A Eros Ramazzoti se llega pronto. Mejor dos horas antes. Y con bocata envuelto en papel de plata porque sus seguidores no reciclaban en el siglo pasado. A Eros se llega, al Palau Sant Jordi de Barcelona, con la esperanza de que cantará las canciones de siempre, las de los 80 y 90, porque de las nuevas se sabe poco. Y el italiano, por suerte, no decepciona. Empieza puntual, a las 21 horas. Y enseguida te recuerda por qué Eros era imprescindible en tu walkman.
16.000 almas se aferran a la nostalgia en un concierto en Barcelona en el que el cantante italiano se lió con las banderas
A Eros Ramazzoti se llega pronto. Mejor dos horas antes. Y con bocata envuelto en papel de plata porque sus seguidores no reciclaban en el siglo pasado. A Eros se llega, al Palau Sant Jordi de Barcelona, con la esperanza de que cantará las canciones de siempre, las de los 80 y 90, porque de las nuevas se sabe poco. Y el italiano, por suerte, no decepciona. Empieza puntual, a las 21 horas. Y enseguida te recuerda por qué Eros era imprescindible en tu walkman.
Feed MRSS-S Noticias
