitudes de la geografía nacional. En cualquier caso, el trayecto había de continuar y ahí apareció el Palacio de Orive.Si el festival arrancaba su actividad a las 11:00 horas, 40 minutos después el patio de la antigua casa señorial ya estaba repleto. Muchas miradas se han dirigido con interés al montaje del joven artista francés Noé Lebreton, del grupo Mas Rasa. «Es que refleja el ‘Cataclismo’ de su nombre» , ha señalado en un momento determinado una señora a su compañera de paseo.Quizá ha sido uno de los montajes que más han llamado la atención en este segundo día del certamen. «Éste es el que ha ganado el primer premio», ha valorado alguno que otro al tiempo que ha habido quien ha solicitado una explicación de los jóvenes que en estos días ejercen de guías en los diferentes espacios. Lo importante es que ni siquiera en una zona más alejada de la Mezquita-Catedral ha faltado el flujo de visitantes.De aquí y de allá, poco ha importado. En torno al mediodía una auténtica riada humana paseaba por los patios del Palacio de Viana. Oportunidad excelente ésta para acercarse a esta joya patrimonial con la excusa de ver la instalación del británico Hamish Powell. Aquí a los atentos espectadores les ha atraído el movimiento de las esculturas florales y el juego de perspectivas que el artista ha conseguido a través mismo.Entre las conversaciones una mujer le ha expresado a una compañera de grupo que «el entorno hace mucho» . Dicho de otro modo, Flora permite un año más aproximarse a espacios emblemáticos de Córdoba. Y la posibilidad de hacerlo con una visión distinta a la habitual. Pero el festival no son sólo las propuestas que entran en concurso, sino las que lo acompañan.Montaje de Flover NYC dentro de Flora 2026 en el Palacio de la Merced Rafael CarmonaPor ejemplo, en la calle Cidros, de camino a Viana desde Orive, se encuentra La Casa Escondida. Allí los jóvenes de La Trébola Montessori School han ejecutado su propio proyecto, el cual merece mucho la pena. Tanto por quienes han sido sus creadores como por el significado que guarda cada elemento. Todo ha sido dirigido por Julieta Muñoz, alumna de 17 años del centro.Se trata de una humilde, pero gratificante y simbólica experiencia . Las raíces de la obra suponen la infancia. Al alcanzar el florecimiento se llega a la adolescencia. Y las ramas superiores son los intrincados senderos del comienzo de la madurez. Es una especie de mapa vital del cual la gente puede participar con deseos como semillas o asuntos a desechar como hojas que caen a través de mensajes.Desde ese ‘Atlas de lo efímero’, que ha jugado con el título de esta edición del festival (‘Efímero’) y tras recorrer el Palacio de Viana los últimos pasos conducen al Palacio de la Merced. Entrado el mediodía el entrar y salir de la sede de la Diputación Provincial era un no parar. Por si fuera poco, con el acceso por el Patio del Reloj, se escuchaba una rondalla . Los aplausos se han escuchado tras cada canción desde Colón.No ha importado el tráfico para oír los parabienes al coro. Ya en el Patio Barroco estaba a la espera el montaje del estadounidense Flover NYC. A la aparente sobriedad de la instalación la han acompañado un efecto sonoro similar al viento, el canto de un pájaro o un perro droide. Las miradas han sido de tremenda curiosidad. A todo esto, la ruta es tan sencilla que también se puede realizar a la inversa . No ha habido colas interminables, a diferencia de lo que ocurre cada año en el Concurso de Patios. Sin embargo, el ir y venir de personas, a veces numerosos grupos, ha sido constante en las primeras horas de este sábado. El casco histórico de Córdoba ha sido un hervidero de vida, en gran medida por la presencia del Festival Flora 2026 . Quienes han visitado las diferentes instalaciones no han quedado indiferentes.Antes de la hora de apertura, en parte porque el principal monumento de la ciudad tiene la suya propia, muchos se aproximaban ya a la fuente del Patio de los Naranjos. Estaban los que acudían a propósito y aquellos que se encontraban con el jardín que nacía del agua. Por norma general, a todos les ha llevado la curiosidad a detenerse, contemplar el montaje de la surcoreana Sohee Park y, por supuesto, tomar una fotografía .Precisamente, la Mezquita-Catedral es un buen punto de partida para fijar una ruta en el trayecto entre instalaciones. La siguiente parada se situaría en el Museo Arqueológico para conocer la propuesta de Taller Banegas, del ciudadrealeño Alejandro Fernández Banegas. Con tan sólo unos minutos del inicio del horario oficial la afluencia de público era significativa. En ese instante se ha empezado a percibir el Babel del turismo.Al callejear por la ciudad de un punto al siguiente se hacía posible escuchar una multitud de idiomas . Y no es que haya faltado el español, porque los cordobeses también han querido conocer de cerca lo que en diferentes espacios proyecta Flora. O visitantes de otras latitudes de la geografía nacional. En cualquier caso, el trayecto había de continuar y ahí apareció el Palacio de Orive.Si el festival arrancaba su actividad a las 11:00 horas, 40 minutos después el patio de la antigua casa señorial ya estaba repleto. Muchas miradas se han dirigido con interés al montaje del joven artista francés Noé Lebreton, del grupo Mas Rasa. «Es que refleja el ‘Cataclismo’ de su nombre» , ha señalado en un momento determinado una señora a su compañera de paseo.Quizá ha sido uno de los montajes que más han llamado la atención en este segundo día del certamen. «Éste es el que ha ganado el primer premio», ha valorado alguno que otro al tiempo que ha habido quien ha solicitado una explicación de los jóvenes que en estos días ejercen de guías en los diferentes espacios. Lo importante es que ni siquiera en una zona más alejada de la Mezquita-Catedral ha faltado el flujo de visitantes.De aquí y de allá, poco ha importado. En torno al mediodía una auténtica riada humana paseaba por los patios del Palacio de Viana. Oportunidad excelente ésta para acercarse a esta joya patrimonial con la excusa de ver la instalación del británico Hamish Powell. Aquí a los atentos espectadores les ha atraído el movimiento de las esculturas florales y el juego de perspectivas que el artista ha conseguido a través mismo.Entre las conversaciones una mujer le ha expresado a una compañera de grupo que «el entorno hace mucho» . Dicho de otro modo, Flora permite un año más aproximarse a espacios emblemáticos de Córdoba. Y la posibilidad de hacerlo con una visión distinta a la habitual. Pero el festival no son sólo las propuestas que entran en concurso, sino las que lo acompañan.Montaje de Flover NYC dentro de Flora 2026 en el Palacio de la Merced Rafael CarmonaPor ejemplo, en la calle Cidros, de camino a Viana desde Orive, se encuentra La Casa Escondida. Allí los jóvenes de La Trébola Montessori School han ejecutado su propio proyecto, el cual merece mucho la pena. Tanto por quienes han sido sus creadores como por el significado que guarda cada elemento. Todo ha sido dirigido por Julieta Muñoz, alumna de 17 años del centro.Se trata de una humilde, pero gratificante y simbólica experiencia . Las raíces de la obra suponen la infancia. Al alcanzar el florecimiento se llega a la adolescencia. Y las ramas superiores son los intrincados senderos del comienzo de la madurez. Es una especie de mapa vital del cual la gente puede participar con deseos como semillas o asuntos a desechar como hojas que caen a través de mensajes.Desde ese ‘Atlas de lo efímero’, que ha jugado con el título de esta edición del festival (‘Efímero’) y tras recorrer el Palacio de Viana los últimos pasos conducen al Palacio de la Merced. Entrado el mediodía el entrar y salir de la sede de la Diputación Provincial era un no parar. Por si fuera poco, con el acceso por el Patio del Reloj, se escuchaba una rondalla . Los aplausos se han escuchado tras cada canción desde Colón.No ha importado el tráfico para oír los parabienes al coro. Ya en el Patio Barroco estaba a la espera el montaje del estadounidense Flover NYC. A la aparente sobriedad de la instalación la han acompañado un efecto sonoro similar al viento, el canto de un pájaro o un perro droide. Las miradas han sido de tremenda curiosidad. A todo esto, la ruta es tan sencilla que también se puede realizar a la inversa . RSS de noticias de espana/andalucia
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