Cuando comienzan las vacaciones se da el pistoletazo de salida en busca de la gran meta de, por fin, poder descansar y encontrar la calma que no se disfruta durante el resto del año. En este periodo, también es habitual que se relajen las estrictas jornadas de deporte e, incluso, la dieta: ¿quién no ha sucumbido a las tentaciones del atractivo buffet del hotel y ha comido de más o a esos aperitivos en el chiringuito de playa? No es extraño que, tras el exceso, pueda aparecer cierto sentimiento de culpa y el miedo a ver reflejado en el cuerpo el aumento de calorías y grasas estas ingestas más relajadas del verano. Sin embargo, para tranquilidad de muchos, un exceso puntual no se transforma de forma inmediata en grasa visible. «Lo que puede notarse en las horas siguientes -puntualiza a ABC Cristina Morillo , nutricionista de Blua de Sanitas – es más bien hinchazón abdominal, pesadez o retención de líquidos, sobre todo si la comida ha sido abundante. Por lo tanto, para que exista un cambio real en la composición corporal hace falta un exceso mantenido durante varias semanas que produce un superávit calórico que el organismo no equilibra de otro modo».Añade que no se puede distinguir a simple vista si el exceso acumulado en el cuerpo procede de grasa, hidratos o calorías en general. «El cuerpo no ‘coloca’ la grasa de una comida concreta en una zona específica de manera inmediata. Lo que se ve tras una ingesta copiosa suele ser volumen digestivo, gases o líquido retenido. En cuanto al aumento de grasa corporal, aparece cuando el balance energético positivo se repite en el tiempo y puede venir de un exceso de calorías aportado por grasas, proteínas, hidratos de carbono o alcohol ».Noticia relacionada general No No Comer sano no es comer perfecto, y otros errores que bloquean tu dieta Laura PeraitaEsta nutricionista matiza que el peso de la báscula varía de un día a otro por agua, sal, ciclo hormonal, estreñimiento o cantidad de comida en el tubo digestivo. Por tanto, en este sentido, no conviene interpretar una subida puntual como grasa ganada. Sin embargo, los centímetros, especialmente en cintura, ayudan a valorar mejor los cambios mantenidos, aunque también pueden verse influidos por hinchazón. «En definitiva, lo más útil es observar la tendencia en un periodo de tiempo de, al menos, 2 semanas o un mes, no un dato aislado», recalca.«Después de un exceso, lo más eficaz es volver a la rutina de tomar agua, alimentos frescos, proteína de calidad, verdura y raciones moderadas» Cristina MorilloPero si se está de vacaciones y se ha cometido el ‘típico’ exceso en el buffet del hotel y se quiere quemar la comida de más que se ha ingerido, esta nutricionista recomienda no intentar compensarlo con ayunos extremos ni ejercicio como castigo. «Después de un exceso, lo más eficaz es volver a la rutina en la siguiente comida: agua, alimentos frescos, proteína de calidad, verdura y raciones moderadas. Asimismo, caminar, nadar o mantenerse activo durante el día ayuda a aumentar el gasto energético, pero lo importante es que el exceso no se convierta en la norma de todas las vacaciones ni genere culpa o malestar».MÁS INFORMACIÓN noticia Si La dieta mediterránea, una aliada contra la depresión o la ansiedad noticia Si «El yoga nos enseña a tratarnos con más amabilidad y menos estrés» noticia Si Elsa Pataky: «Tengo muy claro el consejo antienvejecimiento que daría a las mujeres»En cualquier caso, para no engordar en verano aconseja mantener cierta estructura, es decir, no saltarse comidas para evitar llegar a la mesa con mucha hambre, incluir proteína en desayuno, comida y cena y priorizar frutas, verduras y legumbres. «También ayuda vigilar las bebidas azucaradas, el alcohol y los picoteos de playa o piscina, que suelen sumar muchas calorías sin saciar. Como conclusión -concluye- en verano no hace falta comer perfecto, pero sí repetir más veces elecciones sencillas que excesos». Cuando comienzan las vacaciones se da el pistoletazo de salida en busca de la gran meta de, por fin, poder descansar y encontrar la calma que no se disfruta durante el resto del año. En este periodo, también es habitual que se relajen las estrictas jornadas de deporte e, incluso, la dieta: ¿quién no ha sucumbido a las tentaciones del atractivo buffet del hotel y ha comido de más o a esos aperitivos en el chiringuito de playa? No es extraño que, tras el exceso, pueda aparecer cierto sentimiento de culpa y el miedo a ver reflejado en el cuerpo el aumento de calorías y grasas estas ingestas más relajadas del verano. Sin embargo, para tranquilidad de muchos, un exceso puntual no se transforma de forma inmediata en grasa visible. «Lo que puede notarse en las horas siguientes -puntualiza a ABC Cristina Morillo , nutricionista de Blua de Sanitas – es más bien hinchazón abdominal, pesadez o retención de líquidos, sobre todo si la comida ha sido abundante. Por lo tanto, para que exista un cambio real en la composición corporal hace falta un exceso mantenido durante varias semanas que produce un superávit calórico que el organismo no equilibra de otro modo».Añade que no se puede distinguir a simple vista si el exceso acumulado en el cuerpo procede de grasa, hidratos o calorías en general. «El cuerpo no ‘coloca’ la grasa de una comida concreta en una zona específica de manera inmediata. Lo que se ve tras una ingesta copiosa suele ser volumen digestivo, gases o líquido retenido. En cuanto al aumento de grasa corporal, aparece cuando el balance energético positivo se repite en el tiempo y puede venir de un exceso de calorías aportado por grasas, proteínas, hidratos de carbono o alcohol ».Noticia relacionada general No No Comer sano no es comer perfecto, y otros errores que bloquean tu dieta Laura PeraitaEsta nutricionista matiza que el peso de la báscula varía de un día a otro por agua, sal, ciclo hormonal, estreñimiento o cantidad de comida en el tubo digestivo. Por tanto, en este sentido, no conviene interpretar una subida puntual como grasa ganada. Sin embargo, los centímetros, especialmente en cintura, ayudan a valorar mejor los cambios mantenidos, aunque también pueden verse influidos por hinchazón. «En definitiva, lo más útil es observar la tendencia en un periodo de tiempo de, al menos, 2 semanas o un mes, no un dato aislado», recalca.«Después de un exceso, lo más eficaz es volver a la rutina de tomar agua, alimentos frescos, proteína de calidad, verdura y raciones moderadas» Cristina MorilloPero si se está de vacaciones y se ha cometido el ‘típico’ exceso en el buffet del hotel y se quiere quemar la comida de más que se ha ingerido, esta nutricionista recomienda no intentar compensarlo con ayunos extremos ni ejercicio como castigo. «Después de un exceso, lo más eficaz es volver a la rutina en la siguiente comida: agua, alimentos frescos, proteína de calidad, verdura y raciones moderadas. Asimismo, caminar, nadar o mantenerse activo durante el día ayuda a aumentar el gasto energético, pero lo importante es que el exceso no se convierta en la norma de todas las vacaciones ni genere culpa o malestar».MÁS INFORMACIÓN noticia Si La dieta mediterránea, una aliada contra la depresión o la ansiedad noticia Si «El yoga nos enseña a tratarnos con más amabilidad y menos estrés» noticia Si Elsa Pataky: «Tengo muy claro el consejo antienvejecimiento que daría a las mujeres»En cualquier caso, para no engordar en verano aconseja mantener cierta estructura, es decir, no saltarse comidas para evitar llegar a la mesa con mucha hambre, incluir proteína en desayuno, comida y cena y priorizar frutas, verduras y legumbres. «También ayuda vigilar las bebidas azucaradas, el alcohol y los picoteos de playa o piscina, que suelen sumar muchas calorías sin saciar. Como conclusión -concluye- en verano no hace falta comer perfecto, pero sí repetir más veces elecciones sencillas que excesos». Cuando comienzan las vacaciones se da el pistoletazo de salida en busca de la gran meta de, por fin, poder descansar y encontrar la calma que no se disfruta durante el resto del año. En este periodo, también es habitual que se relajen las estrictas jornadas de deporte e, incluso, la dieta: ¿quién no ha sucumbido a las tentaciones del atractivo buffet del hotel y ha comido de más o a esos aperitivos en el chiringuito de playa? No es extraño que, tras el exceso, pueda aparecer cierto sentimiento de culpa y el miedo a ver reflejado en el cuerpo el aumento de calorías y grasas estas ingestas más relajadas del verano. Sin embargo, para tranquilidad de muchos, un exceso puntual no se transforma de forma inmediata en grasa visible. «Lo que puede notarse en las horas siguientes -puntualiza a ABC Cristina Morillo , nutricionista de Blua de Sanitas – es más bien hinchazón abdominal, pesadez o retención de líquidos, sobre todo si la comida ha sido abundante. Por lo tanto, para que exista un cambio real en la composición corporal hace falta un exceso mantenido durante varias semanas que produce un superávit calórico que el organismo no equilibra de otro modo».Añade que no se puede distinguir a simple vista si el exceso acumulado en el cuerpo procede de grasa, hidratos o calorías en general. «El cuerpo no ‘coloca’ la grasa de una comida concreta en una zona específica de manera inmediata. Lo que se ve tras una ingesta copiosa suele ser volumen digestivo, gases o líquido retenido. En cuanto al aumento de grasa corporal, aparece cuando el balance energético positivo se repite en el tiempo y puede venir de un exceso de calorías aportado por grasas, proteínas, hidratos de carbono o alcohol ».Noticia relacionada general No No Comer sano no es comer perfecto, y otros errores que bloquean tu dieta Laura PeraitaEsta nutricionista matiza que el peso de la báscula varía de un día a otro por agua, sal, ciclo hormonal, estreñimiento o cantidad de comida en el tubo digestivo. Por tanto, en este sentido, no conviene interpretar una subida puntual como grasa ganada. Sin embargo, los centímetros, especialmente en cintura, ayudan a valorar mejor los cambios mantenidos, aunque también pueden verse influidos por hinchazón. «En definitiva, lo más útil es observar la tendencia en un periodo de tiempo de, al menos, 2 semanas o un mes, no un dato aislado», recalca.«Después de un exceso, lo más eficaz es volver a la rutina de tomar agua, alimentos frescos, proteína de calidad, verdura y raciones moderadas» Cristina MorilloPero si se está de vacaciones y se ha cometido el ‘típico’ exceso en el buffet del hotel y se quiere quemar la comida de más que se ha ingerido, esta nutricionista recomienda no intentar compensarlo con ayunos extremos ni ejercicio como castigo. «Después de un exceso, lo más eficaz es volver a la rutina en la siguiente comida: agua, alimentos frescos, proteína de calidad, verdura y raciones moderadas. Asimismo, caminar, nadar o mantenerse activo durante el día ayuda a aumentar el gasto energético, pero lo importante es que el exceso no se convierta en la norma de todas las vacaciones ni genere culpa o malestar».MÁS INFORMACIÓN noticia Si La dieta mediterránea, una aliada contra la depresión o la ansiedad noticia Si «El yoga nos enseña a tratarnos con más amabilidad y menos estrés» noticia Si Elsa Pataky: «Tengo muy claro el consejo antienvejecimiento que daría a las mujeres»En cualquier caso, para no engordar en verano aconseja mantener cierta estructura, es decir, no saltarse comidas para evitar llegar a la mesa con mucha hambre, incluir proteína en desayuno, comida y cena y priorizar frutas, verduras y legumbres. «También ayuda vigilar las bebidas azucaradas, el alcohol y los picoteos de playa o piscina, que suelen sumar muchas calorías sin saciar. Como conclusión -concluye- en verano no hace falta comer perfecto, pero sí repetir más veces elecciones sencillas que excesos». 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