En la última gran discusión europea sobre qué hacer con China, celebrada en junio, Pedro Sánchez fue el único dirigente que se pronunció abiertamente contra la posibilidad de entrar en una guerra comercial con Pekín. El presidente español pidió pragmatismo y apostó por seguir tendiendo puentes con el gigante asiático mientras alrededor de la mesa crecía la impaciencia con el desequilibrio comercial.
Bruselas exige frenar la avalancha de exportaciones subvencionadas mientras Alemania abandona su tradicional cautela y se alía con Francia para endurecer la respuesta europea
En la última gran discusión europea sobre qué hacer con China, celebrada en junio, Pedro Sánchez fue el único dirigente que se pronunció abiertamente contra la posibilidad de entrar en una guerra comercial con Pekín. El presidente español pidió pragmatismo y apostó por seguir tendiendo puentes con el gigante asiático mientras alrededor de la mesa crecía la impaciencia con el desequilibrio comercial.
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