El sector de la pintura en España está experimentando una revolución tecnológica que convierte los revestimientos de exterior (paredes y tejados) en elementos activos de la construcción sostenible y la edificación, con formulaciones avanzadas que van mucho más allá de la simple estética, enfocándose en la mitigación del cambio climático urbano, la economía circular y la resistencia extrema a la intemperie. Una necesidad que ya cuenta con proyectos específicos de investigación, como ‘Desarrollo de Pinturas para la disminución del consumo energético en los edificios y mejora de propiedades de pinturas ya comercializadas’ financiado por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación).Como destacan desde Asefapi (Asociación Española de Fabricantes de Pinturas y Tintas de Imprimir), que representa a las empresas que facturan más del 80% del sector, esta nueva era «contribuye a mejorar el comportamiento de los edificios, aumentar su durabilidad y reducir su impacto ambiental. Los fabricantes trabajan en el desarrollo de formulaciones de bajas emisiones, materias primas más sostenibles y soluciones que favorecen la eficiencia energética, la protección de las fachadas y la conservación de las infraestructura». Toda una palanca de competitividad que exporta conocimiento y tecnología a numerosos mercados internacionales.La protección y la decoración ya no bastan, ya que las pinturas avanzan hacia modelos más alineados con la economía circular y las nuevas normativas europeas de sostenibilidad. «La incorporación de certificaciones ambientales, análisis del ciclo de vida de los productos, envases reciclados o el uso de materias primas de origen renovable son ya realidades cada vez más extendidas (añaden desde la asociación). A ello se suma el desarrollo de revestimientos con prestaciones avanzadas, capaces de mejorar el confort de los edificios, aumentar su resistencia frente a condiciones climáticas extremas o prolongar la vida útil de las construcciones». En este contexto, destaca la innovación en recubrimientos reflectantes, diseñados para reducir el calentamiento de cubiertas y fachadas mediante una mayor reflexión de la radiación solar o la fotocatálisis en revestimientos de alta tecnología capaces de mimetizar el comportamiento de las plantas.Resistencia térmicaLaureano Matas, vicepresidente primero del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (Cscae), incide, por su parte en la relevancia de pasar de espesores importantes en los edificios a sistemas multicapa (cada parte ofrece unas propiedades que en conjunto pueden asemejarse a la inercia que nos daban los antiguos edificios). «Un ejemplo de ello (señala) son las pinturas con resistencia térmica, que pueden ser una solución para las temperaturas extremas del sur en verano e inviernos más suaves. Pero en el norte de España estás pinturas ‘robarán’ muchos grados de energía gratis en el invierno».En todo caso, la inversión que supone la innovación cuenta con un indudable retorno, como apunta el especialista: «Las intervenciones sobre lo pasivo suelen recuperarse económicamente en el tiempo por el ahorro energético que aportan al reducir la demanda y consecuentemente, el consumo será menor, algo que ya tenemos en cuenta para proyectar un edificio o al intervenir en uno existente».Desde Nanoavant, Joan Ferré, CEO y cofundador, explica que el sector industrial español se enfrenta a un reto dentro de la descarbonización: la envolvente de las naves industriales. «La cubierta es la superficie más expuesta y la peor aislada en la mayoría de plantas industriales. Con sistemas de pinturas de alta reflectancia solar reducimos la temperatura interior sin obra estructural ni grandes inversiones, lo que reduce el consumo de climatización y alarga la vida útil de la cubierta». Un servicio que Nanoavant no se limita solo a suministrar el producto, sino a la gestión de la aplicación integral a través de una red de colaboradores especializados.Ferré también destaca la importancia del ‘cool roofing’ a escala urbana: «Cada polígono industrial es una isla de calor en potencia. Miles de metros cuadrados de cubierta oscura absorbiendo radiación solar no solo encarecen la climatización de la nave y perjudican a los usuarios de las instalaciones, sino que elevan la temperatura del entorno, con impacto directo en el confort térmico de las zonas próximas y en el consumo energético agregado de toda el área». Esta solución, escalable, posible a día de hoy, reduce la temperatura superficial de la cubierta hasta varios grados, no requiere obra estructural ni interrupción de la actividad, alarga la vida útil de la impermeabilización al protegerla de la radiación UV, y su aplicación a través de la red nacional de colaboradores permite escalar el servicio.Pigmentos de dióxido de titanio o microesferas cerámicas forman parte de este innovador desempeño de las empresas españolas, con otros ejemplos como Titan y su gama Titanpro (elimina los metales pesados y los compuestos orgánicos volátiles de sus líneas profesionales); Pinturas Blatem, en Valencia (formulaciones ecológicas); Irurena Group, en el País Vasco (sector del tratamiento y acabado de madera) o Graphenstone, en Sevilla (base de cal artesanal pura con tecnología de grafeno). En el caso de Kolmer, comercializan una pintura fotocatalítica, capaz de reducir sustancias contaminantes como los óxidos de nitrógeno, imitando a la naturaleza en el proceso de descontaminación del aire. Soluciones innovadoras«En nuestro portfolio (destacan desde Kolmer) disponemos de una pintura plástica Health Paint AG+ (con una reducción del 99.99% de microbios y bacterias a lo largo de su vida útil). Y se han desarrollado soluciones basadas en microesferas de vidrio y de corcho, esta última procedente de recursos renovables. Estos compuestos presentan una conductividad térmica sumamente baja, lo que permite consolidar una barrera protectora eficaz que frena la propagación del calor». Y añaden cómo «mientras que los acabados en color blanco ofrecen un SRI (Índice de Reflectancia Solar) sobresaliente –alcanzando valores en torno al 118 % en nuestro catálogo–, los tonos oscuros tienden a absorber una mayor cantidad de radiación. Para dar respuesta a esta limitación sin renunciar a las demandas estéticas actuales, hemos desarrollado pinturas formuladas con pigmentos negros especiales (Cool Pigment) que logran el acabado visual deseado manteniendo un índice SRI óptimo».Como concluye Ferré, en línea con esta mención al acabado final por parte de Kolmer: «Un factor clave es que nuestra formulación previene el ensuciamiento de la superficie (‘anti-dirt’), algo crítico porque la suciedad acumulada reduce progresivamente la reflectividad y el rendimiento térmico de cualquier recubrimiento. Frente a cargas cerámicas genéricas e irregulares que pierden eficacia con el tiempo, nuestra tecnología mantiene sus propiedades reflectantes de forma duradera». El sector de la pintura en España está experimentando una revolución tecnológica que convierte los revestimientos de exterior (paredes y tejados) en elementos activos de la construcción sostenible y la edificación, con formulaciones avanzadas que van mucho más allá de la simple estética, enfocándose en la mitigación del cambio climático urbano, la economía circular y la resistencia extrema a la intemperie. Una necesidad que ya cuenta con proyectos específicos de investigación, como ‘Desarrollo de Pinturas para la disminución del consumo energético en los edificios y mejora de propiedades de pinturas ya comercializadas’ financiado por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación).Como destacan desde Asefapi (Asociación Española de Fabricantes de Pinturas y Tintas de Imprimir), que representa a las empresas que facturan más del 80% del sector, esta nueva era «contribuye a mejorar el comportamiento de los edificios, aumentar su durabilidad y reducir su impacto ambiental. Los fabricantes trabajan en el desarrollo de formulaciones de bajas emisiones, materias primas más sostenibles y soluciones que favorecen la eficiencia energética, la protección de las fachadas y la conservación de las infraestructura». Toda una palanca de competitividad que exporta conocimiento y tecnología a numerosos mercados internacionales.La protección y la decoración ya no bastan, ya que las pinturas avanzan hacia modelos más alineados con la economía circular y las nuevas normativas europeas de sostenibilidad. «La incorporación de certificaciones ambientales, análisis del ciclo de vida de los productos, envases reciclados o el uso de materias primas de origen renovable son ya realidades cada vez más extendidas (añaden desde la asociación). A ello se suma el desarrollo de revestimientos con prestaciones avanzadas, capaces de mejorar el confort de los edificios, aumentar su resistencia frente a condiciones climáticas extremas o prolongar la vida útil de las construcciones». En este contexto, destaca la innovación en recubrimientos reflectantes, diseñados para reducir el calentamiento de cubiertas y fachadas mediante una mayor reflexión de la radiación solar o la fotocatálisis en revestimientos de alta tecnología capaces de mimetizar el comportamiento de las plantas.Resistencia térmicaLaureano Matas, vicepresidente primero del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (Cscae), incide, por su parte en la relevancia de pasar de espesores importantes en los edificios a sistemas multicapa (cada parte ofrece unas propiedades que en conjunto pueden asemejarse a la inercia que nos daban los antiguos edificios). «Un ejemplo de ello (señala) son las pinturas con resistencia térmica, que pueden ser una solución para las temperaturas extremas del sur en verano e inviernos más suaves. Pero en el norte de España estás pinturas ‘robarán’ muchos grados de energía gratis en el invierno».En todo caso, la inversión que supone la innovación cuenta con un indudable retorno, como apunta el especialista: «Las intervenciones sobre lo pasivo suelen recuperarse económicamente en el tiempo por el ahorro energético que aportan al reducir la demanda y consecuentemente, el consumo será menor, algo que ya tenemos en cuenta para proyectar un edificio o al intervenir en uno existente».Desde Nanoavant, Joan Ferré, CEO y cofundador, explica que el sector industrial español se enfrenta a un reto dentro de la descarbonización: la envolvente de las naves industriales. «La cubierta es la superficie más expuesta y la peor aislada en la mayoría de plantas industriales. Con sistemas de pinturas de alta reflectancia solar reducimos la temperatura interior sin obra estructural ni grandes inversiones, lo que reduce el consumo de climatización y alarga la vida útil de la cubierta». Un servicio que Nanoavant no se limita solo a suministrar el producto, sino a la gestión de la aplicación integral a través de una red de colaboradores especializados.Ferré también destaca la importancia del ‘cool roofing’ a escala urbana: «Cada polígono industrial es una isla de calor en potencia. Miles de metros cuadrados de cubierta oscura absorbiendo radiación solar no solo encarecen la climatización de la nave y perjudican a los usuarios de las instalaciones, sino que elevan la temperatura del entorno, con impacto directo en el confort térmico de las zonas próximas y en el consumo energético agregado de toda el área». Esta solución, escalable, posible a día de hoy, reduce la temperatura superficial de la cubierta hasta varios grados, no requiere obra estructural ni interrupción de la actividad, alarga la vida útil de la impermeabilización al protegerla de la radiación UV, y su aplicación a través de la red nacional de colaboradores permite escalar el servicio.Pigmentos de dióxido de titanio o microesferas cerámicas forman parte de este innovador desempeño de las empresas españolas, con otros ejemplos como Titan y su gama Titanpro (elimina los metales pesados y los compuestos orgánicos volátiles de sus líneas profesionales); Pinturas Blatem, en Valencia (formulaciones ecológicas); Irurena Group, en el País Vasco (sector del tratamiento y acabado de madera) o Graphenstone, en Sevilla (base de cal artesanal pura con tecnología de grafeno). En el caso de Kolmer, comercializan una pintura fotocatalítica, capaz de reducir sustancias contaminantes como los óxidos de nitrógeno, imitando a la naturaleza en el proceso de descontaminación del aire. Soluciones innovadoras«En nuestro portfolio (destacan desde Kolmer) disponemos de una pintura plástica Health Paint AG+ (con una reducción del 99.99% de microbios y bacterias a lo largo de su vida útil). Y se han desarrollado soluciones basadas en microesferas de vidrio y de corcho, esta última procedente de recursos renovables. Estos compuestos presentan una conductividad térmica sumamente baja, lo que permite consolidar una barrera protectora eficaz que frena la propagación del calor». Y añaden cómo «mientras que los acabados en color blanco ofrecen un SRI (Índice de Reflectancia Solar) sobresaliente –alcanzando valores en torno al 118 % en nuestro catálogo–, los tonos oscuros tienden a absorber una mayor cantidad de radiación. Para dar respuesta a esta limitación sin renunciar a las demandas estéticas actuales, hemos desarrollado pinturas formuladas con pigmentos negros especiales (Cool Pigment) que logran el acabado visual deseado manteniendo un índice SRI óptimo».Como concluye Ferré, en línea con esta mención al acabado final por parte de Kolmer: «Un factor clave es que nuestra formulación previene el ensuciamiento de la superficie (‘anti-dirt’), algo crítico porque la suciedad acumulada reduce progresivamente la reflectividad y el rendimiento térmico de cualquier recubrimiento. Frente a cargas cerámicas genéricas e irregulares que pierden eficacia con el tiempo, nuestra tecnología mantiene sus propiedades reflectantes de forma duradera». El sector de la pintura en España está experimentando una revolución tecnológica que convierte los revestimientos de exterior (paredes y tejados) en elementos activos de la construcción sostenible y la edificación, con formulaciones avanzadas que van mucho más allá de la simple estética, enfocándose en la mitigación del cambio climático urbano, la economía circular y la resistencia extrema a la intemperie. Una necesidad que ya cuenta con proyectos específicos de investigación, como ‘Desarrollo de Pinturas para la disminución del consumo energético en los edificios y mejora de propiedades de pinturas ya comercializadas’ financiado por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación).Como destacan desde Asefapi (Asociación Española de Fabricantes de Pinturas y Tintas de Imprimir), que representa a las empresas que facturan más del 80% del sector, esta nueva era «contribuye a mejorar el comportamiento de los edificios, aumentar su durabilidad y reducir su impacto ambiental. Los fabricantes trabajan en el desarrollo de formulaciones de bajas emisiones, materias primas más sostenibles y soluciones que favorecen la eficiencia energética, la protección de las fachadas y la conservación de las infraestructura». Toda una palanca de competitividad que exporta conocimiento y tecnología a numerosos mercados internacionales.La protección y la decoración ya no bastan, ya que las pinturas avanzan hacia modelos más alineados con la economía circular y las nuevas normativas europeas de sostenibilidad. «La incorporación de certificaciones ambientales, análisis del ciclo de vida de los productos, envases reciclados o el uso de materias primas de origen renovable son ya realidades cada vez más extendidas (añaden desde la asociación). A ello se suma el desarrollo de revestimientos con prestaciones avanzadas, capaces de mejorar el confort de los edificios, aumentar su resistencia frente a condiciones climáticas extremas o prolongar la vida útil de las construcciones». En este contexto, destaca la innovación en recubrimientos reflectantes, diseñados para reducir el calentamiento de cubiertas y fachadas mediante una mayor reflexión de la radiación solar o la fotocatálisis en revestimientos de alta tecnología capaces de mimetizar el comportamiento de las plantas.Resistencia térmicaLaureano Matas, vicepresidente primero del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (Cscae), incide, por su parte en la relevancia de pasar de espesores importantes en los edificios a sistemas multicapa (cada parte ofrece unas propiedades que en conjunto pueden asemejarse a la inercia que nos daban los antiguos edificios). «Un ejemplo de ello (señala) son las pinturas con resistencia térmica, que pueden ser una solución para las temperaturas extremas del sur en verano e inviernos más suaves. Pero en el norte de España estás pinturas ‘robarán’ muchos grados de energía gratis en el invierno».En todo caso, la inversión que supone la innovación cuenta con un indudable retorno, como apunta el especialista: «Las intervenciones sobre lo pasivo suelen recuperarse económicamente en el tiempo por el ahorro energético que aportan al reducir la demanda y consecuentemente, el consumo será menor, algo que ya tenemos en cuenta para proyectar un edificio o al intervenir en uno existente».Desde Nanoavant, Joan Ferré, CEO y cofundador, explica que el sector industrial español se enfrenta a un reto dentro de la descarbonización: la envolvente de las naves industriales. «La cubierta es la superficie más expuesta y la peor aislada en la mayoría de plantas industriales. Con sistemas de pinturas de alta reflectancia solar reducimos la temperatura interior sin obra estructural ni grandes inversiones, lo que reduce el consumo de climatización y alarga la vida útil de la cubierta». Un servicio que Nanoavant no se limita solo a suministrar el producto, sino a la gestión de la aplicación integral a través de una red de colaboradores especializados.Ferré también destaca la importancia del ‘cool roofing’ a escala urbana: «Cada polígono industrial es una isla de calor en potencia. Miles de metros cuadrados de cubierta oscura absorbiendo radiación solar no solo encarecen la climatización de la nave y perjudican a los usuarios de las instalaciones, sino que elevan la temperatura del entorno, con impacto directo en el confort térmico de las zonas próximas y en el consumo energético agregado de toda el área». Esta solución, escalable, posible a día de hoy, reduce la temperatura superficial de la cubierta hasta varios grados, no requiere obra estructural ni interrupción de la actividad, alarga la vida útil de la impermeabilización al protegerla de la radiación UV, y su aplicación a través de la red nacional de colaboradores permite escalar el servicio.Pigmentos de dióxido de titanio o microesferas cerámicas forman parte de este innovador desempeño de las empresas españolas, con otros ejemplos como Titan y su gama Titanpro (elimina los metales pesados y los compuestos orgánicos volátiles de sus líneas profesionales); Pinturas Blatem, en Valencia (formulaciones ecológicas); Irurena Group, en el País Vasco (sector del tratamiento y acabado de madera) o Graphenstone, en Sevilla (base de cal artesanal pura con tecnología de grafeno). En el caso de Kolmer, comercializan una pintura fotocatalítica, capaz de reducir sustancias contaminantes como los óxidos de nitrógeno, imitando a la naturaleza en el proceso de descontaminación del aire. Soluciones innovadoras«En nuestro portfolio (destacan desde Kolmer) disponemos de una pintura plástica Health Paint AG+ (con una reducción del 99.99% de microbios y bacterias a lo largo de su vida útil). Y se han desarrollado soluciones basadas en microesferas de vidrio y de corcho, esta última procedente de recursos renovables. Estos compuestos presentan una conductividad térmica sumamente baja, lo que permite consolidar una barrera protectora eficaz que frena la propagación del calor». Y añaden cómo «mientras que los acabados en color blanco ofrecen un SRI (Índice de Reflectancia Solar) sobresaliente –alcanzando valores en torno al 118 % en nuestro catálogo–, los tonos oscuros tienden a absorber una mayor cantidad de radiación. Para dar respuesta a esta limitación sin renunciar a las demandas estéticas actuales, hemos desarrollado pinturas formuladas con pigmentos negros especiales (Cool Pigment) que logran el acabado visual deseado manteniendo un índice SRI óptimo».Como concluye Ferré, en línea con esta mención al acabado final por parte de Kolmer: «Un factor clave es que nuestra formulación previene el ensuciamiento de la superficie (‘anti-dirt’), algo crítico porque la suciedad acumulada reduce progresivamente la reflectividad y el rendimiento térmico de cualquier recubrimiento. Frente a cargas cerámicas genéricas e irregulares que pierden eficacia con el tiempo, nuestra tecnología mantiene sus propiedades reflectantes de forma duradera». RSS de noticias de economia
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