El aceleracionismo tecnológico de los magnates, tan acostumbrados a arrasar con cualquier regulación que frene su instinto de vigilancia, encuentra un tope en la voz offline de una comunidad hacktivista. La calle se viraliza. Los manifestantes ganaron su primera batalla, visibilizando el lobby tecnológico, las redes de influencia y las inversiones extractivistas, de una forma ácida y creativa, apta para todo público. Tal vez su mayor logro haya sido que el nombre de Peter Thiel, el ideólogo profeta de Silicon Valley, resuene en las mesas familiares.
El rechazo a las grandes tecnológicas y sus formas de vigilancia se convirtió en una sátira en Argentina, donde un grupo de manifestantes vestidos del mago de ‘El Señor de los Anillos’ protestó contra el CEO de Palantir
El aceleracionismo tecnológico de los magnates, tan acostumbrados a arrasar con cualquier regulación que frene su instinto de vigilancia, encuentra un tope en la voz offline de una comunidad hacktivista. La calle se viraliza. Los manifestantes ganaron su primera batalla, visibilizando el lobby tecnológico, las redes de influencia y las inversiones extractivistas, de una forma ácida y creativa, apta para todo público. Tal vez su mayor logro haya sido que el nombre de Peter Thiel, el ideólogo profeta de Silicon Valley, resuene en las mesas familiares.
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