Lo importante no tendría que ser ganar el relato. A estas alturas ya nadie va a creerse que todos los que luchan por el poder político o lo consiguen lo hacen por servir a los demás y por crear una sociedad mejor; para bastantes de ellos es un sustento y una forma de saciar su ansia de sentirse importantes y de restregarles la autoridad a quienes están en la orilla de enfrente o a quienes viven debajo en su partido. Es necesario no ser ingenuo, pero cuando se pueden haber cometido errores graves que han pagado muy caros quienes en absoluto son culpables de ellos el que piensa en los que buscan excusas se extraña de que sean capaces de dormir sin remordimientos .Quizá el problema esté en la virtualidad. El dinero ya no se representa en billetes que llegaron después de muchas horas de trabajo y en monedas que fueron el fruto de mucho ahorro, sino una cifra casi irreal en una pantalla , que lo mismo va que viene. Cuando desaparece o mengua por un caso de corrupción quizá el responsable vaya a la cárcel, pero más allá de que los suyos proclamen una inocencia que no vieron los jueces, el dinero se habrá perdido para siempre y con él todo el sudor que se dejaron los que pagaron los impuestos y que merecían que se hubiera gastado en algo que de verdad tuviera sentido.Tres meses después de aquel latigazo de horror que sacudió a toda España desde Adamuz , las investigaciones empiezan a decir que la vía había dado avisos de problemas y que aquello que se llevaron sin permiso judicial pueden ser pruebas. Se estrecha el cerco que lleva a que se pudo evitar y que Adif y el Ministerio de Transportes pudieron hacer algo más, pero ellos se conforman con algún gañafón marca de la casa y una página web en que convencer de que no tienen la culpa a quienes tampoco perdieron nada aquella tarde en Sierra Morena. Para ellos sería también virtual: 46 vidas que se han perdido y muchas marcadas para siempre y que no pasarán de una cifra. Ni caerán en que no habrá impuestos , tasas ni deuda pública que las recuperen. Lo importante no tendría que ser ganar el relato. A estas alturas ya nadie va a creerse que todos los que luchan por el poder político o lo consiguen lo hacen por servir a los demás y por crear una sociedad mejor; para bastantes de ellos es un sustento y una forma de saciar su ansia de sentirse importantes y de restregarles la autoridad a quienes están en la orilla de enfrente o a quienes viven debajo en su partido. Es necesario no ser ingenuo, pero cuando se pueden haber cometido errores graves que han pagado muy caros quienes en absoluto son culpables de ellos el que piensa en los que buscan excusas se extraña de que sean capaces de dormir sin remordimientos .Quizá el problema esté en la virtualidad. El dinero ya no se representa en billetes que llegaron después de muchas horas de trabajo y en monedas que fueron el fruto de mucho ahorro, sino una cifra casi irreal en una pantalla , que lo mismo va que viene. Cuando desaparece o mengua por un caso de corrupción quizá el responsable vaya a la cárcel, pero más allá de que los suyos proclamen una inocencia que no vieron los jueces, el dinero se habrá perdido para siempre y con él todo el sudor que se dejaron los que pagaron los impuestos y que merecían que se hubiera gastado en algo que de verdad tuviera sentido.Tres meses después de aquel latigazo de horror que sacudió a toda España desde Adamuz , las investigaciones empiezan a decir que la vía había dado avisos de problemas y que aquello que se llevaron sin permiso judicial pueden ser pruebas. Se estrecha el cerco que lleva a que se pudo evitar y que Adif y el Ministerio de Transportes pudieron hacer algo más, pero ellos se conforman con algún gañafón marca de la casa y una página web en que convencer de que no tienen la culpa a quienes tampoco perdieron nada aquella tarde en Sierra Morena. Para ellos sería también virtual: 46 vidas que se han perdido y muchas marcadas para siempre y que no pasarán de una cifra. Ni caerán en que no habrá impuestos , tasas ni deuda pública que las recuperen. Lo importante no tendría que ser ganar el relato. A estas alturas ya nadie va a creerse que todos los que luchan por el poder político o lo consiguen lo hacen por servir a los demás y por crear una sociedad mejor; para bastantes de ellos es un sustento y una forma de saciar su ansia de sentirse importantes y de restregarles la autoridad a quienes están en la orilla de enfrente o a quienes viven debajo en su partido. Es necesario no ser ingenuo, pero cuando se pueden haber cometido errores graves que han pagado muy caros quienes en absoluto son culpables de ellos el que piensa en los que buscan excusas se extraña de que sean capaces de dormir sin remordimientos .Quizá el problema esté en la virtualidad. El dinero ya no se representa en billetes que llegaron después de muchas horas de trabajo y en monedas que fueron el fruto de mucho ahorro, sino una cifra casi irreal en una pantalla , que lo mismo va que viene. Cuando desaparece o mengua por un caso de corrupción quizá el responsable vaya a la cárcel, pero más allá de que los suyos proclamen una inocencia que no vieron los jueces, el dinero se habrá perdido para siempre y con él todo el sudor que se dejaron los que pagaron los impuestos y que merecían que se hubiera gastado en algo que de verdad tuviera sentido.Tres meses después de aquel latigazo de horror que sacudió a toda España desde Adamuz , las investigaciones empiezan a decir que la vía había dado avisos de problemas y que aquello que se llevaron sin permiso judicial pueden ser pruebas. Se estrecha el cerco que lleva a que se pudo evitar y que Adif y el Ministerio de Transportes pudieron hacer algo más, pero ellos se conforman con algún gañafón marca de la casa y una página web en que convencer de que no tienen la culpa a quienes tampoco perdieron nada aquella tarde en Sierra Morena. Para ellos sería también virtual: 46 vidas que se han perdido y muchas marcadas para siempre y que no pasarán de una cifra. Ni caerán en que no habrá impuestos , tasas ni deuda pública que las recuperen. RSS de noticias de espana/andalucia
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