«Lo peor de ser buscado por la policía en una ciudad como Barcelona es que todo abre muy tarde». Así inicia George Orwell el cardíaco relato de su huida de la Ciudad Condal en ‘Homenaje a Cataluña’. Sólo la suerte y la astucia de su mujer le salvaron la vida, malherido, durmiendo en las calles, sin poder regresar a su hotel perseguido por espías y policía secreta, y sin acabar de comprender cómo su compromiso político podía haber derivado en ese esperpento final. Estamos en la víspera de San Juan, en el verano de 1937 , y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) acaba de ser ilegalizado por el gobierno republicano tras los enfrentamientos de las Jornadas de Mayo. Sus sedes están destrozadas, sus libros tirados en el suelo y pisoteados y sus símbolos borrados o caricaturizados. La desesperación de los milicianos del partido que regresaban del frente después de sobrevivir el fuego enemigo sólo para descubrir sus casas asaltadas y sus vidas amenazadas por gente de su propio bando es estremecedor.Orwell es uno de estos milicianos. Por las noches, no puede ir a ningún hotel o posada porque puede ser delatado, con lo que malvive en la calle, escondiéndose como puede y rezando por que el sol vuelva pronto. Sólo durante el día, con la gente en las calles, puede pasar desapercibido. « Las calles estaban atestadas de guardias civiles , guardias de asalto, carabineros y policía ordinaria, además de Dios sabe cuántos espías de paisano; aun así, no podían detener a todo el mundo que pasaba», recuerda.Orwell estaba mal herido. El 20 de mayo , en el frente de Huesca, un francotirador le hirió en el cuello, salvando la vida por milímetros. Cuando abandona el hospital y regresa a Barcelona, va directo al Hotel Continental, donde vive su mujer, Eileen O’Shaughnessy. Al verle, sorprendida y aterrorizada al mismo tiempo, lo abraza y le susurra al oído: «¡Sal de aquí inmediatamente!». Unos días antes, la policía ya había invadido su habitación, interrogándola hasta caer en el miedo más absoluto. Seis hombres empezaron a aporrear la puerta de su habitación y se repartieron de forma estudiada por la estancia. Registraron todo con detalle, requisaron los papeles que vieron, encontraron incluso una versión en francés del ‘Mein Kampf’, de Hitler y un panfleto de Stalin sobre cómo matar trotskistas. Eileen permaneció estirada en la cama durante las dos horas que duró el registro y ninguno de aquellos hombres se atrevió, por pudor, a molestarla. Así consiguió salvar los pasaportes y los diarios de Orwell. Estaban ocultos tras las sábanas.Comienzan así los días del escritor vagabundeando por la ciudad. Los baños públicos son su refugio favorito, hasta que la policía hace una redada y detiene a «varios trotskistas en estado natural» . Orwell consigue escapar y puede llegar al consulado británico con su mujer. Allí empiezan a trazar un plan de huida antes de que la situación se vuelva insostenible y el escritor de ‘1984’ acabe encarcelado. «Creo que los anarquistas mostraron mal gusto al no volar la Sagrada Familia cuando tuvieron la oportunidad» George Orwell ‘Homenaje a Cataluña’En ese momento, le informan de la muerte en prisión de uno de sus mejores amigos en el frente, el escocés Bob Smillie , «uno de los jóvenes más duros que he conocido, y el único que pasó tres meses en una trinchera sin enfermar un sólo día». Orwell cree que ha sido fusilado, aunque la historia oficial es que ha sufrido un apendicitis. Lo cierto, según cuenta, es que lo apalearon intentando que delatara a sus compañeros y lo dejaron morir después como a un perro. El rencor y la decepción dominan la imaginación del escritor inglés, que dejará de creer en el poder de las grandes ideologías. Orwell sabe que tiene que salir de allí rápido si quiere salvar la vida. El plan es el siguiente. La policía y los agentes soviéticos buscan ‘trotskistas’, ahora tildados de espías fascistas. La imagen tradicional de ellos es la de hombres desaliñados, de aspecto harapiento, así que deciden romper todas las expectativas. Se visten con las ropas más lujosas que tienen al alcance y fingen ser turistas ingleses de la alta burguesía que sólo quieren regresar a casa. Van a la estación de tren, acompañados de John McNair y Stafford Cottman , compañeros de Orwell en el POUM. Ríen, fingen ser personas frívolas y despreocupadas, y consiguen que nadie les hagan preguntas. Inspiración para sus obrasAl final, consiguen llegar a Portbou y desde allí llegan a Londres a mediados de julio. Dos días después de escapar de Barcelona, se firma la petición oficial de arresto contra George Orwell. Estas experiencias acabarían por inspirar sus grandes obras maestras, como ‘1984’ y ‘Rebelión en la granja’. El inicio del verano de 1937 se convirtió así en el momento más tenso de la vida de Orwell y el final de ‘Homenaje a Cataluña’. Y pensar que los diarios y páginas que sirvieron de apuntes al libro estaban bajo unas sábanas, mientras seis policías buscaban todo lo que pudiese incriminar al escritor, convierte esta historia en todavía más fascinante. «Lo peor de ser buscado por la policía en una ciudad como Barcelona es que todo abre muy tarde». Así inicia George Orwell el cardíaco relato de su huida de la Ciudad Condal en ‘Homenaje a Cataluña’. Sólo la suerte y la astucia de su mujer le salvaron la vida, malherido, durmiendo en las calles, sin poder regresar a su hotel perseguido por espías y policía secreta, y sin acabar de comprender cómo su compromiso político podía haber derivado en ese esperpento final. Estamos en la víspera de San Juan, en el verano de 1937 , y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) acaba de ser ilegalizado por el gobierno republicano tras los enfrentamientos de las Jornadas de Mayo. Sus sedes están destrozadas, sus libros tirados en el suelo y pisoteados y sus símbolos borrados o caricaturizados. La desesperación de los milicianos del partido que regresaban del frente después de sobrevivir el fuego enemigo sólo para descubrir sus casas asaltadas y sus vidas amenazadas por gente de su propio bando es estremecedor.Orwell es uno de estos milicianos. Por las noches, no puede ir a ningún hotel o posada porque puede ser delatado, con lo que malvive en la calle, escondiéndose como puede y rezando por que el sol vuelva pronto. Sólo durante el día, con la gente en las calles, puede pasar desapercibido. « Las calles estaban atestadas de guardias civiles , guardias de asalto, carabineros y policía ordinaria, además de Dios sabe cuántos espías de paisano; aun así, no podían detener a todo el mundo que pasaba», recuerda.Orwell estaba mal herido. El 20 de mayo , en el frente de Huesca, un francotirador le hirió en el cuello, salvando la vida por milímetros. Cuando abandona el hospital y regresa a Barcelona, va directo al Hotel Continental, donde vive su mujer, Eileen O’Shaughnessy. Al verle, sorprendida y aterrorizada al mismo tiempo, lo abraza y le susurra al oído: «¡Sal de aquí inmediatamente!». Unos días antes, la policía ya había invadido su habitación, interrogándola hasta caer en el miedo más absoluto. Seis hombres empezaron a aporrear la puerta de su habitación y se repartieron de forma estudiada por la estancia. Registraron todo con detalle, requisaron los papeles que vieron, encontraron incluso una versión en francés del ‘Mein Kampf’, de Hitler y un panfleto de Stalin sobre cómo matar trotskistas. Eileen permaneció estirada en la cama durante las dos horas que duró el registro y ninguno de aquellos hombres se atrevió, por pudor, a molestarla. Así consiguió salvar los pasaportes y los diarios de Orwell. Estaban ocultos tras las sábanas.Comienzan así los días del escritor vagabundeando por la ciudad. Los baños públicos son su refugio favorito, hasta que la policía hace una redada y detiene a «varios trotskistas en estado natural» . Orwell consigue escapar y puede llegar al consulado británico con su mujer. Allí empiezan a trazar un plan de huida antes de que la situación se vuelva insostenible y el escritor de ‘1984’ acabe encarcelado. «Creo que los anarquistas mostraron mal gusto al no volar la Sagrada Familia cuando tuvieron la oportunidad» George Orwell ‘Homenaje a Cataluña’En ese momento, le informan de la muerte en prisión de uno de sus mejores amigos en el frente, el escocés Bob Smillie , «uno de los jóvenes más duros que he conocido, y el único que pasó tres meses en una trinchera sin enfermar un sólo día». Orwell cree que ha sido fusilado, aunque la historia oficial es que ha sufrido un apendicitis. Lo cierto, según cuenta, es que lo apalearon intentando que delatara a sus compañeros y lo dejaron morir después como a un perro. El rencor y la decepción dominan la imaginación del escritor inglés, que dejará de creer en el poder de las grandes ideologías. Orwell sabe que tiene que salir de allí rápido si quiere salvar la vida. El plan es el siguiente. La policía y los agentes soviéticos buscan ‘trotskistas’, ahora tildados de espías fascistas. La imagen tradicional de ellos es la de hombres desaliñados, de aspecto harapiento, así que deciden romper todas las expectativas. Se visten con las ropas más lujosas que tienen al alcance y fingen ser turistas ingleses de la alta burguesía que sólo quieren regresar a casa. Van a la estación de tren, acompañados de John McNair y Stafford Cottman , compañeros de Orwell en el POUM. Ríen, fingen ser personas frívolas y despreocupadas, y consiguen que nadie les hagan preguntas. Inspiración para sus obrasAl final, consiguen llegar a Portbou y desde allí llegan a Londres a mediados de julio. Dos días después de escapar de Barcelona, se firma la petición oficial de arresto contra George Orwell. Estas experiencias acabarían por inspirar sus grandes obras maestras, como ‘1984’ y ‘Rebelión en la granja’. El inicio del verano de 1937 se convirtió así en el momento más tenso de la vida de Orwell y el final de ‘Homenaje a Cataluña’. Y pensar que los diarios y páginas que sirvieron de apuntes al libro estaban bajo unas sábanas, mientras seis policías buscaban todo lo que pudiese incriminar al escritor, convierte esta historia en todavía más fascinante. «Lo peor de ser buscado por la policía en una ciudad como Barcelona es que todo abre muy tarde». Así inicia George Orwell el cardíaco relato de su huida de la Ciudad Condal en ‘Homenaje a Cataluña’. Sólo la suerte y la astucia de su mujer le salvaron la vida, malherido, durmiendo en las calles, sin poder regresar a su hotel perseguido por espías y policía secreta, y sin acabar de comprender cómo su compromiso político podía haber derivado en ese esperpento final. Estamos en la víspera de San Juan, en el verano de 1937 , y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) acaba de ser ilegalizado por el gobierno republicano tras los enfrentamientos de las Jornadas de Mayo. Sus sedes están destrozadas, sus libros tirados en el suelo y pisoteados y sus símbolos borrados o caricaturizados. La desesperación de los milicianos del partido que regresaban del frente después de sobrevivir el fuego enemigo sólo para descubrir sus casas asaltadas y sus vidas amenazadas por gente de su propio bando es estremecedor.Orwell es uno de estos milicianos. Por las noches, no puede ir a ningún hotel o posada porque puede ser delatado, con lo que malvive en la calle, escondiéndose como puede y rezando por que el sol vuelva pronto. Sólo durante el día, con la gente en las calles, puede pasar desapercibido. « Las calles estaban atestadas de guardias civiles , guardias de asalto, carabineros y policía ordinaria, además de Dios sabe cuántos espías de paisano; aun así, no podían detener a todo el mundo que pasaba», recuerda.Orwell estaba mal herido. El 20 de mayo , en el frente de Huesca, un francotirador le hirió en el cuello, salvando la vida por milímetros. Cuando abandona el hospital y regresa a Barcelona, va directo al Hotel Continental, donde vive su mujer, Eileen O’Shaughnessy. Al verle, sorprendida y aterrorizada al mismo tiempo, lo abraza y le susurra al oído: «¡Sal de aquí inmediatamente!». Unos días antes, la policía ya había invadido su habitación, interrogándola hasta caer en el miedo más absoluto. Seis hombres empezaron a aporrear la puerta de su habitación y se repartieron de forma estudiada por la estancia. Registraron todo con detalle, requisaron los papeles que vieron, encontraron incluso una versión en francés del ‘Mein Kampf’, de Hitler y un panfleto de Stalin sobre cómo matar trotskistas. Eileen permaneció estirada en la cama durante las dos horas que duró el registro y ninguno de aquellos hombres se atrevió, por pudor, a molestarla. Así consiguió salvar los pasaportes y los diarios de Orwell. Estaban ocultos tras las sábanas.Comienzan así los días del escritor vagabundeando por la ciudad. Los baños públicos son su refugio favorito, hasta que la policía hace una redada y detiene a «varios trotskistas en estado natural» . Orwell consigue escapar y puede llegar al consulado británico con su mujer. Allí empiezan a trazar un plan de huida antes de que la situación se vuelva insostenible y el escritor de ‘1984’ acabe encarcelado. «Creo que los anarquistas mostraron mal gusto al no volar la Sagrada Familia cuando tuvieron la oportunidad» George Orwell ‘Homenaje a Cataluña’En ese momento, le informan de la muerte en prisión de uno de sus mejores amigos en el frente, el escocés Bob Smillie , «uno de los jóvenes más duros que he conocido, y el único que pasó tres meses en una trinchera sin enfermar un sólo día». Orwell cree que ha sido fusilado, aunque la historia oficial es que ha sufrido un apendicitis. Lo cierto, según cuenta, es que lo apalearon intentando que delatara a sus compañeros y lo dejaron morir después como a un perro. El rencor y la decepción dominan la imaginación del escritor inglés, que dejará de creer en el poder de las grandes ideologías. Orwell sabe que tiene que salir de allí rápido si quiere salvar la vida. El plan es el siguiente. La policía y los agentes soviéticos buscan ‘trotskistas’, ahora tildados de espías fascistas. La imagen tradicional de ellos es la de hombres desaliñados, de aspecto harapiento, así que deciden romper todas las expectativas. Se visten con las ropas más lujosas que tienen al alcance y fingen ser turistas ingleses de la alta burguesía que sólo quieren regresar a casa. Van a la estación de tren, acompañados de John McNair y Stafford Cottman , compañeros de Orwell en el POUM. Ríen, fingen ser personas frívolas y despreocupadas, y consiguen que nadie les hagan preguntas. Inspiración para sus obrasAl final, consiguen llegar a Portbou y desde allí llegan a Londres a mediados de julio. Dos días después de escapar de Barcelona, se firma la petición oficial de arresto contra George Orwell. Estas experiencias acabarían por inspirar sus grandes obras maestras, como ‘1984’ y ‘Rebelión en la granja’. El inicio del verano de 1937 se convirtió así en el momento más tenso de la vida de Orwell y el final de ‘Homenaje a Cataluña’. Y pensar que los diarios y páginas que sirvieron de apuntes al libro estaban bajo unas sábanas, mientras seis policías buscaban todo lo que pudiese incriminar al escritor, convierte esta historia en todavía más fascinante. RSS de noticias de cultura
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