El encarecimiento de la gasolina afecta a diario a miles de cordobeses que dependen del vehículo para desplazarse al trabajo, llevar a sus hijos al colegio o moverse por la provincia. Ante esta situación, la energía solar se presenta como una alternativa no solo más respetuosa con el medio ambiente, sino también cada vez más asequible, pese a los mitos que todavía rodean su instalación.En este ámbito trabajan investigadores de la Universidad de Córdoba, que centran una de sus líneas de investigación en la optimización de sistemas fotovoltaicos. El coste de las baterías, la inclinación, la temperatura y la orientación de los panales fotovoltaicos son elementos claves que se intentan optimizar para conseguir aprovechar toda la energía del Sol que a día de hoy no se hace. Luis Manuel Fernández es ingeniero en Automática y Electrónica Industrial Universidad de Córdoba (UCO) y Doctor por las Universidades de Córdoba y Sevilla. Para ABC señala que ese crecimiento de la energía solar se debe a dos factores principalmente: «Por un lado, la caída del precio de los módulos (cerca del 90% hasta 2024) ha sido el motor principal del auge de la fotovoltaica. Por otro, el proceso de asunción de la urgencia climática tanto a nivel político como social ha repercutido en la implantación de estas tecnologías». Además, paralelamente, apunta que «el encarecimiento y la volatilidad de los combustibles fósiles han hecho que la solar sea una alternativa financieramente imbatible frente a las fuentes tradicionales». Por tanto, la posibilidad de que esta energía sea capaz de competir económicamente con los combustibles fósiles es real y así lo remarcan los investigadores de la UCO al asegurar que «hoy en día, la fotovoltaica es la fuente de generación eléctrica más económica, superando ampliamente a los combustibles fósiles en costes nivelados de energía (LCOE)». Fernández añade que «incluso sin subsidios, construir y operar una planta solar resulta rentable. El reto de este grupo de investigación de la UCO está en conseguir un mejor rendimiento de la energía solar a través de la incorporación de sistemas de almacenamiento, baterías. «Como el sol no siempre coincide con la demanda, almacenar excedentes evita vertidos. La bajada de precio de las baterías se convertirá en un importante incentivo para que sean incorporadas a las instalaciones fotovoltaicas», asegura el ingeniero. Por otro lado, a nivel operativo, «el uso de seguidores solares avanzados y sistemas de gestión inteligente por software maximiza la captura diaria de radiación», señala. En este sentido, factores como la orientación, la inclinación, la temperatura o el seguimiento del sol influyen «de manera crítica» en el rendimiento de los paneles y no solo sirven en verano. Luis M. Fernández de Ahumada, Rafael López Luque y Marta Varo Martínez Fran PérezLos investigadores de la UCO explican que «una óptima orientación e inclinación maximizan la captación. Los seguidores solares (trackers) incrementan la producción entre un 20% y un 30% . Por el contrario, la temperatura es un factor limitante: un exceso de calor reduce la eficiencia intrínseca del panel, haciendo vital una buena ventilación».Por ello, las altas temperaturas que registra Córdoba durante los meses de verano, cuando los termómetros superan holgadamente los 40 grados durante varios días, no se traducen necesariamente en una mayor eficiencia de las placas solares. De hecho, los investigadores señalan que «es más eficiente una placa en abril-mayo que en pleno verano en climas mediterráneos», debido a que el exceso de calor reduce su rendimiento.Rafael Luque, investigador de la UCO defiende que «aunque existe una convergencia entre energía fotovoltaica y de combustibles fósiles, todavía no comparten un ecosistema, queda mucho camino por recorrer».El futuro de la energía fotovoltaica pasa tanto por desarrollar paneles más eficientes como por optimizar el funcionamiento de los que ya están instalados, sin olvidar la importancia del almacenamiento energético. «Hay líneas de investigación en células de perovskita para ampliar los límites de eficiencia del silicio . Por otro lado, optimizar los sistemas existentes mediante mantenimiento predictivo, limpieza automatizada y mejor electrónica es crucial para exprimir los millones de paneles ya instalados», apuntan los investigadores.En esta línea, los expertos identifican varias medidas para mejorar el rendimiento de una planta solar: un mantenimiento preventivo con limpiezas periódicas para evitar pérdidas por suciedad; s istemas de seguimiento inteligente mediante trackers optimizados con algoritmos; inversores de alta eficiencia que mejoren la conversión de corriente continua en alterna; y herramientas de monitorización digital que permitan detectar fallos de forma temprana mediante termografía y análisis de datos en tiempo real.Potencial desaprovechadoAndalucía y, en concreto, Córdoba cuentan con un potencial solar que «no está del todo aprovechado», según señalan los expertos de la UCO. «Aunque la comunidad y la provincia de Córdoba se sitúan entre las zonas con mayor radiación de Europa , existen frenos importantes, como la saturación de las redes de transporte eléctrico y la necesidad de impulsar con más fuerza el autoconsumo industrial y residencial en la región».Las limitaciones de la infraestructura eléctrica han sido también uno de los motivos por los que vecinos e instituciones del norte de la provincia han reclamado mejoras en la potencia disponible para la comarca. El refuerzo de las redes resulta fundamental para facilitar la integración de nuevas instalaciones renovables y aprovechar mejor los recursos solares de la zona. En este contexto, la planificación energética con horizonte en 2030 abre nuevas perspectivas para el desarrollo de esta tecnología.«Como sociedad y a nivel político, tenemos un reto en la mejora y puesta en funcionamiento de las redes de transporte eléctrico, además del almacenamiento. El crecimiento de los centros de datos tiene una cortapisa en la generación eléctrica y en las redes de distribución», advierten los investigadores.Más allá de los paneles fotovoltaicos convencionales, la tecnología abre nuevas vías para aprovechar la energía del sol. El grupo de investigación Física para las Energías y Recursos Renovables de la UCO se ha especializado en los últimos años en la agrivoltaica, un sistema que combina en un mismo terreno la producción agrícola y la generación de electricidad.Esta tecnología «rompe con la dicotomía entre uno y otro ámbito que en tantas ocasiones está provocando tensiones en determinadas zonas tradicionalmente ricas en agricultura». Además, en territorios como Córdoba y Andalucía, donde los veranos son cada vez más calurosos, puede convertirse en una alternativa para mejorar el aprovechamiento tanto de los cultivos como de las instalaciones solares, explican los expertos.Pese a sus posibilidades, la energía solar todavía afronta tres grandes obstáculos para sustituir una mayor proporción de la generación procedente de combustibles fósiles: la intermitencia, ya que la producción depende de la disponibilidad de radiación solar; las limitaciones de la red eléctrica, que pueden dificultar la evacuación de nueva potencia; y la capacidad de almacenamiento, cuyo despliegue debe crecer para facilitar el suministro cuando la generación renovable no sea suficiente.En los próximos diez años, según los investigadores, « el desarrollo de baterías de estado sólido y ‘smart grids’ gestionadas por inteligencia artificial permitirá integrar masivamente la energía solar sin desestabilizar el sistema eléctrico». La evolución de estas tecnologías puede contribuir a mejorar la gestión de la producción y la demanda energética.La hibridación de sistemas que complementen las instalaciones solares también puede favorecer un mayor aprovechamiento de la energía generada. A ello se suma la integración del vehículo eléctrico en el sistema energético, un reto tecnológico que, según los expertos, estará acompañado de una mayor demanda de electricidad. El encarecimiento de la gasolina afecta a diario a miles de cordobeses que dependen del vehículo para desplazarse al trabajo, llevar a sus hijos al colegio o moverse por la provincia. Ante esta situación, la energía solar se presenta como una alternativa no solo más respetuosa con el medio ambiente, sino también cada vez más asequible, pese a los mitos que todavía rodean su instalación.En este ámbito trabajan investigadores de la Universidad de Córdoba, que centran una de sus líneas de investigación en la optimización de sistemas fotovoltaicos. El coste de las baterías, la inclinación, la temperatura y la orientación de los panales fotovoltaicos son elementos claves que se intentan optimizar para conseguir aprovechar toda la energía del Sol que a día de hoy no se hace. Luis Manuel Fernández es ingeniero en Automática y Electrónica Industrial Universidad de Córdoba (UCO) y Doctor por las Universidades de Córdoba y Sevilla. Para ABC señala que ese crecimiento de la energía solar se debe a dos factores principalmente: «Por un lado, la caída del precio de los módulos (cerca del 90% hasta 2024) ha sido el motor principal del auge de la fotovoltaica. Por otro, el proceso de asunción de la urgencia climática tanto a nivel político como social ha repercutido en la implantación de estas tecnologías». Además, paralelamente, apunta que «el encarecimiento y la volatilidad de los combustibles fósiles han hecho que la solar sea una alternativa financieramente imbatible frente a las fuentes tradicionales». Por tanto, la posibilidad de que esta energía sea capaz de competir económicamente con los combustibles fósiles es real y así lo remarcan los investigadores de la UCO al asegurar que «hoy en día, la fotovoltaica es la fuente de generación eléctrica más económica, superando ampliamente a los combustibles fósiles en costes nivelados de energía (LCOE)». Fernández añade que «incluso sin subsidios, construir y operar una planta solar resulta rentable. El reto de este grupo de investigación de la UCO está en conseguir un mejor rendimiento de la energía solar a través de la incorporación de sistemas de almacenamiento, baterías. «Como el sol no siempre coincide con la demanda, almacenar excedentes evita vertidos. La bajada de precio de las baterías se convertirá en un importante incentivo para que sean incorporadas a las instalaciones fotovoltaicas», asegura el ingeniero. Por otro lado, a nivel operativo, «el uso de seguidores solares avanzados y sistemas de gestión inteligente por software maximiza la captura diaria de radiación», señala. En este sentido, factores como la orientación, la inclinación, la temperatura o el seguimiento del sol influyen «de manera crítica» en el rendimiento de los paneles y no solo sirven en verano. Luis M. Fernández de Ahumada, Rafael López Luque y Marta Varo Martínez Fran PérezLos investigadores de la UCO explican que «una óptima orientación e inclinación maximizan la captación. Los seguidores solares (trackers) incrementan la producción entre un 20% y un 30% . Por el contrario, la temperatura es un factor limitante: un exceso de calor reduce la eficiencia intrínseca del panel, haciendo vital una buena ventilación».Por ello, las altas temperaturas que registra Córdoba durante los meses de verano, cuando los termómetros superan holgadamente los 40 grados durante varios días, no se traducen necesariamente en una mayor eficiencia de las placas solares. De hecho, los investigadores señalan que «es más eficiente una placa en abril-mayo que en pleno verano en climas mediterráneos», debido a que el exceso de calor reduce su rendimiento.Rafael Luque, investigador de la UCO defiende que «aunque existe una convergencia entre energía fotovoltaica y de combustibles fósiles, todavía no comparten un ecosistema, queda mucho camino por recorrer».El futuro de la energía fotovoltaica pasa tanto por desarrollar paneles más eficientes como por optimizar el funcionamiento de los que ya están instalados, sin olvidar la importancia del almacenamiento energético. «Hay líneas de investigación en células de perovskita para ampliar los límites de eficiencia del silicio . Por otro lado, optimizar los sistemas existentes mediante mantenimiento predictivo, limpieza automatizada y mejor electrónica es crucial para exprimir los millones de paneles ya instalados», apuntan los investigadores.En esta línea, los expertos identifican varias medidas para mejorar el rendimiento de una planta solar: un mantenimiento preventivo con limpiezas periódicas para evitar pérdidas por suciedad; s istemas de seguimiento inteligente mediante trackers optimizados con algoritmos; inversores de alta eficiencia que mejoren la conversión de corriente continua en alterna; y herramientas de monitorización digital que permitan detectar fallos de forma temprana mediante termografía y análisis de datos en tiempo real.Potencial desaprovechadoAndalucía y, en concreto, Córdoba cuentan con un potencial solar que «no está del todo aprovechado», según señalan los expertos de la UCO. «Aunque la comunidad y la provincia de Córdoba se sitúan entre las zonas con mayor radiación de Europa , existen frenos importantes, como la saturación de las redes de transporte eléctrico y la necesidad de impulsar con más fuerza el autoconsumo industrial y residencial en la región».Las limitaciones de la infraestructura eléctrica han sido también uno de los motivos por los que vecinos e instituciones del norte de la provincia han reclamado mejoras en la potencia disponible para la comarca. El refuerzo de las redes resulta fundamental para facilitar la integración de nuevas instalaciones renovables y aprovechar mejor los recursos solares de la zona. En este contexto, la planificación energética con horizonte en 2030 abre nuevas perspectivas para el desarrollo de esta tecnología.«Como sociedad y a nivel político, tenemos un reto en la mejora y puesta en funcionamiento de las redes de transporte eléctrico, además del almacenamiento. El crecimiento de los centros de datos tiene una cortapisa en la generación eléctrica y en las redes de distribución», advierten los investigadores.Más allá de los paneles fotovoltaicos convencionales, la tecnología abre nuevas vías para aprovechar la energía del sol. El grupo de investigación Física para las Energías y Recursos Renovables de la UCO se ha especializado en los últimos años en la agrivoltaica, un sistema que combina en un mismo terreno la producción agrícola y la generación de electricidad.Esta tecnología «rompe con la dicotomía entre uno y otro ámbito que en tantas ocasiones está provocando tensiones en determinadas zonas tradicionalmente ricas en agricultura». Además, en territorios como Córdoba y Andalucía, donde los veranos son cada vez más calurosos, puede convertirse en una alternativa para mejorar el aprovechamiento tanto de los cultivos como de las instalaciones solares, explican los expertos.Pese a sus posibilidades, la energía solar todavía afronta tres grandes obstáculos para sustituir una mayor proporción de la generación procedente de combustibles fósiles: la intermitencia, ya que la producción depende de la disponibilidad de radiación solar; las limitaciones de la red eléctrica, que pueden dificultar la evacuación de nueva potencia; y la capacidad de almacenamiento, cuyo despliegue debe crecer para facilitar el suministro cuando la generación renovable no sea suficiente.En los próximos diez años, según los investigadores, « el desarrollo de baterías de estado sólido y ‘smart grids’ gestionadas por inteligencia artificial permitirá integrar masivamente la energía solar sin desestabilizar el sistema eléctrico». La evolución de estas tecnologías puede contribuir a mejorar la gestión de la producción y la demanda energética.La hibridación de sistemas que complementen las instalaciones solares también puede favorecer un mayor aprovechamiento de la energía generada. A ello se suma la integración del vehículo eléctrico en el sistema energético, un reto tecnológico que, según los expertos, estará acompañado de una mayor demanda de electricidad. El encarecimiento de la gasolina afecta a diario a miles de cordobeses que dependen del vehículo para desplazarse al trabajo, llevar a sus hijos al colegio o moverse por la provincia. Ante esta situación, la energía solar se presenta como una alternativa no solo más respetuosa con el medio ambiente, sino también cada vez más asequible, pese a los mitos que todavía rodean su instalación.En este ámbito trabajan investigadores de la Universidad de Córdoba, que centran una de sus líneas de investigación en la optimización de sistemas fotovoltaicos. El coste de las baterías, la inclinación, la temperatura y la orientación de los panales fotovoltaicos son elementos claves que se intentan optimizar para conseguir aprovechar toda la energía del Sol que a día de hoy no se hace. Luis Manuel Fernández es ingeniero en Automática y Electrónica Industrial Universidad de Córdoba (UCO) y Doctor por las Universidades de Córdoba y Sevilla. Para ABC señala que ese crecimiento de la energía solar se debe a dos factores principalmente: «Por un lado, la caída del precio de los módulos (cerca del 90% hasta 2024) ha sido el motor principal del auge de la fotovoltaica. Por otro, el proceso de asunción de la urgencia climática tanto a nivel político como social ha repercutido en la implantación de estas tecnologías». Además, paralelamente, apunta que «el encarecimiento y la volatilidad de los combustibles fósiles han hecho que la solar sea una alternativa financieramente imbatible frente a las fuentes tradicionales». Por tanto, la posibilidad de que esta energía sea capaz de competir económicamente con los combustibles fósiles es real y así lo remarcan los investigadores de la UCO al asegurar que «hoy en día, la fotovoltaica es la fuente de generación eléctrica más económica, superando ampliamente a los combustibles fósiles en costes nivelados de energía (LCOE)». Fernández añade que «incluso sin subsidios, construir y operar una planta solar resulta rentable. El reto de este grupo de investigación de la UCO está en conseguir un mejor rendimiento de la energía solar a través de la incorporación de sistemas de almacenamiento, baterías. «Como el sol no siempre coincide con la demanda, almacenar excedentes evita vertidos. La bajada de precio de las baterías se convertirá en un importante incentivo para que sean incorporadas a las instalaciones fotovoltaicas», asegura el ingeniero. Por otro lado, a nivel operativo, «el uso de seguidores solares avanzados y sistemas de gestión inteligente por software maximiza la captura diaria de radiación», señala. En este sentido, factores como la orientación, la inclinación, la temperatura o el seguimiento del sol influyen «de manera crítica» en el rendimiento de los paneles y no solo sirven en verano. Luis M. Fernández de Ahumada, Rafael López Luque y Marta Varo Martínez Fran PérezLos investigadores de la UCO explican que «una óptima orientación e inclinación maximizan la captación. Los seguidores solares (trackers) incrementan la producción entre un 20% y un 30% . Por el contrario, la temperatura es un factor limitante: un exceso de calor reduce la eficiencia intrínseca del panel, haciendo vital una buena ventilación».Por ello, las altas temperaturas que registra Córdoba durante los meses de verano, cuando los termómetros superan holgadamente los 40 grados durante varios días, no se traducen necesariamente en una mayor eficiencia de las placas solares. De hecho, los investigadores señalan que «es más eficiente una placa en abril-mayo que en pleno verano en climas mediterráneos», debido a que el exceso de calor reduce su rendimiento.Rafael Luque, investigador de la UCO defiende que «aunque existe una convergencia entre energía fotovoltaica y de combustibles fósiles, todavía no comparten un ecosistema, queda mucho camino por recorrer».El futuro de la energía fotovoltaica pasa tanto por desarrollar paneles más eficientes como por optimizar el funcionamiento de los que ya están instalados, sin olvidar la importancia del almacenamiento energético. «Hay líneas de investigación en células de perovskita para ampliar los límites de eficiencia del silicio . Por otro lado, optimizar los sistemas existentes mediante mantenimiento predictivo, limpieza automatizada y mejor electrónica es crucial para exprimir los millones de paneles ya instalados», apuntan los investigadores.En esta línea, los expertos identifican varias medidas para mejorar el rendimiento de una planta solar: un mantenimiento preventivo con limpiezas periódicas para evitar pérdidas por suciedad; s istemas de seguimiento inteligente mediante trackers optimizados con algoritmos; inversores de alta eficiencia que mejoren la conversión de corriente continua en alterna; y herramientas de monitorización digital que permitan detectar fallos de forma temprana mediante termografía y análisis de datos en tiempo real.Potencial desaprovechadoAndalucía y, en concreto, Córdoba cuentan con un potencial solar que «no está del todo aprovechado», según señalan los expertos de la UCO. «Aunque la comunidad y la provincia de Córdoba se sitúan entre las zonas con mayor radiación de Europa , existen frenos importantes, como la saturación de las redes de transporte eléctrico y la necesidad de impulsar con más fuerza el autoconsumo industrial y residencial en la región».Las limitaciones de la infraestructura eléctrica han sido también uno de los motivos por los que vecinos e instituciones del norte de la provincia han reclamado mejoras en la potencia disponible para la comarca. El refuerzo de las redes resulta fundamental para facilitar la integración de nuevas instalaciones renovables y aprovechar mejor los recursos solares de la zona. En este contexto, la planificación energética con horizonte en 2030 abre nuevas perspectivas para el desarrollo de esta tecnología.«Como sociedad y a nivel político, tenemos un reto en la mejora y puesta en funcionamiento de las redes de transporte eléctrico, además del almacenamiento. El crecimiento de los centros de datos tiene una cortapisa en la generación eléctrica y en las redes de distribución», advierten los investigadores.Más allá de los paneles fotovoltaicos convencionales, la tecnología abre nuevas vías para aprovechar la energía del sol. El grupo de investigación Física para las Energías y Recursos Renovables de la UCO se ha especializado en los últimos años en la agrivoltaica, un sistema que combina en un mismo terreno la producción agrícola y la generación de electricidad.Esta tecnología «rompe con la dicotomía entre uno y otro ámbito que en tantas ocasiones está provocando tensiones en determinadas zonas tradicionalmente ricas en agricultura». Además, en territorios como Córdoba y Andalucía, donde los veranos son cada vez más calurosos, puede convertirse en una alternativa para mejorar el aprovechamiento tanto de los cultivos como de las instalaciones solares, explican los expertos.Pese a sus posibilidades, la energía solar todavía afronta tres grandes obstáculos para sustituir una mayor proporción de la generación procedente de combustibles fósiles: la intermitencia, ya que la producción depende de la disponibilidad de radiación solar; las limitaciones de la red eléctrica, que pueden dificultar la evacuación de nueva potencia; y la capacidad de almacenamiento, cuyo despliegue debe crecer para facilitar el suministro cuando la generación renovable no sea suficiente.En los próximos diez años, según los investigadores, « el desarrollo de baterías de estado sólido y ‘smart grids’ gestionadas por inteligencia artificial permitirá integrar masivamente la energía solar sin desestabilizar el sistema eléctrico». La evolución de estas tecnologías puede contribuir a mejorar la gestión de la producción y la demanda energética.La hibridación de sistemas que complementen las instalaciones solares también puede favorecer un mayor aprovechamiento de la energía generada. A ello se suma la integración del vehículo eléctrico en el sistema energético, un reto tecnológico que, según los expertos, estará acompañado de una mayor demanda de electricidad. RSS de noticias de espana/andalucia
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