¿Cuánto duran los amores de verano? Algunos, pocos, pero algunos, toda la vida. ¿Cuánto duran los odios de verano? Según un proverbio ovambo, ni siquiera la muerte los calma, permanecen en el tiempo hasta que lo engullen todo. Así de intensa fue la primera semana de agosto en los escarpados caminos que van entre Cadaqués y Portlligat , cuando Dalí ve a Gala por primera vez . Desde entonces se convierte en su único centro, una obsesión ciega que arrasará con todo lo demás. Estamos en los calurosos primeros días de agosto y llegan a Cadaqués el galerista Camille Goemans con su pareja, Yvonne Bernard, así como el pintor René Magritte y su mujer, Georgette. Las parejas se instalan en un piso alquilado cercano al domicilio de Dalí. Poco después llegará el poeta Paul Eluard con su mujer, Gala, y su hija de once años, Cécile. Éstos se hospedarán en el hotel Miramar, hoy llamado La Residencia. Todos quedarán en una l a playa des Llané, en Port Lligat , junto al domicilio familiar de los Dalí. Ese será el momento en que el pintor verá por primera vez a Gala, en bañador, y su obsesión se encenderá para siempre.¿Qué hará el grupo esos días de agosto? Lo mismo que haría cualquier grupo de amigos, tomarán el sol en las pequeñas calas de los alrededores, se bañarán en las aguas cálidas del Mediterráneo y se harán bromas unos a otros. Por la tarde pasearán por el pueblo, beberán, comerán y discutirán con pasión sobre los temas del momento: Freud, los sueños, el futuro del movimiento surrealista o sus propias creaciones. En realidad, Dalí, si no está presente Gala y puede cortejarla, prefiere centrarse en su trabajo, enfrascado en la realización del cuadro ‘El juego lúgubre’ donde recopila sus obsesiones de infancia como un saltamontes, un burro podrido y otros animales cubiertos de excrementos.Según el historiador Ian Gibson en ‘La desaforada vida de Salvador Dalí’ (Anagrama) , Dalí estaba muy nervioso los días previos a la llegada de la comitiva porque ya conocía a Gala de fotos y no podía esperar a conocerla. Según cuenta, Eluard solía llevar fotografías de Gala desnuda en su cartera y es más que probable que enseñase alguna en París a un impresionable Dalí. Una vez sabe que Gala vendrá a Cadaqués, el pintor decide montar una especial puesta en escena para impresionarla. Las primeras impresiones son importantes. Así que rocía su cuerpo con una mezcla de cola de pescado, aceite y perfumes cuyo hedor tumbará a todo el mundo, pero que Gala no tendrá muy en cuenta. Las primeras impresiones no son tan importantes después de todo.Lo cierto es que Dalí parece hechizado. El hecho de tener a Gala ahora en carne y hueso es superior a sus fuerzas y algo hace ‘clic’ en la imaginación del pintor surrealista . A partir de entonces sólo existirá Gala. Todo lo demás desaparecerá. Después de aquel primer encuentro en la playa, abandonará sus experimentos olfativos e intentará llamar la atención de la mujer de Eluard de múltiples formas. Al principio, sin éxito, pero en la cabeza de Dalí no hay alternativas, no existe una vida que no lo lleve a los brazos de aquella mujer y el cortejo evolucionará hasta que Gala caiga en una misma obsesión. «Dalí cambió de la noche a la mañana. No hablaba más que de Gala… Una transformación total» Luis Buñuel ‘El último suspiro’Lo más extraordinario del tema es que, hasta entonces, Dalí no tiene relaciones con mujeres y sus amigos y conocidos le tienen por un joven de 25 años asexual y displicente. Eluard y Gala mantienen una relación abierta desde hace tiempo y no existe un ataque de celos por parte del poeta, aunque sí que crecerá en su interior cierto resentimiento cuando vea que ha de marcharse de vuelta a París, pero que su mujer decide quedarse en Cadaqués con Dalí. Los surrealistas son muy modernos y amorales, hasta que les tocan su amor propio, como todos. A principios de septiembre él se marcha. No tardarán mucho en divorciarse.Pero esta historia tiene una segunda parte. Tal y como recuerda el experto en Lorca y Dalí, el periodista Víctor Fernández, al grupo se le unirá Luis Buñuel . Después del éxito de ‘El perro andaluz’, el cineasta viene a ver a su amigo para que le ayude con su siguiente proyecto, ‘ La edad de oro ‘. Sin embargo, ante su sorpresa, Dalí ha cambiado. No es el mismo joven ambicioso y con talento que quiere poner patas arriba el mundo del arte. Ahora no le importa nada del cine, ni el surrealismo. Lo único que hace es hablar de Gala.Surrealismo y pasión desbordadaBuñuel intentará hablar con Dalí, pero le será imposible y la frustración crecerá y crecerá en un grupo cada vez con más grietas. El momento llegará a un punto sin retorno cuando Buñuel, en una de las comidas del grupo, explota y salta sobre Gala. Todos han bebido de más y la todavía mujer de Paul Eluard deja en evidencia a Buñel delante de los demás. El orgullo aragonés del cineasta no lo puede soportar: la empujará al suelo y la agarrará del cuello, tal y como confesó en ‘El último suspiro’ (Booket) . Dalí, de rodillas, le ruega que pare. La situación llega a tal extremo que la hija de Gala, Cécile, se marchará corriendo asustada. El cineasta, al ver esto, suelta a la mujer, que consigue coger aire y apartarse, abrazándose al pintor. La amistad entre Buñuel y Dalí estará rota para siempre.Cuando llegue septiembre, Eluard abandonará Cadaqués con su hija y Gala comenzará una relación con el pintor que no se romperá hasta su muerte 53 años después. Amores, egoísmos, celos, represión, odios, traiciones, el surrealismo sólo exacerba las emociones humanas, pero no ofrece nada diferente y pronto caerá en la mercantilización y el olvido. Y todo empezó y acabó en ese agosto de 1929. ¿Cuánto duran los amores de verano? Algunos, pocos, pero algunos, toda la vida. ¿Cuánto duran los odios de verano? Según un proverbio ovambo, ni siquiera la muerte los calma, permanecen en el tiempo hasta que lo engullen todo. Así de intensa fue la primera semana de agosto en los escarpados caminos que van entre Cadaqués y Portlligat , cuando Dalí ve a Gala por primera vez . Desde entonces se convierte en su único centro, una obsesión ciega que arrasará con todo lo demás. Estamos en los calurosos primeros días de agosto y llegan a Cadaqués el galerista Camille Goemans con su pareja, Yvonne Bernard, así como el pintor René Magritte y su mujer, Georgette. Las parejas se instalan en un piso alquilado cercano al domicilio de Dalí. Poco después llegará el poeta Paul Eluard con su mujer, Gala, y su hija de once años, Cécile. Éstos se hospedarán en el hotel Miramar, hoy llamado La Residencia. Todos quedarán en una l a playa des Llané, en Port Lligat , junto al domicilio familiar de los Dalí. Ese será el momento en que el pintor verá por primera vez a Gala, en bañador, y su obsesión se encenderá para siempre.¿Qué hará el grupo esos días de agosto? Lo mismo que haría cualquier grupo de amigos, tomarán el sol en las pequeñas calas de los alrededores, se bañarán en las aguas cálidas del Mediterráneo y se harán bromas unos a otros. Por la tarde pasearán por el pueblo, beberán, comerán y discutirán con pasión sobre los temas del momento: Freud, los sueños, el futuro del movimiento surrealista o sus propias creaciones. En realidad, Dalí, si no está presente Gala y puede cortejarla, prefiere centrarse en su trabajo, enfrascado en la realización del cuadro ‘El juego lúgubre’ donde recopila sus obsesiones de infancia como un saltamontes, un burro podrido y otros animales cubiertos de excrementos.Según el historiador Ian Gibson en ‘La desaforada vida de Salvador Dalí’ (Anagrama) , Dalí estaba muy nervioso los días previos a la llegada de la comitiva porque ya conocía a Gala de fotos y no podía esperar a conocerla. Según cuenta, Eluard solía llevar fotografías de Gala desnuda en su cartera y es más que probable que enseñase alguna en París a un impresionable Dalí. Una vez sabe que Gala vendrá a Cadaqués, el pintor decide montar una especial puesta en escena para impresionarla. Las primeras impresiones son importantes. Así que rocía su cuerpo con una mezcla de cola de pescado, aceite y perfumes cuyo hedor tumbará a todo el mundo, pero que Gala no tendrá muy en cuenta. Las primeras impresiones no son tan importantes después de todo.Lo cierto es que Dalí parece hechizado. El hecho de tener a Gala ahora en carne y hueso es superior a sus fuerzas y algo hace ‘clic’ en la imaginación del pintor surrealista . A partir de entonces sólo existirá Gala. Todo lo demás desaparecerá. Después de aquel primer encuentro en la playa, abandonará sus experimentos olfativos e intentará llamar la atención de la mujer de Eluard de múltiples formas. Al principio, sin éxito, pero en la cabeza de Dalí no hay alternativas, no existe una vida que no lo lleve a los brazos de aquella mujer y el cortejo evolucionará hasta que Gala caiga en una misma obsesión. «Dalí cambió de la noche a la mañana. No hablaba más que de Gala… Una transformación total» Luis Buñuel ‘El último suspiro’Lo más extraordinario del tema es que, hasta entonces, Dalí no tiene relaciones con mujeres y sus amigos y conocidos le tienen por un joven de 25 años asexual y displicente. Eluard y Gala mantienen una relación abierta desde hace tiempo y no existe un ataque de celos por parte del poeta, aunque sí que crecerá en su interior cierto resentimiento cuando vea que ha de marcharse de vuelta a París, pero que su mujer decide quedarse en Cadaqués con Dalí. Los surrealistas son muy modernos y amorales, hasta que les tocan su amor propio, como todos. A principios de septiembre él se marcha. No tardarán mucho en divorciarse.Pero esta historia tiene una segunda parte. Tal y como recuerda el experto en Lorca y Dalí, el periodista Víctor Fernández, al grupo se le unirá Luis Buñuel . Después del éxito de ‘El perro andaluz’, el cineasta viene a ver a su amigo para que le ayude con su siguiente proyecto, ‘ La edad de oro ‘. Sin embargo, ante su sorpresa, Dalí ha cambiado. No es el mismo joven ambicioso y con talento que quiere poner patas arriba el mundo del arte. Ahora no le importa nada del cine, ni el surrealismo. Lo único que hace es hablar de Gala.Surrealismo y pasión desbordadaBuñuel intentará hablar con Dalí, pero le será imposible y la frustración crecerá y crecerá en un grupo cada vez con más grietas. El momento llegará a un punto sin retorno cuando Buñuel, en una de las comidas del grupo, explota y salta sobre Gala. Todos han bebido de más y la todavía mujer de Paul Eluard deja en evidencia a Buñel delante de los demás. El orgullo aragonés del cineasta no lo puede soportar: la empujará al suelo y la agarrará del cuello, tal y como confesó en ‘El último suspiro’ (Booket) . Dalí, de rodillas, le ruega que pare. La situación llega a tal extremo que la hija de Gala, Cécile, se marchará corriendo asustada. El cineasta, al ver esto, suelta a la mujer, que consigue coger aire y apartarse, abrazándose al pintor. La amistad entre Buñuel y Dalí estará rota para siempre.Cuando llegue septiembre, Eluard abandonará Cadaqués con su hija y Gala comenzará una relación con el pintor que no se romperá hasta su muerte 53 años después. Amores, egoísmos, celos, represión, odios, traiciones, el surrealismo sólo exacerba las emociones humanas, pero no ofrece nada diferente y pronto caerá en la mercantilización y el olvido. Y todo empezó y acabó en ese agosto de 1929. ¿Cuánto duran los amores de verano? Algunos, pocos, pero algunos, toda la vida. ¿Cuánto duran los odios de verano? Según un proverbio ovambo, ni siquiera la muerte los calma, permanecen en el tiempo hasta que lo engullen todo. Así de intensa fue la primera semana de agosto en los escarpados caminos que van entre Cadaqués y Portlligat , cuando Dalí ve a Gala por primera vez . Desde entonces se convierte en su único centro, una obsesión ciega que arrasará con todo lo demás. Estamos en los calurosos primeros días de agosto y llegan a Cadaqués el galerista Camille Goemans con su pareja, Yvonne Bernard, así como el pintor René Magritte y su mujer, Georgette. Las parejas se instalan en un piso alquilado cercano al domicilio de Dalí. Poco después llegará el poeta Paul Eluard con su mujer, Gala, y su hija de once años, Cécile. Éstos se hospedarán en el hotel Miramar, hoy llamado La Residencia. Todos quedarán en una l a playa des Llané, en Port Lligat , junto al domicilio familiar de los Dalí. Ese será el momento en que el pintor verá por primera vez a Gala, en bañador, y su obsesión se encenderá para siempre.¿Qué hará el grupo esos días de agosto? Lo mismo que haría cualquier grupo de amigos, tomarán el sol en las pequeñas calas de los alrededores, se bañarán en las aguas cálidas del Mediterráneo y se harán bromas unos a otros. Por la tarde pasearán por el pueblo, beberán, comerán y discutirán con pasión sobre los temas del momento: Freud, los sueños, el futuro del movimiento surrealista o sus propias creaciones. En realidad, Dalí, si no está presente Gala y puede cortejarla, prefiere centrarse en su trabajo, enfrascado en la realización del cuadro ‘El juego lúgubre’ donde recopila sus obsesiones de infancia como un saltamontes, un burro podrido y otros animales cubiertos de excrementos.Según el historiador Ian Gibson en ‘La desaforada vida de Salvador Dalí’ (Anagrama) , Dalí estaba muy nervioso los días previos a la llegada de la comitiva porque ya conocía a Gala de fotos y no podía esperar a conocerla. Según cuenta, Eluard solía llevar fotografías de Gala desnuda en su cartera y es más que probable que enseñase alguna en París a un impresionable Dalí. Una vez sabe que Gala vendrá a Cadaqués, el pintor decide montar una especial puesta en escena para impresionarla. Las primeras impresiones son importantes. Así que rocía su cuerpo con una mezcla de cola de pescado, aceite y perfumes cuyo hedor tumbará a todo el mundo, pero que Gala no tendrá muy en cuenta. Las primeras impresiones no son tan importantes después de todo.Lo cierto es que Dalí parece hechizado. El hecho de tener a Gala ahora en carne y hueso es superior a sus fuerzas y algo hace ‘clic’ en la imaginación del pintor surrealista . A partir de entonces sólo existirá Gala. Todo lo demás desaparecerá. Después de aquel primer encuentro en la playa, abandonará sus experimentos olfativos e intentará llamar la atención de la mujer de Eluard de múltiples formas. Al principio, sin éxito, pero en la cabeza de Dalí no hay alternativas, no existe una vida que no lo lleve a los brazos de aquella mujer y el cortejo evolucionará hasta que Gala caiga en una misma obsesión. «Dalí cambió de la noche a la mañana. No hablaba más que de Gala… Una transformación total» Luis Buñuel ‘El último suspiro’Lo más extraordinario del tema es que, hasta entonces, Dalí no tiene relaciones con mujeres y sus amigos y conocidos le tienen por un joven de 25 años asexual y displicente. Eluard y Gala mantienen una relación abierta desde hace tiempo y no existe un ataque de celos por parte del poeta, aunque sí que crecerá en su interior cierto resentimiento cuando vea que ha de marcharse de vuelta a París, pero que su mujer decide quedarse en Cadaqués con Dalí. Los surrealistas son muy modernos y amorales, hasta que les tocan su amor propio, como todos. A principios de septiembre él se marcha. No tardarán mucho en divorciarse.Pero esta historia tiene una segunda parte. Tal y como recuerda el experto en Lorca y Dalí, el periodista Víctor Fernández, al grupo se le unirá Luis Buñuel . Después del éxito de ‘El perro andaluz’, el cineasta viene a ver a su amigo para que le ayude con su siguiente proyecto, ‘ La edad de oro ‘. Sin embargo, ante su sorpresa, Dalí ha cambiado. No es el mismo joven ambicioso y con talento que quiere poner patas arriba el mundo del arte. Ahora no le importa nada del cine, ni el surrealismo. Lo único que hace es hablar de Gala.Surrealismo y pasión desbordadaBuñuel intentará hablar con Dalí, pero le será imposible y la frustración crecerá y crecerá en un grupo cada vez con más grietas. El momento llegará a un punto sin retorno cuando Buñuel, en una de las comidas del grupo, explota y salta sobre Gala. Todos han bebido de más y la todavía mujer de Paul Eluard deja en evidencia a Buñel delante de los demás. El orgullo aragonés del cineasta no lo puede soportar: la empujará al suelo y la agarrará del cuello, tal y como confesó en ‘El último suspiro’ (Booket) . Dalí, de rodillas, le ruega que pare. La situación llega a tal extremo que la hija de Gala, Cécile, se marchará corriendo asustada. El cineasta, al ver esto, suelta a la mujer, que consigue coger aire y apartarse, abrazándose al pintor. La amistad entre Buñuel y Dalí estará rota para siempre.Cuando llegue septiembre, Eluard abandonará Cadaqués con su hija y Gala comenzará una relación con el pintor que no se romperá hasta su muerte 53 años después. Amores, egoísmos, celos, represión, odios, traiciones, el surrealismo sólo exacerba las emociones humanas, pero no ofrece nada diferente y pronto caerá en la mercantilización y el olvido. Y todo empezó y acabó en ese agosto de 1929. RSS de noticias de cultura
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