<p>En un momento dado, con los motores a toda potencia y <strong>el avión volando a más de 200 kilómetros por hora</strong>, el primer oficial se dio cuenta de que el espacio delante se está quedando demasiado estrecho para poder despegar con tranquilidad. Entonces miró a su derecha y se dio cuenta de que la pista, la verdadera, era otra. «No, esto no está bien», exclamó. A continuación, dirigiéndose al comandante, gritó cuatro veces: «¡Alto! ¡Alto! ¡Alto! ¡Alto!». Siete segundos después, el avión alcanzó su velocidad máxima —235 kilómetros por hora— antes de reducir la marcha y detenerse, a apenas 65 metros de los depósitos con toneladas de queroseno del aeropuerto de Bruselas.</p>
El informe preliminar revela los detalles del vuelo de SAS con destino a Copenhague: el Airbus A320neo se detuvo cerca de los depósitos de combustible tras intentar despegar desde una pista de rodaje
<p>En un momento dado, con los motores a toda potencia y <strong>el avión volando a más de 200 kilómetros por hora</strong>, el primer oficial se dio cuenta de que el espacio delante se está quedando demasiado estrecho para poder despegar con tranquilidad. Entonces miró a su derecha y se dio cuenta de que la pista, la verdadera, era otra. «No, esto no está bien», exclamó. A continuación, dirigiéndose al comandante, gritó cuatro veces: «¡Alto! ¡Alto! ¡Alto! ¡Alto!». Siete segundos después, el avión alcanzó su velocidad máxima —235 kilómetros por hora— antes de reducir la marcha y detenerse, a apenas 65 metros de los depósitos con toneladas de queroseno del aeropuerto de Bruselas.</p>
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