Suena el ‘Despechá’ de Rosalía entre el júbilo de españoles desplazados a Dallas. Hay huellas de sangre en el campo después del titánico partido que lleva a España a su segunda final de un Mundial. Fueron siete minutos de descuento que parecieron siete años, pero el sueño está ahí. La selección jugará el último partido de esta fantástica aventura después de fulminar a Francia en una semifinal heroica. Impuso su estilo y la idea que lleva dentro para desembocar en una sesión de olés y en la final del día 19 en Nueva York.Hay atmósfera de partido gigante en el Dallas Stadium, más allá del vocerío infernal de los animadores yankis. El videomarcador gigantesco, todo es inmenso en Estados Unidos, muestra imágenes de Íker Casillas alzando la Copa del Mundo, el gol de Iniesta, los arreones a última hora de Mikel Merino en este Mundial… Suena ‘La Marsellesa’, es la fiesta nacional de Francia, la toma de la Bastilla. España está a un escalón de la final.No hay experimento, sino continuidad en la selección. De la Fuente vuelve a confiar en el músculo y la técnica de Fabián frente a la fantasía de Pedri. Francia es una roca en esa zona del campo, puro cemento con Tchouameni y Rabiot, y de alguna manera Fabián equilibra fuerzas.Francia 0 Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba (Lacroix, 28), Digne (Theo Hernández, 72); Tchouameni, Rabiot (Koné, 46); Dembelé, Olise (Cherki, 72), Barcolá; y Mbappé. España 2 Unai Simon; Pedro Porro (M. Llorente, 83), Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Fabián (Merino, 76), Dani Olmo (Pedri, 76); Lamine Yamal, Oyarzabal (Ferran, 73) y Álex Baena (Nico W., 83). Goles 0-1, 21: Oyarzabal, penalti. 0-2, 58: Pedro Porro. Árbitro Iván Barton (El Salvador). Amonestó a Rabiot, Cucurella.Pero el talento de España reside en otra faceta, esa facilidad para combinar, la libertad para plasmar creatividad y salir airosa con el balón en la bota. Es una forma de jugar que exaspera al adversario. Persigue sombras, no roba, recorre más metros y mentalmente sufre un desgaste superior.Francia es una amenaza en cada lance, en los duelos sin dueño, la técnica en la conducción, la velocidad de los puntas, el mejor equipo al que se ha medido España. Pero la selección compite con ardor guerrero si pierde la pelota y esa armonía melodiosa con la posesión.Olise no ha encontrado conexión con Mbappé, Dembelé no anda fino y solo Barcolá le da una primera parte de sudores fríos a Pedro Porro, punzante por la izquierda y veloz como una centella. España se sacude el aliento de los galos, Rodri maneja, Laporte es el jefe, Dani Olmo no la pierde y Álex Baena siempre descubre el buen camino.A Lamine Yamal le ha tocado Digne, un veterano con oficio que abre la puerta a la esperanza. En un balón sin propiedad se gira en busca del despeje de alivio, Lamine es más listo que nadie y anticipa el salto para que el rival le sacuda una patada inevitable. Penalti clarísimo.Y en la selección hay jerarquías. No lo tira Lamine, la estrella fulgurante, sino el tipo fiable, el que no quiere molestar. Oyarzabal evita la paradita irritante y golpea duro, arriba, imposible para Maignan.El penalti transformado por Oyarzabal. SiGol de España y Francia con la tostada. El equipo galo es fabuloso, pero no ha generado una ocasión cien por cien potable. Son todo sustos, el eslalon de Barcolá, la salida con los pies de Unai ante Mbappé… El mejor ataque del Mundial no ha tirado a puerta en condiciones para probar al portero español. No hay solo toques y literatura en la selección española, también un ordenado sistema, defensa siempre hacia adelante que anula la creatividad del enemigo, muchas piernas para taponar los pases profundos a Mbappé.Y luego está la flor de Luis de la Fuente. En medio de la batalla, Saliba se echa al suelo. Lesión muscular, petición de cambio, el central titular a la caseta en un lance que nadie vio venir.Francia ha planteado un partido de largo aliento y esprints. Pero España no se desespera, sigue buscando su esencia, las entradas de Lamine, el eje combinativo con Oyarzabal, el magnífico juego de Dani Olmo entre las líneas… Por ahí llega el descorche de la botella. El pase estupendo al centro de Pedro Porro, la dejada suave de Olmo mientras aguanta la segada, y el mano a mano de Porro con el portero francés. El extremeño recuerda sus días de furgoneta y fútbol de barro, cuando era extremo y goleador. Se para, mira y la cruza sensacional a la red.El gol de Porro. SiMbappé se ha tomado la remontada en primera persona. No acepta claudicar de nuevo ante los españoles. Reclama lo que es suyo, galones, jerarquía, el balón. Dos veces prospera antes del último cuarto, pero no conecta con su destino natural, la red. Unai tapa el primer tiro y el segundo se marcha fuera por unos centímetros.Olise ya se ha marchado al banco, ningún brillo del artista del Bayern Múnich. España le ha cancelado toda la magia con ayudas y esfuerzo colectivo. Dembelé es un fantasma, a muchas lunas del jugador que ganó el Balón de Oro. En escena asoma Unai, obligado por los galos a demostrar que está ahí por algo.Francia entrega la vida en un superlativo afán por reducir el daño. No le queda tiempo, Mbappé pierde algunos papeles y el furor del fútbol francés queda cancelado hasta nueva orden. Suena el ‘Despechá’ de Rosalía entre el júbilo de españoles desplazados a Dallas. Hay huellas de sangre en el campo después del titánico partido que lleva a España a su segunda final de un Mundial. Fueron siete minutos de descuento que parecieron siete años, pero el sueño está ahí. La selección jugará el último partido de esta fantástica aventura después de fulminar a Francia en una semifinal heroica. Impuso su estilo y la idea que lleva dentro para desembocar en una sesión de olés y en la final del día 19 en Nueva York.Hay atmósfera de partido gigante en el Dallas Stadium, más allá del vocerío infernal de los animadores yankis. El videomarcador gigantesco, todo es inmenso en Estados Unidos, muestra imágenes de Íker Casillas alzando la Copa del Mundo, el gol de Iniesta, los arreones a última hora de Mikel Merino en este Mundial… Suena ‘La Marsellesa’, es la fiesta nacional de Francia, la toma de la Bastilla. España está a un escalón de la final.No hay experimento, sino continuidad en la selección. De la Fuente vuelve a confiar en el músculo y la técnica de Fabián frente a la fantasía de Pedri. Francia es una roca en esa zona del campo, puro cemento con Tchouameni y Rabiot, y de alguna manera Fabián equilibra fuerzas.Francia 0 Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba (Lacroix, 28), Digne (Theo Hernández, 72); Tchouameni, Rabiot (Koné, 46); Dembelé, Olise (Cherki, 72), Barcolá; y Mbappé. España 2 Unai Simon; Pedro Porro (M. Llorente, 83), Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Fabián (Merino, 76), Dani Olmo (Pedri, 76); Lamine Yamal, Oyarzabal (Ferran, 73) y Álex Baena (Nico W., 83). Goles 0-1, 21: Oyarzabal, penalti. 0-2, 58: Pedro Porro. Árbitro Iván Barton (El Salvador). Amonestó a Rabiot, Cucurella.Pero el talento de España reside en otra faceta, esa facilidad para combinar, la libertad para plasmar creatividad y salir airosa con el balón en la bota. Es una forma de jugar que exaspera al adversario. Persigue sombras, no roba, recorre más metros y mentalmente sufre un desgaste superior.Francia es una amenaza en cada lance, en los duelos sin dueño, la técnica en la conducción, la velocidad de los puntas, el mejor equipo al que se ha medido España. Pero la selección compite con ardor guerrero si pierde la pelota y esa armonía melodiosa con la posesión.Olise no ha encontrado conexión con Mbappé, Dembelé no anda fino y solo Barcolá le da una primera parte de sudores fríos a Pedro Porro, punzante por la izquierda y veloz como una centella. España se sacude el aliento de los galos, Rodri maneja, Laporte es el jefe, Dani Olmo no la pierde y Álex Baena siempre descubre el buen camino.A Lamine Yamal le ha tocado Digne, un veterano con oficio que abre la puerta a la esperanza. En un balón sin propiedad se gira en busca del despeje de alivio, Lamine es más listo que nadie y anticipa el salto para que el rival le sacuda una patada inevitable. Penalti clarísimo.Y en la selección hay jerarquías. No lo tira Lamine, la estrella fulgurante, sino el tipo fiable, el que no quiere molestar. Oyarzabal evita la paradita irritante y golpea duro, arriba, imposible para Maignan.El penalti transformado por Oyarzabal. SiGol de España y Francia con la tostada. El equipo galo es fabuloso, pero no ha generado una ocasión cien por cien potable. Son todo sustos, el eslalon de Barcolá, la salida con los pies de Unai ante Mbappé… El mejor ataque del Mundial no ha tirado a puerta en condiciones para probar al portero español. No hay solo toques y literatura en la selección española, también un ordenado sistema, defensa siempre hacia adelante que anula la creatividad del enemigo, muchas piernas para taponar los pases profundos a Mbappé.Y luego está la flor de Luis de la Fuente. En medio de la batalla, Saliba se echa al suelo. Lesión muscular, petición de cambio, el central titular a la caseta en un lance que nadie vio venir.Francia ha planteado un partido de largo aliento y esprints. Pero España no se desespera, sigue buscando su esencia, las entradas de Lamine, el eje combinativo con Oyarzabal, el magnífico juego de Dani Olmo entre las líneas… Por ahí llega el descorche de la botella. El pase estupendo al centro de Pedro Porro, la dejada suave de Olmo mientras aguanta la segada, y el mano a mano de Porro con el portero francés. El extremeño recuerda sus días de furgoneta y fútbol de barro, cuando era extremo y goleador. Se para, mira y la cruza sensacional a la red.El gol de Porro. SiMbappé se ha tomado la remontada en primera persona. No acepta claudicar de nuevo ante los españoles. Reclama lo que es suyo, galones, jerarquía, el balón. Dos veces prospera antes del último cuarto, pero no conecta con su destino natural, la red. Unai tapa el primer tiro y el segundo se marcha fuera por unos centímetros.Olise ya se ha marchado al banco, ningún brillo del artista del Bayern Múnich. España le ha cancelado toda la magia con ayudas y esfuerzo colectivo. Dembelé es un fantasma, a muchas lunas del jugador que ganó el Balón de Oro. En escena asoma Unai, obligado por los galos a demostrar que está ahí por algo.Francia entrega la vida en un superlativo afán por reducir el daño. No le queda tiempo, Mbappé pierde algunos papeles y el furor del fútbol francés queda cancelado hasta nueva orden. Suena el ‘Despechá’ de Rosalía entre el júbilo de españoles desplazados a Dallas. Hay huellas de sangre en el campo después del titánico partido que lleva a España a su segunda final de un Mundial. Fueron siete minutos de descuento que parecieron siete años, pero el sueño está ahí. La selección jugará el último partido de esta fantástica aventura después de fulminar a Francia en una semifinal heroica. Impuso su estilo y la idea que lleva dentro para desembocar en una sesión de olés y en la final del día 19 en Nueva York.Hay atmósfera de partido gigante en el Dallas Stadium, más allá del vocerío infernal de los animadores yankis. El videomarcador gigantesco, todo es inmenso en Estados Unidos, muestra imágenes de Íker Casillas alzando la Copa del Mundo, el gol de Iniesta, los arreones a última hora de Mikel Merino en este Mundial… Suena ‘La Marsellesa’, es la fiesta nacional de Francia, la toma de la Bastilla. España está a un escalón de la final.No hay experimento, sino continuidad en la selección. De la Fuente vuelve a confiar en el músculo y la técnica de Fabián frente a la fantasía de Pedri. Francia es una roca en esa zona del campo, puro cemento con Tchouameni y Rabiot, y de alguna manera Fabián equilibra fuerzas.Francia 0 Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba (Lacroix, 28), Digne (Theo Hernández, 72); Tchouameni, Rabiot (Koné, 46); Dembelé, Olise (Cherki, 72), Barcolá; y Mbappé. España 2 Unai Simon; Pedro Porro (M. Llorente, 83), Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri, Fabián (Merino, 76), Dani Olmo (Pedri, 76); Lamine Yamal, Oyarzabal (Ferran, 73) y Álex Baena (Nico W., 83). Goles 0-1, 21: Oyarzabal, penalti. 0-2, 58: Pedro Porro. Árbitro Iván Barton (El Salvador). Amonestó a Rabiot, Cucurella.Pero el talento de España reside en otra faceta, esa facilidad para combinar, la libertad para plasmar creatividad y salir airosa con el balón en la bota. Es una forma de jugar que exaspera al adversario. Persigue sombras, no roba, recorre más metros y mentalmente sufre un desgaste superior.Francia es una amenaza en cada lance, en los duelos sin dueño, la técnica en la conducción, la velocidad de los puntas, el mejor equipo al que se ha medido España. Pero la selección compite con ardor guerrero si pierde la pelota y esa armonía melodiosa con la posesión.Olise no ha encontrado conexión con Mbappé, Dembelé no anda fino y solo Barcolá le da una primera parte de sudores fríos a Pedro Porro, punzante por la izquierda y veloz como una centella. España se sacude el aliento de los galos, Rodri maneja, Laporte es el jefe, Dani Olmo no la pierde y Álex Baena siempre descubre el buen camino.A Lamine Yamal le ha tocado Digne, un veterano con oficio que abre la puerta a la esperanza. En un balón sin propiedad se gira en busca del despeje de alivio, Lamine es más listo que nadie y anticipa el salto para que el rival le sacuda una patada inevitable. Penalti clarísimo.Y en la selección hay jerarquías. No lo tira Lamine, la estrella fulgurante, sino el tipo fiable, el que no quiere molestar. Oyarzabal evita la paradita irritante y golpea duro, arriba, imposible para Maignan.El penalti transformado por Oyarzabal. SiGol de España y Francia con la tostada. El equipo galo es fabuloso, pero no ha generado una ocasión cien por cien potable. Son todo sustos, el eslalon de Barcolá, la salida con los pies de Unai ante Mbappé… El mejor ataque del Mundial no ha tirado a puerta en condiciones para probar al portero español. No hay solo toques y literatura en la selección española, también un ordenado sistema, defensa siempre hacia adelante que anula la creatividad del enemigo, muchas piernas para taponar los pases profundos a Mbappé.Y luego está la flor de Luis de la Fuente. En medio de la batalla, Saliba se echa al suelo. Lesión muscular, petición de cambio, el central titular a la caseta en un lance que nadie vio venir.Francia ha planteado un partido de largo aliento y esprints. Pero España no se desespera, sigue buscando su esencia, las entradas de Lamine, el eje combinativo con Oyarzabal, el magnífico juego de Dani Olmo entre las líneas… Por ahí llega el descorche de la botella. El pase estupendo al centro de Pedro Porro, la dejada suave de Olmo mientras aguanta la segada, y el mano a mano de Porro con el portero francés. El extremeño recuerda sus días de furgoneta y fútbol de barro, cuando era extremo y goleador. Se para, mira y la cruza sensacional a la red.El gol de Porro. SiMbappé se ha tomado la remontada en primera persona. No acepta claudicar de nuevo ante los españoles. Reclama lo que es suyo, galones, jerarquía, el balón. Dos veces prospera antes del último cuarto, pero no conecta con su destino natural, la red. Unai tapa el primer tiro y el segundo se marcha fuera por unos centímetros.Olise ya se ha marchado al banco, ningún brillo del artista del Bayern Múnich. España le ha cancelado toda la magia con ayudas y esfuerzo colectivo. Dembelé es un fantasma, a muchas lunas del jugador que ganó el Balón de Oro. En escena asoma Unai, obligado por los galos a demostrar que está ahí por algo.Francia entrega la vida en un superlativo afán por reducir el daño. No le queda tiempo, Mbappé pierde algunos papeles y el furor del fútbol francés queda cancelado hasta nueva orden. RSS de noticias de deportes
Noticias Similares
