Luis García Plaza entró en el Sevilla FC como salvador -o intentando conseguir un milagro- y, poco a poco, va entrando en materia, imponiendo un estilo de juego, aparte de una disciplina en el comportamiento dentro y fuera del terreno de juego. El técnico madrileño es una persona muy cercana a sus jugadores. Quieren que tengan en él un jefe con el que se puede conversar. Tan cercano es que él mismo dio un paso adelante complicado al trasladarle a algunos de los futbolistas que habían ayudado a conseguir la salvación que debían abandonar el club en verano, con el riesgo de que no terminasen saliendo, y tener que volver a reengancharlos a su causa, pese a haber escuchado de su propia boca que no contaba con ellos. Un aspecto que ha tratado de limar el técnico es lo que hacen sus pupilos fuera de la ciudad deportiva . Ha elevado el nivel de control no sólo físico, sino también en lo que respecta a la alimentación y al peso adecuado que deben mostrar los profesionales en la báscula.Porque todos los clubes tienen en su estructura deportiva a nutricionistas que se encargan de todo aquello que pueden ingerir los jugadores. Los vigilan y controlan, aunque cada jugador tiene sus propias particularidades. Hay quien puede y debe comer más, mientras otros necesitan cuidarse al extremo para que la báscula no les incrimine . De todos modos, los miembros de la plantilla pasan unas horas en la ciudad deportiva y el resto en sus hogares, por lo que el cuidado debe traspasar los límites de la ciudad deportiva. Para ello, además de planes individualizados que están al alcance de todos los jugadores, García Plaza ha impuesto un modo de control férreo, que consiste en que los jugadores deban pesarse varias veces a la semana , para estar en perfecto estado de revista de cara al partido del fin de semana. Eso para comenzar.El entrenador del Sevilla, junto a su equipo de trabajo, también llevan a cabo un control de pliegues cutáneos, es decir, miden el nivel de grasa corporal que un futbolista tiene en diferentes zonas de su cuerpo, del que ya han extraído datos con anterioridad, para ver si deben centrar el trabajo en ciertas tareas para que pierda esa grasa acumulada. Son pequeños avances o hitos que va consiguiendo García Plaza con un vestuario que le ha comprado el discurso y sus métodos, aplicados con una temporada entera por delante, viendo que además se consiguen los resultados. Es parte del secreto de que el Sevilla sea uno de los equipos que mayor intensidad física mete en los encuentros , demostrando que la preparación física no va sólo de entrenamientos exigentes y de jugadores con un componente físico más adecuado para mantener la exigencia más minutos, sino que también la alimentación y el control de la báscula ayudan a una mayor concienciación sobre cómo elevar el nivel individual de cada jugador, lo que revierte finalmente en todo el equipo.Sin ir más lejos, el propio García Plaza cogió al Sevilla el pasado mes de marzo, en una situación desesperada . Apenas tuvo tiempo de ordenar al equipo en una forma de juego más práctica que vistosa y entender qué hombres podían ayudarle a conseguir la permanencia. Tuvo tiempo, no obstante, de ver el estado físico y el peso de sus hombres, asombrado por una falta de control que, habitualmente, incide en lesiones musculares de hombres que no están al 100% de su capacidad para la práctica deportiva. Tuvo que mirar para otro lado y centrarse en que jugasen los que mejor estuvieran, aparte de aquellos que entendía que se dejarían el alma, con más o menos peso en su estructura corporal.De la báscula al gimnasioNo sólo se centra el entrenador del Sevilla y su cuerpo técnico en aquellos casos que necesitan ser vigilados para que la báscula no delate cierta dejadez. También quiere que aquellos más delgados o fibrosos ganen en potencia y musculatura . Es el caso de una de las sensaciones de este arranque de curso. Miguel Sierra ya ha desvelado cómo su entrenador le dijo que se preparase en verano para ser uno más, que contaba con él. El propio García Plaza valoró en ABC de Sevilla cómo entendía que el granadino podía crecer en Nervión. «Tuve una conversación él el año pasado porque a mí los entrenamientos me gustaba», comenzó el técnico madrileño.«También le dije que si estoy yo en el banquillo -ante las dudas de si continuaría con otra propiedad-, quiero verte en pretemporada. Y si te lo ganas, te voy a poner. Y así ha sido. En pretemporada ha disputado minutos y yo decía este chico va a ser titular. Pero tenía que trabajar físicamente en verano, un trabajo de musculación. Está mucho mejor . Y ahora sí tiene que crecer más, pero sobre todo la confianza», desveló. Y la confianza es recíproca. La que le ha dado primero el entrenador y la respuesta de Sierra, siendo titular y jugador importante en el inicio de curso. Ahora le toca mantenerlo con el trabajo diario, en la ciudad deportiva y fuera de ella, como esa labor preventiva o de refuerzo que muchos profesionales realizan por las tardes, donde el trabajo de gimnasio o adaptado adquiere una relevancia sensible . El Sevilla de García Plaza se está caracterizando por tener una identidad, por competir al máximo incluso en los entrenamientos, reforzando la idea de unidad y de grupo, con el sello del trabajo y el esfuerzo por encima del propio nivel individual de los futbolistas . En eso, en la labor y la capacidad de cada uno está centrado el preparador nervionense. Que ninguno se salga del camino marcado y todos sigan las directrices del jefe. Estado físico envidiable y cabeza despejada para llevar al Sevilla a una temporada sin sobresaltos. El terreno está abonado. Y sin gota de grasa. Luis García Plaza entró en el Sevilla FC como salvador -o intentando conseguir un milagro- y, poco a poco, va entrando en materia, imponiendo un estilo de juego, aparte de una disciplina en el comportamiento dentro y fuera del terreno de juego. El técnico madrileño es una persona muy cercana a sus jugadores. Quieren que tengan en él un jefe con el que se puede conversar. Tan cercano es que él mismo dio un paso adelante complicado al trasladarle a algunos de los futbolistas que habían ayudado a conseguir la salvación que debían abandonar el club en verano, con el riesgo de que no terminasen saliendo, y tener que volver a reengancharlos a su causa, pese a haber escuchado de su propia boca que no contaba con ellos. Un aspecto que ha tratado de limar el técnico es lo que hacen sus pupilos fuera de la ciudad deportiva . Ha elevado el nivel de control no sólo físico, sino también en lo que respecta a la alimentación y al peso adecuado que deben mostrar los profesionales en la báscula.Porque todos los clubes tienen en su estructura deportiva a nutricionistas que se encargan de todo aquello que pueden ingerir los jugadores. Los vigilan y controlan, aunque cada jugador tiene sus propias particularidades. Hay quien puede y debe comer más, mientras otros necesitan cuidarse al extremo para que la báscula no les incrimine . De todos modos, los miembros de la plantilla pasan unas horas en la ciudad deportiva y el resto en sus hogares, por lo que el cuidado debe traspasar los límites de la ciudad deportiva. Para ello, además de planes individualizados que están al alcance de todos los jugadores, García Plaza ha impuesto un modo de control férreo, que consiste en que los jugadores deban pesarse varias veces a la semana , para estar en perfecto estado de revista de cara al partido del fin de semana. Eso para comenzar.El entrenador del Sevilla, junto a su equipo de trabajo, también llevan a cabo un control de pliegues cutáneos, es decir, miden el nivel de grasa corporal que un futbolista tiene en diferentes zonas de su cuerpo, del que ya han extraído datos con anterioridad, para ver si deben centrar el trabajo en ciertas tareas para que pierda esa grasa acumulada. Son pequeños avances o hitos que va consiguiendo García Plaza con un vestuario que le ha comprado el discurso y sus métodos, aplicados con una temporada entera por delante, viendo que además se consiguen los resultados. Es parte del secreto de que el Sevilla sea uno de los equipos que mayor intensidad física mete en los encuentros , demostrando que la preparación física no va sólo de entrenamientos exigentes y de jugadores con un componente físico más adecuado para mantener la exigencia más minutos, sino que también la alimentación y el control de la báscula ayudan a una mayor concienciación sobre cómo elevar el nivel individual de cada jugador, lo que revierte finalmente en todo el equipo.Sin ir más lejos, el propio García Plaza cogió al Sevilla el pasado mes de marzo, en una situación desesperada . Apenas tuvo tiempo de ordenar al equipo en una forma de juego más práctica que vistosa y entender qué hombres podían ayudarle a conseguir la permanencia. Tuvo tiempo, no obstante, de ver el estado físico y el peso de sus hombres, asombrado por una falta de control que, habitualmente, incide en lesiones musculares de hombres que no están al 100% de su capacidad para la práctica deportiva. Tuvo que mirar para otro lado y centrarse en que jugasen los que mejor estuvieran, aparte de aquellos que entendía que se dejarían el alma, con más o menos peso en su estructura corporal.De la báscula al gimnasioNo sólo se centra el entrenador del Sevilla y su cuerpo técnico en aquellos casos que necesitan ser vigilados para que la báscula no delate cierta dejadez. También quiere que aquellos más delgados o fibrosos ganen en potencia y musculatura . Es el caso de una de las sensaciones de este arranque de curso. Miguel Sierra ya ha desvelado cómo su entrenador le dijo que se preparase en verano para ser uno más, que contaba con él. El propio García Plaza valoró en ABC de Sevilla cómo entendía que el granadino podía crecer en Nervión. «Tuve una conversación él el año pasado porque a mí los entrenamientos me gustaba», comenzó el técnico madrileño.«También le dije que si estoy yo en el banquillo -ante las dudas de si continuaría con otra propiedad-, quiero verte en pretemporada. Y si te lo ganas, te voy a poner. Y así ha sido. En pretemporada ha disputado minutos y yo decía este chico va a ser titular. Pero tenía que trabajar físicamente en verano, un trabajo de musculación. Está mucho mejor . Y ahora sí tiene que crecer más, pero sobre todo la confianza», desveló. Y la confianza es recíproca. La que le ha dado primero el entrenador y la respuesta de Sierra, siendo titular y jugador importante en el inicio de curso. Ahora le toca mantenerlo con el trabajo diario, en la ciudad deportiva y fuera de ella, como esa labor preventiva o de refuerzo que muchos profesionales realizan por las tardes, donde el trabajo de gimnasio o adaptado adquiere una relevancia sensible . El Sevilla de García Plaza se está caracterizando por tener una identidad, por competir al máximo incluso en los entrenamientos, reforzando la idea de unidad y de grupo, con el sello del trabajo y el esfuerzo por encima del propio nivel individual de los futbolistas . En eso, en la labor y la capacidad de cada uno está centrado el preparador nervionense. Que ninguno se salga del camino marcado y todos sigan las directrices del jefe. Estado físico envidiable y cabeza despejada para llevar al Sevilla a una temporada sin sobresaltos. El terreno está abonado. Y sin gota de grasa. Luis García Plaza entró en el Sevilla FC como salvador -o intentando conseguir un milagro- y, poco a poco, va entrando en materia, imponiendo un estilo de juego, aparte de una disciplina en el comportamiento dentro y fuera del terreno de juego. El técnico madrileño es una persona muy cercana a sus jugadores. Quieren que tengan en él un jefe con el que se puede conversar. Tan cercano es que él mismo dio un paso adelante complicado al trasladarle a algunos de los futbolistas que habían ayudado a conseguir la salvación que debían abandonar el club en verano, con el riesgo de que no terminasen saliendo, y tener que volver a reengancharlos a su causa, pese a haber escuchado de su propia boca que no contaba con ellos. Un aspecto que ha tratado de limar el técnico es lo que hacen sus pupilos fuera de la ciudad deportiva . Ha elevado el nivel de control no sólo físico, sino también en lo que respecta a la alimentación y al peso adecuado que deben mostrar los profesionales en la báscula.Porque todos los clubes tienen en su estructura deportiva a nutricionistas que se encargan de todo aquello que pueden ingerir los jugadores. Los vigilan y controlan, aunque cada jugador tiene sus propias particularidades. Hay quien puede y debe comer más, mientras otros necesitan cuidarse al extremo para que la báscula no les incrimine . De todos modos, los miembros de la plantilla pasan unas horas en la ciudad deportiva y el resto en sus hogares, por lo que el cuidado debe traspasar los límites de la ciudad deportiva. Para ello, además de planes individualizados que están al alcance de todos los jugadores, García Plaza ha impuesto un modo de control férreo, que consiste en que los jugadores deban pesarse varias veces a la semana , para estar en perfecto estado de revista de cara al partido del fin de semana. Eso para comenzar.El entrenador del Sevilla, junto a su equipo de trabajo, también llevan a cabo un control de pliegues cutáneos, es decir, miden el nivel de grasa corporal que un futbolista tiene en diferentes zonas de su cuerpo, del que ya han extraído datos con anterioridad, para ver si deben centrar el trabajo en ciertas tareas para que pierda esa grasa acumulada. Son pequeños avances o hitos que va consiguiendo García Plaza con un vestuario que le ha comprado el discurso y sus métodos, aplicados con una temporada entera por delante, viendo que además se consiguen los resultados. Es parte del secreto de que el Sevilla sea uno de los equipos que mayor intensidad física mete en los encuentros , demostrando que la preparación física no va sólo de entrenamientos exigentes y de jugadores con un componente físico más adecuado para mantener la exigencia más minutos, sino que también la alimentación y el control de la báscula ayudan a una mayor concienciación sobre cómo elevar el nivel individual de cada jugador, lo que revierte finalmente en todo el equipo.Sin ir más lejos, el propio García Plaza cogió al Sevilla el pasado mes de marzo, en una situación desesperada . Apenas tuvo tiempo de ordenar al equipo en una forma de juego más práctica que vistosa y entender qué hombres podían ayudarle a conseguir la permanencia. Tuvo tiempo, no obstante, de ver el estado físico y el peso de sus hombres, asombrado por una falta de control que, habitualmente, incide en lesiones musculares de hombres que no están al 100% de su capacidad para la práctica deportiva. Tuvo que mirar para otro lado y centrarse en que jugasen los que mejor estuvieran, aparte de aquellos que entendía que se dejarían el alma, con más o menos peso en su estructura corporal.De la báscula al gimnasioNo sólo se centra el entrenador del Sevilla y su cuerpo técnico en aquellos casos que necesitan ser vigilados para que la báscula no delate cierta dejadez. También quiere que aquellos más delgados o fibrosos ganen en potencia y musculatura . Es el caso de una de las sensaciones de este arranque de curso. Miguel Sierra ya ha desvelado cómo su entrenador le dijo que se preparase en verano para ser uno más, que contaba con él. El propio García Plaza valoró en ABC de Sevilla cómo entendía que el granadino podía crecer en Nervión. «Tuve una conversación él el año pasado porque a mí los entrenamientos me gustaba», comenzó el técnico madrileño.«También le dije que si estoy yo en el banquillo -ante las dudas de si continuaría con otra propiedad-, quiero verte en pretemporada. Y si te lo ganas, te voy a poner. Y así ha sido. En pretemporada ha disputado minutos y yo decía este chico va a ser titular. Pero tenía que trabajar físicamente en verano, un trabajo de musculación. Está mucho mejor . Y ahora sí tiene que crecer más, pero sobre todo la confianza», desveló. Y la confianza es recíproca. La que le ha dado primero el entrenador y la respuesta de Sierra, siendo titular y jugador importante en el inicio de curso. Ahora le toca mantenerlo con el trabajo diario, en la ciudad deportiva y fuera de ella, como esa labor preventiva o de refuerzo que muchos profesionales realizan por las tardes, donde el trabajo de gimnasio o adaptado adquiere una relevancia sensible . El Sevilla de García Plaza se está caracterizando por tener una identidad, por competir al máximo incluso en los entrenamientos, reforzando la idea de unidad y de grupo, con el sello del trabajo y el esfuerzo por encima del propio nivel individual de los futbolistas . En eso, en la labor y la capacidad de cada uno está centrado el preparador nervionense. Que ninguno se salga del camino marcado y todos sigan las directrices del jefe. Estado físico envidiable y cabeza despejada para llevar al Sevilla a una temporada sin sobresaltos. El terreno está abonado. Y sin gota de grasa. RSS de noticias de deportes
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