Francia avanza en la devolución de las obras de arte robadas durante el periodo colonial. La Asamblea Nacional gala aprobó el lunes una ley que facilita la restitución de las piezas expoliadas entre 1815 y 1972. Con 170 votos a favor y ninguno en contra, el Parlamento adoptó esta legislación que establecerá un marco nacional para devolver a los países de origen las piezas con un valor cultural que fueron robadas para que engordaran los fondos artísticos del Museo del Louvre, la Biblioteca Nacional, así como de otras instituciones estatales y coleccionistas privados. Ha sido elaborada con la mirada puesta en África y Asia —allí se produjeron los mayores saqueos—, pero también incluye otros continentes.«Francia y el mundo entero esperaban» la aprobación de esta ley, destacó la ministra de Cultura, Catherine Pégard, durante el inicio de los debates en la Asamblea. Pese a la importancia de la medida, la mayoría de los escaños estaban vacíos cuando se produjo la votación, poco antes de las once de la noche. Solo participaron 170 diputados (de un total de 577). El texto, que el Senado ya había aprobado por unanimidad a finales de enero, contó incluso con el apoyo de los representantes de la extrema derecha de Marine Le Pen. Eso fue posible porque no menciona la palabra «colonización», aunque trata sobre los saqueos culturales durante ese periodo.Con la adopción de este proyecto de ley, la Asamblea satisface finalmente una promesa hecha por Emmanuel Macron a finales de 2017. Entonces, el presidente francés aseguró en la Universidad de Uagadugú (Burkina Faso) que «dentro de cinco años, se darán las condiciones para que devolvamos a África su patrimonio de manera temporal o definitiva». París ha necesitado, al final, cerca de una década para que ese compromiso se asemeje a una realidad. Con esta medida, las autoridades galas quieren pagar una deuda histórica, que todavía alimenta el resentimiento anti-francés en numerosos países africanos.Devolución de obras a cuentagotas«La casi totalidad del patrimonio material de los países situados al sur del Sáhara es conservado fuera del continente africano», explicaban la historiadora francesa Bénédicte Savoy y el economista senegalés Felwine Sarr en un informe que elaboraron en 2018 sobre esta misma cuestión para el Ministerio de Cultura. Según ese mismo documento, la segunda mitad del siglo XIX resultó un periodo en que Francia, Alemania, Bélgica y Reino Unido llevaron a cabo «una expoliación de objetos patrimoniales sin precedentes» en China, Corea, Etiopía, Camerún, Tanzania… Es larga la lista de países desvalijados.El Ejecutivo galo llevó a cabo en los últimos años una política de restitución de obras en cuentagotas. Por ejemplo, devolvió en 2021 los 26 objetos del tesoro real de Abomey que le reclamaba Benín. A finales de febrero, también restituyó a Costa de Marfil el tambor sagrado de ‘Djidji Ayokwé’, pieza utilizada en el siglo XIX para que los pueblos autóctonos se comunicaran para resistir a los colonizadores. Para efectuar cada una de esas devoluciones, hizo falta que el Parlamento aprobara una ley específica para cada operación de ese tipo.Napoléon, salvadoCon la nueva legislación, en cambio, las autoridades francesas podrán devolver piezas de valor a los países que las reclamen sin la necesidad de votar un texto cada vez. De hecho, establece un marco para cada una de esas operaciones, favoreciendo que se hagan de manera más transparente y sistemática. En concreto, estipula que, cada vez que un país pida la restitución de una obra, esa decisión será examinada por un comité de expertos —cuyos miembros serán elegidos por Francia y la nación demandante— y por una comisión de restitución, que tomará la decisión final. Actualmente, hay al menos diez países (Mali, Kazajistán, Nepal…) que reclaman objetos expoliados al Estado galo.El contenido final de esta legislación será acordado por una comisión de diputados y senadores que se reunirá en las próximas semanas. La versión actual incluye una enmienda parlamentaria que obliga a la Administración a elaborar una lista con todos los bienes culturales susceptibles de haber sido expoliados. Eso facilitará que los países de origen pidan estas devoluciones.Sin embargo, la flamante ley comprende un periodo de tiempo específico: desde 1815 hasta 1972. La elección de esas fechas no fue anodina, sino que se debió a la voluntad de evitar que incluyera los años de la Francia napoleónica (1799-1815), en que el ejército galo robó numerosas obras de arte, desde España hasta Egipto, pasando por Italia. Esta decisión comporta que no permita la entrega a México de dos manuscritos (el ‘Códice Borbónico’ y el ‘Códice de Azcatitlán’) que reclama desde hace tiempo. París se ha cubierto las espaldas para evitar una oleada de devoluciones que vacíen los fondos del Louvre. Francia avanza en la devolución de las obras de arte robadas durante el periodo colonial. La Asamblea Nacional gala aprobó el lunes una ley que facilita la restitución de las piezas expoliadas entre 1815 y 1972. Con 170 votos a favor y ninguno en contra, el Parlamento adoptó esta legislación que establecerá un marco nacional para devolver a los países de origen las piezas con un valor cultural que fueron robadas para que engordaran los fondos artísticos del Museo del Louvre, la Biblioteca Nacional, así como de otras instituciones estatales y coleccionistas privados. Ha sido elaborada con la mirada puesta en África y Asia —allí se produjeron los mayores saqueos—, pero también incluye otros continentes.«Francia y el mundo entero esperaban» la aprobación de esta ley, destacó la ministra de Cultura, Catherine Pégard, durante el inicio de los debates en la Asamblea. Pese a la importancia de la medida, la mayoría de los escaños estaban vacíos cuando se produjo la votación, poco antes de las once de la noche. Solo participaron 170 diputados (de un total de 577). El texto, que el Senado ya había aprobado por unanimidad a finales de enero, contó incluso con el apoyo de los representantes de la extrema derecha de Marine Le Pen. Eso fue posible porque no menciona la palabra «colonización», aunque trata sobre los saqueos culturales durante ese periodo.Con la adopción de este proyecto de ley, la Asamblea satisface finalmente una promesa hecha por Emmanuel Macron a finales de 2017. Entonces, el presidente francés aseguró en la Universidad de Uagadugú (Burkina Faso) que «dentro de cinco años, se darán las condiciones para que devolvamos a África su patrimonio de manera temporal o definitiva». París ha necesitado, al final, cerca de una década para que ese compromiso se asemeje a una realidad. Con esta medida, las autoridades galas quieren pagar una deuda histórica, que todavía alimenta el resentimiento anti-francés en numerosos países africanos.Devolución de obras a cuentagotas«La casi totalidad del patrimonio material de los países situados al sur del Sáhara es conservado fuera del continente africano», explicaban la historiadora francesa Bénédicte Savoy y el economista senegalés Felwine Sarr en un informe que elaboraron en 2018 sobre esta misma cuestión para el Ministerio de Cultura. Según ese mismo documento, la segunda mitad del siglo XIX resultó un periodo en que Francia, Alemania, Bélgica y Reino Unido llevaron a cabo «una expoliación de objetos patrimoniales sin precedentes» en China, Corea, Etiopía, Camerún, Tanzania… Es larga la lista de países desvalijados.El Ejecutivo galo llevó a cabo en los últimos años una política de restitución de obras en cuentagotas. Por ejemplo, devolvió en 2021 los 26 objetos del tesoro real de Abomey que le reclamaba Benín. A finales de febrero, también restituyó a Costa de Marfil el tambor sagrado de ‘Djidji Ayokwé’, pieza utilizada en el siglo XIX para que los pueblos autóctonos se comunicaran para resistir a los colonizadores. Para efectuar cada una de esas devoluciones, hizo falta que el Parlamento aprobara una ley específica para cada operación de ese tipo.Napoléon, salvadoCon la nueva legislación, en cambio, las autoridades francesas podrán devolver piezas de valor a los países que las reclamen sin la necesidad de votar un texto cada vez. De hecho, establece un marco para cada una de esas operaciones, favoreciendo que se hagan de manera más transparente y sistemática. En concreto, estipula que, cada vez que un país pida la restitución de una obra, esa decisión será examinada por un comité de expertos —cuyos miembros serán elegidos por Francia y la nación demandante— y por una comisión de restitución, que tomará la decisión final. Actualmente, hay al menos diez países (Mali, Kazajistán, Nepal…) que reclaman objetos expoliados al Estado galo.El contenido final de esta legislación será acordado por una comisión de diputados y senadores que se reunirá en las próximas semanas. La versión actual incluye una enmienda parlamentaria que obliga a la Administración a elaborar una lista con todos los bienes culturales susceptibles de haber sido expoliados. Eso facilitará que los países de origen pidan estas devoluciones.Sin embargo, la flamante ley comprende un periodo de tiempo específico: desde 1815 hasta 1972. La elección de esas fechas no fue anodina, sino que se debió a la voluntad de evitar que incluyera los años de la Francia napoleónica (1799-1815), en que el ejército galo robó numerosas obras de arte, desde España hasta Egipto, pasando por Italia. Esta decisión comporta que no permita la entrega a México de dos manuscritos (el ‘Códice Borbónico’ y el ‘Códice de Azcatitlán’) que reclama desde hace tiempo. París se ha cubierto las espaldas para evitar una oleada de devoluciones que vacíen los fondos del Louvre. Francia avanza en la devolución de las obras de arte robadas durante el periodo colonial. La Asamblea Nacional gala aprobó el lunes una ley que facilita la restitución de las piezas expoliadas entre 1815 y 1972. Con 170 votos a favor y ninguno en contra, el Parlamento adoptó esta legislación que establecerá un marco nacional para devolver a los países de origen las piezas con un valor cultural que fueron robadas para que engordaran los fondos artísticos del Museo del Louvre, la Biblioteca Nacional, así como de otras instituciones estatales y coleccionistas privados. Ha sido elaborada con la mirada puesta en África y Asia —allí se produjeron los mayores saqueos—, pero también incluye otros continentes.«Francia y el mundo entero esperaban» la aprobación de esta ley, destacó la ministra de Cultura, Catherine Pégard, durante el inicio de los debates en la Asamblea. Pese a la importancia de la medida, la mayoría de los escaños estaban vacíos cuando se produjo la votación, poco antes de las once de la noche. Solo participaron 170 diputados (de un total de 577). El texto, que el Senado ya había aprobado por unanimidad a finales de enero, contó incluso con el apoyo de los representantes de la extrema derecha de Marine Le Pen. Eso fue posible porque no menciona la palabra «colonización», aunque trata sobre los saqueos culturales durante ese periodo.Con la adopción de este proyecto de ley, la Asamblea satisface finalmente una promesa hecha por Emmanuel Macron a finales de 2017. Entonces, el presidente francés aseguró en la Universidad de Uagadugú (Burkina Faso) que «dentro de cinco años, se darán las condiciones para que devolvamos a África su patrimonio de manera temporal o definitiva». París ha necesitado, al final, cerca de una década para que ese compromiso se asemeje a una realidad. Con esta medida, las autoridades galas quieren pagar una deuda histórica, que todavía alimenta el resentimiento anti-francés en numerosos países africanos.Devolución de obras a cuentagotas«La casi totalidad del patrimonio material de los países situados al sur del Sáhara es conservado fuera del continente africano», explicaban la historiadora francesa Bénédicte Savoy y el economista senegalés Felwine Sarr en un informe que elaboraron en 2018 sobre esta misma cuestión para el Ministerio de Cultura. Según ese mismo documento, la segunda mitad del siglo XIX resultó un periodo en que Francia, Alemania, Bélgica y Reino Unido llevaron a cabo «una expoliación de objetos patrimoniales sin precedentes» en China, Corea, Etiopía, Camerún, Tanzania… Es larga la lista de países desvalijados.El Ejecutivo galo llevó a cabo en los últimos años una política de restitución de obras en cuentagotas. Por ejemplo, devolvió en 2021 los 26 objetos del tesoro real de Abomey que le reclamaba Benín. A finales de febrero, también restituyó a Costa de Marfil el tambor sagrado de ‘Djidji Ayokwé’, pieza utilizada en el siglo XIX para que los pueblos autóctonos se comunicaran para resistir a los colonizadores. Para efectuar cada una de esas devoluciones, hizo falta que el Parlamento aprobara una ley específica para cada operación de ese tipo.Napoléon, salvadoCon la nueva legislación, en cambio, las autoridades francesas podrán devolver piezas de valor a los países que las reclamen sin la necesidad de votar un texto cada vez. De hecho, establece un marco para cada una de esas operaciones, favoreciendo que se hagan de manera más transparente y sistemática. En concreto, estipula que, cada vez que un país pida la restitución de una obra, esa decisión será examinada por un comité de expertos —cuyos miembros serán elegidos por Francia y la nación demandante— y por una comisión de restitución, que tomará la decisión final. Actualmente, hay al menos diez países (Mali, Kazajistán, Nepal…) que reclaman objetos expoliados al Estado galo.El contenido final de esta legislación será acordado por una comisión de diputados y senadores que se reunirá en las próximas semanas. La versión actual incluye una enmienda parlamentaria que obliga a la Administración a elaborar una lista con todos los bienes culturales susceptibles de haber sido expoliados. Eso facilitará que los países de origen pidan estas devoluciones.Sin embargo, la flamante ley comprende un periodo de tiempo específico: desde 1815 hasta 1972. La elección de esas fechas no fue anodina, sino que se debió a la voluntad de evitar que incluyera los años de la Francia napoleónica (1799-1815), en que el ejército galo robó numerosas obras de arte, desde España hasta Egipto, pasando por Italia. Esta decisión comporta que no permita la entrega a México de dos manuscritos (el ‘Códice Borbónico’ y el ‘Códice de Azcatitlán’) que reclama desde hace tiempo. París se ha cubierto las espaldas para evitar una oleada de devoluciones que vacíen los fondos del Louvre. RSS de noticias de cultura
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