Tanto las comunidades autónomas implicadas -ya son tres, Extremadura, Aragón y Castilla y León- como la dirección nacional asumen que el desbloqueo de los acuerdos deberían producirse con cierta celeridad. No es que cuenten con pactos inminentes, pero sí dan por hecho que las negociaciones «se intensificarán» a partir de ahora. La resaca castellano y leonesa ha dejado a un PP reforzado y crecido. En Vox niegan el pinchazo electoral, escudándose en que han vuelto a romper su techo, al rozar el 19% por primera vez en unas autonómicas. Las cifras dicen eso, pero las expectativas eran bastante superiores. Y la clave para el PP sigue siendo el porcentaje de voto. Alfonso Fernández Mañueco subió cuatro puntos porcentuales -y dos procuradores-, mientras que Vox apenas logró un 1% más que hace cuatro años y el PSOE ni siquiera llegó a un punto más, a pesar de engullir a toda la izquierda alternativa.Esa victoria es lo que ha devuelto al PP a una posición de fuerza en la negociación con Vox. Y este lunes Alberto Núñez Feijóo lo quiso exhibir con total claridad, ante la Junta Directiva del partido, advirtiendo a su rival -y socio necesario- que el único camino posible es un acuerdo de la derecha encabezado y liderado por el PP. Lo que hizo el dirigente gallego fue apelar, una vez más, a la responsabilidad. Pero, sobre todo, advirtió a Santiago Abascal de que es un error jugar con la gobernabilidad . Para los dirigentes populares consultados eso es lo que hasta ahora ha hecho el partido derechista, y dan por hecho que el bloqueo en Extremadura -con una investidura fallida de María Guardiola- les ha pasado factura en las elecciones del domingo. «La estabilidad no es una concesión al PP , es una obligación», atizó Feijóo en su discurso.Entonó en varios momentos un «ya está bien» con el objetivo de hacer recapacitar a Vox, repitiendo que se acaban «las excusas» después de Castilla y León; y, sobre todo, confiando -lo verbalizó expresamente- en que la estrategia no se alargue de cara a la campaña andaluza y se bloquee la gobernabilidad de Mañueco con ese objetivo.Noticia relacionada general No No 15-M: Más de 126.000 papeletas y el 10% de los votos a partidos sin escaño Isabel JimenoEn el PP consideran que ahora se abre un plazo lo suficientemente amplio como para que los dos partidos resuelvan los acuerdos pendientes antes de afrontar la contienda de Andalucía , para la que no hay fecha, pero que apunta al mes de junio. La realidad es que en Génova miran confiados el resto de este ciclo electoral. Castilla y León ha salido mejor de lo esperado y las expectativas con Juanma Moreno son muy buenas. El documento para Vox, claveEn su balance de estas elecciones Feijóo no pudo evitar sacar pecho de lo que en el PP identifican como uno de los elementos clave que ha contribuido a frenar a Vox. Fue el documento marco con principios rectores que Génova diseñó para negociar con el partido de Abascal. El texto estaba pensado para Extremadura ante el riesgo real de que Vox se negara a un acuerdo y las elecciones pudieran repetirse. Un escenario inasumible para el PP, que buscó la manera de darle la vuelta al marco. Vox no reaccionó bien a aquel texto -«nos tratan como salvajes» llegó a decir Abascal- a pesar de que contenía puntos comunes entre todas las autonomías, también entre PP y Vox, y abría la puerta a que Génova se sentara por primera vez en una negociación. Ahora que lo han hecho, en el núcleo duro de Abascal lo critican, asegurando que la presencia nacional en las conversaciones está dificultando los acuerdos. «No hay quien lo entienda», reflexionan en la cúpula conservadora.En Génova dan por hecho que Vox «tomará nota» de los resultados y esperan acuerdos relativamente rápidos en las tres autonomíasEl líder popular quiso poner contra las cuerdas a Abascal: «Nadie conoce hoy ninguna objeción de fondo a esas líneas por parte de Vox. Ninguna. Nadie ha señalado que hay en ellas algo incompatible con sus posiciones. Nadie ha dado razones para bloquear. Solo se han puesto excusas. Y creo que ya está bien. No se puede hacer a los españoles cautivos de una estrategia de ningún partido». Además del bloqueo, en Génova también dan por hecho que las crisis internas de Vox han podido tener una afectación importante en los resultados. Los líos que tiene el partido en distintas provincias de Castilla y León, la enorme polémica desatada con su líder en Murcia y muy especialmente la crisis con Javier Ortega Smith. En el PP reflexionan sobre la dificultad de las organizaciones políticas a no acusar desgaste ante tensiones tan fuertes. Ese desbordamiento que en ocasiones se vio en la campaña, dicen en el partido de Feijóo, se acabó trasladando al electorado, que en el caso de Castilla y León, no es nada partidario de estridencias y penalizan los problemas internos de los partidos. Por todas estas circunstancias -y escuchando a Abascal, que da garantías de que habrá gobiernos- en el núcleo duro de Feijóo dan por hecho que tendrá que haber un desenlace relativamente rápido en los tres casos. «Sería extraño que no tomen nota sobre lo sucedido», afirman en Génova, insistiendo en que no tendría sentido dilatarlo más. En Extremadura, según todas las fuentes consultadas, el acuerdo estaría a punto de caramelo. No hay discrepancias de fondo en las medidas ni en el futuro acuerdo de gobierno, aunque en Vox insisten en que faltan matices y garantías de cumplimiento. En el PP reprochan a Vox haber estado jugando con la gobernabilidad hasta este momento, y entienden que ya no «hay excusas» para no pactarEn Aragón han seguido manteniendo contactos durante estos días y la interlocución la capitanea directamente el presidente, Jorge Azcón . Castilla y León irá más despacio porque no tiene tanta premura en los plazos. Primero deben constituirse las Cortes. Lo que en el PP no ven factible es apurar los tiempos y dejar que todo vuelva a colisionar con Andalucía: «No tendría ningún sentido. Eso debe ser parte de otra fase. A nadie le interesa llegar a ese punto. Esto hay que cerrarlo ya», zanjan. Tanto las comunidades autónomas implicadas -ya son tres, Extremadura, Aragón y Castilla y León- como la dirección nacional asumen que el desbloqueo de los acuerdos deberían producirse con cierta celeridad. No es que cuenten con pactos inminentes, pero sí dan por hecho que las negociaciones «se intensificarán» a partir de ahora. La resaca castellano y leonesa ha dejado a un PP reforzado y crecido. En Vox niegan el pinchazo electoral, escudándose en que han vuelto a romper su techo, al rozar el 19% por primera vez en unas autonómicas. Las cifras dicen eso, pero las expectativas eran bastante superiores. Y la clave para el PP sigue siendo el porcentaje de voto. Alfonso Fernández Mañueco subió cuatro puntos porcentuales -y dos procuradores-, mientras que Vox apenas logró un 1% más que hace cuatro años y el PSOE ni siquiera llegó a un punto más, a pesar de engullir a toda la izquierda alternativa.Esa victoria es lo que ha devuelto al PP a una posición de fuerza en la negociación con Vox. Y este lunes Alberto Núñez Feijóo lo quiso exhibir con total claridad, ante la Junta Directiva del partido, advirtiendo a su rival -y socio necesario- que el único camino posible es un acuerdo de la derecha encabezado y liderado por el PP. Lo que hizo el dirigente gallego fue apelar, una vez más, a la responsabilidad. Pero, sobre todo, advirtió a Santiago Abascal de que es un error jugar con la gobernabilidad . Para los dirigentes populares consultados eso es lo que hasta ahora ha hecho el partido derechista, y dan por hecho que el bloqueo en Extremadura -con una investidura fallida de María Guardiola- les ha pasado factura en las elecciones del domingo. «La estabilidad no es una concesión al PP , es una obligación», atizó Feijóo en su discurso.Entonó en varios momentos un «ya está bien» con el objetivo de hacer recapacitar a Vox, repitiendo que se acaban «las excusas» después de Castilla y León; y, sobre todo, confiando -lo verbalizó expresamente- en que la estrategia no se alargue de cara a la campaña andaluza y se bloquee la gobernabilidad de Mañueco con ese objetivo.Noticia relacionada general No No 15-M: Más de 126.000 papeletas y el 10% de los votos a partidos sin escaño Isabel JimenoEn el PP consideran que ahora se abre un plazo lo suficientemente amplio como para que los dos partidos resuelvan los acuerdos pendientes antes de afrontar la contienda de Andalucía , para la que no hay fecha, pero que apunta al mes de junio. La realidad es que en Génova miran confiados el resto de este ciclo electoral. Castilla y León ha salido mejor de lo esperado y las expectativas con Juanma Moreno son muy buenas. El documento para Vox, claveEn su balance de estas elecciones Feijóo no pudo evitar sacar pecho de lo que en el PP identifican como uno de los elementos clave que ha contribuido a frenar a Vox. Fue el documento marco con principios rectores que Génova diseñó para negociar con el partido de Abascal. El texto estaba pensado para Extremadura ante el riesgo real de que Vox se negara a un acuerdo y las elecciones pudieran repetirse. Un escenario inasumible para el PP, que buscó la manera de darle la vuelta al marco. Vox no reaccionó bien a aquel texto -«nos tratan como salvajes» llegó a decir Abascal- a pesar de que contenía puntos comunes entre todas las autonomías, también entre PP y Vox, y abría la puerta a que Génova se sentara por primera vez en una negociación. Ahora que lo han hecho, en el núcleo duro de Abascal lo critican, asegurando que la presencia nacional en las conversaciones está dificultando los acuerdos. «No hay quien lo entienda», reflexionan en la cúpula conservadora.En Génova dan por hecho que Vox «tomará nota» de los resultados y esperan acuerdos relativamente rápidos en las tres autonomíasEl líder popular quiso poner contra las cuerdas a Abascal: «Nadie conoce hoy ninguna objeción de fondo a esas líneas por parte de Vox. Ninguna. Nadie ha señalado que hay en ellas algo incompatible con sus posiciones. Nadie ha dado razones para bloquear. Solo se han puesto excusas. Y creo que ya está bien. No se puede hacer a los españoles cautivos de una estrategia de ningún partido». Además del bloqueo, en Génova también dan por hecho que las crisis internas de Vox han podido tener una afectación importante en los resultados. Los líos que tiene el partido en distintas provincias de Castilla y León, la enorme polémica desatada con su líder en Murcia y muy especialmente la crisis con Javier Ortega Smith. En el PP reflexionan sobre la dificultad de las organizaciones políticas a no acusar desgaste ante tensiones tan fuertes. Ese desbordamiento que en ocasiones se vio en la campaña, dicen en el partido de Feijóo, se acabó trasladando al electorado, que en el caso de Castilla y León, no es nada partidario de estridencias y penalizan los problemas internos de los partidos. Por todas estas circunstancias -y escuchando a Abascal, que da garantías de que habrá gobiernos- en el núcleo duro de Feijóo dan por hecho que tendrá que haber un desenlace relativamente rápido en los tres casos. «Sería extraño que no tomen nota sobre lo sucedido», afirman en Génova, insistiendo en que no tendría sentido dilatarlo más. En Extremadura, según todas las fuentes consultadas, el acuerdo estaría a punto de caramelo. No hay discrepancias de fondo en las medidas ni en el futuro acuerdo de gobierno, aunque en Vox insisten en que faltan matices y garantías de cumplimiento. En el PP reprochan a Vox haber estado jugando con la gobernabilidad hasta este momento, y entienden que ya no «hay excusas» para no pactarEn Aragón han seguido manteniendo contactos durante estos días y la interlocución la capitanea directamente el presidente, Jorge Azcón . Castilla y León irá más despacio porque no tiene tanta premura en los plazos. Primero deben constituirse las Cortes. Lo que en el PP no ven factible es apurar los tiempos y dejar que todo vuelva a colisionar con Andalucía: «No tendría ningún sentido. Eso debe ser parte de otra fase. A nadie le interesa llegar a ese punto. Esto hay que cerrarlo ya», zanjan. Tanto las comunidades autónomas implicadas -ya son tres, Extremadura, Aragón y Castilla y León- como la dirección nacional asumen que el desbloqueo de los acuerdos deberían producirse con cierta celeridad. No es que cuenten con pactos inminentes, pero sí dan por hecho que las negociaciones «se intensificarán» a partir de ahora. La resaca castellano y leonesa ha dejado a un PP reforzado y crecido. En Vox niegan el pinchazo electoral, escudándose en que han vuelto a romper su techo, al rozar el 19% por primera vez en unas autonómicas. Las cifras dicen eso, pero las expectativas eran bastante superiores. Y la clave para el PP sigue siendo el porcentaje de voto. Alfonso Fernández Mañueco subió cuatro puntos porcentuales -y dos procuradores-, mientras que Vox apenas logró un 1% más que hace cuatro años y el PSOE ni siquiera llegó a un punto más, a pesar de engullir a toda la izquierda alternativa.Esa victoria es lo que ha devuelto al PP a una posición de fuerza en la negociación con Vox. Y este lunes Alberto Núñez Feijóo lo quiso exhibir con total claridad, ante la Junta Directiva del partido, advirtiendo a su rival -y socio necesario- que el único camino posible es un acuerdo de la derecha encabezado y liderado por el PP. Lo que hizo el dirigente gallego fue apelar, una vez más, a la responsabilidad. Pero, sobre todo, advirtió a Santiago Abascal de que es un error jugar con la gobernabilidad . Para los dirigentes populares consultados eso es lo que hasta ahora ha hecho el partido derechista, y dan por hecho que el bloqueo en Extremadura -con una investidura fallida de María Guardiola- les ha pasado factura en las elecciones del domingo. «La estabilidad no es una concesión al PP , es una obligación», atizó Feijóo en su discurso.Entonó en varios momentos un «ya está bien» con el objetivo de hacer recapacitar a Vox, repitiendo que se acaban «las excusas» después de Castilla y León; y, sobre todo, confiando -lo verbalizó expresamente- en que la estrategia no se alargue de cara a la campaña andaluza y se bloquee la gobernabilidad de Mañueco con ese objetivo.Noticia relacionada general No No 15-M: Más de 126.000 papeletas y el 10% de los votos a partidos sin escaño Isabel JimenoEn el PP consideran que ahora se abre un plazo lo suficientemente amplio como para que los dos partidos resuelvan los acuerdos pendientes antes de afrontar la contienda de Andalucía , para la que no hay fecha, pero que apunta al mes de junio. La realidad es que en Génova miran confiados el resto de este ciclo electoral. Castilla y León ha salido mejor de lo esperado y las expectativas con Juanma Moreno son muy buenas. El documento para Vox, claveEn su balance de estas elecciones Feijóo no pudo evitar sacar pecho de lo que en el PP identifican como uno de los elementos clave que ha contribuido a frenar a Vox. Fue el documento marco con principios rectores que Génova diseñó para negociar con el partido de Abascal. El texto estaba pensado para Extremadura ante el riesgo real de que Vox se negara a un acuerdo y las elecciones pudieran repetirse. Un escenario inasumible para el PP, que buscó la manera de darle la vuelta al marco. Vox no reaccionó bien a aquel texto -«nos tratan como salvajes» llegó a decir Abascal- a pesar de que contenía puntos comunes entre todas las autonomías, también entre PP y Vox, y abría la puerta a que Génova se sentara por primera vez en una negociación. Ahora que lo han hecho, en el núcleo duro de Abascal lo critican, asegurando que la presencia nacional en las conversaciones está dificultando los acuerdos. «No hay quien lo entienda», reflexionan en la cúpula conservadora.En Génova dan por hecho que Vox «tomará nota» de los resultados y esperan acuerdos relativamente rápidos en las tres autonomíasEl líder popular quiso poner contra las cuerdas a Abascal: «Nadie conoce hoy ninguna objeción de fondo a esas líneas por parte de Vox. Ninguna. Nadie ha señalado que hay en ellas algo incompatible con sus posiciones. Nadie ha dado razones para bloquear. Solo se han puesto excusas. Y creo que ya está bien. No se puede hacer a los españoles cautivos de una estrategia de ningún partido». Además del bloqueo, en Génova también dan por hecho que las crisis internas de Vox han podido tener una afectación importante en los resultados. Los líos que tiene el partido en distintas provincias de Castilla y León, la enorme polémica desatada con su líder en Murcia y muy especialmente la crisis con Javier Ortega Smith. En el PP reflexionan sobre la dificultad de las organizaciones políticas a no acusar desgaste ante tensiones tan fuertes. Ese desbordamiento que en ocasiones se vio en la campaña, dicen en el partido de Feijóo, se acabó trasladando al electorado, que en el caso de Castilla y León, no es nada partidario de estridencias y penalizan los problemas internos de los partidos. Por todas estas circunstancias -y escuchando a Abascal, que da garantías de que habrá gobiernos- en el núcleo duro de Feijóo dan por hecho que tendrá que haber un desenlace relativamente rápido en los tres casos. «Sería extraño que no tomen nota sobre lo sucedido», afirman en Génova, insistiendo en que no tendría sentido dilatarlo más. En Extremadura, según todas las fuentes consultadas, el acuerdo estaría a punto de caramelo. No hay discrepancias de fondo en las medidas ni en el futuro acuerdo de gobierno, aunque en Vox insisten en que faltan matices y garantías de cumplimiento. En el PP reprochan a Vox haber estado jugando con la gobernabilidad hasta este momento, y entienden que ya no «hay excusas» para no pactarEn Aragón han seguido manteniendo contactos durante estos días y la interlocución la capitanea directamente el presidente, Jorge Azcón . Castilla y León irá más despacio porque no tiene tanta premura en los plazos. Primero deben constituirse las Cortes. Lo que en el PP no ven factible es apurar los tiempos y dejar que todo vuelva a colisionar con Andalucía: «No tendría ningún sentido. Eso debe ser parte de otra fase. A nadie le interesa llegar a ese punto. Esto hay que cerrarlo ya», zanjan. RSS de noticias de espana
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