La Agencia Tributaria atraviesa estos días su peor crisis en más de una década. La revelación a partir de una información de ABC de la salida inminente de la directora general -máxima responsable ejecutiva de la institución- y de otros dos altos cargos clave, los directores de las áreas de Inspección y Recaudación, en un contexto además especialmente convulso por la sucesión de episodios que han puesto en solfa el papel del organismo , lo han empujado a una crisis institucional y reputacional que no se vivía desde el año 2013. Entonces, una regularización millonaria a la cementera mexicana Cemex provocó un rosario de dimisiones después de que la cúpula de la Agencia cuestionara el expediente sancionador de una inspectora de Hacienda. Ahora, pese al intento del Ministerio de Hacienda de hacer pasar estas salidas como un cambio ya acordado, la sucesión de episodios con aroma a injerencia política en la labor de un organismo supuestamente independiente han vuelto a poner la autonomía de la Agencia Tributaria en cuestión.ABC ha conversado sobre la situación con ex directores generales de la Agencia, ex altos cargos con responsabilidades al más alto nivel y funcionarios con décadas de experiencia en el organismo, en todos los casos bajo la condición del anonimato, para testar sus impresiones y el clima interno que se respira en la semana más dura de la Agencia Tributaria. La impresión general es desalentadora y el que mejor la resume es un alto funcionario, ex alto cargo, que ha pasado por el núcleo duro de decisión de la institución: «Lamentablemente era cuestión de tiempo que el deterioro de la instituciones alcanzara a la Agencia Tributaria», dice.Noticia relacionada general No No Hacienda desautorizó hasta en seis asuntos clave a la jefa de la Agencia Tributaria Bruno Pérez«Esto es un polvorín», «nunca habíamos vivido nada igual», «situación insostenible», con diferentes grados de gravedad los ex altos cargos consultados coinciden en que la Agencia atraviesa una de las situaciones más delicadas de su historia , y no tanto por la presión externa, que existe y últimamente ha encarnado la ofensiva brutal del abogado Robert Amsterdam contra la Hacienda española, como por sus problemas internos. «La erosión institucional no se mide en titulares sino en la acumulación silenciosa de lo que no sorprende», se decía este viernes en un post de autor anómico subido este viernes al blog de la asociación de Inspectores de Hacienda del Estado, el cuerpo al que pertenecen todos los altos cargos de la Agencia Tributaria, también los que abandonarán su cargo en los próximos días, en el que se temía por la independencia de la institución.La decisión de Soledad Fernández Doctor de dejar la Dirección General de Agencia se añade como argumento en esta desazón. «Si una guerrera como Marisol ha decidido que no puede más es que algo grave está pasando», reseña un alto funcionario que ha sido compañero de trabajo. Otros colegas de carrera no la eximen de culpa: «llegados a este punto, irse para que si hay problemas los tenga que gestionar el siguiente no es muy de alabar». La Agencia Tributaria atraviesa estos días su peor crisis en más de una década. La revelación a partir de una información de ABC de la salida inminente de la directora general -máxima responsable ejecutiva de la institución- y de otros dos altos cargos clave, los directores de las áreas de Inspección y Recaudación, en un contexto además especialmente convulso por la sucesión de episodios que han puesto en solfa el papel del organismo , lo han empujado a una crisis institucional y reputacional que no se vivía desde el año 2013. Entonces, una regularización millonaria a la cementera mexicana Cemex provocó un rosario de dimisiones después de que la cúpula de la Agencia cuestionara el expediente sancionador de una inspectora de Hacienda. Ahora, pese al intento del Ministerio de Hacienda de hacer pasar estas salidas como un cambio ya acordado, la sucesión de episodios con aroma a injerencia política en la labor de un organismo supuestamente independiente han vuelto a poner la autonomía de la Agencia Tributaria en cuestión.ABC ha conversado sobre la situación con ex directores generales de la Agencia, ex altos cargos con responsabilidades al más alto nivel y funcionarios con décadas de experiencia en el organismo, en todos los casos bajo la condición del anonimato, para testar sus impresiones y el clima interno que se respira en la semana más dura de la Agencia Tributaria. La impresión general es desalentadora y el que mejor la resume es un alto funcionario, ex alto cargo, que ha pasado por el núcleo duro de decisión de la institución: «Lamentablemente era cuestión de tiempo que el deterioro de la instituciones alcanzara a la Agencia Tributaria», dice.Noticia relacionada general No No Hacienda desautorizó hasta en seis asuntos clave a la jefa de la Agencia Tributaria Bruno Pérez«Esto es un polvorín», «nunca habíamos vivido nada igual», «situación insostenible», con diferentes grados de gravedad los ex altos cargos consultados coinciden en que la Agencia atraviesa una de las situaciones más delicadas de su historia , y no tanto por la presión externa, que existe y últimamente ha encarnado la ofensiva brutal del abogado Robert Amsterdam contra la Hacienda española, como por sus problemas internos. «La erosión institucional no se mide en titulares sino en la acumulación silenciosa de lo que no sorprende», se decía este viernes en un post de autor anómico subido este viernes al blog de la asociación de Inspectores de Hacienda del Estado, el cuerpo al que pertenecen todos los altos cargos de la Agencia Tributaria, también los que abandonarán su cargo en los próximos días, en el que se temía por la independencia de la institución.La decisión de Soledad Fernández Doctor de dejar la Dirección General de Agencia se añade como argumento en esta desazón. «Si una guerrera como Marisol ha decidido que no puede más es que algo grave está pasando», reseña un alto funcionario que ha sido compañero de trabajo. Otros colegas de carrera no la eximen de culpa: «llegados a este punto, irse para que si hay problemas los tenga que gestionar el siguiente no es muy de alabar». La Agencia Tributaria atraviesa estos días su peor crisis en más de una década. La revelación a partir de una información de ABC de la salida inminente de la directora general -máxima responsable ejecutiva de la institución- y de otros dos altos cargos clave, los directores de las áreas de Inspección y Recaudación, en un contexto además especialmente convulso por la sucesión de episodios que han puesto en solfa el papel del organismo , lo han empujado a una crisis institucional y reputacional que no se vivía desde el año 2013. Entonces, una regularización millonaria a la cementera mexicana Cemex provocó un rosario de dimisiones después de que la cúpula de la Agencia cuestionara el expediente sancionador de una inspectora de Hacienda. Ahora, pese al intento del Ministerio de Hacienda de hacer pasar estas salidas como un cambio ya acordado, la sucesión de episodios con aroma a injerencia política en la labor de un organismo supuestamente independiente han vuelto a poner la autonomía de la Agencia Tributaria en cuestión.ABC ha conversado sobre la situación con ex directores generales de la Agencia, ex altos cargos con responsabilidades al más alto nivel y funcionarios con décadas de experiencia en el organismo, en todos los casos bajo la condición del anonimato, para testar sus impresiones y el clima interno que se respira en la semana más dura de la Agencia Tributaria. La impresión general es desalentadora y el que mejor la resume es un alto funcionario, ex alto cargo, que ha pasado por el núcleo duro de decisión de la institución: «Lamentablemente era cuestión de tiempo que el deterioro de la instituciones alcanzara a la Agencia Tributaria», dice.Noticia relacionada general No No Hacienda desautorizó hasta en seis asuntos clave a la jefa de la Agencia Tributaria Bruno Pérez«Esto es un polvorín», «nunca habíamos vivido nada igual», «situación insostenible», con diferentes grados de gravedad los ex altos cargos consultados coinciden en que la Agencia atraviesa una de las situaciones más delicadas de su historia , y no tanto por la presión externa, que existe y últimamente ha encarnado la ofensiva brutal del abogado Robert Amsterdam contra la Hacienda española, como por sus problemas internos. «La erosión institucional no se mide en titulares sino en la acumulación silenciosa de lo que no sorprende», se decía este viernes en un post de autor anómico subido este viernes al blog de la asociación de Inspectores de Hacienda del Estado, el cuerpo al que pertenecen todos los altos cargos de la Agencia Tributaria, también los que abandonarán su cargo en los próximos días, en el que se temía por la independencia de la institución.La decisión de Soledad Fernández Doctor de dejar la Dirección General de Agencia se añade como argumento en esta desazón. «Si una guerrera como Marisol ha decidido que no puede más es que algo grave está pasando», reseña un alto funcionario que ha sido compañero de trabajo. Otros colegas de carrera no la eximen de culpa: «llegados a este punto, irse para que si hay problemas los tenga que gestionar el siguiente no es muy de alabar». RSS de noticias de economia
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