Arrepentidos los quiere Dios… y el pipero de la esquina, que disfrazado de zampabollos pregunta a Arbeloa qué aprendió de Albacete y de Lisboa y si se arrepiente de algo, a lo que Arbeloa, vestido de salmantino luto, contestó como un teólogo de los de Salamanca: –No. El arrepentimiento es un callejón sin salida. Espinosa, que era un portugués de Burgos (como Velázquez sería un madrileño de Portugal), condenó el arrepentimiento por considerarlo una forma vergonzosa de la tristeza. En su análisis de la creación y la libertad, el teólogo alemán Gerhard Lohfink saca a colación una leyenda judía, posbíblica, sobre la vacilación de Dios sobre la creación; advierten a Dios que, si crea a los seres humanos, pecarán con toda certeza, y Dios replica que, mucho tiempo atrás, antes de haber creado nada en absoluto, había creado ya el arrepentimiento.Noticia Relacionada Benfica vs. Real Madrid, en dieciseisavos estandar Si Mourinho vuelve al Bernabéu para la repesca de la Champions Miguel Zarza Pero Arbeloa es un salmantino renacentista, pues son los hombres del Renacimiento quienes nos dicen que su principio fundamental consistía en no arrepentirse de nada de cuanto hacían. En cualquier caso, ¿de qué va a tener que arrepentirse Arbeloa? ¿De haber alineado a Asencio y a Huijsen? ¿Acaso dejó sentados a Saliba y a Van Dijk? Cuando se arrepienta Xabi de haber echado a Endrick, pediremos a Arbeloa que se arrepienta de alinear a Mastantuono, que es el motivo por el cual los piperos dicen que el Real Madrid necesita un entrenador. Un entrenador ¿para qué? Lo perentorio para este Real Madrid era un preparador físico, y Pintus ha aprovechado los ‘moscosos’ de este febrerillo loco para montarle un carnavalillo de pilates a los futbolistas, que corren con máscaras, como si estuvieran en una ópera de la corte libertina del duque de Orleáns (invento de un fraile, el de bailar con máscaras, para favorecer las citas y los cuernos). Como la marmota de Punxsutawney en Pensilvania, que este año alarga el invierno seis semanas, el Madrid de Arbeloa en Lisboa decidió alargar la clasificación de Champions dos partidos y contra el Benfica de Mourinho, que compite en los deseos del piperío con los nombres de Emery, Scaloni, Tuchel… para el banquillo del Bernabéu en verano. De Emery se dice que es buen entrenador y mejor persona, pero que no se sabe explicar, justo lo que necesitan «los niñatos millonarios del vestuario», como llama la Merma mediática a las estrellas del club. De Scaloni se ignora su rendimiento en un escenario ajeno a Messi e Infantino. Tuchel se peleó con Mbappé en el PSG. Zidane parece comprometido con la Francia de Macron. Klopp, bien mirado, fue un lúser en dos finales ante el Madrid, y cuando Salah se le puso farruco, se arrugó. Queda la opción del mejor, si el mejor es el que más cobra, es decir, Simeone, y yo de Flóper les gastaría esa broma a lo piperos: este verano, Simeone por Arbeloa, y su chiquillo, que ese sí que presiona arriba, por Vinicius. «Presión arriba y activación tras pérdida», repiten los profesionales de la balonería, igual de cargantes que los profesionales de la tauromaquia, responsables todos de que uno acabe cogiendo asco al fútbol y a los toros (¡es abracadabrante el parecido del público de entendidos del Bernabéu con el público de entendidos de Las Ventas!). Tampoco estaría mal la broma de Lillo o Jémez. Y por lo serio, siempre nos queda el regreso de Mourinho, si campeonara en Champions con el Benfica, o el de Ancelotti, si campeonara en el Mundial con Brasil.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El tumor blanco noticia Si La bendición copera En aras a la ley de propiedad intelectual, mi favorito sería Mourinho (¡nuestro rey Don Sebastián!), y que tuviera la ocasión de redondear ‘Os Mourinhiadas’ como Camoes redondeó ‘Os Lusiadas’; lo hizo exiliado en Macao, que para mí, gracias a Orson Welles, es Chinchón. Welles llegó a Chinchón en el 68 con Jeanne Moreau para rodar ‘Una historia inmortal’, y transformó Chinchón en el Macao del XIX por el procedimiento de llenar las calles de camareros de restaurantes chinos de Madrid. Pero a Valdanágoras le da pereza Mourinho. Y Benito, su sucesor en los arpegios pajaroideos de la TV, lanza su ‘puñaíco’ de cizaña para que no le toquen el cocido: «Es acojonante que no se les pueda entrenar». ¡La purga de Benito! Arrepentidos los quiere Dios… y el pipero de la esquina, que disfrazado de zampabollos pregunta a Arbeloa qué aprendió de Albacete y de Lisboa y si se arrepiente de algo, a lo que Arbeloa, vestido de salmantino luto, contestó como un teólogo de los de Salamanca: –No. El arrepentimiento es un callejón sin salida. Espinosa, que era un portugués de Burgos (como Velázquez sería un madrileño de Portugal), condenó el arrepentimiento por considerarlo una forma vergonzosa de la tristeza. En su análisis de la creación y la libertad, el teólogo alemán Gerhard Lohfink saca a colación una leyenda judía, posbíblica, sobre la vacilación de Dios sobre la creación; advierten a Dios que, si crea a los seres humanos, pecarán con toda certeza, y Dios replica que, mucho tiempo atrás, antes de haber creado nada en absoluto, había creado ya el arrepentimiento.Noticia Relacionada Benfica vs. Real Madrid, en dieciseisavos estandar Si Mourinho vuelve al Bernabéu para la repesca de la Champions Miguel Zarza Pero Arbeloa es un salmantino renacentista, pues son los hombres del Renacimiento quienes nos dicen que su principio fundamental consistía en no arrepentirse de nada de cuanto hacían. En cualquier caso, ¿de qué va a tener que arrepentirse Arbeloa? ¿De haber alineado a Asencio y a Huijsen? ¿Acaso dejó sentados a Saliba y a Van Dijk? Cuando se arrepienta Xabi de haber echado a Endrick, pediremos a Arbeloa que se arrepienta de alinear a Mastantuono, que es el motivo por el cual los piperos dicen que el Real Madrid necesita un entrenador. Un entrenador ¿para qué? Lo perentorio para este Real Madrid era un preparador físico, y Pintus ha aprovechado los ‘moscosos’ de este febrerillo loco para montarle un carnavalillo de pilates a los futbolistas, que corren con máscaras, como si estuvieran en una ópera de la corte libertina del duque de Orleáns (invento de un fraile, el de bailar con máscaras, para favorecer las citas y los cuernos). Como la marmota de Punxsutawney en Pensilvania, que este año alarga el invierno seis semanas, el Madrid de Arbeloa en Lisboa decidió alargar la clasificación de Champions dos partidos y contra el Benfica de Mourinho, que compite en los deseos del piperío con los nombres de Emery, Scaloni, Tuchel… para el banquillo del Bernabéu en verano. De Emery se dice que es buen entrenador y mejor persona, pero que no se sabe explicar, justo lo que necesitan «los niñatos millonarios del vestuario», como llama la Merma mediática a las estrellas del club. De Scaloni se ignora su rendimiento en un escenario ajeno a Messi e Infantino. Tuchel se peleó con Mbappé en el PSG. Zidane parece comprometido con la Francia de Macron. Klopp, bien mirado, fue un lúser en dos finales ante el Madrid, y cuando Salah se le puso farruco, se arrugó. Queda la opción del mejor, si el mejor es el que más cobra, es decir, Simeone, y yo de Flóper les gastaría esa broma a lo piperos: este verano, Simeone por Arbeloa, y su chiquillo, que ese sí que presiona arriba, por Vinicius. «Presión arriba y activación tras pérdida», repiten los profesionales de la balonería, igual de cargantes que los profesionales de la tauromaquia, responsables todos de que uno acabe cogiendo asco al fútbol y a los toros (¡es abracadabrante el parecido del público de entendidos del Bernabéu con el público de entendidos de Las Ventas!). Tampoco estaría mal la broma de Lillo o Jémez. Y por lo serio, siempre nos queda el regreso de Mourinho, si campeonara en Champions con el Benfica, o el de Ancelotti, si campeonara en el Mundial con Brasil.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El tumor blanco noticia Si La bendición copera En aras a la ley de propiedad intelectual, mi favorito sería Mourinho (¡nuestro rey Don Sebastián!), y que tuviera la ocasión de redondear ‘Os Mourinhiadas’ como Camoes redondeó ‘Os Lusiadas’; lo hizo exiliado en Macao, que para mí, gracias a Orson Welles, es Chinchón. Welles llegó a Chinchón en el 68 con Jeanne Moreau para rodar ‘Una historia inmortal’, y transformó Chinchón en el Macao del XIX por el procedimiento de llenar las calles de camareros de restaurantes chinos de Madrid. Pero a Valdanágoras le da pereza Mourinho. Y Benito, su sucesor en los arpegios pajaroideos de la TV, lanza su ‘puñaíco’ de cizaña para que no le toquen el cocido: «Es acojonante que no se les pueda entrenar». ¡La purga de Benito! Arrepentidos los quiere Dios… y el pipero de la esquina, que disfrazado de zampabollos pregunta a Arbeloa qué aprendió de Albacete y de Lisboa y si se arrepiente de algo, a lo que Arbeloa, vestido de salmantino luto, contestó como un teólogo de los de Salamanca: –No. El arrepentimiento es un callejón sin salida. Espinosa, que era un portugués de Burgos (como Velázquez sería un madrileño de Portugal), condenó el arrepentimiento por considerarlo una forma vergonzosa de la tristeza. En su análisis de la creación y la libertad, el teólogo alemán Gerhard Lohfink saca a colación una leyenda judía, posbíblica, sobre la vacilación de Dios sobre la creación; advierten a Dios que, si crea a los seres humanos, pecarán con toda certeza, y Dios replica que, mucho tiempo atrás, antes de haber creado nada en absoluto, había creado ya el arrepentimiento.Noticia Relacionada Benfica vs. Real Madrid, en dieciseisavos estandar Si Mourinho vuelve al Bernabéu para la repesca de la Champions Miguel Zarza Pero Arbeloa es un salmantino renacentista, pues son los hombres del Renacimiento quienes nos dicen que su principio fundamental consistía en no arrepentirse de nada de cuanto hacían. En cualquier caso, ¿de qué va a tener que arrepentirse Arbeloa? ¿De haber alineado a Asencio y a Huijsen? ¿Acaso dejó sentados a Saliba y a Van Dijk? Cuando se arrepienta Xabi de haber echado a Endrick, pediremos a Arbeloa que se arrepienta de alinear a Mastantuono, que es el motivo por el cual los piperos dicen que el Real Madrid necesita un entrenador. Un entrenador ¿para qué? Lo perentorio para este Real Madrid era un preparador físico, y Pintus ha aprovechado los ‘moscosos’ de este febrerillo loco para montarle un carnavalillo de pilates a los futbolistas, que corren con máscaras, como si estuvieran en una ópera de la corte libertina del duque de Orleáns (invento de un fraile, el de bailar con máscaras, para favorecer las citas y los cuernos). Como la marmota de Punxsutawney en Pensilvania, que este año alarga el invierno seis semanas, el Madrid de Arbeloa en Lisboa decidió alargar la clasificación de Champions dos partidos y contra el Benfica de Mourinho, que compite en los deseos del piperío con los nombres de Emery, Scaloni, Tuchel… para el banquillo del Bernabéu en verano. De Emery se dice que es buen entrenador y mejor persona, pero que no se sabe explicar, justo lo que necesitan «los niñatos millonarios del vestuario», como llama la Merma mediática a las estrellas del club. De Scaloni se ignora su rendimiento en un escenario ajeno a Messi e Infantino. Tuchel se peleó con Mbappé en el PSG. Zidane parece comprometido con la Francia de Macron. Klopp, bien mirado, fue un lúser en dos finales ante el Madrid, y cuando Salah se le puso farruco, se arrugó. Queda la opción del mejor, si el mejor es el que más cobra, es decir, Simeone, y yo de Flóper les gastaría esa broma a lo piperos: este verano, Simeone por Arbeloa, y su chiquillo, que ese sí que presiona arriba, por Vinicius. «Presión arriba y activación tras pérdida», repiten los profesionales de la balonería, igual de cargantes que los profesionales de la tauromaquia, responsables todos de que uno acabe cogiendo asco al fútbol y a los toros (¡es abracadabrante el parecido del público de entendidos del Bernabéu con el público de entendidos de Las Ventas!). Tampoco estaría mal la broma de Lillo o Jémez. Y por lo serio, siempre nos queda el regreso de Mourinho, si campeonara en Champions con el Benfica, o el de Ancelotti, si campeonara en el Mundial con Brasil.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El tumor blanco noticia Si La bendición copera En aras a la ley de propiedad intelectual, mi favorito sería Mourinho (¡nuestro rey Don Sebastián!), y que tuviera la ocasión de redondear ‘Os Mourinhiadas’ como Camoes redondeó ‘Os Lusiadas’; lo hizo exiliado en Macao, que para mí, gracias a Orson Welles, es Chinchón. Welles llegó a Chinchón en el 68 con Jeanne Moreau para rodar ‘Una historia inmortal’, y transformó Chinchón en el Macao del XIX por el procedimiento de llenar las calles de camareros de restaurantes chinos de Madrid. Pero a Valdanágoras le da pereza Mourinho. Y Benito, su sucesor en los arpegios pajaroideos de la TV, lanza su ‘puñaíco’ de cizaña para que no le toquen el cocido: «Es acojonante que no se les pueda entrenar». ¡La purga de Benito! RSS de noticias de deportes
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