Con el Resucitado termina una Semana Santa que registrarán los anales como una de las grandes, de excelente tiempo, participación sublime y reconocimiento disparado de la vigencia del fenómeno como nunca se ha dado. Y comienza el calvario a la vuelta de la España que procesiona por los surcos, por las carreteras, por los pasillos de los supermercados, mirando al cielo de la incertidumbre provocada por una guerra ni tan lejana ni tan neutra. Tiempo de siembra de remolacha, patatas, maíz, cuyas semillas comienzan su estación de penitencia por los altos precios de los fertilizantes a causa del ahogamiento del estrecho de Ormuz o los costes del combustible, que minan las rentabilidades de las tierras, rácanas de márgenes.Leo ayer en ABC a Óscar Baños, transportista palentino, uno de los miles que se lamentan de la situación infame de miles de kilómetros de carreteras. Castilla y León dispone de seis estaciones del Vía Crucis vial que componen los veinticinco puntos más peligrosos de España, incluyendo el segundo del ranking, en Carracedelo, el de las múltiples caídas. Vuelven los camioneros después de la Pascua a una España vitaminada por los altos precios de todo, ellos que saben que cada vez que te enfrentas al surtidor tomas la cruz, o al consignatario, que te garantiza un calvario del que no es fácil escapar.Noticia relacionada No No el otero Callada manera Ignacio FernándezLa España real. La del euríbor creciente y la cuenta menguante, a la que el último recibo le hace la pascua florida a la cuenta en rojo porque ya se sabe que los precios han tomado la senda de la Vía Dolorosa. Vuelve la España de Rinconete y Cortadillo con el juicio de las mascarillas, mirad el árbol de la cruz del «tronco» Ábalos, que diría «marisús», o la de Judas de la Kitchen, Mortadelo y Filemón, agencia de información. La de los pisos prohibitivos, la de la declaración del impuesto de la renta, carcoma de sueldos, el despojo, la cofradía del desamparo de las retenciones del IRPF.En fin, feliz Pascua a todos a quienes el oil les hará la pascua, en el deseo de que al menos la vuelta no sea tan difícil como parece, que al fin y al cabo la Esperanza es la seña de identidad de un ciclo como el que acabamos de terminar: la pasión, la muerte, la resurrección. Costaleros de la vida. Con el Resucitado termina una Semana Santa que registrarán los anales como una de las grandes, de excelente tiempo, participación sublime y reconocimiento disparado de la vigencia del fenómeno como nunca se ha dado. Y comienza el calvario a la vuelta de la España que procesiona por los surcos, por las carreteras, por los pasillos de los supermercados, mirando al cielo de la incertidumbre provocada por una guerra ni tan lejana ni tan neutra. Tiempo de siembra de remolacha, patatas, maíz, cuyas semillas comienzan su estación de penitencia por los altos precios de los fertilizantes a causa del ahogamiento del estrecho de Ormuz o los costes del combustible, que minan las rentabilidades de las tierras, rácanas de márgenes.Leo ayer en ABC a Óscar Baños, transportista palentino, uno de los miles que se lamentan de la situación infame de miles de kilómetros de carreteras. Castilla y León dispone de seis estaciones del Vía Crucis vial que componen los veinticinco puntos más peligrosos de España, incluyendo el segundo del ranking, en Carracedelo, el de las múltiples caídas. Vuelven los camioneros después de la Pascua a una España vitaminada por los altos precios de todo, ellos que saben que cada vez que te enfrentas al surtidor tomas la cruz, o al consignatario, que te garantiza un calvario del que no es fácil escapar.Noticia relacionada No No el otero Callada manera Ignacio FernándezLa España real. La del euríbor creciente y la cuenta menguante, a la que el último recibo le hace la pascua florida a la cuenta en rojo porque ya se sabe que los precios han tomado la senda de la Vía Dolorosa. Vuelve la España de Rinconete y Cortadillo con el juicio de las mascarillas, mirad el árbol de la cruz del «tronco» Ábalos, que diría «marisús», o la de Judas de la Kitchen, Mortadelo y Filemón, agencia de información. La de los pisos prohibitivos, la de la declaración del impuesto de la renta, carcoma de sueldos, el despojo, la cofradía del desamparo de las retenciones del IRPF.En fin, feliz Pascua a todos a quienes el oil les hará la pascua, en el deseo de que al menos la vuelta no sea tan difícil como parece, que al fin y al cabo la Esperanza es la seña de identidad de un ciclo como el que acabamos de terminar: la pasión, la muerte, la resurrección. Costaleros de la vida. Con el Resucitado termina una Semana Santa que registrarán los anales como una de las grandes, de excelente tiempo, participación sublime y reconocimiento disparado de la vigencia del fenómeno como nunca se ha dado. Y comienza el calvario a la vuelta de la España que procesiona por los surcos, por las carreteras, por los pasillos de los supermercados, mirando al cielo de la incertidumbre provocada por una guerra ni tan lejana ni tan neutra. Tiempo de siembra de remolacha, patatas, maíz, cuyas semillas comienzan su estación de penitencia por los altos precios de los fertilizantes a causa del ahogamiento del estrecho de Ormuz o los costes del combustible, que minan las rentabilidades de las tierras, rácanas de márgenes.Leo ayer en ABC a Óscar Baños, transportista palentino, uno de los miles que se lamentan de la situación infame de miles de kilómetros de carreteras. Castilla y León dispone de seis estaciones del Vía Crucis vial que componen los veinticinco puntos más peligrosos de España, incluyendo el segundo del ranking, en Carracedelo, el de las múltiples caídas. Vuelven los camioneros después de la Pascua a una España vitaminada por los altos precios de todo, ellos que saben que cada vez que te enfrentas al surtidor tomas la cruz, o al consignatario, que te garantiza un calvario del que no es fácil escapar.Noticia relacionada No No el otero Callada manera Ignacio FernándezLa España real. La del euríbor creciente y la cuenta menguante, a la que el último recibo le hace la pascua florida a la cuenta en rojo porque ya se sabe que los precios han tomado la senda de la Vía Dolorosa. Vuelve la España de Rinconete y Cortadillo con el juicio de las mascarillas, mirad el árbol de la cruz del «tronco» Ábalos, que diría «marisús», o la de Judas de la Kitchen, Mortadelo y Filemón, agencia de información. La de los pisos prohibitivos, la de la declaración del impuesto de la renta, carcoma de sueldos, el despojo, la cofradía del desamparo de las retenciones del IRPF.En fin, feliz Pascua a todos a quienes el oil les hará la pascua, en el deseo de que al menos la vuelta no sea tan difícil como parece, que al fin y al cabo la Esperanza es la seña de identidad de un ciclo como el que acabamos de terminar: la pasión, la muerte, la resurrección. Costaleros de la vida. RSS de noticias de espana
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