José María Garzón es el hombre de este fin de semana de Pasión, el empresario sobre cuyos hombros recae el mayor peso de la Semana Santa taurina. De su gestión dependen las corridas de Sevilla y Málaga. Primero, el sábado de Gloria en Málaga: un cartel de campanillas donde se dan cita el arte de Juan Ortega y Pablo Aguado con el valor de Saúl Jiménez Fortes, el torero de la tierra. Probablemente sea su última corrida en el coso que revitalizó: «Hemos levantado una plaza que no estaba en su mejor momento». Lo dice él, y lo confirma cualquiera que se asome a los tendidos y compare el antes y el después de Lances de Futuro.Largo y tendido hemos hablado de la vergüenza de Zaragoza : un concurso declarado nulo, convertido en una chirigota por un pliego chapucero y por la incapacidad de los empresarios de remar en la misma dirección. El ‘no es no’ acabó cobrando tintes sanchistas.Noticia relacionada opinion No No La hora de la verdad Anoet, los infieles y la incoherencia ante un pliego kafkiano Rosario Pérez Pero, atención, no perdamos de vista la otra canallada del año de los concursos: la negativa a concederle la prórroga a Garzón en el 150 aniversario de la Malagueta, un coso que resucitó bajo sus riendas y sus campañas de promoción de la tauromaquia. Curiosamente, cuando se celebre la efeméride (11 de junio), su contrato seguirá todavía en vigor. ¿Quién anunciará entonces la corrida del aniversario? ¿Lances de Futuro o Tauroemoción (empresa ganadora)?Tras el capítulo malagueño del sábado, el protagonismo de Garzón crece: el Domingo de Resurrección se focaliza en Sevilla con el regreso de Morante de la Puebla junto a Roca Rey y David de Miranda. Con un ‘No hay billetes’ que podría llenar dos Maestranzas se estrena como gerente del coso hispalense. Y con la tele presente. Después del viacrucis por el que tuvo que pasar el último año -aún escuecen las heridas de Santander-, Garzón se ha convertido en el empresario de moda -y con poder-, el hombre que maneja las llaves de Sevilla, Córdoba y Cuatro Caminos, esos caminos que esta Semana Santa conducen a la Roma del toreo, a esa Maestranza que aguarda a su ‘santidad’ Morante. José María Garzón es el hombre de este fin de semana de Pasión, el empresario sobre cuyos hombros recae el mayor peso de la Semana Santa taurina. De su gestión dependen las corridas de Sevilla y Málaga. Primero, el sábado de Gloria en Málaga: un cartel de campanillas donde se dan cita el arte de Juan Ortega y Pablo Aguado con el valor de Saúl Jiménez Fortes, el torero de la tierra. Probablemente sea su última corrida en el coso que revitalizó: «Hemos levantado una plaza que no estaba en su mejor momento». Lo dice él, y lo confirma cualquiera que se asome a los tendidos y compare el antes y el después de Lances de Futuro.Largo y tendido hemos hablado de la vergüenza de Zaragoza : un concurso declarado nulo, convertido en una chirigota por un pliego chapucero y por la incapacidad de los empresarios de remar en la misma dirección. El ‘no es no’ acabó cobrando tintes sanchistas.Noticia relacionada opinion No No La hora de la verdad Anoet, los infieles y la incoherencia ante un pliego kafkiano Rosario Pérez Pero, atención, no perdamos de vista la otra canallada del año de los concursos: la negativa a concederle la prórroga a Garzón en el 150 aniversario de la Malagueta, un coso que resucitó bajo sus riendas y sus campañas de promoción de la tauromaquia. Curiosamente, cuando se celebre la efeméride (11 de junio), su contrato seguirá todavía en vigor. ¿Quién anunciará entonces la corrida del aniversario? ¿Lances de Futuro o Tauroemoción (empresa ganadora)?Tras el capítulo malagueño del sábado, el protagonismo de Garzón crece: el Domingo de Resurrección se focaliza en Sevilla con el regreso de Morante de la Puebla junto a Roca Rey y David de Miranda. Con un ‘No hay billetes’ que podría llenar dos Maestranzas se estrena como gerente del coso hispalense. Y con la tele presente. Después del viacrucis por el que tuvo que pasar el último año -aún escuecen las heridas de Santander-, Garzón se ha convertido en el empresario de moda -y con poder-, el hombre que maneja las llaves de Sevilla, Córdoba y Cuatro Caminos, esos caminos que esta Semana Santa conducen a la Roma del toreo, a esa Maestranza que aguarda a su ‘santidad’ Morante. José María Garzón es el hombre de este fin de semana de Pasión, el empresario sobre cuyos hombros recae el mayor peso de la Semana Santa taurina. De su gestión dependen las corridas de Sevilla y Málaga. Primero, el sábado de Gloria en Málaga: un cartel de campanillas donde se dan cita el arte de Juan Ortega y Pablo Aguado con el valor de Saúl Jiménez Fortes, el torero de la tierra. Probablemente sea su última corrida en el coso que revitalizó: «Hemos levantado una plaza que no estaba en su mejor momento». Lo dice él, y lo confirma cualquiera que se asome a los tendidos y compare el antes y el después de Lances de Futuro.Largo y tendido hemos hablado de la vergüenza de Zaragoza : un concurso declarado nulo, convertido en una chirigota por un pliego chapucero y por la incapacidad de los empresarios de remar en la misma dirección. El ‘no es no’ acabó cobrando tintes sanchistas.Noticia relacionada opinion No No La hora de la verdad Anoet, los infieles y la incoherencia ante un pliego kafkiano Rosario Pérez Pero, atención, no perdamos de vista la otra canallada del año de los concursos: la negativa a concederle la prórroga a Garzón en el 150 aniversario de la Malagueta, un coso que resucitó bajo sus riendas y sus campañas de promoción de la tauromaquia. Curiosamente, cuando se celebre la efeméride (11 de junio), su contrato seguirá todavía en vigor. ¿Quién anunciará entonces la corrida del aniversario? ¿Lances de Futuro o Tauroemoción (empresa ganadora)?Tras el capítulo malagueño del sábado, el protagonismo de Garzón crece: el Domingo de Resurrección se focaliza en Sevilla con el regreso de Morante de la Puebla junto a Roca Rey y David de Miranda. Con un ‘No hay billetes’ que podría llenar dos Maestranzas se estrena como gerente del coso hispalense. Y con la tele presente. Después del viacrucis por el que tuvo que pasar el último año -aún escuecen las heridas de Santander-, Garzón se ha convertido en el empresario de moda -y con poder-, el hombre que maneja las llaves de Sevilla, Córdoba y Cuatro Caminos, esos caminos que esta Semana Santa conducen a la Roma del toreo, a esa Maestranza que aguarda a su ‘santidad’ Morante. RSS de noticias de cultura
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