Con «optimismo» ante las «buenas expectativas», pero mirando al cielo de reojo esperando a que el tiempo «respete» como parece que lo va a hacer. Así encaran los empresarios del sector turístico en Castilla y León la Semana Santa que, pasados los prolegómenos, comienza oficialmente este Domingo de Ramos. Tras un primer trimestre condicionado por las difíciles condiciones meteorológicas, tienen las esperanzas puestas en que la Pasión suponga el arranque de la temporada, por lo que para evitar ponerla en jaque han optado la mayoría por asumir la subida de precios derivada de la guerra de Irán.«Que haya cancelaciones dependerá del tiempo pero, a día de hoy, según las reservas, la previsión de ocupación es del cien por cien», apunta Ángel Vicente Martín, presidente de la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería. «Somos optimistas, la verdad», coincide su homólogo en Valladolid, Javier Fernández, quien confirma que del Jueves Santo al final de la Pascua «habrá un gran movimiento», según vaticinan las reservas en los establecimientos, «que ya están entre el 80 y el cien por cien». «Del Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección Valladolid es una auténtica pasada. Si fuera festiva toda la semana muchas cosas cambiaría», puntualiza el hostelero.Hasta la capital zamorana se desplazarán estos días oriundos «que residen en otros puntos de España y que regresan a casa para vivir la Pasión y salir en las procesiones», pero también «madrileños, vascos, catalanes…» .«Se trata, sobre todo, de un turista nacional, aunque el año pasado se notó un repunte de visitante extranjero», explica Ángel Vicente Martín, quien no duda de que esta fecha marca el inicio de la campaña, que terminará en octubre, alrededor del Pilar.En general, las ocupaciones son «altas en todas las provincias, con medias de entre el 70 y el 85 en los días principales», detallan desde la Asociación de Hoteles de Castilla y León, que recuerdan que «hay algunas en las que cuesta más llegar a porcentajes más altos, por la reserva de última hora a la que nos hemos acostumbrado o porque son destinos menos promocionados en estas fechas y, por tanto, menos conocidos. Aún así, funciona bien a nivel global». En estas fechas, en los establecimientos hoteleros de la Comunidad la media de estancia «no supera las dos noches» y el cliente «es mayoritariamente español y viaja en familia o con grupos de amigos, buscando el turismo religioso, pero también el cultural, monumental o gastronómico». Coincide con el perfil de los alojamientos rurales, aunque en estos la media de estancia se eleva a tres noches porque «es lo mínimo que pedimos», detalla Alicia Garcinuño, gerente de Casas de Gredos, en Ávila, donde la pasada semana ya había «muy poca disponibilidad». Ocurre también en la provincia de León, donde desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección se supera ya el 90 por ciento de ocupación «y la previsión es que en estos últimos días se llene, salvo que haya un cambio de última hora en cuanto a la climatología que pueda originar cancelaciones», explica Jesús del Río, secretario de la Asociación Nacional de Turismo Rural y propietario de uno de estos alojamientos.Será el único condicionante para que sus expectativas puedan cumplirse, ya que no cree que la subida de precios derivada del conflicto en Irán pueda afectará a la llegada de visitantes. Será porque el sector, en la mayor parte de los casos, ha optado por asumirlo: «No se puede hacer mucho más porque las reservas ya están hechas. Si no hubiera sido así, a lo mejor sí que intentas encarecerlo un poco por cubrir costes», sostiene el empresario leonés. Donde quizá cree que se note es el origen del turista, que «otros años te venía de Murcia y quizá este lo haga de Zamora, que son menos kilómetros e implica menos depósito».«Semana Santa es una fecha muy propicia para el turismo rural. Es el periodo de tiempo más corto donde se mueve más gente», recuerda Domingo Hernández, vicepresidente de la Asociación de Turismo Rural de Burgos (Turalbur). La pasada semana, en esta provincia, las previsiones apuntaban a que se superaría el 90 por ciento de ocupación.Hasta Burgos llega «gente del País Vasco y Madrid, fundamentalmente», aunque al ser un periodo vacacional más largo -la media de estancia es de cuatro noches- también visitantes procedentes del sur y el este -Cataluña, Comunidad Valenciana…-: «Estamos en un cruce de caminos y buscan aquí una zona de encuentro entre amigos, familias…». «Ojalá encadenemos buenas noticias con la ampliación casi un mes de Las Edades» Tenían expectativas de que los visitantes no flojearan durante los dos primeros meses del año gracias al tirón de Las Edades del Hombre, pero el mal tiempo y encadenar una borrasca tras otra «nos ha afectado». Por ello, desde la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería confían en que prolongar hasta el primer puente de mayo ‘EsperanZa’, la muestra que alberga la Catedral y la Iglesia de San Cipriano, hasta el primer puente de mayo, ya de cara al buen tiempo «nos va a beneficiar». «Ojalá sea así y junto con la Semana Santa encadenemos buenas noticias» para el sector«, confía Ángel Vicente Martín.Coincide este burgalés que será el propio sector el que asuma subidas como la del gasóleo para las calefacciones. «Afortunadamente, vamos hacia el verano pero si de cara al otoño las circunstancias siguen así habría que revisar el tema de los precios para que la cuenta de resultados no se vea muy afectada», sostiene. «Cancelaciones puntuales»«De momento, no hemos notado una repercusión significativa, pero seguro que la habrá si se prolonga mucho en el tiempo y seguimos con incrementos de costes en suministros, combustible y producto agroalimentario», coinciden desde la Asociación de Hoteles de Castilla y León, que detalla que ha habido «cancelaciones puntuales» en alojamientos destino «que trabajan con mucho cliente extranjero».Pese a que reina el optimismo, no pinta a todos por igual, a juzgar por las expectativas que tienen en la Asociación Nacional de Turismo Rural, señala su presidente, Luis Chico. Propietario del establecimiento ‘Campo y Lumbre’ en el pequeño municipio de Benafarces (Valladolid) cuenta su experiencia personal. «Cuando me anularon se me ocurrió preguntar si le había pasado a alguien más, porque era una situación bastante inusual, y así ha sido. Es la primera vez en 17 años que a unos días no lo tengo ocupado». No obstante, cree que más tarde o temprano, sobre todo si el tiempo acompaña, tendrá inquilinos. En los establecimientos asociados a la agrupación, la pasada semana se encontraban «en torno al 65 por ciento de ocupación», por eso Chico no se atreve a decir «si llegaremos a las cifras de años anteriores», donde esta podría alcanzar hasta el 90 por ciento. Al contrario que sus compañeros del sector, se muestra convencido de que uno de los factores que ha frenado hasta la fecha las reservas es lo que cuesta llenar el depósito de gasolina, aunque tiene esperanzas en que las medidas puestas en marcha por el Gobierno surtan efecto. Al menos es lo que desea porque «para nosotros estas fechas suponen el punto de inflexión» tras los primeros meses del año, que siempre son difíciles. Con «optimismo» ante las «buenas expectativas», pero mirando al cielo de reojo esperando a que el tiempo «respete» como parece que lo va a hacer. Así encaran los empresarios del sector turístico en Castilla y León la Semana Santa que, pasados los prolegómenos, comienza oficialmente este Domingo de Ramos. Tras un primer trimestre condicionado por las difíciles condiciones meteorológicas, tienen las esperanzas puestas en que la Pasión suponga el arranque de la temporada, por lo que para evitar ponerla en jaque han optado la mayoría por asumir la subida de precios derivada de la guerra de Irán.«Que haya cancelaciones dependerá del tiempo pero, a día de hoy, según las reservas, la previsión de ocupación es del cien por cien», apunta Ángel Vicente Martín, presidente de la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería. «Somos optimistas, la verdad», coincide su homólogo en Valladolid, Javier Fernández, quien confirma que del Jueves Santo al final de la Pascua «habrá un gran movimiento», según vaticinan las reservas en los establecimientos, «que ya están entre el 80 y el cien por cien». «Del Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección Valladolid es una auténtica pasada. Si fuera festiva toda la semana muchas cosas cambiaría», puntualiza el hostelero.Hasta la capital zamorana se desplazarán estos días oriundos «que residen en otros puntos de España y que regresan a casa para vivir la Pasión y salir en las procesiones», pero también «madrileños, vascos, catalanes…» .«Se trata, sobre todo, de un turista nacional, aunque el año pasado se notó un repunte de visitante extranjero», explica Ángel Vicente Martín, quien no duda de que esta fecha marca el inicio de la campaña, que terminará en octubre, alrededor del Pilar.En general, las ocupaciones son «altas en todas las provincias, con medias de entre el 70 y el 85 en los días principales», detallan desde la Asociación de Hoteles de Castilla y León, que recuerdan que «hay algunas en las que cuesta más llegar a porcentajes más altos, por la reserva de última hora a la que nos hemos acostumbrado o porque son destinos menos promocionados en estas fechas y, por tanto, menos conocidos. Aún así, funciona bien a nivel global». En estas fechas, en los establecimientos hoteleros de la Comunidad la media de estancia «no supera las dos noches» y el cliente «es mayoritariamente español y viaja en familia o con grupos de amigos, buscando el turismo religioso, pero también el cultural, monumental o gastronómico». Coincide con el perfil de los alojamientos rurales, aunque en estos la media de estancia se eleva a tres noches porque «es lo mínimo que pedimos», detalla Alicia Garcinuño, gerente de Casas de Gredos, en Ávila, donde la pasada semana ya había «muy poca disponibilidad». Ocurre también en la provincia de León, donde desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección se supera ya el 90 por ciento de ocupación «y la previsión es que en estos últimos días se llene, salvo que haya un cambio de última hora en cuanto a la climatología que pueda originar cancelaciones», explica Jesús del Río, secretario de la Asociación Nacional de Turismo Rural y propietario de uno de estos alojamientos.Será el único condicionante para que sus expectativas puedan cumplirse, ya que no cree que la subida de precios derivada del conflicto en Irán pueda afectará a la llegada de visitantes. Será porque el sector, en la mayor parte de los casos, ha optado por asumirlo: «No se puede hacer mucho más porque las reservas ya están hechas. Si no hubiera sido así, a lo mejor sí que intentas encarecerlo un poco por cubrir costes», sostiene el empresario leonés. Donde quizá cree que se note es el origen del turista, que «otros años te venía de Murcia y quizá este lo haga de Zamora, que son menos kilómetros e implica menos depósito».«Semana Santa es una fecha muy propicia para el turismo rural. Es el periodo de tiempo más corto donde se mueve más gente», recuerda Domingo Hernández, vicepresidente de la Asociación de Turismo Rural de Burgos (Turalbur). La pasada semana, en esta provincia, las previsiones apuntaban a que se superaría el 90 por ciento de ocupación.Hasta Burgos llega «gente del País Vasco y Madrid, fundamentalmente», aunque al ser un periodo vacacional más largo -la media de estancia es de cuatro noches- también visitantes procedentes del sur y el este -Cataluña, Comunidad Valenciana…-: «Estamos en un cruce de caminos y buscan aquí una zona de encuentro entre amigos, familias…». «Ojalá encadenemos buenas noticias con la ampliación casi un mes de Las Edades» Tenían expectativas de que los visitantes no flojearan durante los dos primeros meses del año gracias al tirón de Las Edades del Hombre, pero el mal tiempo y encadenar una borrasca tras otra «nos ha afectado». Por ello, desde la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería confían en que prolongar hasta el primer puente de mayo ‘EsperanZa’, la muestra que alberga la Catedral y la Iglesia de San Cipriano, hasta el primer puente de mayo, ya de cara al buen tiempo «nos va a beneficiar». «Ojalá sea así y junto con la Semana Santa encadenemos buenas noticias» para el sector«, confía Ángel Vicente Martín.Coincide este burgalés que será el propio sector el que asuma subidas como la del gasóleo para las calefacciones. «Afortunadamente, vamos hacia el verano pero si de cara al otoño las circunstancias siguen así habría que revisar el tema de los precios para que la cuenta de resultados no se vea muy afectada», sostiene. «Cancelaciones puntuales»«De momento, no hemos notado una repercusión significativa, pero seguro que la habrá si se prolonga mucho en el tiempo y seguimos con incrementos de costes en suministros, combustible y producto agroalimentario», coinciden desde la Asociación de Hoteles de Castilla y León, que detalla que ha habido «cancelaciones puntuales» en alojamientos destino «que trabajan con mucho cliente extranjero».Pese a que reina el optimismo, no pinta a todos por igual, a juzgar por las expectativas que tienen en la Asociación Nacional de Turismo Rural, señala su presidente, Luis Chico. Propietario del establecimiento ‘Campo y Lumbre’ en el pequeño municipio de Benafarces (Valladolid) cuenta su experiencia personal. «Cuando me anularon se me ocurrió preguntar si le había pasado a alguien más, porque era una situación bastante inusual, y así ha sido. Es la primera vez en 17 años que a unos días no lo tengo ocupado». No obstante, cree que más tarde o temprano, sobre todo si el tiempo acompaña, tendrá inquilinos. En los establecimientos asociados a la agrupación, la pasada semana se encontraban «en torno al 65 por ciento de ocupación», por eso Chico no se atreve a decir «si llegaremos a las cifras de años anteriores», donde esta podría alcanzar hasta el 90 por ciento. Al contrario que sus compañeros del sector, se muestra convencido de que uno de los factores que ha frenado hasta la fecha las reservas es lo que cuesta llenar el depósito de gasolina, aunque tiene esperanzas en que las medidas puestas en marcha por el Gobierno surtan efecto. Al menos es lo que desea porque «para nosotros estas fechas suponen el punto de inflexión» tras los primeros meses del año, que siempre son difíciles. Con «optimismo» ante las «buenas expectativas», pero mirando al cielo de reojo esperando a que el tiempo «respete» como parece que lo va a hacer. Así encaran los empresarios del sector turístico en Castilla y León la Semana Santa que, pasados los prolegómenos, comienza oficialmente este Domingo de Ramos. Tras un primer trimestre condicionado por las difíciles condiciones meteorológicas, tienen las esperanzas puestas en que la Pasión suponga el arranque de la temporada, por lo que para evitar ponerla en jaque han optado la mayoría por asumir la subida de precios derivada de la guerra de Irán.«Que haya cancelaciones dependerá del tiempo pero, a día de hoy, según las reservas, la previsión de ocupación es del cien por cien», apunta Ángel Vicente Martín, presidente de la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería. «Somos optimistas, la verdad», coincide su homólogo en Valladolid, Javier Fernández, quien confirma que del Jueves Santo al final de la Pascua «habrá un gran movimiento», según vaticinan las reservas en los establecimientos, «que ya están entre el 80 y el cien por cien». «Del Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección Valladolid es una auténtica pasada. Si fuera festiva toda la semana muchas cosas cambiaría», puntualiza el hostelero.Hasta la capital zamorana se desplazarán estos días oriundos «que residen en otros puntos de España y que regresan a casa para vivir la Pasión y salir en las procesiones», pero también «madrileños, vascos, catalanes…» .«Se trata, sobre todo, de un turista nacional, aunque el año pasado se notó un repunte de visitante extranjero», explica Ángel Vicente Martín, quien no duda de que esta fecha marca el inicio de la campaña, que terminará en octubre, alrededor del Pilar.En general, las ocupaciones son «altas en todas las provincias, con medias de entre el 70 y el 85 en los días principales», detallan desde la Asociación de Hoteles de Castilla y León, que recuerdan que «hay algunas en las que cuesta más llegar a porcentajes más altos, por la reserva de última hora a la que nos hemos acostumbrado o porque son destinos menos promocionados en estas fechas y, por tanto, menos conocidos. Aún así, funciona bien a nivel global». En estas fechas, en los establecimientos hoteleros de la Comunidad la media de estancia «no supera las dos noches» y el cliente «es mayoritariamente español y viaja en familia o con grupos de amigos, buscando el turismo religioso, pero también el cultural, monumental o gastronómico». Coincide con el perfil de los alojamientos rurales, aunque en estos la media de estancia se eleva a tres noches porque «es lo mínimo que pedimos», detalla Alicia Garcinuño, gerente de Casas de Gredos, en Ávila, donde la pasada semana ya había «muy poca disponibilidad». Ocurre también en la provincia de León, donde desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección se supera ya el 90 por ciento de ocupación «y la previsión es que en estos últimos días se llene, salvo que haya un cambio de última hora en cuanto a la climatología que pueda originar cancelaciones», explica Jesús del Río, secretario de la Asociación Nacional de Turismo Rural y propietario de uno de estos alojamientos.Será el único condicionante para que sus expectativas puedan cumplirse, ya que no cree que la subida de precios derivada del conflicto en Irán pueda afectará a la llegada de visitantes. Será porque el sector, en la mayor parte de los casos, ha optado por asumirlo: «No se puede hacer mucho más porque las reservas ya están hechas. Si no hubiera sido así, a lo mejor sí que intentas encarecerlo un poco por cubrir costes», sostiene el empresario leonés. Donde quizá cree que se note es el origen del turista, que «otros años te venía de Murcia y quizá este lo haga de Zamora, que son menos kilómetros e implica menos depósito».«Semana Santa es una fecha muy propicia para el turismo rural. Es el periodo de tiempo más corto donde se mueve más gente», recuerda Domingo Hernández, vicepresidente de la Asociación de Turismo Rural de Burgos (Turalbur). La pasada semana, en esta provincia, las previsiones apuntaban a que se superaría el 90 por ciento de ocupación.Hasta Burgos llega «gente del País Vasco y Madrid, fundamentalmente», aunque al ser un periodo vacacional más largo -la media de estancia es de cuatro noches- también visitantes procedentes del sur y el este -Cataluña, Comunidad Valenciana…-: «Estamos en un cruce de caminos y buscan aquí una zona de encuentro entre amigos, familias…». «Ojalá encadenemos buenas noticias con la ampliación casi un mes de Las Edades» Tenían expectativas de que los visitantes no flojearan durante los dos primeros meses del año gracias al tirón de Las Edades del Hombre, pero el mal tiempo y encadenar una borrasca tras otra «nos ha afectado». Por ello, desde la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería confían en que prolongar hasta el primer puente de mayo ‘EsperanZa’, la muestra que alberga la Catedral y la Iglesia de San Cipriano, hasta el primer puente de mayo, ya de cara al buen tiempo «nos va a beneficiar». «Ojalá sea así y junto con la Semana Santa encadenemos buenas noticias» para el sector«, confía Ángel Vicente Martín.Coincide este burgalés que será el propio sector el que asuma subidas como la del gasóleo para las calefacciones. «Afortunadamente, vamos hacia el verano pero si de cara al otoño las circunstancias siguen así habría que revisar el tema de los precios para que la cuenta de resultados no se vea muy afectada», sostiene. «Cancelaciones puntuales»«De momento, no hemos notado una repercusión significativa, pero seguro que la habrá si se prolonga mucho en el tiempo y seguimos con incrementos de costes en suministros, combustible y producto agroalimentario», coinciden desde la Asociación de Hoteles de Castilla y León, que detalla que ha habido «cancelaciones puntuales» en alojamientos destino «que trabajan con mucho cliente extranjero».Pese a que reina el optimismo, no pinta a todos por igual, a juzgar por las expectativas que tienen en la Asociación Nacional de Turismo Rural, señala su presidente, Luis Chico. Propietario del establecimiento ‘Campo y Lumbre’ en el pequeño municipio de Benafarces (Valladolid) cuenta su experiencia personal. «Cuando me anularon se me ocurrió preguntar si le había pasado a alguien más, porque era una situación bastante inusual, y así ha sido. Es la primera vez en 17 años que a unos días no lo tengo ocupado». No obstante, cree que más tarde o temprano, sobre todo si el tiempo acompaña, tendrá inquilinos. En los establecimientos asociados a la agrupación, la pasada semana se encontraban «en torno al 65 por ciento de ocupación», por eso Chico no se atreve a decir «si llegaremos a las cifras de años anteriores», donde esta podría alcanzar hasta el 90 por ciento. Al contrario que sus compañeros del sector, se muestra convencido de que uno de los factores que ha frenado hasta la fecha las reservas es lo que cuesta llenar el depósito de gasolina, aunque tiene esperanzas en que las medidas puestas en marcha por el Gobierno surtan efecto. Al menos es lo que desea porque «para nosotros estas fechas suponen el punto de inflexión» tras los primeros meses del año, que siempre son difíciles. RSS de noticias de espana
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