El Vaticano ha puesto en marcha la última fase del proceso de supresión del Sodalicio de Vida Cristiana y de las otras tres instituciones fundadas por Luis Fernando Figari. La conducirá a través de una misión diplomática que comienza en mayo el sacerdote español Jordi Bertomeu, quien se reunirá con víctimas y personas perjudicadas por esta institución para reparar daños, fijará las indemnizaciones que deberá pagar el Sodalicio y adscribirá a sus sacerdotes en nuevas diócesis. No es habitual que estos encargos tengan protección diplomática . Para el Vaticano, es el único modo viable de garantizar seguridad a quienes aporten testimonios, sin represalias o presiones, y así poder poner punto final a ese ciclo de abusos y encubrimientos. El Sodalicio de Vida Cristiana era hasta hace unos años una de las instituciones más activas en el área conservadora de la Iglesia latinoamericana, y llegó a tener unos 20.000 simpatizantes. Fue fundada en 1971 por Luis Fernando Figari como alternativa a los excesos de la Teología de la Liberación. Este propuso a muchos jóvenes entregar su vida para formarse espiritual e intelectualmente como «soldados para Dios» activos en la Iglesia católica y en la sociedad. Así nacieron iniciativas positivas en ámbitos como la familia, la educación y la ayuda a los pobres.Noticia relacionada No No Jordi Bertomeu: «La supresión del Sodalicio es parte del legado de Francisco» Paola Ugaz | Corresponsal en LimaSin embargo, el cuadro completo era muy diferente. De puertas adentro Figari manipulaba a muchos de sus miembros y en diciembre de 2010 dejó de ser su presidente sin dar explicaciones tras denuncias por abusos psicológicos y sexuales. La rama femenina del Sodalicio tomó distancia de él en 2014. Luego, en 2016, el mismo Sodalicio declaró a Figari persona non grata, y en 2024 Francisco lo expulsó. Ese año, el Pontífice expulsó a otros catorce miembros y ex altos cargos del Sodalicio alegando «abuso físico, también con sadismo y violencia; abuso de conciencia; abuso espiritual; abuso de oficio y de autoridad; encubrimiento de delitos cometidos dentro de la administración; abuso en la administración de bienes eclesiásticos, abuso en el ejercicio del apostolado del periodismo».« Los hechos problemáticos probados no son excepciones dentro de una organización sana, sino un problema estructural», justifican a ABC fuentes cercanas al proceso. Esto llevó el 14 de enero de 2025 a que con un gesto inédito el Papa Francisco suprimiera el Sodalicio . El Pontífice entendía que esa dinámica interna abusiva se debía a la supuesta «ausencia de un carisma de origen divino» en la organización.El Vaticano no asumirá los costesSegún el comunicado de este miércoles firmado desde Ciudad del Vaticano por el comisario apostólico Jordi Bertomeu, entre el 4 y el 22 de mayo él mismo se reunirá con quienes presenten reclamaciones tanto por abusos delictivos como por comportamientos ilícitos o impropios. La nunciatura ha habilitado un número telefónico para pedir cita y una dirección de correo electrónico para quienes no puedan desplazarse a Lima.«El hecho de que el Sodalicio y no el Vaticano asuma los costes deja claro que la responsabilidad es de la institución»La convocatoria se dirige a «aquellas personas que se consideren víctimas no debidamente resarcidas de abusos físicos y/o sexuales; abusos espirituales —mediante la instrumentalización, en el fuero externo, de la información obtenida en el ámbito de la dirección espiritual—; abusos de conciencia —a través de prácticas de carácter sectario orientadas a quebrantar la voluntad de los subordinados—; abusos de cargo y de autoridad —incluyendo conductas de acoso en el entorno laboral, encubrimiento de ilícitos institucionales y acceso indebido a comunicaciones—; así como de abusos o malos manejos de naturaleza económica u otros atribuidos a algunos miembros de la denominada familia espiritual sodálite». «Transcurrido el plazo anteriormente indicado, no se admitirá a trámite ninguna ulterior denuncia ni solicitud de indemnización o compensación», añade.Se seguirá un procedimiento administrativo y no penal, de forma que Bertomeu fijará la cantidad de las eventuales indemnizaciones y compensaciones que el Sodalicio deberá entregar e informará «caso por caso del resultado de las gestiones» en un plazo no inferior a tres meses. Serán pagadas a través del «valor consolidado de los bienes muebles y los ingresos obtenidos por la enajenación de los bienes inmuebles pertenecientes a las instituciones mencionadas». La indemnización implica una reparación económica, mientras que la compensación puede adoptar otras formas, como el reconocimiento explícito de la culpa. «El hecho de que el Sodalicio y no el Vaticano asuma los costes deja claro que la responsabilidad es de la institución», añaden estas fuentes.Reubicar a los sacerdotes del SodalicioLa misión se dirige también a los sacerdotes que pertenecieron al Sodalicio, que podrán solicitar incorporarse a alguna diócesis, y a obispos que estén interesados en acogerlos. «Si en algún caso se ha procedido a dicha incardinación sin contar con la previa autorización de la Santa Sede, el Obispo interesado se servirá contactar al Comisario Apostólico, por los medios antes señalados, para determinar el modo de proceder», aclara.El comunicado de Bertomeu «reafirma la plena solidaridad con todas las víctimas de abusos, dado que toda forma de violencia o abuso constituye una grave vulneración de la dignidad de la persona y no admite justificación alguna». También solicita que no haya obstruccionismos ni maniobras jurídicas, mediáticas o logísticas para impedir su tarea, pues su «único objetivo es ofrecer una justa reparación del daño causado a las víctimas».El enviado del Vaticano, Jordi Bertomeu, ha recibido amenazas y acusado por las investigaciones que ha realizadoLo escribe porque en otras fases de este proceso Bertomeu ha sido objeto de campañas denigratorias en redes sociales e incluso algunos miembros del Sodalicio le interpusieron una denuncia penal por el modo de conducir las investigaciones. También después de este comunicado ha recibido nuevas amenazas en redes sociales. «El primer caso de favoritismo que muestres con la mafia con la que has venido operando en el Perú, lo voy a denunciar. (…) Estás en la mira ahora más que nunca, y lo seguirás estando; no por odio ni por venganza, sino por justicia», escribe el periodista Alejandro Bermúdez, uno de los miembros a los que Francisco expulsó del Sodalicio antes de suprimirlo. Por su parte, la Conferencia Episcopal Peruana ha aplaudido la medida, pues considera que «revela decisión, transparencia y responsabilidad» y «consolida un proceso auténtico de justicia y sanación». «Las heridas provocadas siguen siendo profundas y las fracturas generadas no solo afectan a las víctimas, sino también a toda la comunidad eclesial», lamenta. El Vaticano ha puesto en marcha la última fase del proceso de supresión del Sodalicio de Vida Cristiana y de las otras tres instituciones fundadas por Luis Fernando Figari. La conducirá a través de una misión diplomática que comienza en mayo el sacerdote español Jordi Bertomeu, quien se reunirá con víctimas y personas perjudicadas por esta institución para reparar daños, fijará las indemnizaciones que deberá pagar el Sodalicio y adscribirá a sus sacerdotes en nuevas diócesis. No es habitual que estos encargos tengan protección diplomática . Para el Vaticano, es el único modo viable de garantizar seguridad a quienes aporten testimonios, sin represalias o presiones, y así poder poner punto final a ese ciclo de abusos y encubrimientos. El Sodalicio de Vida Cristiana era hasta hace unos años una de las instituciones más activas en el área conservadora de la Iglesia latinoamericana, y llegó a tener unos 20.000 simpatizantes. Fue fundada en 1971 por Luis Fernando Figari como alternativa a los excesos de la Teología de la Liberación. Este propuso a muchos jóvenes entregar su vida para formarse espiritual e intelectualmente como «soldados para Dios» activos en la Iglesia católica y en la sociedad. Así nacieron iniciativas positivas en ámbitos como la familia, la educación y la ayuda a los pobres.Noticia relacionada No No Jordi Bertomeu: «La supresión del Sodalicio es parte del legado de Francisco» Paola Ugaz | Corresponsal en LimaSin embargo, el cuadro completo era muy diferente. De puertas adentro Figari manipulaba a muchos de sus miembros y en diciembre de 2010 dejó de ser su presidente sin dar explicaciones tras denuncias por abusos psicológicos y sexuales. La rama femenina del Sodalicio tomó distancia de él en 2014. Luego, en 2016, el mismo Sodalicio declaró a Figari persona non grata, y en 2024 Francisco lo expulsó. Ese año, el Pontífice expulsó a otros catorce miembros y ex altos cargos del Sodalicio alegando «abuso físico, también con sadismo y violencia; abuso de conciencia; abuso espiritual; abuso de oficio y de autoridad; encubrimiento de delitos cometidos dentro de la administración; abuso en la administración de bienes eclesiásticos, abuso en el ejercicio del apostolado del periodismo».« Los hechos problemáticos probados no son excepciones dentro de una organización sana, sino un problema estructural», justifican a ABC fuentes cercanas al proceso. Esto llevó el 14 de enero de 2025 a que con un gesto inédito el Papa Francisco suprimiera el Sodalicio . El Pontífice entendía que esa dinámica interna abusiva se debía a la supuesta «ausencia de un carisma de origen divino» en la organización.El Vaticano no asumirá los costesSegún el comunicado de este miércoles firmado desde Ciudad del Vaticano por el comisario apostólico Jordi Bertomeu, entre el 4 y el 22 de mayo él mismo se reunirá con quienes presenten reclamaciones tanto por abusos delictivos como por comportamientos ilícitos o impropios. La nunciatura ha habilitado un número telefónico para pedir cita y una dirección de correo electrónico para quienes no puedan desplazarse a Lima.«El hecho de que el Sodalicio y no el Vaticano asuma los costes deja claro que la responsabilidad es de la institución»La convocatoria se dirige a «aquellas personas que se consideren víctimas no debidamente resarcidas de abusos físicos y/o sexuales; abusos espirituales —mediante la instrumentalización, en el fuero externo, de la información obtenida en el ámbito de la dirección espiritual—; abusos de conciencia —a través de prácticas de carácter sectario orientadas a quebrantar la voluntad de los subordinados—; abusos de cargo y de autoridad —incluyendo conductas de acoso en el entorno laboral, encubrimiento de ilícitos institucionales y acceso indebido a comunicaciones—; así como de abusos o malos manejos de naturaleza económica u otros atribuidos a algunos miembros de la denominada familia espiritual sodálite». «Transcurrido el plazo anteriormente indicado, no se admitirá a trámite ninguna ulterior denuncia ni solicitud de indemnización o compensación», añade.Se seguirá un procedimiento administrativo y no penal, de forma que Bertomeu fijará la cantidad de las eventuales indemnizaciones y compensaciones que el Sodalicio deberá entregar e informará «caso por caso del resultado de las gestiones» en un plazo no inferior a tres meses. Serán pagadas a través del «valor consolidado de los bienes muebles y los ingresos obtenidos por la enajenación de los bienes inmuebles pertenecientes a las instituciones mencionadas». La indemnización implica una reparación económica, mientras que la compensación puede adoptar otras formas, como el reconocimiento explícito de la culpa. «El hecho de que el Sodalicio y no el Vaticano asuma los costes deja claro que la responsabilidad es de la institución», añaden estas fuentes.Reubicar a los sacerdotes del SodalicioLa misión se dirige también a los sacerdotes que pertenecieron al Sodalicio, que podrán solicitar incorporarse a alguna diócesis, y a obispos que estén interesados en acogerlos. «Si en algún caso se ha procedido a dicha incardinación sin contar con la previa autorización de la Santa Sede, el Obispo interesado se servirá contactar al Comisario Apostólico, por los medios antes señalados, para determinar el modo de proceder», aclara.El comunicado de Bertomeu «reafirma la plena solidaridad con todas las víctimas de abusos, dado que toda forma de violencia o abuso constituye una grave vulneración de la dignidad de la persona y no admite justificación alguna». También solicita que no haya obstruccionismos ni maniobras jurídicas, mediáticas o logísticas para impedir su tarea, pues su «único objetivo es ofrecer una justa reparación del daño causado a las víctimas».El enviado del Vaticano, Jordi Bertomeu, ha recibido amenazas y acusado por las investigaciones que ha realizadoLo escribe porque en otras fases de este proceso Bertomeu ha sido objeto de campañas denigratorias en redes sociales e incluso algunos miembros del Sodalicio le interpusieron una denuncia penal por el modo de conducir las investigaciones. También después de este comunicado ha recibido nuevas amenazas en redes sociales. «El primer caso de favoritismo que muestres con la mafia con la que has venido operando en el Perú, lo voy a denunciar. (…) Estás en la mira ahora más que nunca, y lo seguirás estando; no por odio ni por venganza, sino por justicia», escribe el periodista Alejandro Bermúdez, uno de los miembros a los que Francisco expulsó del Sodalicio antes de suprimirlo. Por su parte, la Conferencia Episcopal Peruana ha aplaudido la medida, pues considera que «revela decisión, transparencia y responsabilidad» y «consolida un proceso auténtico de justicia y sanación». «Las heridas provocadas siguen siendo profundas y las fracturas generadas no solo afectan a las víctimas, sino también a toda la comunidad eclesial», lamenta. El Vaticano ha puesto en marcha la última fase del proceso de supresión del Sodalicio de Vida Cristiana y de las otras tres instituciones fundadas por Luis Fernando Figari. La conducirá a través de una misión diplomática que comienza en mayo el sacerdote español Jordi Bertomeu, quien se reunirá con víctimas y personas perjudicadas por esta institución para reparar daños, fijará las indemnizaciones que deberá pagar el Sodalicio y adscribirá a sus sacerdotes en nuevas diócesis. No es habitual que estos encargos tengan protección diplomática . Para el Vaticano, es el único modo viable de garantizar seguridad a quienes aporten testimonios, sin represalias o presiones, y así poder poner punto final a ese ciclo de abusos y encubrimientos. El Sodalicio de Vida Cristiana era hasta hace unos años una de las instituciones más activas en el área conservadora de la Iglesia latinoamericana, y llegó a tener unos 20.000 simpatizantes. Fue fundada en 1971 por Luis Fernando Figari como alternativa a los excesos de la Teología de la Liberación. Este propuso a muchos jóvenes entregar su vida para formarse espiritual e intelectualmente como «soldados para Dios» activos en la Iglesia católica y en la sociedad. Así nacieron iniciativas positivas en ámbitos como la familia, la educación y la ayuda a los pobres.Noticia relacionada No No Jordi Bertomeu: «La supresión del Sodalicio es parte del legado de Francisco» Paola Ugaz | Corresponsal en LimaSin embargo, el cuadro completo era muy diferente. De puertas adentro Figari manipulaba a muchos de sus miembros y en diciembre de 2010 dejó de ser su presidente sin dar explicaciones tras denuncias por abusos psicológicos y sexuales. La rama femenina del Sodalicio tomó distancia de él en 2014. Luego, en 2016, el mismo Sodalicio declaró a Figari persona non grata, y en 2024 Francisco lo expulsó. Ese año, el Pontífice expulsó a otros catorce miembros y ex altos cargos del Sodalicio alegando «abuso físico, también con sadismo y violencia; abuso de conciencia; abuso espiritual; abuso de oficio y de autoridad; encubrimiento de delitos cometidos dentro de la administración; abuso en la administración de bienes eclesiásticos, abuso en el ejercicio del apostolado del periodismo».« Los hechos problemáticos probados no son excepciones dentro de una organización sana, sino un problema estructural», justifican a ABC fuentes cercanas al proceso. Esto llevó el 14 de enero de 2025 a que con un gesto inédito el Papa Francisco suprimiera el Sodalicio . El Pontífice entendía que esa dinámica interna abusiva se debía a la supuesta «ausencia de un carisma de origen divino» en la organización.El Vaticano no asumirá los costesSegún el comunicado de este miércoles firmado desde Ciudad del Vaticano por el comisario apostólico Jordi Bertomeu, entre el 4 y el 22 de mayo él mismo se reunirá con quienes presenten reclamaciones tanto por abusos delictivos como por comportamientos ilícitos o impropios. La nunciatura ha habilitado un número telefónico para pedir cita y una dirección de correo electrónico para quienes no puedan desplazarse a Lima.«El hecho de que el Sodalicio y no el Vaticano asuma los costes deja claro que la responsabilidad es de la institución»La convocatoria se dirige a «aquellas personas que se consideren víctimas no debidamente resarcidas de abusos físicos y/o sexuales; abusos espirituales —mediante la instrumentalización, en el fuero externo, de la información obtenida en el ámbito de la dirección espiritual—; abusos de conciencia —a través de prácticas de carácter sectario orientadas a quebrantar la voluntad de los subordinados—; abusos de cargo y de autoridad —incluyendo conductas de acoso en el entorno laboral, encubrimiento de ilícitos institucionales y acceso indebido a comunicaciones—; así como de abusos o malos manejos de naturaleza económica u otros atribuidos a algunos miembros de la denominada familia espiritual sodálite». «Transcurrido el plazo anteriormente indicado, no se admitirá a trámite ninguna ulterior denuncia ni solicitud de indemnización o compensación», añade.Se seguirá un procedimiento administrativo y no penal, de forma que Bertomeu fijará la cantidad de las eventuales indemnizaciones y compensaciones que el Sodalicio deberá entregar e informará «caso por caso del resultado de las gestiones» en un plazo no inferior a tres meses. Serán pagadas a través del «valor consolidado de los bienes muebles y los ingresos obtenidos por la enajenación de los bienes inmuebles pertenecientes a las instituciones mencionadas». La indemnización implica una reparación económica, mientras que la compensación puede adoptar otras formas, como el reconocimiento explícito de la culpa. «El hecho de que el Sodalicio y no el Vaticano asuma los costes deja claro que la responsabilidad es de la institución», añaden estas fuentes.Reubicar a los sacerdotes del SodalicioLa misión se dirige también a los sacerdotes que pertenecieron al Sodalicio, que podrán solicitar incorporarse a alguna diócesis, y a obispos que estén interesados en acogerlos. «Si en algún caso se ha procedido a dicha incardinación sin contar con la previa autorización de la Santa Sede, el Obispo interesado se servirá contactar al Comisario Apostólico, por los medios antes señalados, para determinar el modo de proceder», aclara.El comunicado de Bertomeu «reafirma la plena solidaridad con todas las víctimas de abusos, dado que toda forma de violencia o abuso constituye una grave vulneración de la dignidad de la persona y no admite justificación alguna». También solicita que no haya obstruccionismos ni maniobras jurídicas, mediáticas o logísticas para impedir su tarea, pues su «único objetivo es ofrecer una justa reparación del daño causado a las víctimas».El enviado del Vaticano, Jordi Bertomeu, ha recibido amenazas y acusado por las investigaciones que ha realizadoLo escribe porque en otras fases de este proceso Bertomeu ha sido objeto de campañas denigratorias en redes sociales e incluso algunos miembros del Sodalicio le interpusieron una denuncia penal por el modo de conducir las investigaciones. También después de este comunicado ha recibido nuevas amenazas en redes sociales. «El primer caso de favoritismo que muestres con la mafia con la que has venido operando en el Perú, lo voy a denunciar. (…) Estás en la mira ahora más que nunca, y lo seguirás estando; no por odio ni por venganza, sino por justicia», escribe el periodista Alejandro Bermúdez, uno de los miembros a los que Francisco expulsó del Sodalicio antes de suprimirlo. Por su parte, la Conferencia Episcopal Peruana ha aplaudido la medida, pues considera que «revela decisión, transparencia y responsabilidad» y «consolida un proceso auténtico de justicia y sanación». «Las heridas provocadas siguen siendo profundas y las fracturas generadas no solo afectan a las víctimas, sino también a toda la comunidad eclesial», lamenta. RSS de noticias de sociedad
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