Recuerda el artesano leonés José María da Silva que cuando vio por primera vez una maqueta de un paso leonés en el escaparate del establecimiento en el que trabajaba pensó que «con lo manitas que soy yo, si me pongo lo saco». Así comenzó su afición en 2011. Su primera obra fue «una urna de madera tallada que luego policromé en pan de oro».Desde entonces, ha realizado una veintena de maquetas con los principales pasos de la Semana Santa leonesa. Entre las tallas elaboradas se encuentran la Soledad de Angustias, el Nazareno del Dulce Nombre, el Cristo de los Balderas de las Siete Palabras, la Virgen de la Divina Gracia de la Cofradía de Jesús de la Redención… Dar forma a uno de estos pasos le puede llevar meses, incluso el año. En el trono del grupo escultórico ‘Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén’, perteneciente a la Cofradía de María del Dulce Nombre, lleva trabajando desde 2025 y aún no lo ha terminado. Cuando acaba una de sus obras siempre piensa que será la última, pero enseguida encara otro reto. «Seguiré mientras tenga fuerzas y el ‘motor’ no me falle. Esperemos que Dios me de salud», señala el artesano leonés, para quien su obra se ha convertido en su «particular homenaje» a la Pasión leonesa, por la que muestra una gran devoción aunque «nunca he pertenecido a ninguna cofradía».Hasta el próximo 5 de abril el Museo de la Emigración Leonesa muestra 18 de sus reproducciones a pequeña escala. La mayoría de ellos están inspirados en conjuntos emblemáticos de la Semana Santa leonesa que las cofradías sacan en procesión cada año. José Antonio Da Silva los elabora con gran minuciosidad. Tanto los tronos como las figuras «llevan mucho tiempo». La mayor parte de los primeros están fabricados en madera policromada en pan de oro o pan de plata, mientras que para las figuras recurre a resina, que luego viste con terciopelos bordados en hilo de oro, lo mismo que los palios. Con igual detalle reproduce las candelerías que alumbran los pasos o las joyas y rosarios que portan las vírgenes, e incluso la decoración floral.ABCCada conjunto le supone un gran desembolso. «En la maqueta que hice el año pasado de la Virgen de la Soledad con el paño bordado me gasté unos 1.700 euros. Eso, sin contar las horas echadas…», apunta. Pero además, el coste que le supone no es la única dificultad a la que se enfrenta. Reconoce que desde hace algunos años le resulta cada vez más complicado encontrar los materiales. «A día de hoy, hay moldes que han desaparecido. Ya no los fabrican y es difícil conseguirlos. Para evitar que me pase, siempre procuro tener repuestos. Por ejemplo, tengo un amigo en una vidriera y me suministra las tulipas».Noticia relacionada general No No El autor con más obras en la Pasión de Zamora: «Somos como una aldea gala. Nos mantenemos fieles a nuestra música» Henar DíazAún, así piensa que el sacrificio le merece la pena. «Me encanta que luego la gente lo vea, lo disfrute». Otros años, gran parte de sus obras decoraban los comercios durante esta época del año. En esta ocasión, solo dos de estos conjuntos se pueden ver en el escaparate de una mercería de la céntrica calle Padre Isla de León. El resto están en el citado museo en una exhibición que está teniendo gran acogida desde su inauguración.La directora del centro, Nuria Alonso, expresaba durante su inauguración que el objetivo de la iniciativa era «emocionar» a los leoneses con este recorrido en miniatura por uno de sus patrimonios más queridos. También invitó a los visitantes foráneos a que se acerquen para conocer «una parte de nuestra historia». ABCEn la sala de exposiciones, los visitantes encontrarán información detallada de cada conjunto: en qué paso está inspirado, en qué año se realizó, algunos de los materiales empleados y el tiempo dedicado en su realización.Como ya es tradicional en el Museo de la Emigración Leonesa, la muestra tendrá fines benéficos. La recaudación irá a parar en esta ocasión a manos de ‘Calor y Café’, de San Vicente de Paul. Cuando la exposición termine, las pequeñas obras de arte volverán al desván de una amiga del artesano, a quien agradece que le disponga ese espacio «porque son muy delicadas». Él, volverá a enfrascarse en este entretenimiento porque «al final, se ha convertido en parte de mi vida». Recuerda el artesano leonés José María da Silva que cuando vio por primera vez una maqueta de un paso leonés en el escaparate del establecimiento en el que trabajaba pensó que «con lo manitas que soy yo, si me pongo lo saco». Así comenzó su afición en 2011. Su primera obra fue «una urna de madera tallada que luego policromé en pan de oro».Desde entonces, ha realizado una veintena de maquetas con los principales pasos de la Semana Santa leonesa. Entre las tallas elaboradas se encuentran la Soledad de Angustias, el Nazareno del Dulce Nombre, el Cristo de los Balderas de las Siete Palabras, la Virgen de la Divina Gracia de la Cofradía de Jesús de la Redención… Dar forma a uno de estos pasos le puede llevar meses, incluso el año. En el trono del grupo escultórico ‘Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén’, perteneciente a la Cofradía de María del Dulce Nombre, lleva trabajando desde 2025 y aún no lo ha terminado. Cuando acaba una de sus obras siempre piensa que será la última, pero enseguida encara otro reto. «Seguiré mientras tenga fuerzas y el ‘motor’ no me falle. Esperemos que Dios me de salud», señala el artesano leonés, para quien su obra se ha convertido en su «particular homenaje» a la Pasión leonesa, por la que muestra una gran devoción aunque «nunca he pertenecido a ninguna cofradía».Hasta el próximo 5 de abril el Museo de la Emigración Leonesa muestra 18 de sus reproducciones a pequeña escala. La mayoría de ellos están inspirados en conjuntos emblemáticos de la Semana Santa leonesa que las cofradías sacan en procesión cada año. José Antonio Da Silva los elabora con gran minuciosidad. Tanto los tronos como las figuras «llevan mucho tiempo». La mayor parte de los primeros están fabricados en madera policromada en pan de oro o pan de plata, mientras que para las figuras recurre a resina, que luego viste con terciopelos bordados en hilo de oro, lo mismo que los palios. Con igual detalle reproduce las candelerías que alumbran los pasos o las joyas y rosarios que portan las vírgenes, e incluso la decoración floral.ABCCada conjunto le supone un gran desembolso. «En la maqueta que hice el año pasado de la Virgen de la Soledad con el paño bordado me gasté unos 1.700 euros. Eso, sin contar las horas echadas…», apunta. Pero además, el coste que le supone no es la única dificultad a la que se enfrenta. Reconoce que desde hace algunos años le resulta cada vez más complicado encontrar los materiales. «A día de hoy, hay moldes que han desaparecido. Ya no los fabrican y es difícil conseguirlos. Para evitar que me pase, siempre procuro tener repuestos. Por ejemplo, tengo un amigo en una vidriera y me suministra las tulipas».Noticia relacionada general No No El autor con más obras en la Pasión de Zamora: «Somos como una aldea gala. Nos mantenemos fieles a nuestra música» Henar DíazAún, así piensa que el sacrificio le merece la pena. «Me encanta que luego la gente lo vea, lo disfrute». Otros años, gran parte de sus obras decoraban los comercios durante esta época del año. En esta ocasión, solo dos de estos conjuntos se pueden ver en el escaparate de una mercería de la céntrica calle Padre Isla de León. El resto están en el citado museo en una exhibición que está teniendo gran acogida desde su inauguración.La directora del centro, Nuria Alonso, expresaba durante su inauguración que el objetivo de la iniciativa era «emocionar» a los leoneses con este recorrido en miniatura por uno de sus patrimonios más queridos. También invitó a los visitantes foráneos a que se acerquen para conocer «una parte de nuestra historia». ABCEn la sala de exposiciones, los visitantes encontrarán información detallada de cada conjunto: en qué paso está inspirado, en qué año se realizó, algunos de los materiales empleados y el tiempo dedicado en su realización.Como ya es tradicional en el Museo de la Emigración Leonesa, la muestra tendrá fines benéficos. La recaudación irá a parar en esta ocasión a manos de ‘Calor y Café’, de San Vicente de Paul. Cuando la exposición termine, las pequeñas obras de arte volverán al desván de una amiga del artesano, a quien agradece que le disponga ese espacio «porque son muy delicadas». Él, volverá a enfrascarse en este entretenimiento porque «al final, se ha convertido en parte de mi vida». Recuerda el artesano leonés José María da Silva que cuando vio por primera vez una maqueta de un paso leonés en el escaparate del establecimiento en el que trabajaba pensó que «con lo manitas que soy yo, si me pongo lo saco». Así comenzó su afición en 2011. Su primera obra fue «una urna de madera tallada que luego policromé en pan de oro».Desde entonces, ha realizado una veintena de maquetas con los principales pasos de la Semana Santa leonesa. Entre las tallas elaboradas se encuentran la Soledad de Angustias, el Nazareno del Dulce Nombre, el Cristo de los Balderas de las Siete Palabras, la Virgen de la Divina Gracia de la Cofradía de Jesús de la Redención… Dar forma a uno de estos pasos le puede llevar meses, incluso el año. En el trono del grupo escultórico ‘Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén’, perteneciente a la Cofradía de María del Dulce Nombre, lleva trabajando desde 2025 y aún no lo ha terminado. Cuando acaba una de sus obras siempre piensa que será la última, pero enseguida encara otro reto. «Seguiré mientras tenga fuerzas y el ‘motor’ no me falle. Esperemos que Dios me de salud», señala el artesano leonés, para quien su obra se ha convertido en su «particular homenaje» a la Pasión leonesa, por la que muestra una gran devoción aunque «nunca he pertenecido a ninguna cofradía».Hasta el próximo 5 de abril el Museo de la Emigración Leonesa muestra 18 de sus reproducciones a pequeña escala. La mayoría de ellos están inspirados en conjuntos emblemáticos de la Semana Santa leonesa que las cofradías sacan en procesión cada año. José Antonio Da Silva los elabora con gran minuciosidad. Tanto los tronos como las figuras «llevan mucho tiempo». La mayor parte de los primeros están fabricados en madera policromada en pan de oro o pan de plata, mientras que para las figuras recurre a resina, que luego viste con terciopelos bordados en hilo de oro, lo mismo que los palios. Con igual detalle reproduce las candelerías que alumbran los pasos o las joyas y rosarios que portan las vírgenes, e incluso la decoración floral.ABCCada conjunto le supone un gran desembolso. «En la maqueta que hice el año pasado de la Virgen de la Soledad con el paño bordado me gasté unos 1.700 euros. Eso, sin contar las horas echadas…», apunta. Pero además, el coste que le supone no es la única dificultad a la que se enfrenta. Reconoce que desde hace algunos años le resulta cada vez más complicado encontrar los materiales. «A día de hoy, hay moldes que han desaparecido. Ya no los fabrican y es difícil conseguirlos. Para evitar que me pase, siempre procuro tener repuestos. Por ejemplo, tengo un amigo en una vidriera y me suministra las tulipas».Noticia relacionada general No No El autor con más obras en la Pasión de Zamora: «Somos como una aldea gala. Nos mantenemos fieles a nuestra música» Henar DíazAún, así piensa que el sacrificio le merece la pena. «Me encanta que luego la gente lo vea, lo disfrute». Otros años, gran parte de sus obras decoraban los comercios durante esta época del año. En esta ocasión, solo dos de estos conjuntos se pueden ver en el escaparate de una mercería de la céntrica calle Padre Isla de León. El resto están en el citado museo en una exhibición que está teniendo gran acogida desde su inauguración.La directora del centro, Nuria Alonso, expresaba durante su inauguración que el objetivo de la iniciativa era «emocionar» a los leoneses con este recorrido en miniatura por uno de sus patrimonios más queridos. También invitó a los visitantes foráneos a que se acerquen para conocer «una parte de nuestra historia». ABCEn la sala de exposiciones, los visitantes encontrarán información detallada de cada conjunto: en qué paso está inspirado, en qué año se realizó, algunos de los materiales empleados y el tiempo dedicado en su realización.Como ya es tradicional en el Museo de la Emigración Leonesa, la muestra tendrá fines benéficos. La recaudación irá a parar en esta ocasión a manos de ‘Calor y Café’, de San Vicente de Paul. Cuando la exposición termine, las pequeñas obras de arte volverán al desván de una amiga del artesano, a quien agradece que le disponga ese espacio «porque son muy delicadas». Él, volverá a enfrascarse en este entretenimiento porque «al final, se ha convertido en parte de mi vida». RSS de noticias de espana
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